dimarts, 31 de gener del 2012

obertura final



10 d'agost del 1792. Assalt a les Tulleries. La Guàrdia suïssa mirava de protegir Lluís XVI & família de l'amenaça de la turba. Se'n van fer l'estella: els insurgents els van massacrar (i, a sobre, el rei i companyia no eren allà, que havien fotut el camp).
El 1818, es va honrar la memòria dels coratjosos mercenaris suïssos amb aquest monument al·legòric que podeu visitar si mai aneu a la bonica ciutat de Lucerna.

Encara que pugui semblar el contrari, avui la cosa no va ni d'exèrcits mercenaris ni de la Revolució francesa ni d'itineraris turístics. Va d'una cançó; la que suposadament entonaven els soldats suïssos mentre els escabetxaven, que és, també, l'obertura de Viatge al fons de la nit:

Notre vie est un voyage
Dans l'hiver et dans la nuit,
Nous cherchons notre passage
Dans le ciel ou rien ne luit.

[La vida és un llarg viatge
per l'hivern i per la nit
mentre busquem el passatge
al cel on hi brilla el buit.
Cançó dels Guardes Suïssos. 1793]


I se non è vero, ho he tret d'aquí.

dilluns, 30 de gener del 2012

en què quedem?


CUANDO UNA MISMA NOVELA recibe encendidos elogios de un bolchevique como Trotski y de un derechista como Léon Daudet es que algo falla. O quizá ocurre todo lo contrario: todo marcha perfectamente. Eso fue lo que le pasó a Louis-Ferdinand Céline después de publicar en 1932 Viaje al fin de la noche.

Trotski leyó la obra durante su exilio francés, entre 1933 y 1935. Daudet, muerto en 1942, ya había escrito sus novelas y artículos satíricos más celebrados cuando la novela cayó en sus manos.

Hubo otros lectores que no encontraron ninguna razón para elogiar el libro. Céline comentó en una ocasión que "en la clínica donde trabajo, la Fundación Linuty, he recibido muchas quejas por las historias que cuento". Tampoco encontró comprensión en la editorial Gallimard, que le devolvió el manuscrito. Ni entonces ni ahora Céline dejaba indiferente. [Tret d'aquí]


Més informació sobre el tema:
Céline, el nuestro, a La máquina de pensar.

diumenge, 29 de gener del 2012

lectura ràpida


Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme Guerra y paz en veinte minutos.
Creo que decía algo de Rusia.
Woody Allen (Llegit a "Saturados de información". El País semanal. 8/1/2012).

dissabte, 28 de gener del 2012

en salvatge companyia



LA GENERACIÓN BEAT americana lo descubrió, y Burroughs ha contado el viaje que en compañía de Ginsberg y otros poetas beatniks hicieron a Meudon para conocer a Céline. Encontraron a un hombre que vivía en las afueras del pueblo, en una casa algo cochambrosa, parecía muy enojado con todo, y se creía el mejor -aunque olvidado- escritor vivo de Francia. Encontraron a un viejo cascarrabias envuelto en una multitud de bufandas y chales, rodeado de una jauría de perros que parecían proteger la casa de las iras de los judíos de Meudon. A Céline no le interesaron aquellos jóvenes visitantes, pues ya sólo estaba interesado en él mismo. Cuando éstos le preguntaron, por pura cortesía, si le gustaban los perros, contestó: "Nada, no me gustan nada. Los tengo por el ruido".
Enrique Vila-Matas. "Contra las viejas muecas" A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 92.


divendres, 27 de gener del 2012

stoner

Lo formidable era que todo era muy sencillo.
Stoner, John Williams. P. 236.

De vegades passa que has de córrer al diccionari i no perquè no sàpigues que per emoció s'entén la reacció afectiva, en general intensa, provocada per un factor extern o pel pensament, que es manifesta per una commoció orgànica més o menys visible; fins aquí hi arribes. Passa que et vols assegurar que la paraula no ha perdut força, a cop d'ús.
I no l'ha perduda, no. Emoció és, doncs, el resum de la lectura d'Stoner, una novel·la senzilla, de narració lineal, sense focs d'artifici, exempta de floritures.  Formidable.

Si us cal més relat:

·Todos a clase, Rodrigo Fresán.
·Obra maestra ignorada, Enrique Vila-Matas.
·Stoner, John Williams, Las vacaciones de Holden.

dijous, 26 de gener del 2012

céline i sartre


He leído hace poco un ensayo de Gabriel Zaid sobre la supuesta superioridad moral del pensamiento de izquierda y me pregunto si Céline no fue la víctima consagrada de esa actitud intelectual. Céline estaba convencido de serlo. Sus líneas venenosas (y a veces muy divertidas) sobre Tartre, en las primeras páginas de D’un château l’autre, atribuyen a Jean-Paul Sartre, el intelectual más influyente de los años cincuenta, una responsabilidad importante en su condena colectiva. Sartre y Simone de Beauvoir se habían deslumbrado con su primera lectura del Viaje al final de la noche. Habían sentido que esa escritura representaba una ruptura radical con el tono solemne de André Gide, de Paul Valéry, de muchos de los autores de la época anterior. Escribían una prosa que los ingleses llamaban prosa de mandarines. La gran ruptura había venido de Joyce en la lengua inglesa y de Céline en Francia: y en ambos, el parentesco con la escritura de François Rabelais era notorio.

Después de leer el Voyage..., Sartre y Simone de Beauvoir sintieron una afinidad literaria inmediata. Pensaron que la prosa narrativa francesa debía seguir por ese camino y trataron de hacerlo ellos mismos, con resultados desiguales. Es probable que el tono de La náusea, la primera novela de Sartre, sea bastante cercano al del primer Céline. Después, y no sé si fue un intento tardío de justificación, de acercarse, precisamente, a la corrección política, llegaron a la conclusión de que el desprecio de Céline por la gente sencilla, modesta, limitada, era una señal sospechosa de fascismo, algo así como el anuncio de un fascismo más tarde declarado, hecho explícito. El tema es complejo, inquietante, imposible de resolver de una plumada. Céline despotricaba contra los vicios de la vida francesa común: contra la hipocresía, la avaricia, la gula, el egoísmo. Alcanzaba, al hacerlo, el espíritu de la calle, de las plazas, de los mercados populares, pero también se encontraba con un pasado profundo, con voces que llegaban de la Edad Media. Se podría sostener que su genio verbal consistía en tener oído para esas voces. ¿Le faltó, en cambio, una compasión humana esencial, un sentimiento de solidaridad? Parece que Jean-Paul Sartre llegó a esta conclusión, y es muy probable que fuera justificada. Pero, a partir de eso, ¿había que condenar a Céline con la virulencia con que lo hizo Sartre, en alguna medida discípulo literario suyo, exponerlo gravemente a las represalias de la posguerra, someterlo al peligro de ser encarcelado y ejecutado?

La observación literaria de Sartre sobre la ruptura del estilo de Céline, sobre su carácter propiamente revolucionario, frente a la prosa marmórea, solemne, en algún sentido engolada, de un Gide, de un Paul Valéry, me parece válida, reveladora, interesante. Ahí captaba algo esencial. Al echar leña al fuego de la descalificación, del espíritu de revancha, cumplía, en cambio, un papel más bien mezquino y, además, de eso, trillado, hasta trivial. La conducta cívica de Céline era detestable, no cabe ninguna duda, y es probable que el Estado tuviera que castigarla de alguna manera. Pero el papel de un escritor, de un crítico, de un gran intelectual, como Jean-Paul Sartre, era otro. Y esto deriva de un elemento esencial, constante, de la lengua literaria. En la gran escritura, los resultados literarios van mucho más allá de las intenciones de sus autores. En este sentido, podría suceder que las mejores páginas de Céline –por su aliento popular, por su sentido histórico, por la captación instantánea de la belleza del mundo visible, por marginal, por deteriorado que sea este– sean, además de conmovedoras, en algún sentido, morales, por encima de las lamentables caídas del hombre que las escribió. ¿Fue salvado, en último término, por el sufrimiento, el hambre, la cárcel? No es imposible, y Sartre, en ese caso, habría desempeñado un papel poco glorioso de verdugo.

Jorge Edwards. "Furias y penas : reflexiones sobre el caso de Louis-Ferdinand Céline". A: Letras libres. Abril 2011. 


Més informació sobre el tema:
·El café de Ocata. Céline sobre Sartre
·La periódica revisión dominical. En caliente: Louis-Ferdinand Céline.


dimecres, 25 de gener del 2012

burns supper

Cada 25 de gener els escocesos commemoren, amb un sopar, l'aniversari del naixement del seu poeta nacional, Robert Burns, el de L'hora dels adéus. Si el Bloomsday demana esmorzar a base de ronyons i lectura de l'Ulisses de Joyce, el Burns Supper reclama haggis -menuts de xai barrejats amb ceba, farina de civada, herbes i espècies, embotits a l'estomac del rumiant- acompanyat de la declamació de l'oda que el poeta va dedicar a aquesta menja tradicional escocesa. 

I si us ve de gust afegir-vos a la festa, no cal pas anar a Escòcia, que el restaurant Terra Endins de Taradell organitza un Burns Supper amb tots els ets i uts. Aquí.


Address to a Haggis
1.
Fair fa' your honest, sonsie face, 
Great chieftain o' the puddin-race! 
Aboon them a' ye tak your place, 
Painch, tripe, or thairm: 
Weel are ye wordy of a grace 
As lang's my arm. 
2.
The groaning trencher there ye fill, 
Your hudies like a distant hill, 
Your pin wad help to mend a mill 
In time o' need, 
While thro' your pores the dews distil 
Like amber bead. 
3.
His knife see rustic Labour dight, 
An' cut ye up wi' ready slight, 
Trenching your gushing entrails bright, 
Like onie ditch; 
And then, O what a glorious sight, 
Warm-reeking, rich! 
4.
Then horn for horn, they stretch an' strive: 
Deil tak the hindmost, on they drive, 
Till a' their weel-swall'd kytes belyve 
Are bent like drums; 
Then auld Guidman, maist like to rive, 
'Bethankit!' hums. 
5.
Is there that owre his French ragout, 
Or olio that wad staw a sow, 
Or fricassee wad mak her spew 
Wi perfect scunner, 
Looks down wi' sneering, scornfu' view 
On sic a dinner? 
6.
Poor devil! see him owre his trash, 
As fecl;ess as a wither'd rash, 
His spindle shank a guid whip-lash, 
His nieve a nit; 
Tho' bluidy flood or field to dash, 
O how unfit. 
7.
But mark the Rustic, haggis-fed, 
The trembling earth resounds his tread, 
Clap in his walie nieve a blade, 
He'll make it whistle; 
An' legs, an' arms, an' heads will sned 
Like taps o' thrissle. 
8.
Ye pow'rs, wha mak mankind your care, 
And dish them out their bill o' fare, 
Auld Scotland wants nae skinking ware, 
That jaups in luggies; 
But if ye wish her gratfu' prayer, 
Gie her a Haggis!


dimarts, 24 de gener del 2012

abans que mal llegir és millor no llegir




Ahir vaig retornar el Viatge del Céline a la Biblioteca sense haver avançat més enllà de la pàgina 50, això després de prolongar el préstec durant dos mesos. I mira que m'agradava el seu llustrós estil!
Tanmateix...A qui no li ha passat que una lectura se li entravessi? Demà m'hi poso. I l'endemà no acaba d'arribar. Com a descàrrec puc apel·lar a com arribava de cansat aquests dies a casa. Si és que comprenia la poca tendència a la lectura dels que, diàriament, han de fer gran despesa física. A més, a l'hora de llegir novel·les, sóc dels que aturen el món i només llegeixen, a poder ser d'una tirada... Com volent repetir l'experiència d'encetar Les aventures de Huckleberry FinnSuposo que m'explico. Mississippí avall i res més.
Veient la meva crisi lectora, a l'hora d'il·lustrar el Viatge vaig optar per encomanar-me a l'atzar: vaig obrir el llibre per un lloc qualsevol, i vaig llegir el capítol que es va escaure. Era el d'una fira de postguerra, trista, i el prota li fotia una repassada sense miraments a tothom.
Se'm va acudir que, d'alguna manera, el Céline era capaç de tombar-se al tir i encanonar-nos a tots. Que qualsevol podia acabar sent el blanc dels seus trets verbals.


dilluns, 23 de gener del 2012

cent per cent matèria orgànica


DE TANT EN TANT, la novel·la com a gènere -una narració d'argument imaginari i de certa extensió- ultrapassa els seus propis límits i entra en possessió de tot el que sent i és capaç de sentir l'autor. L'obra literària s'oblida de l'existència d'aquests límits o separacions, -entre imaginació i realitat, entre autor i obra, entre veritat i ficció, etc.- i funciona com una secreció, amb l'aparença de matèria orgànica, una matèria despresa de l'autor però que continua, tanmateix, essent autor i essent, alhora, tot paraula. Perquè la fluència secretada parla i no és res més que la veu de l'autor, i l'autor i l'obra, fosos, no són tampoc res més sinó llenguatge parlat, ara a disposició del proïsme, el seu únic límit i la justificació de la seva existència. Tota altra veritat -estètica, ideològica- que no sigui expressió pura desapareix o bé si hi és, se supedita tant a la paraula que és ella qui s'ho emporta tot. És una força que ve de dins, del més endins, i pren l'aspecte i el manté més o menys indefinidament, d'un impuls incontenible, on raons i sentiments van alhora en l'essencial (amb predomini, sovint, de les raons que poden ser més públiques que els sentiments i també més singulars, menys exposades a la vulgaritat).

un gest èpic
De tant en tant una novel·la és així, amb la talla i el gest d'una creació èpica. Arraconada -per baldera i al capdavall insensible- la credibilitat, la novel·la vol ser agafada o deixada tal com és, fora dels límits convencionals, més enllà d'ella mateixa. Una visió que val per una altra obra com Dimonis de Dostoievski -de la qual hi ha una edició catalana de tota confiança -o com Viatge al fons de la nit de L.F. Céline, que en una excel·lent traducció d'Estanislau Vidal-Folch ha estat publicada en català.

Malgrat que la primera edició francesa d'aquesta famosa novel·la és de l'any 1932, aquest mig segle ben llarg, amb tot el que s'hi ha esdevingut en els dominis de la literatura, no ha erosionat l'obra mestra de Céline i, per bé o per mal, el seu missatge no ha perdut interès, força o actualitat. Perquè és ben possible que sempre hi hagi homes que, com Bardamu, el protagonista i narrador de Voyage au bout de la nuit (¿la traducció més exacte, però menys poètica, no hauria estat "a la fi de la nit" i no "al fons"?) travessin el món i la vida amb la visió més desenganyada possible o, gairebé, imaginable, de la relació amb els altres. L'infern és, per a ells, aquí, sense esperança de paradís, mentre la llibertat humana, entre el bé i el mal, decidida pel mal, no pot fer més que crear dolor, rebuig de tot amor i encaminament a la destrucció.

cruesa i cinisme
Céline, però,  presenta aquest panorama amb una cruesa i un cinisme que de fet argumenten, pledegen, a favor de l'home i de tot allò que manca a l'home. Una vegada més la gran tradició literària francesa arrela en la moral. Céline es complau, certament i amb una excel·lència potser insuperable en literatura, en les descripcions escatològiques, entre l'obscé i el macabre, per a dir-ho com el personatge célinià del nostre Joan Sales, en Soleràs. Però aquesta complaença no fa res més que posar en relleu la misèria de la condició humana, sense que en darrer terme rebutgi l'home.

[...] Els valors de Céline i de Viatge al fons de la nit són els narratius i els dialèctics. Com ell diu, la seva obra no és un projecte de novel·la, amb un llenguatge aplicat per al cas, sinó una novel·la real, perquè el llenguatge és el real, el parlat per ell mateix. Tota la novel·la és enraonament i diàleg, és a dir -per Céline-, acció; al centre de l'acció i de tot, hi ha Bardamu, lúcid i apassionat, entre Lontaigne i Rabelais, i alhora cínic i sentimental, amb moments, rars, de placidesa i d'altres de delirants, com escau a les crisis finals dels personatges que l'envolten. La dialèctica és de primer ordre, implacable amb els éssers i amb les coses i sobretot amb la malaltia i la seqüència inevitable de la mort. Bardamu esdevé metge, com l'autor, i a la fi exerceix, sovint amb encert, gairebé sempre amb professionalitat i de vegades amb compassió.
[...] Céline també fa pensar de vegades amb Léon Bloy, que viatjava de la nit cap a la llum.

Joan Triadú. "Viatge al fons de la nit i més enllà de la novel·la". Avui, 15/1/1989.



diumenge, 22 de gener del 2012

o carroll



divendres, 20 de gener del 2012

viure a la frontera



- El Estado que nació cuando usted tenía cuatro años, Checoslovaquia, acaba de dividirse...
-Contestaré con una anécdota:
Polonia ha sido dividida cinco veces, creo. Durante una de esas divisiones, la frontera entre la Rusia zarista y Polonia atravesaba una aldea judía y, dentro de ella, la vieja casa de un judío. Las comisiones polaca y rusa, que marcaban la futura frontera, entraron en el patio del judío y le preguntaron: "La línea de la frontera sigue de tal modo que usted tiene la posibilidad de elegir, ¿dónde quiere vivir, en Polonia o en Rusia?
El judío se alegró: "¡En Polonia!". Y el comisario polaco marcó la casa en la parte polaca y sonrió: "Me alegra que sea usted un patriota". Pero el judío contestó sencillamente: "¡Qué va, si no quiero vivir en Rusia es porque allí hace mucho frío!".
Monika Zgustova. "Entrevista a Bohumil Hrabal". La Vanguardia. 21/2/1993. P. 52-53.

Si us ve de gust, la podeu llegir sencereta: pàgina 52 i pàgina 53.


dijous, 19 de gener del 2012

cartes del ciutadà louis destouches


EL CARÁCTER SACRO Y RELIGIOSO que se le ha venido otorgando de modo implícito o explícito a la literatura, al menos desde el Romanticismo (carácter hoy amenazado al parecer por el mercantilismo, por el marketing y por "la dictadura del consumidor"), es el responsable de una visión aún hoy dominante del escritor como genio, héroe, dios, sacerdote, diablo o santo hacedor de unos textos sagrados que el canon eleva a los altares al tiempo que los va clasificando en sus correspondientes hornacinas: obras mayores, obras menores, divertimentos, etcétera. Al pie del altar correspondiente se depositan también, a modo de reliquias, aquellos textos que, sin alcanzar la jerarquía de obra de arte, dan cuenta de aspectos menores pero transcendentales de la vida del santo o del diablo correspondiente: primeros bocetos, cuadernos de notas, ejercicios escolares, cartas. Esta suma de reliquias compone un género literario que, siempre del agrado de los monaguillos que comercian y trafican con ellas buscando satisfacer la adicción fetichista de los peregrinos del arte y de los turistas de la sensibilidad, contribuyen a veces a completar o aclarar tanto algunas facetas oscuras de la hagiografía como aspectos e interpretaciones que atañen a la exégesis del corpus literario del autor o autora.

[...] Cabe entender, por tanto, el interés que en su momento despertó y todavía hoy despierta la recuperación y edición de estas Cartas de la cárcel, que tiene como protagonista a un escritor que encarna de modo casi perfecto esa imagen sagrada del escritor en su versión satánica o maldita. Porque sobre Louis-Ferdinand Céline recaen, sin contradicción aparente, los calificativos más dispares sin que tal disparidad rompa la coherencia de su leyenda y perfil: genio, ángel, demonio, víctima, verdugo, mártir, traidor, abyecto, sublime, inmortal, sucio, mezquino, demiurgo, brujo y mago de la lengua.

Alrededor de la figura del autor y a propósito de la ficción narrativa, la moderna teoría literaria ha venido diferenciando distintos componentes autoriales: el narrador, el escritor, el ciudadano que, además, escribe. De ahí que la primera pregunta que debamos hacernos sea quién es el que nos habla a través de estas cartas. No hay narrador, no hay ficción (aunque pueda haber mentiras u olvidos que no dejan de ser lo mismo). No es el escritor Céline el que escribe estas cartas porque no están escritas desde la actitud literaria propia del escritor. [...] Son cartas del ciudadano Louis Destouches quien, como sabemos, ejercía la profesión de escritor bajo el alias de Louis-Ferdinand Céline y que, desempeñando esa actividad, dio a conocer textos que le llevarían a la prisión de Vestre Faengsel (Dinamarca). La paradoja casi vilamatiana de que sean cartas escritas por Louis Destouches y no por el escritor Louis-Ferdinand Céline creo que es motivo más que atractivo para entrar en ellas con una especial y nada reprobable morbosidad literaria.

Fragment del pròleg de Constantino Bértolo a: Louis-Ferdinand Céline. Cartas de la cárcel. Traducció de Carlos Manzano. Debolsillo, 2006.

dimecres, 18 de gener del 2012

bébert

Who's there, David?
(A manera de dedicatòria)

Céline i Bébert a Dinamarca.
Esta reseña debería versar sobre un gato, el más ilustre e irresistible de la historia de la literatura.
Bébert era un gato atigrado de Montparnasse, nacido probablemente en 1935. Encontró a su segundo amo en el París ocupado a finales de 1942. A Bébert —“la magia misma, el tacto por longitud de onda”, como lo describió su amo— se hizo necesario abandonarlo cuando el amo y la esposa, Lucette, se esfumaron en dirección a Alemania en la pavorosa primavera de 1944. Bébert no aceptó la separación. Fue transportado en el saco de viaje. El periplo los condujo por cráteres lunares de bombas, ferrocarriles destrozados y ciudades ardiendo como antorchas enloquecidas. Bajo los bombardeos, Bébert, medio muerto de hambre, se perdió, pero volvió a encontrar a su amo y a madame. El trío cruzó y volvió a cruzar el Reich en pleno hundimiento. En un último y desesperado empujón, llegaron a Copenhague. Cuando la policía danesa fue a detener a aquellos huéspedes inoportunos, Bébert se escabulló por un tejado. Luego de que lo atraparon, el legendario animal fue enjaulado en la perrera de una clínica veterinaria. Cuando su amo fue liberado de la cárcel y se recuperaba, Bébert tuvo que ser operado de un tumor canceroso. Pero el felino de Montmartre estaba de vuelta de todo. Resistió el trauma y tuvo una rápida recuperación, con la serenidad, más lenta y sabia, de los gatos que van envejeciendo; fiel, silencioso y enigmático.
Amnistiado, el patrón de Bébert tomó el camino de su casa a finales de junio de 1951. Cuatro gatos menores —Thomine, Poupine, Mouchette y Flúte— les acompañaron en el viaje. Con aspecto de esfinge desde hacía años, Bébert, que compartía tantos secretos, murió en un suburbio de París a finales de 1952.
[...] Es sobre Bébert sobre el que quiero escribir: Bébert, el archisuperviviente y la encarnación del ingenio francés. Pero tengo ante mí una voluminosa bibliografía de su desdichado dueño, de ese médico loco que, bajo el nombre de Céline (tomado de su abuela) produjo algunas de las narraciones y de las obras de "ficción real" más sensacionales no sólo de este siglo sino de la historia de la literatura occidental.
 Sería un placer informar sobre Bébert. Sobre Céline, no. 

George Steiner. "El hombre gato". A: George Steiner en The New Yorker. Siruela, 2009. P. 239-240.


Ce chat n'est pas Bébert, pour l'amour de dieu!


















dimarts, 17 de gener del 2012

qüestió d'estil


"CÉLINE VEÍA A TODA la literatura francesa del siglo como un conjunto de libros viejos, de otra época, y haciendo muecas desesperadas envejeciendo allí mismo. Como ya he dicho, la cuestión del estilo fue siempre una preocupación obsesiva en este escritor. Para él la literatura francesa del siglo XX, a excepción de "los pequeños dramas pederastas" de Marcel Proust, no estaban a la altura de la época. Para él, para quien todo era una cuestión fundamentalmente de estilo, era preciso que se comprendiera que la novela había ya dejado de tener la misión que tuvo en la época de Balzac o Flaubert, que su rol documental, e incluso el psicológico había terminado: "¿Y entonces qué le queda a la novela? Pues no le queda gran cosa, le queda el estilo (...). Ese estilo está hecho a partir de una cierta forma de forzar las frases a salir ligeramente de su significado habitual, de sacarlas de sus goznes, para decirlo de alguna manera, y forzar así al lector a que desplace también su sentido, ¡pero muy ligeramente! Porque en todo esto, si lo haces demasiado pesado es un error, es el error, ¿no es así? Entonces esto requiere grandes dosis de distancia, de sensibilidad; es muy difícil de hacer, porque hay que dar vueltas alrededor. ¿Alrededor de qué? Alrededor de la emoción".

Para Céline, los franceses vivían soldados, vivían atados al estilo Voltaire, que por otra parte había dado con una "bonita forma", que fue copiada inmediatamente por Bourget, por Anatole France, y luego finalmente por todo el mundo en Francia. Según Céline, a partir de ese momento se habría permanecido bajo un estilo inmutable, que permitía ver cómo envejecía la prosa francesa allí mismo y producía libros como muecas horribles que llevaban a la impresión de que Francia había superado la edad de cambiar de costumbres: "Y es muy seguro, casi seguro que no va a cambiar de estilo para complacerme a mí, Yo seguiré cosquilleando con mis perfeccionamientos, mis refinamientos, pero eso no sirve para nada".

Sí que sirvió. Porque el lenguaje de Viaje al fin de la noche -directo, popular, moviéndose entre el sarcasmo y la piedad ante la tragicomedia de lo cotidiano- renovó con fuerza la prosa francesa, y ahí están ejemplos bien claros de escritores que se beneficiaron del mismo. Basta con citar a Raymond Queneau, que le rindió cumplido homenaje con estas sentidas palabras: "El primer libro importante en el que por primera vez el estilo oral opera a toda velocidad..." [...]

Pero él nunca creyó que podría renovar esa prosa envejecida, nunca Céline pensó que eso iba a ser posible, lo que, aun si cabe, amargaba todavía más su escritura y, a medida que él fue envejeciendo -no lo hizo su prosa, que no perdió nunca calidad y potencia- fue agriándola todavía más, hasta límites insospechados, abrumado siempre por su indignación al creer que lo único que seguiría ocurriendo en Francia sería que continuarían publicándose obras de Bourget, de Anatole France, del rígido André Gide, un conjunto de libros huecos con frases todas muy bien hilvanadas, de redacción impecable, de matrícula de honor, muy al estilo de los buenos modales de la casa Gallimard, frases tan perfectas como vacías, tan bien escritas como el rastro de la mueca más hueca e inconsistente del pasado glorioso de las letras de un país de corta vida: "Es muy difícil inventar palabras, y es muy difícil cambiar de estilo. A tal punto que es justamente eso lo que lo que le hace falta a nuestra pequeña civilización francesa, que habrá durado cuatrocientos años, cuatro siglos, nada de nada. Y están aferrados a eso, puedo decir, porque ya no tienen la fuerza, la pasión necesaria para cambiar el estilo. No pueden".

Enrique Vila-Matas. "Contra las viejas muecas" A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 89-91.


dilluns, 16 de gener del 2012

en el principi va ser l'heptasíl·lab


En el principio del Viaje hay dos frases que sin duda dan mucho que pensar y que escribir, son las que abren el libro: 
Ça a débuté comme ça. Moi, j’avais jamais rien dit.
(“Esto ha empezado así. Yo no había dicho nunca nada”). 
Ciertamente es ahora cuando el autor, y su portavoz el narrador, empiezan a hablar y a decir. Ça (“esto”) es todo, el principio y el fin de la primera frase del libro en francés, el origen de lo que va a venir, lo indeterminado, la sombra, la noche que se pretende iluminar e ilustrar con la palabra, para sacarle brillo y punta a la experiencia de la vida...La primera frase en francés es un heptasílabo, reproducción del modelo silábico que constituye también el título francés de la novela, y como no hay dos sin tres, resulta que también la segunda frase de la novela, la que se refiere al yo que todavía no había comenzado a decir porque vivía hasta ese momento oscurecido en el silencio, repica con la misma música heptasilábica. Y es que en Céline, a pesar de la primera impresión que pudiera dar al lector, el estilo, la escritura es sobre todo música: él se jacta en particular de haber inventado en su obra narrativa una música, una “pequeña música introducida en el estilo”, por mucho que los grandes escándalos de su obra hayan tenido que ver con las cosas que en ella se cuentan, con los temas y el léxico popular que utiliza. Lo que tampoco significa que la suya sea una aventura literaria de carácter formal, sino una escritura plena en la que la lengua dice y expresa contenidos psicológica y socialmente acuciantes, obsesiones y vivencias fantasmáticas de un yo maltrecho, en permanente conflicto entre el pensamiento, la ideología y su representación a través de las palabras, de un lenguaje que en ocasiones no puede escapar al calificativo de delirante. Incluso esta primera frase del Viaje, además de los valores estilísticos y de su significación autorreferencial, vendría a prefigurar, anticipándose, la gran obsesión celiniana de que todos los males empezaron para él con la publicación de esa novela, donde se recoge desde el principio y durante casi 150 páginas su particular visión de la guerra del 14-18, considerada por él mismo la gran experiencia iniciática que determinaría su vida y su obra.


José María Fernández Castro I Francisco González. Literatura francesa del siglo XX. Síntesis, 2006. P. 117.

diumenge, 15 de gener del 2012

l'auxiliar de biblioteca






I am the sub-librarian, come in on the council bus - Chalk Farm to Highgate Woods, sportsbag of borrowed books
A steady diet of Brautigan, 'Tapestry' on the walkman
Paranormal ill-health from dusting off the top shelf
I am the sub-librarian, counter girl, tea-maker
I am the sub-librarian, swan feeder, spectacle breaker
I am the sub-librarian.

dissabte, 14 de gener del 2012

toto



Tras la muerte de Bébert [un gat que havien tingut els Destouches], le busqué a Céline un nuevo compañero. Quería un pájaro.
Compré en La Samaritaine el loro Toto y, después de una desastrosa toma de contacto, acabaron por hacerse inseparables.
Toto vivía en libertad en el cuarto de trabajo de Louis. Picoteaba sus cuartillas o sus sujetapapeles. Disfrutaba de todos los derechos y a menudo les oía discutir y dialogar en un lenguaje solo conocido por ellos.

Lucette Destouches i Véronique Robert. Céline secreto. Traducció de José María Solé. Veintisieteletras, 2009. P. 95.


divendres, 13 de gener del 2012

le livre











Librería de Tours ubicada en la plaza Grand-Marché y unánimemente considerada por los esnobs literarios como un must insuperable dentro de lo más total en elitismo. Generalmente ataviado con un panamá negro y un abrigo largo del mismo color, Laurent Evrard, el amo de la casa, se niega categóricamente a pedir las obras que no le gustan y devuelve sistemáticamente a los editores los títulos indignos de comparecer en sus anaqueles; o sea, casi toda la producción literaria anual. Famoso por haber vendido las obras completas de Pierre Guyotat a una autoridad local que entró en la librería para comprar las Memorias de Brigitte Bardot, este adorador fanático de la obra de Claude-Louis Combet es, asimismo, el mordaz autor de Ardiente, un idilio, una novela publicada en 2003 por el muy chic editor Léo Scheer, de la que apenas se habrán vendido unos cientos de ejemplares.

Fabrice Gaignault. Diccionario de literatura para esnobs y (sobre todo) para los que no lo son. Impedimenta, 2011. P.143.



dijous, 12 de gener del 2012

mig pa i un llibre

Apunt gentilesa de Lluís Anglada.


Medio pan y un libro
Locución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada).
Septiembre 1931.

“Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. “Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre”, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.
Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro.Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan.
Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: “¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!”. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: “Cultura”. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz”.

Boletín de la asociación andaluza de bibliotecarios. N° 101, Enero-Junio 2011, pp. 135-136.

dimecres, 11 de gener del 2012

dedicatòria


A Elisabeth Craig



"CUANDO CONOCÍ a Louis, acababa él de vivir la única historia importante que había tenido en su vida: Elisabeth.
Cuando se marchó a Estados Unidos para buscarla, yo hubiera aceptado vivir en triángulo, si hubiera podido traérsela. Para él, se mantuvo como un ideal, pues no la vio envejecer y, más adelante, la recreó. Le fascinaba precisamente por no querer saber nada de él. Se acostaba con todos sus amigos, carecía de moral y de compasión. Era una americana muy preocupada por la higiene, que detestaba a la pobre gente que Céline cuidaba en los dispensarios.
Hace unos años, un profesor fue a verla a Estados Unidos y le dijo que había sido a ella a quien Céline había dedicado el Viaje. Fue poco antes de su muerte y ya no recordaba nada. No había seguido la carrera de Céline, no estaba al corriente de su celebridad y el pasado quedaba tan lejos..."Clichy, ah, sí el pequeño Destouches", fue todo lo que dijo.
No había nada que añadir, todo estaba dicho sobre la magia de la escritura, la transposición, el desfase entre dos vidas. Pese a todo, habían podido rescatarse algunos insignificantes recuerdos y, con ellos, hacer un libro."

Lucette Destouches i Véronique Robert. Céline secreto. Traducció de José María Solé. Veintisieteletras, 2009. P. 52.


dimarts, 10 de gener del 2012

chez madame céline, née almansor


André Malraux decía que para conocer a Louis-Ferdinand Céline convenía acercarse a Lucette Destouches, la segunda mujer del escritor y quien lo acompañó los últimos veinticinco años de su vida, de 1936 a 1961, plenos de avatares vitales en un tiempo histórico convulso.

Con inusual sinceridad y sin concesiones, en un largo monólogo que Véronique Robert reproduce con estricta fidelidad, Lucette Destouches repasa lo que fue una turbulenta existencia compartida.
Lucette conoce a Céline cuando es una incipiente bailarina de veintitrés años y él ya ha revolucionado el panorama literario europeo con Viaje al fin de la noche, "novela del pesimismo, dictada por el espanto ante la vida y el hastío que ella ocasiona", en palabras de León Trotsky. Residen en distintas ciudades; atraviesan estrecheces económicas -él trabaja como médico en los arrabales, ella da clases de danza- y comparten su amor por los animales. En este tiempo será testigo de su febril creación literaria así como de su pasión por las mujeres. Durante los años treinta, Céline manifiesta su ánimo antisemita en varios escritos panfletarios y su simpatía por el III Reich aun con Francia ocupada por los alemanes. Cuando cae el gobierno colaboracionista de Vichy, la pareja se oculta en Sigmaringen, "ese castillo de opereta", en el que se refugia la jefatura pro-nazi y sus acólitos, a quienes asiste como médico. Posteriormente, escapa a Dinamarca. Allí Céline es descubierto; se le juzga y condena a prisión. Ambos no podrán regresar a Francia hasta 1951. Vuelven quebrantados por las privaciones, las acusaciones y la cárcel; y se establecen en Meudon, donde viven hasta la muerte del escritor, ocurrida diez años después.

Un testimonio vivo, directo, único, que nos acerca a uno de los más grandes escritores del siglo XX sin ocultarnos sus fulgores y su penumbra. [Text de la contracoberta]



dilluns, 9 de gener del 2012

semmelweis


"Quan els responsables de la Llibreria Documenta em van demanar que triés una pàgina que em commogués cada vegada que la llegia, em vaig decidir pel començament de Semmelweis, la tesi doctoral de Louis-Ferdinand Céline. Si algun jove indecís em demana com pot saber si ha de dirigir la seva energia cap a la literatura, li dic que comenci a llegir Viatge al final de la nit, també de Céline. Si les pàgines no se l’emporten, és preferible que es dediqui a qualsevol altra activitat."
Vicenç Pagès Jordà.  Tret d'aquí.


Abans de publicar Viatge al fons de la nit, Céline va redactar, el 1924, la seva tesi doctoral sobre el metge hongarès Philippe-Ignace Semmelweis que, enfrontat a tots els seus contemporanis, va descobrir l'origen de la febre puerperal.
En aquest breu i abrandat text (gairebé èpic), que té més l'aspecte d'una novel·la que d'una tesi, es posa en relleu la vocació mèdica de Céline, un element essencial en la seva obra. Céline creu en la medicina, en la seva capacitat de curar i d'alleugerir el dolor. De fet, el que es remou al fons de la seva escriptura, el que el revolta i el solleva, és que hi ha una humanitat que pateix i que mor per res. 

[Barreja de la contracoberta i un article de Glòria Farrés, "Céline, un escriptor salvatge,  publicat a l'Avui el 7/4/2011]

*
"VET AQUÍ la terrible història de Felip-Ignasi Semmelweis.
Pot semblar una mica àrida, descoratjar a primera vista a causa dels detalls i de les xifres, de les explicacions minucioses. Però el lector intrèpid serà recompensat de seguida. Val la pena i l'esforç. Jo hauria pogut reprendre-la pel començament, polir-la, fer-la més àgil. Era fàcil i no he volgut. La dono, doncs, pel que val (Tesi de Medicina, París, 1924).

La forma no té importància, és el fons el que compta. Aquest és ric de sobres, suposo. Ens ensenya el perill de voler massa bé els homes. És una vella lliçó sempre nova.

Suposeu que avui, de la mateixa manera, apareix un altre innocent que es dedica a curar el càncer. No es pot afigurar a quin pas el farien ballar de seguida! Resultaria vertaderament fenomenal! Ah, que extremi la prudència! Ah, valdrà més que vagi previngut! Que camini reconsagradament amb seny de bèstia vella! Ah, li sortiria molt més a compte anar-se a allistar immediatament a qualsevol Legió estrangera! No hi ha res gratuït en aquest món vil. Tot s'expia, tant el bé com el mal es paguen tard o d'hora. El bé és molt més car, per força."

Louis Ferdinand Céline. Semmelweis. Traducció d'Estanislau Vidal-Folch. La Magrana, 1990.

diumenge, 8 de gener del 2012

dissabte, 7 de gener del 2012

coses que passen per haver llegit platonov


"Un dia vaig llegir uns contes d'Andrei Platonov (1889-1951), de qui no havia sentit parlar mai, i, com que no estava advertit, aquests relats, però sobretot la manera literària de Platonov, es van introduir sense permís en el meu interior. I m'han acompanyat sempre. El llibre d'aquests relats, que ara tinc al davant, està subratllat i ple de comentaris al marge. I vell i gastat per la companyia ininterrompuda que m'ha fet aquests darrers vint-i-cinc anys. Llegint Platonov vaig entendre que es pot parlar de dues coses a la vegada; que es poden emetre silencis; que es pot mostrar el sentiment nu...Quan vaig descobrir aquests contes, ja havia publicat un llibre, però jo sé que sóc escriptor per haver llegit Andrei Platonov. Més tard em vaig assabentar que Platonov havia sofert una vida plena de dolor.
El llenguatge literari es genera gràcies a l'equívoc existent entre la realitat i el desig. Crec que la plena comprensió de la vida i l'existència (si és possible), la serenitat absoluta (si existeix), invaliden la possibilitat de fer literatura. La persona serena simplement (simplement!) viu. L'art és, entre altres coses, la corroboració de la insatisfacció humana. És la recerca lliure de la felicitat."
Jaume Cabré. El sentit de la ficció. Proa, 1999. P. 11.

divendres, 6 de gener del 2012

the paper avalanche


POCO DESPUÉS de la Navidad de 2003, un neoyorquino de cuarenta y tres años, Patrice Moore, tuvo que ser rescatado por los bomberos en su apartamento después de pasar dos días atrapado bajo una avalancha de revistas, periódicos y libros tercamente acumulados durante más de una década. Los vecinos le oyeron gemir y mascullar a través de la puerta bloqueada por todo ese papel. Sólo después de forzar la cerradura y de comenzar a excavar en las montañas de publicaciones hallaron sus salvadores a Moore en un pequeño rincón de su apartamento, literalmente enterrado por sus libros. Una hora tardaron en rescatarle: fue necesario sacar cincuenta sacos de material impreso antes de poder llegar hasta ese empedernido lector.

Alberto Manguel. La biblioteca de noche. P. 107.

Recluse buried by paper avalanche.
Bronx man is rescued from his own paper prision.
Rescatan a un hombre tras pasar dos días sepultado bajo periódicos en Nueva York.

dijous, 5 de gener del 2012

un mes a l'infern

En el centro del vacío hay otra fiesta
Roberto Juarroz
CÉLINE, UN ESCRIPTOR SALVATGE
Gloria Ferrés
Avui. 7 d'abril de 2011.

Viatge al fons de la nit conté una fúria i una lucidesa abassegadores. Per bé que té un gran component autobiogràfic, no només és fruit del seu autor, sinó de tota una època: sorgeix de la destrucció i el dolor produïts per la Gran Guerra. Com assenyala el títol, és un viatge a la foscor, a la coneixença d'allò més sòrdid i horrorós de la guerra i, per tant, a l'infern dels homes. Potser cap altre text ens fa entrar d'una manera tan penetrant en allò que va ser la guerra de trinxeres. La nit esdevé el símbol de tot el mal que fa l'home empaitat per la por, la gana o el desig. Ens diu gairebé a l'inici de l'obra: "Som verges de l'horror com ho som de la voluptat". Hi ha una virginitat amagada, la de l'horror, i una vegada conegut, no hi ha retorn. La novel·la narra això, el descobriment de l'horror, l'experiència absurda i atroç de la guerra, i sobretot la manera com, a partir d'aquesta experiència límit, el protagonista Bardamu adquireix la capacitat d'anar a l'essencial. La guerra li fa descobrir molt íntimament com estima la vida, la vida més biològica i sensual, i com detesta les idees que l'han dut fins allà. Viure enmig del combat demana ser covard, però aquesta és la veritable valentia en el món de bojos que és la guerra.

En la línia més estrictament racionalista del pensament, l'autor interpel·la directament la intel·ligència del lector amb lucidesa i ironia. Així se suma al corrent pacifista que neix de la Gran Guerra, i fa una dissecció de mots com ara pàtria, justícia i amor. Descobreix que tots són un engany i que cal anar molt amb compte per no deixar-se enredar. Ho diu escopint les paraules, com si escrivís amb espasa, al límit de l'escatologia, la pornografia i l'insult. El protagonista mira d'escapar de la nit, però la nit és arreu on va, a la societat colonial d'Àfrica, a la societat capitalista d'Amèrica, a la postguerra europea en un barri pobre de París, i cada cop entra una mica més al fons de la nit.

Llegir aquesta novel·la és un revulsiu tan extraordinari que, quan el lector s'hi enfronta, té la gran temptació de veure-hi només la reflexió d'un home decebut, profundament pessimista, rancorós i reivindicatiu. Però si es queda aquí, potser traeix el veritable pensament d'aquest escriptor. Certament és un text esfereïdor, no hi trobem mai un bri de compassió o de misericòrdia i això esgarrifa. Tanmateix, hi ha moments d'un gran afany de tendresa i d'humanitat. Del camp de batalla passa als hospitals, després fuig a l'Àfrica colonial, d'allà a Amèrica i finalment torna a Europa per fer de metge en una barriada pobra de París. En tots aquests escenaris, Bardamu és l'espectador atònit d'una societat que amaga un podriment i un malestar congènit i, a través de la misèria i de la fragilitat del cos, mostra l'egoisme i la mentida que la sustenten. No ens estalvia res amb la seva mirada despietada i el seu to desencisat i, no obstant això, Bardamu no cobra les visites mèdiques als pobres, ajuda el seu amic Robinson, lamenta la mort del nen Bébert o es commou per la bondat de la prostituta Molly.

El crític francès Gaëton Picon dirà d'aquesta obra que és “un dels crits més insuportables que l'home hagi fet mai”. Certament, cal entendre aquesta veu que s'enfonsa en la nit com un crit, com una veu de ranera que diu el que potser no s'ha dit mai tan clarament. És un crit tràgic i maníac, que tan aviat sembla clamar desesperadament fraternitat com fugir de l'home i de si mateix: “La gran fatiga de l'existència potser és, de fet, aquesta feinada que tens de romandre raonable vint anys, quaranta anys o més, per no ser simplement, profundament tu mateix, és a dir, immund, atroç, absurd. El malson d'haver de presentar sempre com un ideal universal, superhome del matí a la nit, el subhome claudicant que se'ns ha donat”.


dimecres, 4 de gener del 2012

drohobycz



Bohumil Hrabal, preguntado por cuál era la ciudad más bella del mundo, respondió sin vacilar: "Drohobycz, de Las tiendas de color canela". John Updike consideraba a Bruno Schulz, el autor de ese libro, un genio. Danilo Kiš, un dios. Cynthia Ozick le convirtió en el protagonista de su novela.
[...] Ha sido uno de los grandes escritores del siglo. Las tiendas de color canela es uno de los libros que más veces he leído y que nunca me canso de hacerlo. Es un libro de una belleza extraña, muy rara, tan rara como la personalidad de su autor, el mismo que en una carta dirigida a un amigo escribiera: "¿Cómo soy? A veces me veo en el espejo y, cosa bien curiosa, ridícula y penosa, ¡me avergüenza reconocerlo!, jamás me veo de frente, cara a cara. Sólo me veo un poco más al fondo, más lejos, en la profundidad del espejo, un poco de lado, de perfil, pensativo. Nuestras miradas ya no se cruzan".
Enrique Vila-Matas. "Jamás me veo de frente: Bruno Schulz". A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 465.

P.S.: No he estat mai a Drohobycz. No he llegit mai res de Bruno Schulz. Faig la maleta. Cap a Galítsia falta gent.


dimarts, 3 de gener del 2012

ser dos, o tres, o, si més no, un altre


Toute personne est moindre de ce qu'elle a fait de plus beau.
Paul Valéry

Tengo un disco de Céline que escucho de vez en cuando. Las primeras páginas de El viaje al fondo de la noche (leídas por Michel Simon) producen físicamente (carne de gallina) la impresión del genio en estado puro. Es pertubador. Luego viene una larga entrevista al autor, que desvaría y repite machaconamente banalidades. Es deprimente. ¿Céline y el doctor Destouches habrían sido, pues, dos individuos diferentes?
Simon Leys. La felicidad de los pececillos. Cartas desde las antípodas. Traducció de José Ramón Monreal. Acantilado, 2011. P. 61.




Michel Simon, Arletty i Céline a Meudon.


Aquesta és la caràtula del disc gravat el 1957 per a la sèrie radiofònica Leur oeuvre et leur voix. No he set capaç de trobar cap tall de so, per això us reprodueixo el fragment d'una mena d' audiollibre, editat per Eponymes i llegit per Michel Simon, això sí. No us sé dir si es tracta d'una reedició de l'original. Ni, tampoc, si hi trobaríem les desbarrades d'en Céline.


dilluns, 2 de gener del 2012

céline? connais pas





La polémica puede con la celebración del aniversario de Céline
Francia retira al autor de los homenajeados del año por su antisemitismo
ANA TERUEL | París ELPAIS.com  -  Cultura - 21-01-2011

No habrá homenaje oficial en Francia por el cincuenta aniversario de la muerte de Louis-Ferdinand Céline, fallecido el 1 de julio de 1961. Así lo ha hecho saber hoy por la tarde el titular de Cultura, Frédéric Mitterrand, tras varios días de polémica. Escritor de talento indiscutible a la par que notorio antisemita, Céline formaba parte de la Selección de celebraciones nacionales 2011, una lista de eventos y personalidades elaborada por un comité de expertos para ser homenajeados este año por la República Francesa. La publicación, editada por el Ministerio de Cultura, debía ser presentada hoy. Pero el ministro dio marcha atrás en el último momento, accediendo a la petición formulada unos días antes por al abogado Serge Klarsfeld, conocido cazador de nazis y presidente de la asociación de hijos de deportados judíos FFDJF."Tras una profunda reflexión, y sin dejarme llevar por la emoción del momento, he decidido que no figure Céline en las celebraciones nacionales", ha explicado Mitterrand en la capilla de la escuela de Bellas Artes de París. El ministro ha subrayado la contribución del autor a la historia de la literatura, pero "el hecho de haber puesto su pluma a disposición de una ideologías repugnante, la del antisemitismo (...) no se inscribe en el principio de las celebraciones nacionales".

En efecto, el escritor que denunció con ingenio la guerra y el colonialismo en Viaje al fin de la noche, fue el mismo que no perdió ocasión de dejar clara su aversión por los judíos, como quedó plasmado en sus violentos panfletos antisemitas de los años 30, entre los cuales destaca Bagatelas para una masacre."Pensaba que la opinión había evolucionado y que las clases dirigentes lo tenían en cuenta", ha reaccionado el académico Henri Godard, uno de los mayores especialistas en Francia del escritor. "Estoy un poco indignado, pensaba que este tema estaba solucionado cuando se me pidió escribir la nota". El crítico literario había redactado el ensayo que en principio la publicación del Ministerio de Cultura iba a dedicar a Céline y que hasta esta tarde estaba disponible en la página en Internet de los Archivos Nacionales.

En ella Godard empezaba de entrada con la pregunta: "¿Debemos, podemos celebrar a Céline?", consciente de los recelos que levanta el autor. "Fue un hombre de un antisemitismo virulento (...) pero es también el autor de una obra novelesca de la que se ha convertido en habitual decir, que con la de Proust, domina la novela francesa de la primera mitad del siglo XX", añadía.

"Excelente escritor, perfecto cabrón"

"Céline es un excelente escritor, pero un perfecto cabrón", resumió por su parte el alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoë, entrevistado en la radio antes de conocerse la decisión de Mitterrand. El político justificaba su apoyo a la asociación presidida por el letrado Serge Klarsfeld, que en un comunicado publicado esta semana exigía la retirada de Céline de la lista. El abogado reclamaba al titular de Cultura "renunciar a echar flores sobre la memoria de Céline, de la misma forma que [su tío, el presidente] François Mitterrand se vio obligado a no depositar un ramo sobre la tumba de [el mariscal] Pétain", cabeza del régimen colaboracionista de Vichy a la vez que héroe militar de la primera guerra mundial. Otros opinan sin embargo que es tiempo de enfrentarse de una vez al enigma Céline, con todas sus contradicciones. "Aunque la conmemoración sirviese solo a eso (...) a empezar a entender la oscura y monstruosa relación que ha podido existir, en el caso de Céline al igual que en otras personalidades, entre el genio y la infamia, habrá sido no solo legítima, sino útil y necesaria", escribe al respecto el filósofo Bernard-Henri Lévy, en la revista digital La Règle du Jeu.

diumenge, 1 de gener del 2012

a favor de l'enveja lectora com a motor

Apunt gentilesa de Lluís Anglada.

"M'AGRADEN els rànquings, fins i tot els que no em crec. Ahir vaig repassar el dels llibres de l'any segons aquest diari i algun altre, per si hi trobava a faltar el que m'havia agradat més, i per apuntar-me a la llista els que no vull que em quedin pendents. Comentant els que ja havia llegit, una amiga em va confessar que li havia fet mandra encetar Llibertat de Jonathan Franzen, però que ara hi estava enganxadíssima. Ho va dir amb un somriure de plaer tan creïble, tan de dins, que va ser suficient per convence'm. Ja el tinc. Reivindico l'enveja lectora com a estímul, i si hagués de fer un pla per promoure la literatura enviaria al carrer gent que presumís de la satisfacció que ha obtingut. És infal·lible."

Carles Capdevila. ara. dijous, 29 de desembre del 2011. (A la columna "iaquí", p. 2)