27 juliol 2014

signes dels temps






26 juliol 2014

a dins, la vida que fuig; a fora, el paisatge que resta


Es conocido el caso del poeta W. H. Auden, que iba cruzando los Alpes junto a unos amigos y leía con atención un libro, pero sus acompañantes no dejaban de lanzar exclamaciones de éxtasis ante lo majestuoso del paisaje; durante unas décimas de segundo, despegó la vista del libro, miró por la ventanilla del vagón de tren y regresó a su lectura diciendo: "Con una mirada alcanza y sobra".

Enrique Vila-Matas. La vida desde el tren. EL PAÍS 29 NOV 2011.

_______________
P.S.: El títol de l'apunt és gentilesa involuntària d'en Ramon Farrés; l'he tret del poema «Viatge» A: Trenta-set poemes en forma de finestra. Eumo, 1997.

25 juliol 2014

08001 bcn


Fotografies de Marcella Grassi.


BCN RE.SET- LLIBERTAT
La biblioteca dels llibres perduts
Anupama Kundoo
Plaça Salvador Seguí.

El projecte BCN RE.SET presenta un circuit urbà amb set instal·lacions artístiques i arquitectòniques per diferents espais públics de la ciutat, que proposen una reflexió sobre conceptes com identitat, llibertat i democràcia.
[...] L'arquitecta Benedetta Tagliabue (EMBT / Fundació Enric Miralles) i el director d'escena Àlex Ollé (La Fura dels Baus) duran a terme el 2014 una important intervenció a la ciutat. Dins dels actes de commemoració del Tricentenari BCN, alguns dels espais públics més emblemàtics de Barcelona canviaran el seu aspecte amb un conjunt de set instal·lacions artístiques i arquitectòniques que proposen una reflexió sobre conceptes com identitat, llibertat i democràcia.
La primera instal·lació s'inaugurarà el 29 maig del 2014 al Parc de la Ciutadella. Inspirada en l'antiga muralla de Barcelona i la seva posterior destrucció, simbolitzarà la recuperació de la ciutat per part dels seus ciutadans. La idea de reconstrucció i destrucció de la muralla/els murs del món donarà pas, el dia 11 de juny, a la inauguració de sis instal·lacions efímeres dissenyades per sis arquitectes internacionals en col·laboració amb les principals escoles d'arquitectura i disseny de Barcelona. 
1.Ciutadella. Instal·lació central. Benedetta Tagliabue(EMTB)i Àlex Ollé. Parc de la Ciutadella
2.Identitat. Urbanus (Liu Xiaodu, arquitecto). Escola La Salle (URL). Pl Nova
3.Llibertat. Anupama Kundoo. Escola IAAC. Pl. de Salvador Seguí
4.Europa. Urban-Think Tank (Alfredo Brillembourg). Escola ESARQ (UIC). Pl del Mar
5.Diversitat. Odile Decq. Pl dels Àngels
6.Democràcia. Peter Cook. Pl de la Mercè
7.Memòria. Grafton Architects. Escola Elisava. Arc de Triomf

[Font: Bcn.cat.  Arquitectura efímera als carrers de la ciutat]



24 juliol 2014

vot de silenci


Es conta la història següent d'Arnold Böcklin, el seu fill Carlo i Gottfried Keller: un dia seien a l'hostal, com solien fer-ho. La seva tertúlia ja era coneguda feia temps pel tarannà lacònic i tancat dels seus tertulians. També aquest cop el grup seia en silenci. Aleshores, al cap de molta estona, el jove Böcklin va fer una observació: «Fa molta calor»; i passat un quart d'hora, el vell: «I sense vent.» Per la seva banda, Keller va esperar una estona; després va alçar-se tot dient: «No vull beure entre xerraires».

Walter Benjamin. «Robert Walser». A: Assaigs de literatura contemporània. Selecció i pròleg d'Ignacio Echevarría. Traducció de Pilar Estelrich. Columna, 2001. P. 30.



23 juliol 2014

lectura amb música de fons


Leer 
Jamás he podido leer escuchando música, y ésta es una cuestión bastante importante, porque tengo amigos de un nivel intelectual y estético muy alto para quienes la música, que en ciertas circunstancias puedan escuchar concentrándose, es al mismo tiempo una especie de acompañamiento para sus actividades. Esto lo comprendo muy bien en el caso de los pintores: tengo amigos pintores que pintan con un disco de fondo o la radio. Pero en el caso de la lectura, yo creo que no se puede leer escuchando música, porque eso supone un doble desprecio o un desprecio unilateral: o se desprecia la música o se desprecia lo que se está leyendo. La música es un arte tan absoluto, tan total como la literatura, y el músico exige que se le escuche a full time lo mismo que cualquiera de nosotros cuando escribimos. Personalmente me apenaría, me decepcionaría, enterarme de que alguien a quien estimo intelectualmente ha leído un libro de cuentos míos al mismo tiempo que estaba escuchando una fuga de Bach o una ópera de Bertolt Brecht. En cambio puedo, sí, leer mientras espero en un aeropuerto o a alguien en un café, porque ésos son los vacíos, los tiempos huecos que uno no ha buscado por sí mismo, sino que los horarios de la vida, digamos, te condenan de golpe a media hora de espera; y entonces, tener un libro en el bolsillo y concentrarse en él, en ese momento, por un lado anula el tiempo del reloj y, por otro lado, te crea una sensación de plenitud. Y no esa especie de mala conciencia que, también por deformación intelectual, tengo yo, en el sentido de que si me paso más de diez minutos sin hacer algo, sea lo que sea, tengo la impresión de que soy ingrato con ese hecho maravilloso que es estar viviendo, tener ese privilegio de la vida. Y es algo que siento cada vez más, mientras mi vida se acorta y va llegando a su término ineluctable, si me permitís la palabra tan cursi.
De la entrevista de Sara Castro-Klarén: «Julio Cortázar, lector».

Cortázar de la A a la Z. Un álbum biográfico. Edició d'Aurora Bernárdez i Carles Álvarez Garriga. Alfaguara, 2014. P. 157.




22 juliol 2014

21 juliol 2014

barrie hook



Michael Davies fent de Peter Pan i J.M. Barrie de Hook, l'agost de 1906.
(La fotografia pertany a la col·lecció personal de Daphne Du Maurier, neboda de la Sylvia Llewellyn Davies).
Font: JM Barrie.

EL JARDÍN DE PETER
Los parques son el gran éxito del suroeste de Londres. Hay muchos en la ciudad, pero, salvo Regents y el distinto, distante e inmenso Richmond, ninguno resiste la comparación con el dúo Hyde Park-Kensington Gardens.
[...] Si hubiera que elegir, yo me quedaría con Kensington Gardens. Probablemente porque en los jardines transcurre la historia de Peter Pan, el héroe imposible cuya estatua se alza junto a la Serpentine.
La historia puede comenzar en un banquete de Nochevieja, el que despedía el año 1898. Sylvia Llewellyn Davies, hermosa como se costumbre, un poco gruesa por el embarazo, se sentó a la izquierda de su circunspecto esposo. Junto a ella, al otro lado, tomó asiento un caballero bajito y de aspecto aniñado que no le era del todo desconocido. Resultó ser un tal James Matthew Barrie, escocés, periodista y aspirante a escritor. Como los Davies, vivía en Kensington: ellos residían cerca de Bayswater, en el 31 de Kensington Gardens, una hermosa mansión de estuco victoriano cuyo aspecto exterior es exactamente el mismo hoy que entonces; él acababa de alquilar un apartamento en el 133 de Gloucester Road, hoy un bonito cottage. Y alguna vez se habían cruzado por el parque, ella con sus niños, él con su san bernardo Porthos.
Intimaron durante aquella cena, y a las 12 brindaron alegremente por un feliz 1899. A ella había de traerle un nuevo hijo, al que de ser chico —sería ya el tercero— bautizaría con el nombre de Peter. Barrie había de publicar su primer libro, una recopilación de cuentos escoceses que pensaba titular Auld licht idylls. Un brindis por Peter. Un brindis por los cuentos.
Barrie se acostumbró a acompañar a Sylvia en sus paseos por Kensington Gardens, y estableció una estrecha, compleja y duradera relación con los Davies, hasta el punto de ser nombrado tutor de los niños en el caso de que la pareja muriera. El hijo mayor de Sylvia, George, con cuatro años, se encariñó de inmediato con aquel señor capaz de mover las orejas y muy bien informado sobre ciertos piratas y sobre las hadas y duendes que, en secreto, vivían en el parque. Barrie mantuvo toda su vida una devoción profunda y atormentada hacia el pequeño George: sólo en su diario íntimo fue capaz de insinuar una pulsión pedófila que nunca se tradujo en hechos.
[...] Arthur Davies falleció en 1906. Barrie se hizo cargo, económicamente, de Sylvia y de los niños. En 1910 murió también Sylvia y el escritor se quedó a solas con unos muchachos que crecían y abandonaban uno a uno el hogar. Georges murió en 1915, a los 22 años, en una trinchera de la Primera Guerra Mundial. Se le encontró en el bolsillo una carta de Barrie con noticias de Peter Pan. El otro Peter, Peter Llewellyn Davies, quedó inválido poco después de una herida de guerra. El más pequeño de los Davies, Michael, se ahogó en 1921. J.M. Barrie murió el 19 de junio de 1937.
Quedan Peter Pan y los jardines.

Enric González. Historias de Londres. RBA, 2007. P. 33-38.




[+]
RODRIGO FRESÁN. «El hombre que sería niño». El País. 30 MAR 2002.


20 juliol 2014

accessoris





19 juliol 2014

la gordimer



    clic

«For my school was the local library. Proust, Chekhov and Dostoevsky, to name only a few to whom I owe my existence as a writer, were my professors. In that period of my life, yes, I was evidence of the theory that books are made out of other books».
«Only many years later was I to realize that if I had been a child in that category —black— I might not have become a writer at all, since the library that made this possible for me was not open to any black child».

Fragments del discurs pronunciat per la Nadine Gordimer en rebre el premi Nobel de Literatura l'any 1991. Writing and Being




18 juliol 2014

la conxita

Gentilesa d'en Girbén

La Conxita

"El dia de la inundació, la Conxita, tota sola, va salvar molts llibres"
GENÍS SINCA Sant Fruitós de Bages | 

L’equip de l’alcalde de Sant Fruitós, Joan Carles Batanés, finalment ho ha aconseguit. Després de més de deu anys batallant, de maldecaps inenarrables i de les coses de la política, la Sagrada Família santfruitosenca, és a dir, la nova biblioteca municipal, s’ha inaugurat. Fa un sol de justícia, però la gent aguanta, un centenar de persones escolten atentes el discurs inaugural. Batanés remarca la història accidentada que, quasi per tradició, han patit els llibres al poble. Es veu que el 1936, en plena Guerra Civil, els veïns havien col·laborat desinteressadament en la construcció d’un petit edifici, la Caseta del Bosquet (que encara hi és), per fer-hi la biblioteca; diuen que alguns van aportar el seu jornal per aixecar-la. Qui més qui menys havia fet la seva aportació. Els bancs del Passeig, per exemple, els va fer el picapedrer Vancells, de cal Lleig, i els primers llibres van venir de dues donacions importants, del conseller de Cultura, Ventura i Gassol, i també del monestir de Sant Benet de Bages.
La història de la biblioteca és llarga i soferta, amb crema de llibres inclosa en acabar la Guerra Civil. Quines coses! El cronista local de Sant Fruitós, Jaume Grandia, ho ha deixat perfectament escrit. Però enmig del discurs de Batanés, tot d’una succeeix un fet. Els assistents que han vingut a veure l’edifici, una construcció impressionant de gairebé 2.500 m, de sobte senten que l’alcalde cita la feina de l’actual bibliotecària, Conxita Fenoy, i arranquen a aplaudir. És un moment indescriptible. Es tracta d’una reacció espontània, emocionada, que ha sortit de dins la gent en sentir el nom de la Conxita; un aplaudiment, però, que significava molt més i retia homenatge no tan sols al patiment històric i als avatars de la història de la biblioteca, sinó a la tossuderia dels personatges que al llarg dels anys han lluitat per mantenir-la.
Encara més, quan investigo la Conxita, m’adono que és el retrat robot de bibliotecària (generalment dona) que es repeteix en molts pobles i localitats; la Conxita és un model exemplar de dedicació, un autèntic poder a l’ombra, summament estimada i popular, que tiba d’una passió vocacional mai vista; és la bibliotecària (ara se’n diu director de biblioteca) que organitza, disposa, recomana, llegeix, anuncia, organitza... és la persona que realment sosté la biblioteca. Més que una bibliotecària, m’atreviria a dir.
Sense anar més lluny, en el moment de produir-se l’aplaudiment espontani de la seva gent, la Conxita no hi era. Era a dins: aprofitava els parlaments per fer una cosa important. Com que després dels discursos la biblioteca feia una sessió de portes obertes, que s’allargaria tot el cap de setmana, volia mantenir l’alarma desconnectada però no el comptador de persones. Li interessava de manera particular saber el nombre exacte de visitants que rebria la nova seu durant aquelles hores d’inauguració.
Als santfruitosencs no els havia passat per alt la importància del personatge i els seus vint-i-cinc anys al capdavant de l’entitat; com el lector podrà comprovar, els de Sant Fruitós no exageraven. L’estiu de l’any 2000, quan estaven entaforats a l’antiga biblioteca del carrer Jacint Verdaguer, que se’ls va quedar petita, la Conxita es va trobar que, quan era a punt de tancar, s’havia posat a ploure. Va decidir esperar una estona i aprofitar per repassar uns documents, però a fora la pluja va anar augmentant, va convertir-se en un aiguat de consideració i al final era un autèntic xàfec. Tot d’una, amb esglai, va veure que d’una part del sostre començava a entrar aigua i que les goteres començaven a caure a sobre d’unes prestatgeries, les dedicades als diccionaris, les enciclopèdies, i també a la part de la secció de filosofia. A corre-cuita, la Conxita va afanyar-se a traslladar blocs i blocs de llibres, en un tour de force que va salvar un nombre important de volums. Una part de l’antiga biblioteca va quedar inundada. Si la Conxita se n’hagués anat, se n’haurien fet malbé molts. Tot un cas. Quan el dia de la inauguració del nou edifici li van explicar que la gent l’havia aplaudit, a ella només li preocupava si havia connectat bé el comptador de persones. El nombre de visitants, per cert, d’aquells dos dies de portes obertes, dissabte i diumenge sumats, va ser de mil cinc-cents vint-i-cinc. Ni un més, ni un menys. Quin cas, la Conxita.