16 febrer 2012

la paraula més llarga de la llengua anglesa


Todo buen científico sabe que el galio es el elemento de la tabla periódica al que uno debe acudir si tiene invitados en casa. Aunque a temperatura ambiente es sólido, este metal tiene una propiedad única y muy poco conocida, se funde a 30º C. Así que no hay más que fabricar unas cucharitas con este elemento, servir el café...y observar las caras que ponen los invitados al ver cómo ésta desaparece.

Kean, autor de este libro fascinante, describe la tabla como un gran mapa lleno de actores en conflicto que nos permite viajar a través del tiempo y del espacio. Del Big Bang a la Alemania nazi, pasando por la Grécia Clásica y la India de Gandhi, los elementos sirven de guía para entender algunos de los episodios clave de la historia de la humanidad.

La cuchara menguante es un libro entretenido y divulgativo, un acervo de relatos apasionantes, aventuras y obsesiones que descubre aspectos sorprendentes de la química, de la historia y de los científicos (locos) que descubrieron los elementos de la tabla, uno de los mayores logros de todos los tiempos.
[De la contracoberta].

.  .  .  .

UN TASTET:
Shakespeare lo intentó con "honorificabilitudinitatibus", que, según a quién se pregunte, significa "el estado de plenitud de honores", o es un anagrama que proclama que fue Francis Bacon, y no el Bardo, quien realmente escribió las obras de Shakespeare. Pero esta palabra, de apenas veintisiete letras, no se acerca siquiera a merecer el título de palabra más larga de la lengua inglesa.

Claro que pretender determinar cuál es la palabra más larga es como vadear un río revuelto. Es muy fácil perder pie, pues el lenguaje es fluido y constantemente cambia de dirección. Además, qué es una palabra inglesa es algo que depende del contexto. La palabra de Shakespeare, pronunciada por un personaje cómico en Trabajos de amor perdidos, obviamente procede del latín, y quizá las palabras extranjeras, aunque formen parte de una frase en inglés, no deberían contar.

[...] Pero si adoptamos una definición sensata, como la palabra más larga que aparece en algún documento en lengua inglesa cuyo propósito no sea el de establecer el récord de la palabra más larga, entonces la que buscamos apareció en 1964 en Chemical Abstracts, una suerte de diccionario de referencia para los químicos. La palabra en cuestión describe una importante proteína perteneciente a lo que los historiadores suelen considerar el primer virus jamás descubierto, el virus del mosaico del tabaco, descrito en 1892. Será mejor tomar una buena bocanada de aire.


Acetylseryltyrosylserylisoleucylthreonylserylprolylserylglutaminyl-
phenylalanylvalylphenylalanylleucylserylserylvalyltryptophylalanyl-
aspartylprolylisoleucylglutamylleucylleucylasparaginylvalylcysteinyl-
threonylserylserylleucylglycylasparaginylglutaminylphenylalanyl-
glutaminylthreonylglutaminylglutaminylalanylarginylthreonylthreonyl-
glutaminylvalylglutaminylglutaminylphenylalanylserylglutaminylvalyl-
tryptophyllysylprolylphenylalanylprolylglutaminylserylthreonylvalyl-
arginylphenylalanylprolylglycylaspartylvalyltyrosyllysylvalyltyrosyl-
arginyltyrosylasparaginylalanylvalylleucylaspartylprolylleucylisoleucyl-
threonylalanylleucylleucylglycylthreonylphenylalanylaspartylthreonyl-
arginylasparaginylarginylisoleucylisoleucylglutamylvalylglutamyl-
asparaginylglutaminylglutaminylserylprolylthreonylthreonylalanylglutamyl-
threonylleucylaspartylalanylthreonylarginylarginylvalylaspartylaspartyl-
alanylthreonylvalylalanylisoleucylarginylserylalanylasparaginylisoleucyl-
asparaginylleucylvalylasparaginylglutamylleucylvalylarginylglycyl-
threonylglycylleucyltyrosylasparaginylglutaminylasparaginylthreonyl-
phenylalanylglutamylserylmethionylserylglycylleucylvalyltryptophyl-
threonylserylalanylprolylalanylserine.

Esta anaconda ocupa la friolera de 1.185 letras.

Sam Kean. "Casi gemelos y ovejas negras: la genealogía de los elementos" A: La cuchara menguante y otros relatos veraces de locura, amor y la historia del mundo a partir de la tabla periódica de los elementos. Traducció de Joan Lluís Riera. Ariel, 2011. P. 39.


15 febrer 2012

l'obra que baroja no va arribar a escriure mai


RECUERDO QUE una vez Gabriel Ferrater, que acostumbraba a "venderme autores", como él llamaba a la operación de explicarlos a altas horas de la noche en la barra de un bar o en la terraza, si era verano, intentó explicar la importancia de Baroja considerado como un paisajista. Evidentemente, a Ferrater no le gustaba Baroja y, en definitiva, su respeto por este escritor se basaba únicamente en el hecho de que a través de su lectura había llegado a formarse una imagen muy clara y muy concreta del país vasco sin haber viajado nunca a esta parte de España. Aunque yo podría decir lo mismo pienso que no es más que una forma sutil de mostrar un gran desinterés hacia el autor de La lucha por la vida. En el fondo los hispanistas extranjeros con su entusiasmo folklórico por Las inquietudes de Shanti Andía o Zalacaín el aventurero, no nos dan una imagen mucho más atractiva. Existen otros puntos de vista, quizá más justos, que quieren ver en Baroja ya un precursor de la novela social, ya un romántico rezagado que se inventa la novela española del siglo XX, ya un anarquista y un revolucionario en potencia. A mí estas clasificaciones me interesan poco y lo que sobre todo he intentado entrever a través de esta reconsideración de las opiniones de Baroja, de su autodefensa como escritor, es el interés que puede encerrar todavía para nosotros, la posibilidad de una auténtica relectura.

Baroja, autor proteico, como él quería que fuera la literatura, tan egocéntrico como autobiográfico, capaz de una gran lucidez y una enorme miopía, con intuiciones geniales e injustificables incomprensiones, no llegó a escribir la obra que ahora nos gustaría leer, la que él probablemente entrevió, la que todos los barojianos, arrepentidos o no, le hemos atribuido a base de extraer los elementos mejores, las ideas más geniales del ingente conjunto de sus novelas escritas a chorro, mediocres unas, buenas otras, malas algunas y ninguna realmente excepcional. Creo que Baroja fue mejor que su obra. Le faltó rebeldía, convicción, quizá esa capacidad de esquizofrenia que él atribuia a los grandes novelistas, para realizar la obra importante que le hubiera colocado entre los grandes creadores literarios de este siglo. A lo largo de sus opiniones sobre literatura, en las que el azar y la intuición le depararon felices aciertos y lamentables caídas, esa incapacidad se manifiesta de un modo patente. Sus ideas no llegan a adquirir un desarrollo importante, mueren como si les faltara aire o agua. No haber escrito La recherche du temps perdu, ni el Ulises, ni La montaña mágica es algo que se paga.

Con todo, fue el mejor novelista de su época en España, bastante por encima de lo que cabría esperar de un país no lanzado a causa generosa alguna, hundido en su mediocridad y vulgaridad, a la deriva, ignominioso. Así la impotencia de Baroja fue, no me cabe duda, reflejo de otra impotencia mayor, más general. No supo ser un rebelde ni un genio diabólico, pero fue un hombre sereno y escéptico que se marginó voluntariamente para expresar su falta de convicciones, su pequeña filosofía. Como dice Caro Baroja: "Vivió mal muchos años. Vio hundirse casi todo lo que estaba en su derredor y tuvo serenidad. La serenidad del que ha perdido todo y piensa que al final no hay más que una misma meta, morir: de la muerte no hablaba. Sin duda, le parecía una cosa vil de la que tampoco vale la pena ocuparse demasiado".(1)

Salvador Clotas. "El azar y la intuición: Baroja reconsiderado a través de sus opiniones sobre literatura". A: Barojiana. Taurus, 1972. P. 141-142.

______________________
(1) Julio Caro Baroja. Los Baroja. Taurus, 1972. P. 85.


14 febrer 2012

monogràfic vicent andrés estellés


Coberta de Rafael Armengol
Reduccions 98-99
Abril de 2011
Número especial dedicat a Vicent Andrés Estellés.
Hi participen, entre d'altres, Lluís Roda, coordinador del número, Enric Bou, Francesc Parcerisas, Jaume Pérez Montaner, Vicent Salvador, Enric Casasses, Jaume Subirana, Pere Ballart, Lluís Calvo i Jordi Valls, que analitzen la vigència d'una obra que s'ha qualificat de contradictòria, intel·lectual i sensual, material i revolucionària... 

Vicent Andrés Estellés: un poeta fonamental
per Lluís Roda

Quan vaig proposar a la revista Reduccions un monogràfic sobre Vicent Andrés Estellés de seguida em vaig trobar amb el suport necessari per tal de materialitzar el projecte. Tanmateix, els dèficits i les mancances únicament poden ser atribuïts a la meua persona. Hem volgut un monogràfic valent, allunyat de timideses acadèmiques però rigorós, avalat per cadascun dels col·laboradors. Tots saben de què parlen quan es refereixen a Estellés i això és fonamental. Els escrits no són asèptics. [...]Tots naixen des de l'admiració profunda pel nostre poeta. Però sense deixar-s'hi arrossegar. L'admiració per Estellés és una conclusió. No, una prerrogativa.

Qui vulga diferir que ho faça en veu alta perquè tots l'escoltem. El mínim comú denominador dels col·laboradors correspon a l'opinió compartida i contrastada que Estellés no figura al lloc que mereix encara, que és un autor encara a descobrir per molts i, sobretot, un poeta que creiem que ultrapassa l'àmbit d'interès estricte de les lletres catalanes. En definitiva, estem convençuts que el reconeixement del valor de la seua producció poètica no farà sinó créixer, i a això hem volgut contribuir amb aquest monogràfic. No humilment, sinó contundentment. Amb una profunda fe en la justícia literària.



Em moriré escrivint els millors versos
de l'idioma català en el segle
XX, amb perdó de Rosselló i Salvat,
amb el permís de Pere Quart i Espriu.

Foix plorarà moltíssim en saber-ho 
i inútilment intentarà un sonet, 
l’únic sonet que li serà rebel 
i mai no passarà del tercer vers. 

Fuster, Ventura: no digueu que no 
us he avisat a temps. En els papers 
faran elogis precabuts —oh, sempre 

es necessita certa perspectiva. 
Pense en el nostre poble, i li demane 
a Déu una mort digna. Déu que ho faça.

D'El gran foc dels garbons.



13 febrer 2012

molla i ploma

MIENTRAS la profesión médica de Baroja hacía agua en San Sebastián, en Madrid se producía un suceso trascendental en una rama colateral de la familia. Una tía de la madre de Baroja, doña Juana Nessi, había enviudado y heredado de su marido, un tal Matías Lacasa, un negocio situado en la esquina de la calle de Capellanes, cuyo rótulo rezaba así:

PANADERÍA DE VIENA
Única privilegiada en España
Proveedora de la Real Casa
Toda clase de pan de lujo

Tantos calificativos no cumplían una función publicitaria, sino descriptiva: la panadería gozaba de merecido prestigio en la capital por haber introducido en España el pan de Viena, una novedad que suponía una tecnología avanzada y, en consecuencia, un personal compuesto en parte por técnicos alemanes. Por todas estas razones debería haber sido un negocio próspero, pero no lo era.

Al fallecer su fundador y dueño, Matías Lacasa, Juana Nessi recurrió a la familia Baroja en busca de ayuda y ésta no tuvo mejor idea que enviarle a Ricardo, que, como ya se ha dicho, era pintor de vocación y bibliotecario de profesión. Cuando Pío andaba sin rumbo por San Sebastián, llegó la noticia de que Ricardo se había cansado de dirigir la panadería. Pío pensó entonces que si los dos hermanos se repartían el trabajo, podrían vivir sin agobios y disponer de tiempo libre para sus respectivas aficiones. Escribió a Ricardo exponiéndole la idea y al recibir la conformidad de éste, se fue a Madrid y se hizo panadero.

Eduardo Mendoza. Pío Baroja. Omega, 2001. P. 42.

_____________________
P.S.: Corre la brama que Rubén Darío, fent brometa amb això del forn de pa,  va dir de Baroja: "Es un escritor de mucha miga, se nota que es panadero". La resposta de Baroja: "Rubén Darío es un escritor de buena pluma: se nota que es índio". I si l'anècdota és apòcrifa, la veritat és que fa de bon empassar.

12 febrer 2012

la diferència subtil


DE LA MEVA VIDA -com a artista, almenys- se'n pot fer un gràfic tan precís com el de la febre: amb altes i baixes, amb cicles ben definits.
Vaig començar a escriure als vuit anys: de cop i volta, sense inspirar-me en cap exemple. No havia conegut mai ningú que escrivís, i poca gent que llegís. Però el fet és que les quatre úniques coses que m'interessaven eren: llegir llibres, anar al cine, el claqué i dibuixar. I un dia vaig començar a escriure, sense saber que m'havia encadenat per tota la vida a un amo noble però despietat. Quan Déu et fa a mans un regal, també et fa a mans un assot; i l'assot és només per autoflagel·lar-te.
Però, és clar, tot això no ho sabia. Vaig escriure narracions d'aventures, de misteri amb assassinats, comèdies satíriques, contes que m'havien explicat antics esclaus i veterans de la Guerra Civil. Era molt divertit, de bon començament. Va deixar de ser divertit quan vaig descobrir la diferència entre escriure bé o malament, i en acabat vaig fer un altre descobriment encara més alarmant: la diferència entre escriure bé i el veritable art; és subtil però brutal. I després d'això va caure l'assot!
Truman Capote. Prefaci a Música per camaleons. Traducció de Quim Monzó. Quaderns Crema, 1988. P. 9.

11 febrer 2012

fet a mà


Julian Barnes. Love, etc.

Elizabeth Barrett Browning. How Do I Love Thee.

Charles Dickens. Great Expectations.

Emily Dickinson. Wild Nights.

F.S. Fitzgerald. The Great Gatsby.

Gustave Flaubert. Madame Bovary.

Ernest Hemingway. The Battler.

Franz Kafka. Der Prozess.

George Orwell. 1984.

E.A. Poe. Annabel Lee.

Mark Twain. A Family Sketch (memòries inèdites).

Edith Wharton. The House of Mirth.

Oscar Wilde. Roses and Rue.




10 febrer 2012

nou de trinca


A lo largo de la historia ha habido aspiraciones a una sociedad mejor, incluso perfecta. Tenemos utopías imaginadas con todo detalle por filósofos, poetas, reformadores sociales, aquitectos y artistas.
Este libro es la historia ilustrada de una idea: la búsqueda de la sociedad ideal.

Gregory Claeys, destacado estudioso del tema, analiza la influencia de la idea de la utopía en la historia, la literatura, el arte, la arquitectura y el pensamiento político y religioso. En su exploración de estos mundos ideales tienen un papel fundamental los mitos de la creación, los arquetipos del cielo y del infierno, los nuevos mundos y los viajes de descubrimiento, las épocas de revolución y de progreso tecnológico, las comunidades modelo, las distopías políticas y ecológicas, el viaje espacial y la ciencia-ficción. Se examinan las utopías más importantes de la historia, tanto las que solo fueron imaginadas como las que se intentaron llevar a la práctica: visiones de la sociedad ideal en América del Norte y del Sur, Asia, África y el mundo árabe, así como en el mundo antiguo y en Occidente.

Ilustrado con numerosas fotografías, cuadros, grabados, mapas, documentos, carteles y fotogramas de películas, y acompañado de notas exhaustivas y de una completa bibliografía, este volumen es una fascinante indagación de la gran diversidad de la imaginación utópica. Desde la era clásica hasta la actualidad, explora la necesidad humana de imaginar y construir mundos ideales.

Con 206 ilustraciones, 141 en color. [Text de la solapa]


09 febrer 2012

herois


"CON EL FIN DE COMPENSAR la deficiente planificación de la nueva biblioteca de San Francisco, en la que el arquitecto no había previsto espacio suficiente en las estanterías, los administradores sacaron cientos de miles de libros del depósito y los enviaron a un vertedero. Como los títulos se seleccionaban de acuerdo con el periodo de tiempo que habían permanecido en los estantes sin que ningún lector los solicitara, para salvar la mayor cantidad de libros posible unos cuantos bibliotecarios heroicos se introducían furtivamente entre las estanterías por la noche y estampaban en los volúmenes amenazados fechas de préstamo falsas."
Alberto Manguel. La biblioteca de noche. P. 109.

"The Author vs. the Library", Nicholson Baker. The New Yorker, 14/10/1996.


Cercant més informació, he ensopegat amb aquest vídeo de l'any 2010 i no me n'he pogut estar.


08 febrer 2012

autobiografia en set volums


Luis Bagaría (clic).
CUANDO Juan Benet lo visitó en su casa de la calle de Alarcón, hacia finales de 1946, Pío Baroja ya era un viejo, o al menos así lo vio Juan Benet, que por entonces contaba veinte años de edad. Por supuesto, la impresión del joven Benet no era desacertada. A partir de su regreso a Madrid después de la guerra civil, Pío Baroja había renunciado a todo cuanto no fuera sobrevivir material y espiritualmente sin demasiados sobresaltos. A todos los efectos, su imagen pública, incluido su aspecto físico, se había achicado y, de resultas de ello, también se había encogido su propia biografía. A finales de la década de los cuarenta, Pío Baroja era un vejete menudo, descorazonado, friolero y cascarrabias. Había nacido en San Sebastián el 28 de diciembre de 1872, había ejercido brevemente la medicina, había regentado largos años una panadería, había pasado algunas temporadas en París y había publicado la mayor parte de su ingente obra. Ahora vivía sumido en un confortable pesimismo. A Juan Benet le sorprendía la actitud tozudament negativa en que Baroja parecía haberse refugiado, una actitud que Benet ejemplifica con esta anécdota: en cierta ocasión acudió un periodista a la casa de la calle de Alarcón a entrevistar a don Pío, y éste, en lugar de responder a sus preguntas con las respuestas al uso, lo abrumaba con sus quejas.

A medida que se sucedían las preguntas -cuenta Benet-, las respuestas no podían ser más desconsoladoras. Don Pío se quejaba de su mucha edad, de su falta de interés por las cosas, del precio del carbón, del frío que pasaba, del insomnio que padecía, del poco entusiasmo que le inspiraba la calle, de lo dura que era una existencia que a su edad le obligaba a seguir escribiendo para ganarse el sustento. Finalmente, buscando siquiera un rayo de luz en medio de aquella oscuridad, al periodista se le ocurrió decir: "Pero a fin de cuentas...en general se encuentra usted bien, ¿no es así?. "No, señor -fue la terrible respuesta del viejo-, en general me encuentro mal, bastante mal. Pero me da lo mismo encontrarme bien que encontrarme mal."(1)

Es curioso cómo Baroja había asumido su propio personaje, por no decir su propia caricatura, con efectos retroactivos, hasta el extremo de parecer que durante toda su vida se había mantenido al margen de las terribles convulsiones de su tiempo y había evitado las no menos terribles peripecias personales de sus contemporáneos.
Muchos años más tarde, al redactar sus recuerdos de aquel tiempo, Benet rememoraba, subyugado y repelido, aquella "tertulia anacrónica, envuelta en una luz tibia y opalescente, en la que -maldición de todos los inmortales que por no tener a nadie por encima ni misterios que resolver ni ciencia que hacer progresase ni cuentas que saldar, la mayor parte del tiempo sólo hablando de asuntos del barrio- todo había sido dicho más de una vez". (2)

A esta figura compacta, remota, arriscada, el mismo Baroja iba a echarle el cerrojo definitivo de su descomunal autobiografía que, en forma de memorias, empezó a publicar en 1944 y que se extiende a lo largo de siete entregas o volúmenes. El que alguien dedique siete volúmenes a cimentar su propia insignificancia es una de las contradicciones del personaje, pero no la única.

Eduardo Mendoza. Pío Baroja. Omega, 2001. P. 19-21.

_____________
(1) Juan Benet, Otoño en Madrid hacia 1950. Alianza, 1987. P. 28-29.
(2) Ibíd, P. 49.

07 febrer 2012

pip pip hurra!


Ann Wood.

Mudadeta per a l'ocasió, amb el vestit de noces de Miss Havisham eixint de la tintoreria, em presento a la festa d'aniversari de Charles Dickens, que avui en fa dos-cents, d'aquí ve el rebombori.
Com que el regal ja li vam fer per anticipat, en dedicar el mes de setembre del 2010 a la lectura de les grans esperances (clic), no cal més relat. 


Aquí, la Fanta i els ganxitus

I aquí, l'homenatge de la Catosfera.



06 febrer 2012

don pío-pío


A don Pío Baroja -"siempre quiere uno decir don Pío-Pío", escribió Gómez de la Serna- su locura por las zapatillas le perturbaba. "En zapatillas, a zapatillas, de zapatillas", y no daba con la sencilla fórmula de "con zapatillas", como se dice "con botas" del que se presenta con ese calzado, aunque el que se presente sea tan sólo el gato. Nunca a don Pío-Pío le preocuparon demasiado los problemas del léxico. Él escribía imperturbable a todo, hasta que un día tropezó con el problema grave de las zapatillas. Algo, por otra parte normal, si tenemos en cuenta que don Pío-Pío bajó siempre las escaleras de la vida con zapatillas.
Ni siquiera en la elegante ciudad de París, en la que se exilió, se olvidaba del problema. Bajaba a los cafés de su quartier con zapatillas. Era un hombre serio, sobrio, poco artístico y entusiasta de la ciencia, aunque también podría decirse de él todo lo contrario, pues, por ejemplo, aunque no tenía fama de reírse mucho -su seriedad tal vez procediera, paradójicamente, del día del año en que había nacido, nada menos que el día de los Santos Inocentes del año de 1872-, hay quien le vió reírse muchísimo. En París, concretamente. Aunque Baroja representaba la burlonería española, generalmente iba muy serio. Pero ese día en París rió como no había reído en su vida. Se le contajió la carcajada de un amigo suyo, el pintor Darío de Regoyos, un día en que en el café del Quai d'Orsay preguntaron a un camarero quién era un señor que se daba mucha importancia y que aparecía condecorado. El mozo, muy solemnemente, les dijo: "C'est un fonctionnaire".
Y Regoyos comenzó a reír a carcajadas, envolviendo en su risa a Baroja mientras los dos repetían "C'est un fonctionnaire", y se fueron Sena abajo repitiendo la importante y divertida frase. También para esta ocasión Baroja vestía su habitual traje negro e iba con zapatillas. Don Pío-Pío era serio, pero sabía reírse. Todo en él -menos su pasión por las zapatillas, que no tenía reverso, es decir, ignoraba los zapatos- era contradictorio. Medio reñido con el arte y la literatura -creía, sobre todo, en la ciencia-, fue tramando, sin embargo, una obra literaria que es de las mejores de este siglo en lengua española.
Le gustaba la ciencia, pero quería ser literato. Gómez de la Serna vio en ese "querer serlo y no quererlo ser" la paradoja de ese hombre contradictorio y sereno, que bajó siempre las escaleras de la vida con zapatillas.
[Diario 16]. Domingo, 31 de diciembre de 1995.
Enrique Vila-Matas. "Don Pío-Pío" A: Para acabar con los números redondos, A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 409-410.

05 febrer 2012

una de borges


Borges firma ejemplares en una librería del centro porteño. Un joven se acerca con Ficciones y le dice: "Maestro, usted es inmortal". Borges le contesta: "Vamos, hombre. No hay por qué ser tan pesimista".
Tret d'aquí.

04 febrer 2012

03 febrer 2012

la lectura bàrbara


LEER MAL UN TEXTO es la cosa más fácil del mundo; la condición indispensable es no ser analfabeto. Una vez superada esa etapa, más cívica que intelectual, las posibilidades que se ofrecen para desmantelar, tergiversar e interpretar erróneamente una frase, una página, un ensayo o un libro son, no diré infinitas, pero sí numerosísimas. No pretendo ni agotarlas ni clasificarlas, tareas destinadas a eruditos pacíficos o a hombres seguramente geniales. Me conformo con enumerar algunas variedades exponiéndolas no por su rareza, sino por su recurrencia. Nada de cisnes negros o tréboles extraños; más bien perros callejeros que trotan en grupo.

Abundan, por ejemplo, quienes reducen la lectura a la búsqueda nerviosa de la "conclusión", único sitio en el que se detienen, señalándola, por lo general, con algunas rayas victoriosas.
[...] Cuando eso sucede, se practica una lectura primitiva e injusta, disfrazada de eficacia y malicia y cuyo resultado es una triste comedia de equivocaciones, sorpresas y altanerías. Lectores mediocres para quienes el universo es una oficina y una página siempre es un oficio.

También existe el vicio contrario: leer las primeras seis o siete líneas y creerse autorizado a adivinar lo que sigue. Aquí opera de nuevo una imagen complaciente de sí mismo; la de una persona tan avezada en el mundo de las ideas que las primeras disposiciones tácticas son suficientes para prever todas las etapas sucesivas.

[...] Muchas veces, sin embargo, la mala lectura es la consecuencia de la popularidad que alcanzan ciertos géneros. Cada cultura tiene sus preferidos.
[...]El lector, educado en esos compendios, se acostumbra a asociar ciertos temas con unos procedimientos estilísticos definidos.
[...] El lenguaje no es la única víctima. La principal es el lector que ha sido adiestrado en el reconocimiento de unas cuantas fórmulas pobretonas y monótonas. Le han enseñado una retórica escuálida que lo separa a la vez de la estética y de la crítica. Un lector que cae en un mar de perplejidades si el ensayo o el libro se apartan un milímetro del sonsonete habitual; un lector, por consiguiente, que se escandaliza con demasiada facilidad. Un lector a quien le han cerrado muchas puertas. La lectura bárbara a la que está encadenado es, en definitiva, la reducción del lenguaje a registros mínimos y clasificados. Pero un lenguaje amputado corresponde siempre a un pensamiento trunco.

Alejandro Rossi. Manual del distraído. Círculo de lectores, 1997. P. 123.


02 febrer 2012

la bernat (i el llibreter)



En Barcelona, una optimista librería de barrio, la Bernat, en la calle Buenos Aires, ha duplicado su espacio a costa del local vecino, un sex shop que se ha hundido. Parece una noticia espectacular, pero sólo lo parece, porque detrás de ella está únicamente la soledad de una librería independiente en su lucha dura del día a día, en su combate por la supervivencia, por una manera de ser, por una manera de relacionarse con la literatura. La Bernat de la calle Buenos Aires es un activo paradigma de tantas librerías de este país que, con sus historias de ánimo y coraje, desafían la lógica de los negocios y la rutina de la incultura. Me gustaría que estas líneas fueran un homenaje a nuestras librerías independientes, de cuyas angustias y alegrías me siento aún más cerca cuando entro en el blog El llibreter (llibreter.blogspot.com), que describe atmósferas de un mundo que camina bajo la pólvora, el mundo de los libreros de vocación.
Enrique Vila-Matas. "Segundo dietario voluble" A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 357.

Aquí, el bloc de la Bernat. 



01 febrer 2012

l'escriptor del mes



31 gener 2012

obertura final



10 d'agost del 1792. Assalt a les Tulleries. La Guàrdia suïssa mirava de protegir Lluís XVI & família de l'amenaça de la turba. Se'n van fer l'estella: els insurgents els van massacrar (i, a sobre, el rei i companyia no eren allà, que havien fotut el camp).
El 1818, es va honrar la memòria dels coratjosos mercenaris suïssos amb aquest monument al·legòric que podeu visitar si mai aneu a la bonica ciutat de Lucerna.

Encara que pugui semblar el contrari, avui la cosa no va ni d'exèrcits mercenaris ni de la Revolució francesa ni d'itineraris turístics. Va d'una cançó; la que suposadament entonaven els soldats suïssos mentre els escabetxaven, que és, també, l'obertura de Viatge al fons de la nit:

Notre vie est un voyage
Dans l'hiver et dans la nuit,
Nous cherchons notre passage
Dans le ciel ou rien ne luit.

[La vida és un llarg viatge
per l'hivern i per la nit
mentre busquem el passatge
al cel on hi brilla el buit.
Cançó dels Guardes Suïssos. 1793]


I se non è vero, ho he tret d'aquí.

30 gener 2012

en què quedem?


CUANDO UNA MISMA NOVELA recibe encendidos elogios de un bolchevique como Trotski y de un derechista como Léon Daudet es que algo falla. O quizá ocurre todo lo contrario: todo marcha perfectamente. Eso fue lo que le pasó a Louis-Ferdinand Céline después de publicar en 1932 Viaje al fin de la noche.

Trotski leyó la obra durante su exilio francés, entre 1933 y 1935. Daudet, muerto en 1942, ya había escrito sus novelas y artículos satíricos más celebrados cuando la novela cayó en sus manos.

Hubo otros lectores que no encontraron ninguna razón para elogiar el libro. Céline comentó en una ocasión que "en la clínica donde trabajo, la Fundación Linuty, he recibido muchas quejas por las historias que cuento". Tampoco encontró comprensión en la editorial Gallimard, que le devolvió el manuscrito. Ni entonces ni ahora Céline dejaba indiferente. [Tret d'aquí]


Més informació sobre el tema:
Céline, el nuestro, a La máquina de pensar.

29 gener 2012

lectura ràpida


Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme Guerra y paz en veinte minutos.
Creo que decía algo de Rusia.
Woody Allen (Llegit a "Saturados de información". El País semanal. 8/1/2012).

28 gener 2012

en salvatge companyia



LA GENERACIÓN BEAT americana lo descubrió, y Burroughs ha contado el viaje que en compañía de Ginsberg y otros poetas beatniks hicieron a Meudon para conocer a Céline. Encontraron a un hombre que vivía en las afueras del pueblo, en una casa algo cochambrosa, parecía muy enojado con todo, y se creía el mejor -aunque olvidado- escritor vivo de Francia. Encontraron a un viejo cascarrabias envuelto en una multitud de bufandas y chales, rodeado de una jauría de perros que parecían proteger la casa de las iras de los judíos de Meudon. A Céline no le interesaron aquellos jóvenes visitantes, pues ya sólo estaba interesado en él mismo. Cuando éstos le preguntaron, por pura cortesía, si le gustaban los perros, contestó: "Nada, no me gustan nada. Los tengo por el ruido".
Enrique Vila-Matas. "Contra las viejas muecas" A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 92.


27 gener 2012

stoner

Lo formidable era que todo era muy sencillo.
Stoner, John Williams. P. 236.

De vegades passa que has de córrer al diccionari i no perquè no sàpigues que per emoció s'entén la reacció afectiva, en general intensa, provocada per un factor extern o pel pensament, que es manifesta per una commoció orgànica més o menys visible; fins aquí hi arribes. Passa que et vols assegurar que la paraula no ha perdut força, a cop d'ús.
I no l'ha perduda, no. Emoció és, doncs, el resum de la lectura d'Stoner, una novel·la senzilla, de narració lineal, sense focs d'artifici, exempta de floritures.  Formidable.

Si us cal més relat:

·Todos a clase, Rodrigo Fresán.
·Obra maestra ignorada, Enrique Vila-Matas.
·Stoner, John Williams, Las vacaciones de Holden.

26 gener 2012

céline i sartre


He leído hace poco un ensayo de Gabriel Zaid sobre la supuesta superioridad moral del pensamiento de izquierda y me pregunto si Céline no fue la víctima consagrada de esa actitud intelectual. Céline estaba convencido de serlo. Sus líneas venenosas (y a veces muy divertidas) sobre Tartre, en las primeras páginas de D’un château l’autre, atribuyen a Jean-Paul Sartre, el intelectual más influyente de los años cincuenta, una responsabilidad importante en su condena colectiva. Sartre y Simone de Beauvoir se habían deslumbrado con su primera lectura del Viaje al final de la noche. Habían sentido que esa escritura representaba una ruptura radical con el tono solemne de André Gide, de Paul Valéry, de muchos de los autores de la época anterior. Escribían una prosa que los ingleses llamaban prosa de mandarines. La gran ruptura había venido de Joyce en la lengua inglesa y de Céline en Francia: y en ambos, el parentesco con la escritura de François Rabelais era notorio.

Después de leer el Voyage..., Sartre y Simone de Beauvoir sintieron una afinidad literaria inmediata. Pensaron que la prosa narrativa francesa debía seguir por ese camino y trataron de hacerlo ellos mismos, con resultados desiguales. Es probable que el tono de La náusea, la primera novela de Sartre, sea bastante cercano al del primer Céline. Después, y no sé si fue un intento tardío de justificación, de acercarse, precisamente, a la corrección política, llegaron a la conclusión de que el desprecio de Céline por la gente sencilla, modesta, limitada, era una señal sospechosa de fascismo, algo así como el anuncio de un fascismo más tarde declarado, hecho explícito. El tema es complejo, inquietante, imposible de resolver de una plumada. Céline despotricaba contra los vicios de la vida francesa común: contra la hipocresía, la avaricia, la gula, el egoísmo. Alcanzaba, al hacerlo, el espíritu de la calle, de las plazas, de los mercados populares, pero también se encontraba con un pasado profundo, con voces que llegaban de la Edad Media. Se podría sostener que su genio verbal consistía en tener oído para esas voces. ¿Le faltó, en cambio, una compasión humana esencial, un sentimiento de solidaridad? Parece que Jean-Paul Sartre llegó a esta conclusión, y es muy probable que fuera justificada. Pero, a partir de eso, ¿había que condenar a Céline con la virulencia con que lo hizo Sartre, en alguna medida discípulo literario suyo, exponerlo gravemente a las represalias de la posguerra, someterlo al peligro de ser encarcelado y ejecutado?

La observación literaria de Sartre sobre la ruptura del estilo de Céline, sobre su carácter propiamente revolucionario, frente a la prosa marmórea, solemne, en algún sentido engolada, de un Gide, de un Paul Valéry, me parece válida, reveladora, interesante. Ahí captaba algo esencial. Al echar leña al fuego de la descalificación, del espíritu de revancha, cumplía, en cambio, un papel más bien mezquino y, además, de eso, trillado, hasta trivial. La conducta cívica de Céline era detestable, no cabe ninguna duda, y es probable que el Estado tuviera que castigarla de alguna manera. Pero el papel de un escritor, de un crítico, de un gran intelectual, como Jean-Paul Sartre, era otro. Y esto deriva de un elemento esencial, constante, de la lengua literaria. En la gran escritura, los resultados literarios van mucho más allá de las intenciones de sus autores. En este sentido, podría suceder que las mejores páginas de Céline –por su aliento popular, por su sentido histórico, por la captación instantánea de la belleza del mundo visible, por marginal, por deteriorado que sea este– sean, además de conmovedoras, en algún sentido, morales, por encima de las lamentables caídas del hombre que las escribió. ¿Fue salvado, en último término, por el sufrimiento, el hambre, la cárcel? No es imposible, y Sartre, en ese caso, habría desempeñado un papel poco glorioso de verdugo.

Jorge Edwards. "Furias y penas : reflexiones sobre el caso de Louis-Ferdinand Céline". A: Letras libres. Abril 2011. 


Més informació sobre el tema:
·El café de Ocata. Céline sobre Sartre
·La periódica revisión dominical. En caliente: Louis-Ferdinand Céline.


25 gener 2012

burns supper

Cada 25 de gener els escocesos commemoren, amb un sopar, l'aniversari del naixement del seu poeta nacional, Robert Burns, el de L'hora dels adéus. Si el Bloomsday demana esmorzar a base de ronyons i lectura de l'Ulisses de Joyce, el Burns Supper reclama haggis -menuts de xai barrejats amb ceba, farina de civada, herbes i espècies, embotits a l'estomac del rumiant- acompanyat de la declamació de l'oda que el poeta va dedicar a aquesta menja tradicional escocesa. 

I si us ve de gust afegir-vos a la festa, no cal pas anar a Escòcia, que el restaurant Terra Endins de Taradell organitza un Burns Supper amb tots els ets i uts. Aquí.


Address to a Haggis
1.
Fair fa' your honest, sonsie face, 
Great chieftain o' the puddin-race! 
Aboon them a' ye tak your place, 
Painch, tripe, or thairm: 
Weel are ye wordy of a grace 
As lang's my arm. 
2.
The groaning trencher there ye fill, 
Your hudies like a distant hill, 
Your pin wad help to mend a mill 
In time o' need, 
While thro' your pores the dews distil 
Like amber bead. 
3.
His knife see rustic Labour dight, 
An' cut ye up wi' ready slight, 
Trenching your gushing entrails bright, 
Like onie ditch; 
And then, O what a glorious sight, 
Warm-reeking, rich! 
4.
Then horn for horn, they stretch an' strive: 
Deil tak the hindmost, on they drive, 
Till a' their weel-swall'd kytes belyve 
Are bent like drums; 
Then auld Guidman, maist like to rive, 
'Bethankit!' hums. 
5.
Is there that owre his French ragout, 
Or olio that wad staw a sow, 
Or fricassee wad mak her spew 
Wi perfect scunner, 
Looks down wi' sneering, scornfu' view 
On sic a dinner? 
6.
Poor devil! see him owre his trash, 
As fecl;ess as a wither'd rash, 
His spindle shank a guid whip-lash, 
His nieve a nit; 
Tho' bluidy flood or field to dash, 
O how unfit. 
7.
But mark the Rustic, haggis-fed, 
The trembling earth resounds his tread, 
Clap in his walie nieve a blade, 
He'll make it whistle; 
An' legs, an' arms, an' heads will sned 
Like taps o' thrissle. 
8.
Ye pow'rs, wha mak mankind your care, 
And dish them out their bill o' fare, 
Auld Scotland wants nae skinking ware, 
That jaups in luggies; 
But if ye wish her gratfu' prayer, 
Gie her a Haggis!