dijous, 30 de març de 2017

com n'hem de dir, dels tebeos?


¿Lo llamo cómic, novela gráfica o tebeo? El eterno debate
El noveno arte tiene numerosas nomenclaturas ¿Cuál es la correcta? ¿Por qué existe esta diversificación?

ENEKO RUIZ JIMÉNEZ
El País
15|3|2017
En 1917 el español ganó una palabra. Hace 100 años nació la revista TBO, y pronto su éxito hizo que el título que salía en sus portadas comenzara a usarse en el lenguaje rutinario. Las siglas de esta colección de personajes, dibujos y bocadillos eran las letras de un periódico hoy olvidado, pero la nomenclatura quedaría en la memoria. El arte incipiente de las viñetas se estaba popularizando, y, ante la falta de otro nombre propio, en España se comenzó a llamar así: simplemente tebeo.

Fue en 1968 cuando el Diccionario de la Lengua decidió aceptar la definición de tebeo oficialmente: "1. m. Publicación infantil o juvenil cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos. 2. m. Serie de aventuras contada en forma de historietas gráficas". La acepción, propiamente española, sigue hoy presente en el lenguaje popular, aunque ha perdido fuerza frente a la anglosajona cómic o la más moderna novela gráfica, cuyo significado crea, sin embargo, cierta polémica en una parte del sector. ¿Cuál es entonces el uso correcto? ¿Por qué novela gráfica parece haber sustituido a los otros? ¿Es correcto que sigamos utilizando tebeo?
"El término novela gráfica ha sido muy afortunado en EE UU y España. Hay que asignarle la superación de una visión del tebeo como infantil. Ha abierto mentalidades y es la gran protagonista de la edición de cómic aquí. Yo la entiendo forma del cómic de autor, ligada a un formato que se aleja de los tradicionales álbum, cuadernillo y revista y cercano al libro. El autor controla continente y contenido", explica por correo electrónico Álvaro Pons, autoridad del noveno arte. Para él, la nomenclatura extendida gracias a obras como Maus y autores populares como Paco Roca y Joe Sacco ha sido positiva para la industria: "Ha sido exitoso como etiqueta. Muchas editoriales han creado líneas de novela gráfica para aprovechar el tirón, y funciona. Esa apertura a un público mayor ha tenido un feliz efecto de retroalimentación, favoreciendo que más autores optaran por desarrollar historias personales, más autorales. Es posible que, con el tiempo, si se acepta ya el tebeo como forma de creación completa que no tiene porqué ser solo infantil, pase algo parecido a lo que ocurre en Francia y el término quede en desuso." En el país vecino, todo es Bande Dessinée. Allí, donde la cultura del cómic y su prestigio social está más arraigada, se entiende desde hace décadas que se publica tanto para adultos como infantil, igual que la literatura. Si bien traducen la voz novela gráfica anglosajona, su influencia es menor.
Lo verdaderamente curioso es que, al contrario que en cine, fotografía o pintura, en español haya tantas maneras de llamar a un solo arte. Una de las razones más claras es que, hasta hace poco, los tebeos seguían siendo percibidos como una cosa de niños. Su manera de narrar historias era todavía desconocida como arte para el gran público. Además de las mencionadas, podríamos incluir en la lista también historieta e incluso la voz latinoamericana muñequitos, también en el DRAE.
Frente al carácter infantil de esta expresión o la de tebeo, para la academia de la lengua, la voz anglosajona cómic define un concepto más relacionado con el formato, y menos ya con el género o el lector. Para la RAE es simplemente una "serie o secuencia de viñetas que cuenta una historia". La definición cambió a medida que mutó la concepción del cómic para la sociedad, hoy visto simplemente como otro modo de narrar. Allí caben también historias para adultos. Es con este cambio de paradigma cuando se prodiga la expresión novela gráfica, término famosamente acuñado por Will Eisner en Contrato de dios de 1978 (y la mercadotecnia más tarde) que ha abierto la curiosidad de un nuevo público. Si bien el concepto denomina a una historia autoconclusiva y en un solo tomo, ya es habitual en nuestro mercado su uso para denominar a series regulares de autor como Sandman o Watchmen, originalmente publicada en revista. "El formato ha condicionado la forma de hacer cómic", explica Pons.
"Lo principal es adaptarse al público al que te diriges, especialmente si se trata de personas que conocen superficialmente el cómic o que pueden tener prejuicios sobre el medio. Si escoger una palabra u otra puede ayudar a llegar a ellos más fácilmente, no veo problema", defiende José A. Serrano, responsable de Guía del cómic: "Todas las palabras son bienvenidas, siempre que no confundan. Las palabras sirven para entendernos, pero, además de un formato físico de libro, el lector medio espera cierta estructura en un cómic cuando nos referimos a él como novela gráfica, aunque sea por simple analogía de la novela literaria tradicional". El objetivo de Eisner, de cuyo nacimiento se celebra el centenario este año también, era "editar un cómic que, en las tiendas de libros, se exponga en el departamento de novela y no en el de entretenimiento y libros infantiles".
Los beneficios para la industria del concepto han sido innegables, sí, pero los críticos se hacen otras preguntas: ¿no significa esto infravalorar el cómic bajo otro género socialmente aceptado como la novela? ¿Por qué es necesario el término si el cine no se llama novela audiovisual? "Creo que novela gráfica es negativo. Parece nacido de un intento de dignificar para un tipo de público algo que no necesita en absoluto ser dignificado. Me da un poco de vergüenza ajena cuando veo frases como 'basado en la novela gráfica de', especialmente referido a títulos que jamás se consideraron como tal. No obstante, entiendo que, en ciertos ámbitos, se haya normalizado el término para señalar cómics unitarios que se ofrecen en un formato similar al de la novela tradicional, y que pueda ser útil, ya que también hay un tipo de lector que solo le interesan ese tipo de productos. Para mí todo son cómics, todo son tebeos", rebate Julián M. Clemente, editor de Marvel/Panini en España. Sin embargo, por encima de esta discusión, para este experto en cómics de superhéroes impera otro factor: "El término no es tan importante como nos trasmiten. Debemos llamarlo como queramos. Personalmente, uso tanto cómic como tebeo, y al cómic japonés me sale llamarlo manga."
También Pons se encuentra cómodo entre varios nombres: "Historieta, porque creo que es el académicamente correcto, el que define de qué hablamos. Y tebeo, porque es el que uso habitualmente y con el que he crecido y me ha marcado. El tebeo es el nombre con el que designo al medio y al arte. Aunque posiblemente sea incorrecto, me gusta". Clemente es otro fiel defensor de la palabra nacida en 1917: "Me duele hasta las entrañas cuando oigo a alguien: 'A mí lo que me gustan son los cómics, no los tebeos'. Delata un complejo de inferioridad tremendo, que creo que la mayoría de lectores ya ha superado". La palabra de Serrano es cómic, "por motivos prácticos, es el término universal y se puede utilizar en cualquier contexto. Sigue habiendo quien ve connotaciones en tebeo (por la asociación infantil) y en menor medida en historieta (por diminutivo de historia)". Reconoce que le gustan ambos por "la sonoridad y porque son términos propiamente españoles". Palabras que tiene ya 100 años de vida. Da igual como suenen, lo importante es leerlos.


dimecres, 29 de març de 2017

rituals de masses


[...] Celebro molt l’expo Padrós de la Filmo. Li agraeixo, a més, que m’hagi fet pensar en els calendaris culturals d’aquestes setmanes. Si ell és un pertorbador de consciències, i tant, val a dir que l’agenda cultural està ben pertorbada i de manera sistèmica. És obvi per als lectors de tota mena que la indústria del llibre viu aquestes setmanes la campanya de Sant Jordi. Els periodistes culturals no donen l’abast de les novetats i el seu calibre. És el moment de l’any que els mitjans dediquen més espai i atenció al llibre. Però, alhora, els informadors han de cobrir esdeveniments mediàtics paral·lels que entrelliguen la indústria del llibre i les institucions públiques, cosa que fa que els programes d’actes no puguin ser declinats per la premsa: Kosmopolis, festivals de literatura ça i lla, jornades diguem-ne de debat muntades per la conselleria del ram…
Són dues menes de pertorbació antagòniques. Antoni Padrós la transmet des dels marges del cine per a proposar una experiència visual que et permeti depassar els teus hàbits ensinistrats per la indústria hollywoodiana. Mig segle després dels seus films primers, l’agenda cultural de la indústria & les institucions vesteix de contemporaneïtat un devessall de paraules publicitàries que amaguen els llibres, les pel·lis, les expos, el que sigui, en una programada rutina de consum — no dels llibres o de les pel·lis (ni això) — sinó de consum de titulars i entrevistes que et permetin creure que estàs al dia sense necessitat ni de llegir ni d’anar al cine ni de fer cap altra cosa més, no fos que et pertorbessin la consciència, la teva, la de cadascú. Rituals de masses. Tocar carn d’escriptor substitueix llegir, parlar dalt d’una tarima substitueix escriure. Ah, sort que m’he criat amb cineastes amateurs com Padrós. Ànims, col·legues.

 Mercè Ibarz. Calendaris culturals pertorbats. Vilaweb. 24|3|2017.

dimarts, 28 de març de 2017

el que pensen els fanals dels gossos


Toni Sala acaba de treure el seu quinzè llibre de narrativa, la novel·la Els nois; i m'atreviria a dir —havent llegit 13 de les obres anteriors— que és la millor cosa que mai ha escrit: un tros de prosa farcit d'emoció i reflexió i d'imatges impactants i de personatges tan escruixidorament autèntics com la Catalunya agroindustrial, econòmicament devastada, que Sala descriu amb una mala llet tan entusiasta que arriba a ser tonificant. Algú m'ha dit que hi ha crítics professionals que hi estan d'acord, però jo no ho sabria pas: fa més d'una dècada que no en llegeixo cap. I Sala, justament, és un autor que ha patit més del compte a mans dels crítics, alguns comentaris dels quals sobre novel·les, com ara Rodalies o Provisionalitat, han estat d'una impertinència que fa caure de pompis. I vet aquí una diferència de debò entre Anglaterra i Catalunya: mentre que aquí es tracten els veredictes dels crítics amb una certa veneració, al país on vaig néixer, l'actitud envers els ressenyistes a sou —que no s'han de confondre pas amb els periodistes literaris ni els estudiosos ídem— és més aviat ambigua. Vet aquí, per exemple, el dramaturg Christopher Hampton: "Demanar a un escriptor què en pensa, dels crítics, és com preguntar a un fanal què en pensa, dels gossos." Segons l'escriptor irlandès Brendan Behan, els crítics "són com els eunucs en un harem: saben què fer però són incapaços de fer-ho". I Kenneth Tynan, tot i ser crític de teatre, va dir: "Un crític és un home que coneix bé la ruta però que no té carnet de conduir." No deixa de ser curiós que les cites acabades d'esmentar van aparèixer fa poc en una revista anglesa dedicada a la crítica literària: The Times Literary Supplement; per la qual jo mateix vaig fer de crític ocasional durant anys, una feina que, finalment, he decidit deixar córrer perquè sempre m'ha fet sentir com un peix fora de l'aigua; i això que no solia sinó elogiar els llibres que em tocaven. O potser per això mateix.

Matthew Tree. Setmanada. El Punt Avui. 30|3|2014. 




dilluns, 27 de març de 2017

cada infeliç ho és a la seva manera



Prosas apátridas, Julio Ramón Ribeyro. [Font: Laura Ferrero‏ @Lau_Ferrero].


diumenge, 26 de març de 2017

expedició vic-mot (on és wally?)




«Els paraigües han omplert l’entrada a La Carbonera en el segon dia del MOT. La literatura ha guanyat la batalla a la pluja i la sala s’ha tornat a quedar petita. Kenizé Mourad, Santiago Posteguillo, Valerio Massimo Manfredi, Ramon Solsona i Francesc Serés han atret garrotxins, gironins i també a persones d’Osona que no s’han volgut perdre el festival...»

Converses literàries a l’aixopluc de la Carbonera. Festival MOT.

dissabte, 25 de març de 2017

un conte de poe

Doncs bé, si algú us anuncia un evangeli diferent del que us vam anunciar,
ni que fóssim nosaltres mateixos o un àngel baixat del cel, que sigui maleït.
Ga 1,8

Hi ha un relat d'Edgar Allan Poe, «El sistema del doctor Quitrà i del professor Ploma», en què el narrador visita un hospital psiquiàtric. Abans d'iniciar el recorregut per les cel·les on tanquen els pacients perillosos, el director l'avisa. Aquests pacients, diu, han desenvolupat un deliri col·lectiu, estranyament coherent: es pensen que són el director i els infermers, tancats pels bojos, que han pres el poder dins l'hospital i han ocupat el seu lloc. «De debò?», diu el visitant,  «que interessant.» Al principi sí, ho troba interessant, però a mesura que la visita avança, se sent cada cop més incòmode. Els malalts diuen tots com un sol home el que el director ja li havia avisat que dirien. Supliquen al visitant que els cregui, per increïble que sembli, i que avisi la policia perquè els alliberi. Les converses tenen lloc en presència del director, que escolta els malalts somrient amb indulgència i de tant en tant pica l'ullet al visitant, que cada cop està més desorientat. Se li insinua la sospita que el que diuen els malalts podria ser veritat. Comença a mirar el seu guia amb una inquietud que no espera res més que un petit clic per tombar cap al terror pur. I diríem que l'altre se n'adona, que s'hi abona tot:  «Què li havia dit?», diu.  «Són convincents, eh? I esperi's, que el més convincent de tots és el que pensa que és el director. Ja ho veurà, ja. Un malalt extraordinari, realment extraordinari! Després de cinc minuts amb ell es pensarà que el boig perillós sóc jo. Hi poso la mà al foc! Ah, ah, ah»

Emmanuel Carrère. El regne. Traducció de Jordi Martín Lloret. Anagrama, 2015. P. 216-217.


divendres, 24 de març de 2017

de tassa en tassa


«Les experiències i la sensibilitat es reforcen l'una a l'altra en un cicle interminable. No puc experimentar res si no tinc sensibilitat, i no puc desenvolupar la sensibilitat si no visc una varietat d'experiències. La sensibilitat no és una aptitud abstracta que es pugui desenvolupar llegint llibres o escoltant conferències. És una habilitat pràctica que pot millorar i madurar només posant-la en pràctica.
Posem per cas el te. Començo bevent un te qualsevol molt ensucrat mentre llegeixo el diari al matí. El te és poca cosa més que una excusa per prendre una dosi de sucre. Un dia m'adono que entre el sucre i el diari, amb prou feines assaboreixo el te. Així que redueixo la quantitat de sucre, deixo estar el diari, tanco els ulls i em centro en el te. Començo a notar la seva aroma i el seu gust únics. Aviat començo a experimentar amb tes diferents, negre i verd, comparant els sabors característics i els buquets delicats. Al cap d'uns mesos, m'oblido de les etiquetes de supermercat i compro el te a Harrods. M'aficiono especialment al te panda dung de les muntanyes de Ya'an de la província de Sichuan, fet amb fulles d'arbre de te fertilitzat amb fems d'óssos panda. Així és com, de tassa en tassa, poleixo la meva sensibilitat per al te i em converteixo en un connaisseur del te. Si en la meva primera època de bevedor de te m'haguessin servit panda dung en un gobelet de porcellana de la dinasria Ming, no l'hauria sabut apreciar més que un te barat en vas de paper. No pots experimentar una cosa si no tens la sensibilitat necessària, i no pots desenvolupar la sensibilitat si no vius una llarga tirallonga d'experiències.»

Yuval Noah Harari. Homo Deus. Una breu història del demà. Traducció d'Esther Roig. Edicions 62, 2016. P. 316-317.

dijous, 23 de març de 2017

unitat mercè rodoreda



A partir de la Diada de sant Jordi del 2015, cinc unitats de tren de la sèrie 113 que circulen per la línia Barcelona-Vallès dels Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya porten els noms de Maria Aurèlia Campmany, Josep Mª Espinàs, Mercè Rodoreda, Montserrat Roig i Màrius Torres.
Els noms van ser seleccionats a través d'un procés de votació popular entre els clients dels FGC. L’única condició per fer les propostes va ser que els noms fossin d’escriptors i escriptores.
Sant Jordi passat es van incorporar un parell d'unitats literàries més, la Caterina Albert i la Joaquim Carbó.
La tria d'aquests dos autors es va fer considerant que el 2016 es commemorava el 50è aniversari de la mort de Caterina Albert i de la publicació d'un dels llibres més emblemàtics i reeditats de la literatura juvenil catalana, La casa sota la sorra, de Joaquim Carbó.
Aquesta iniciativa forma part del programa Lletres als FGC, fruit de la col·laboració entre la Institució de les LLetres Catalanes i els Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que té com a objectiu fer visible els autors i les autores de parla catalana i la seva obra en el màxim d'espais possibles lligats amb la quotidianitat de les persones.



dimecres, 22 de març de 2017

el món segons sala


«Amb Els nois torna el millor Toni Sala, el narrador sever de les vides normals, sense esperança; el pintor dels no-llocs, els suburbis i les carreteres; l'explorador indefallent dels límits entre civilització i barbàrie; el pensador que elucubra sobre algunes de les raons de l'existència i sobre la mort. Aquest no és un títol més en la seva obra: es tracta d'un llibre destacat, notable, amb tota certesa una de les millors novel·les que llegirem enguany en català. Malgrat la suspensió de la credibilitat a què ens obliga, de tant en tant, el relat. Sobretot en el millor capítol, que és el tercer, d'una novel·la que n'aplega quatre (quatre capítols que podrien ser quatre relats independents): aquell en què el narrador s'esquitlla dins la intimitat de la Iona, la jove estudiant que acaba de perdre el seu xicot en un accident de cotxe.
L'argument és prim, mínim, sense gaire interès. La història comença després que dos germans de poc més de vint anys, de Vidreres, hagin estampat el seu cotxe contra un arbre i s'hagin mort de cop. El sinistre ha sumit el poble en la consternació. L'escena de l'enterrament, amb mig Vidreres dins l'església, és magnífica. A partir d'aquest material, Sala estructura la novel·la en quatre parts, en quatre realitats diferents: la del treballador d'una entitat bancària, la d'un camioner trentí, la de la Iona —la vídua— i la d'un ex-company d'escola de la noia. Aquest últim té vel·leïtats d'artista piròman. El camioner és home d'una rudesa perfecta. El del banc, un pobre d'esperit amb una por que no se l'acaba. I la noia resulta el personatge que, malgrat el buit, demostra una més gran enteresa moral.
Enunciat així, el pla de l'obra pot semblar d'un esquematisme poc engrescador: Sala, però, en fa una crònica admirable, que analitza el pànic d'homes i dones, els mecanismes d'autodefensa, la usura i el càlcul, la hipocresia i la vilesa. I tot això passa ara mateix, en un moment en què la florida d'estelades als carrers conviu amb la ressaca de la crisi més implacable de les últimes dècades; i el desig de construir un país nou, renovellat, amb el país real (en tants aspectes, una completa misèria).
Hi ha pàgines que duen a la memòria l'Elegia de Philip Roth: la reflexió és crua, de vegades potser massa crua i tot (retòricament massa crua, vull dir). No hi ha gota d'ironia (si de cas, uns quants pessics de causticitat). Per aquest relat, els morts flueixen hiperbòlics, que diria en Vinyoli, i el lector té la sensació que, d'un moment a l'altre, en poden aparèixer més. L'excel·lència de Sala com a novel·lista no es troba tant en la construcció d'un artefacte infal·lible i ambiciós, en la presentació d'una obra en què harmonitzen les diverses parts, sinó, sobretot, en els passatges pròxims a l'esperit de la crònica, en el dibuix dels personatges i en l'administració d'uns detalls que resulten fascinadors: "Van passar uns cotxes que venien del poble. Els conductors afluixaven la marxa i donaven un cop d'ull a l'arbre".
És una obra complexa. La Iona decideix plantar cara a la tragèdia negant la mort del seu xicot. No sé si resulta gaire creïble. Més endavant, llegim que "els mals pitjors se'ls fa un mateix".
La prosa és precisa, neta, feridora. Els paràgrafs de l'enterrament dels gossos són un portent narratiu. Un ja ha llegit abans, en el mateix autor, moltes escenes de degradació i incúria. Tant se val. Hi torna, i no se'n cansa. Sembla que Sala li ho hagi explicat per primer cop. Un gran llibre.»

Jordi Llavina. «El món segons Sala». El Temps. Núm. 1556 (8 abril 2014).

dimarts, 21 de març de 2017

dilluns, 20 de març de 2017

en el fons de la putrefacció


«En el primer conte del seu primer llibre, Entomologia, Toni Sala (Sant Feliu de Guíxols, 1969) explicava que els escarabats piloters, quan es movien a la superfície del femer, no tenien prou consciència per imaginar que sota seu, en el fons de la putrefacció, enmig dels excrements, hi habitaven uns cucs blancs de la mida d’un fideu, “suaus com la pell d’un nadó”. Des del primer conte del seu primer llibre, Sala ha centrat la seva narrativa en l’anàlisi meticulosa de les capes invisibles dels fems i en les formes de vida insospitades que genera la podridura en qualsevol ordre de la vida moral i física dels seus personatges: des d’Entomologia fins a Marina, des de Rodalies fins a Els nois, la seva última novel·la, Sala s’ha recreat intensament i amb ímpetu en la descripció tenebrista i mòrbida del dolor i l’abjecció del món, i pàgina rere pàgina, ha insistit obsessivament en la construcció d’una atmosfera carregada i moralment insalubre per impedir que el lector pugui practicar cap exercici de vampirisme amb els seus personatges.
D’instint cruel i amb fam de violència, morbosos i extravagants —com si haguessin cicatritzat deficientment el mal de néixer—, és com si els seus personatges només estiguessin concebuts per intrigar i meravellar alguna vegada, però mai per commoure.
A Els nois, unes arracades són “com uns cucs de pedra penjant dels lòbuls” —algú aventura que un cuc “devia pensar com una serp petita”—, hi ha qui “es delimita al camí com un insecte sortit de la crisàlide de la boira”, i un dels protagonistes, després de tallar les potes d’un escarabat i arrencar-li les ales, “va trepitjar-lo i refregar-li la sola a sobre”: A Els nois no hi ha cap figura simpàtica, tothom és egoista i obtús i, en el món mesquí on viuen i es mouen els protagonistes —en dos pobles petits, Vidreres i Sils, en la deshumanitzada tragèdia del no-lloc d’una carretera—, és com si només sortissin de casa seva per fer mal als altres o per ser-ne deliberadament víctimes. I si tothom és presoner de les constriccions del pensament rural és perquè, al cap i a la fi, el que fa Sala aquí és revisar els paràmetres que havien sustentat la novel·la rural: la mort en un accident de cotxe dels hereus de Can Batlle és el cràter per on emergeix “el món ancestral, la realitat que precedeix i sobreviu els morts”, la força de la gravetat de la terra i els conflictes entre Can Bou i Can Dalmau per aconseguir la que s’ha quedat òrfena de futur: potser és en la permanència inalterable de la terra —en la seva bellesa iridescent— on Toni Sala es veu capaç de creure que la misèria i la brutalitat humanes hi poden quedar redimides.
Hi ha passatges a Els nois de bona literatura: quan la filla de Can Bou, per exemple, s’assabenta que els hereus de Can Batlle han mort i s’ha d’inventar una estratègia per suportar el dolor, la descripció visceral de la ràbia i l’amargor grotesca que aboca el camioner contra la felicitat dels altres, la tristesa irremeiable que sent l’empleat de la banca pel simple fet d’estar viu, la capacitat, algunes vegades, de suggerir amb tocs breus, rere l’aparença del vulgar, l’atmosfera desassossegant d’un poble o d’una vida. Però també és cert que si la matèria amb què es vol tractar sense pausa al llarg de la novel·la és la fascinació pel mal, el càstig, el remordiment i la culpa, la violència i la mort —sobretot la mort—, s’ha de córrer el risc de mantenir ben enlaire i molt vigilat el sentit del ridícul, i a Els nois, malauradament, no sempre és així. Hi ha ocasions en què l’ampul·lositat lírica de la prosa fa recordar que Czeslaw Milosz ja avisava que “la falsedat del sentiment s’endevina en la falsedat de la frase”, com si l’afany poètic fos incompatible amb la contenció, i n’hi ha d’altres on el desajust prové directament de la naturalesa de la matèria narrada: és excessiu que l’hereu de Can Dalmau vagi cremant xais i gossos —i cucs i escarabats i altres insectes— vius enmig del camp com a maniobres últimes de la seva vida d’artista modern, i és increïble també el número de la prostituta equipada amb unes ales d’àngel. Però de totes formes són uns detalls secundaris que no fan gens desaconsellable la lectura d’Els nois, sens dubte el llibre on Sala ha concretat més que mai com és el fons de la putrefacció.»

Ponç Puigdevall. En el fons de la putrefacció. El País. 13|4|2014.

diumenge, 19 de març de 2017

selfie


dissabte, 18 de març de 2017

t'estimem tant, tom

«Tom Gauld és un dels humoristes gràfics més venerats del moment. El seu recull d'històries curtes publicat a casa nostra amb el títol Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora és un compendi de reflexions i acudits sobre la literatura en concret i la ficció en general absolutament brillant, on s'hi mostren els absurds rudiments que separen la literatura per gèneres, o que la converteixen, sovint, en una qüestió ridícula de tan seriosa com vol ser.
Són historietes de poquíssimes vinyetes, amb un dibuix minimalista i estàtic que recorda al del gran Jason, i una quantitat d'ironia que desborda les pàgines i fa riure per dins per fora i de totes les maneres que el riure sigui possible. [...]
Recentment s'acaba de publicar en castellà Un policia en la luna, una novel·la gràfica on Gauld exerceix de narrador de llarga distància, una faceta que fins ara li desconeixia, tot i que amb les historietes breus ja demostra un talent per a la ficció excepcional. Com explica el títol (no sense certa ironia), Gauld ens explica el dia a dia d'un policia destinat a la lluna. L'agent té ben poca feina, ja que des de fa temps la febre per colonitzar el satèl·lit ha passat, i els pobladors a poc a poc han anat tornant a la terra. Ara l'assentament lunar està pràcticament buit, com un d'aquells pobles fantasma que abunden als pirineus.
El protagonista es passa els dies fent la ronda, sense un sol crim per resoldre ni un cas per investigar (com a màxim rescatarà un gos que s'ha perdut). Es tracta d'una història mínima, amb poquíssims diàlegs i els acudits justos: subtils però brillants. El que Gauld aconsegueix magistralment és crear una atmosfera crespuscular a la lluna, un destí que des dels inicis de la ciència ficció ha estat vist com un territori per a pioners. En aquest llibre però, la quotidianitat ensopida a la lluna esdevé gairebé asfixiant, i la solitud dels que hi viuen transmet una malenconia lleugerament depriment, un laconisme més trist que tens que recorda a les primeres pel·lícules Jim Jarmush o Aki Kaurismaki.»

Ramon Mas. Un policía en la luna (Tom Gauld). Les males herbes: terror, ciència-ficció i altres coses més difícils de definir. 17|3|2017.





divendres, 17 de març de 2017

dels benèfics efectes de la literatura


«La va conèixer en una biblioteca pública, va estar mil anys anant-li al darrere. Al començament gairebé no gosava mi mirar-la. Aixecava un sol ull del seu llibre per espai d'una síl·laba i tornava a abaixar-lo, delatant-se en la timidesa com un semàfor vermell encès a l'altra punta de la sala. Ella, que tampoc tenia experiència en conduccions d'aquesta mena, no se n'adonava, ni va adonar-se de res quan, amb la caiguda dels mesos i de les successives estacions primaverals que exaltaven l'enamorat, ell s'anà decidint a aixecar la vista del llibre per espai de paraules, frases i fins capítols sencers que substituïen respirs, moviments o alguna generosa trena de gestos femeninament entrellaçats. Aprengué a cossar els personatges que li agradaven amb la imatge, els sons i els perfums que coneixia d'ella.
Ella tampoc perdia el temps. Els anys li enfortien la carn i la perspicàcia. Va descobrir el seu admirador secret com un passejant que s'adona de la planta d'on ve l'olor que l'ha acompanyat durant anys de passar per un mateix camí. Quan va descobrir-lo, ell ja era capaç d'abandonar la cadira que ocupava a la mateixa taula que ella i de col·locar-se darrere les prestatgeries de llibres per poder-se-la mirar des d'angles nous, i ella va veure arribat el moment de participar en el joc. Posava un punt al llibre, s'aixecava de la cadira i anava de dret cap a la prestatgeria que escudava l'amador; estirava un llibre d'una revolada, com si arranqués una dent de la filera alfabètica dels volums, i apareixia sobre el fons fosc una orella, cabells o un tros rectangular del coll que l'assetjava.
Al restaurant ella va parlar i ell va respondre-li amb cortesies. Begueren. Ella feia anar el ganivet amb la mateixa seguretat amb què engegava les frases d'amor. Ella emprava els llavis per mirar-li els ulls. Ella va agafar-li la mà en un preludi diàfan. Ella era òbvia però ell, entre tant de llibre, s'havia fet savi.»

Toni Sala. «Dels benèfics efectes de la literatura». A: Entomologia. Edicions 62, 1997. P. 46-47.

dijous, 16 de març de 2017

la veu de la woolf


L'única gravació que es conserva de la Virginia Woolf, diuen. Es tracta de la seva intervenció en un programa de ràdio de la BBC emès el 29 d'abril de 1937.
[Font: In the Only Surviving Recording of Her Voice, Virginia Woolf Explains Why Writing Isn’t a “Craft” (1937). Open Culture. 9|8|2016.]