diumenge, 26 de febrer de 2017

el punt de vista de l'adversari


A la sortida de la projecció de l'adaptació cinematogràfica d'El diari d'Anne Frank, pregunten a (Billy) Wilder què li ha semblat. «Molt bonica», respon, tot seriós. «Molt bonica, sí...Molt emocionant. [Deixa passar un moment.] De totes maneres, estaria bé conèixer el punt de vista de l'adversari.»

Emmanuel Carrère. El regne. Traducció de Jordi Martín Lloret. Anagrama, 2015. P. 82.

dissabte, 25 de febrer de 2017

divendres, 24 de febrer de 2017

carta de bukowski a un bibliotecari


[La prèvia: Any 1985. La Biblioteca Pública de Nijmegen (Paisos Baixos) retira de les seves prestatgeries el llibre de Bukowski Tales of Ordinary Madness, acusat de racisme, masclisme, sadisme i no sé quants ismes més] 

Font: Letters of Note.


Traducció al castellà gentilesa de PijamaSurf:

Estimado Hans van den Broek:
Gracias por la carta donde me informa de la remoción de uno de mis libros de la biblioteca de Nijmegen. Y de que lo acusan de discriminación contra la gente negra, homosexuales y mujeres. Y de que es sádico a causa del sadismo.
Lo que temo discriminar es el humor y la verdad.
Si escribo mal sobre negros, homosexuales y mujeres es porque así eran los que conocí. Hay muchos "malos": perros malos, mala censura; incluso existen "malos" hombres blancos. Sólo que cuando uno escribe sobre hombres blancos "malos", no se quejan. ¿Y será necesario decir que existen "buenos" negros, "buenos" homosexuales y "buenas" mujeres?
En mi trabajo como escritor, sólo fotografío en palabras lo que veo. Si escribo sobre "sadismo" es porque existe, yo no lo inventé, y si algo terrible ocurre en mi trabajo es porque esas cosas pasan en nuestras vidas. No estoy del lado de la maldad, si es que abunda algo como el mal. En mi escritura no siempre estoy de acuerdo con lo que ocurre, ni me regodeo en el lodo por puro gusto. También es curioso que la gente que despotrica contra mi trabajo parece no ver las secciones donde trato de la alegría y el amor y la esperanza, y existen tales secciones. Mis días, mis años, mi vida han conocido altas y bajas, luces y sombras. Si escribiera sola y continuamente de la "luz" y nunca mencionara lo otro, entonces, en tanto artista, sería un mentiroso.
La censura es la herramienta de aquellos que tienen la necesidad de esconder realidades de sí mismos frente a los demás. Su miedo no es más que su incapacidad para hacer frente a lo que es real, y yo no puedo ventilar ninguna rabia contra ellos. Sólo me dan esta consternada tristeza. En alguna parte, mientras crecían, los escudaron contra los hechos totales de nuestra existencia. Les fue enseñado mirar de una sola forma aunque existieran muchas.
No me alarmo de que uno de mis libros haya sido cazado y expulsado de los estantes de una biblioteca local. En cierto sentido, me honra haber escrito algo que despertara algo en sus imponderables profundidades. Pero me hiere, es cierto, cuando el libro de alguien más es censurado, pues dicho libro, usualmente es un gran libro y hay muy pocos de esos, y a través de los tiempos ese tipo de libros a menudo se convirtieron en un clásico, y lo que alguna vez se pensó escandaloso e inmoral ahora son lecturas requeridas en muchas de nuestras universidades.
No digo que mi libro sea uno de ellos, pero digo que en nuestros días, en este momento donde cualquier momento podría ser el último para muchos de nosotros, jode sobremanera y es imposiblemente triste que aún tengamos entre nosotros a los pequeños amargados, a los cazadores de brujas y los voceros contra la realidad. Aún y todo, ellos también van aquí con nosotros, son parte del todo, y si no he escrito sobre ellos, debería, tal vez lo haya hecho aquí, y es suficiente.
que seamos mejores juntos,
suyo,
Charles Bukowski


dijous, 23 de febrer de 2017

el club de lectura més gran del món



Participar en un club de lectura es toda una oportunidad para encontrar nuevas lecturas y descubrir diferentes puntos de vista sobre una misma historia. Si sois aficionados a los libros, seguro que o bien habéis participado en alguno o conocéis una biblioteca o librería donde participar. El ayuntamiento de Nueva York ha decidido dar un paso más planteando una iniciativa que puede llevar la idea del club de lectura a un nuevo nivel, ya que su proyecto pretende invitar a todos los habitantes de su ciudad.
Hay que tener en cuenta que en Nueva York viven más de ocho millones de personas, así que no estamos hablando de una iniciativa menor. La idea de tener a miles de lectores leyendo un mismo libro a la vez, aunque sólo se alcance a un pequeño porcentaje de la población, resulta tan atractiva como fascinante.
Antes de que se inicie el club, para el que han contado con la colaboración de la conocida web BuzzFeed, el ayuntamiento ha propuesto una serie de libros para que los ciudadanos escojan el título inaugural. Los libros son Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith, Americanah, de Chimamanda Ngozi, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz, The Sellout, de Paul Betty o Between the world and me, de Ta-Nehisi Coate.
Varias celebridades del cine y la televisión han sido seleccionados para defender cada uno de estos libros y hacer más fácil la elección por parte de los neoyorquinos. Todos los libros propuestos comparten conceptos como la diversidad o el amor por Nueva York, además de haber logrado un gran éxito de público y crítica. Como no podría ser de otra manera, están disponibles en la Biblioteca Pública de Nueva York.
Es cierto que a través de Internet nos podemos unir a clubs de lectura con cientos de miles de lectores, algunos capaces de rivalizar con las cifras que está barajando Nueva York, pero el lograr tener a tanta gente del mismo sitio leyendo el mismo libro es algo singular...

Alfredo Álamo. Nueva York lanza el club de lectura más grande del mundo. Lecturalia. 13|2|2017.



dimecres, 22 de febrer de 2017

sortir a robar llibres


«Robar llibres té el seu què. Pesen. Costa arreplegar-ne grans quantitats. És preferible el degoteig de desaparicions, com les de la biblioteca napolitana de Girolamini, on diversos càrrecs electes municipals (avui empresonats), amb la complicitat d’un director elegit per a l’ocasió, es van apropiar a poc a poc de més de dos mil volums de valor incalculable.
Més novetat és el que ha passat fa poc a Letham, població de la perifèria londinenca, pròxima a l’aeroport de Heathrow. Els lladres es van enfilar a la teulada d’un gran magatzem, van tallar netament els vidres d’una claraboia, van baixar 12 metres, van burlar un sistema de vigilància d’alta seguretat i van robar 160 llibres antics que anaven camí de la fira de Chicago. N’hi havia molts, però només van agafar els 160 de més valor. Entre ells, un exemplar de 1566 del De revolutionibus Orbium Caelestium, de Copèrnic, valorat en 250.000 euros.
La premsa anglesa compara la gesta amb la pel·lícula Missió impossible, protagonitzada per Tom Cruise. Doncs sí: els lladres van pujar els llibres a la teulada i després els van baixar fins a una furgoneta en què van fugir. No se’n sap res d’ells i el més probable és que no se’n torni a saber res. 
Els 160 volums són, a més de feixucs, únics. És a dir, invendibles. Qualsevol especialista poc expert els reconeixeria de seguida. És, doncs, un robatori per encàrrec. Darrere hi deu haver un col·leccionista ben informat, milionari, capritxós i, sens dubte, poc escrupolós. L’imagino com el personatge d’una pel·lícula de James Bond. Deu ser molt feliç amb els seus tresors nous, que podrà ensenyar només als seus íntims, i sempre amb el temor de ser denunciat. Encara que potser no té interès per mostrar-los-hi a ningú. Els autèntics col·leccionistes són egoistes i recelosos.
Els llibres ja apareixen a stolen-book.org, una web dedicada a difondre llistes de llibres robats a tot el món des del 2015 amb l’objectiu d’advertir els compradors professionals. L'únic que cal ara desitjar és que el comprador sigui un arrogant, que es perdi, que cometi un error. Que els ensenyi a a la persona equivocada».

Care Santos. Llibres robats. El Periódico. 19|2|2017.


dimarts, 21 de febrer de 2017

la superioritat moral del llapis


Permanezcan borrachos
Juan Tallón
La superioridad moral del lápiz
El Progreso
11|2|2017
Afilar lápices me parece todavía hoy una de las acciones más bellas que existen. Suena vagamente a violín, y su olor a madera remite al hogar. Recién afilado, el lápiz produce una ínfima felicidad, tal vez solo superada, en el hecho de ser ínfima y ser felicidad, por una libreta de estrena. El sacapuntas es una máquina perfecta, ligera, que se fue deshaciendo de componentes pesados como cables, ejes, motores, muelles, hasta quedar reducido a una sutil cuchilla fijada a un diminuto cuerpo de plástico o de acero. El futuro parece que se fuese aclarando a medida que giras la punta del lápiz en su interior.
Quizá el lápiz sea el gran objeto de la infancia, la juventud, la madurez y la ancianidad, indistintamente. Nada desgasta su prestigio. Pasan los años, las libretas, las hojas, las ideas, las notas, los dibujos y sigue haciéndonos la misma ilusión de siempre comprar un Staedtler Noris HB2, made in Germany, de franjas amarillas y negras. ¿Cómo no admirar al pueblo alemán, y hacerlo antes por ese lápiz, frágil y agudo, que por los hierros de TyssenKrupp o Siemens y su pesada inteligencia? El 81% de los alemanes utilizan lápices de manera habitual. Tal vez por eso Staedtler, nacida en Nuremberg a mediados del siglo XIX, y su gran rival, Faber-Castell, fundada más tarde en Berlín, son las dos grandes referencias mundiales de la escritura, el dibujo y las manualidades.
Años atrás, Milton Freeman sostuvo ante una cámara un lápiz negro y amarillo, e intentó demostrar cómo algo tan simple y pequeño, que servía para escribir, avalaba que el mercado libre promovía la paz entre los pueblos. "No hay una sola persona en el mundo que lo pueda fabricar", dijo. La madera de que está hecho provenía de un árbol de Washington, pero para cortarlo se necesitó una sierra, que a su vez implicó la existencia del acero, que a su vez fue derivado del mineral de hierro. El grafito del interior se obtuvo de alguna mina de Sudamérica, y la goma del extremo de Malasia, de donde el árbol del caucho ni siquiera era originario, sino que fue importado por hombres de negocios, ayudados por el gobierno británico. "Miles de personas, que no hablan el mismo idioma y que podrían odiarse si se conociesen, cooperan para fabricar este lápiz", decía.
Puedes partirlo a la mitad sin esfuerzo, aunque no derrotarlo. Su fragilidad engaña. Roto, el lápiz sigue escribiendo. De hecho, un lápiz roto son dos lápices gracias al sacapuntas. Hay que tener cuidado al dividir a tus enemigos, porque puedes multiplicarlos. Un lápiz nunca muere del todo. Se va haciendo cada vez más pequeño, y un día se pierde, o lo tiras y lo sustituyes por otro, pero allá donde acabe, no estará agotado. Aún respirará. Nadie lo lleva hasta ese límite, al borde de la desaparición total, en la que es imposible sostenerlo entre los dedos y escribir, dibujar o subrayar.
Su resistencia es superior a la del bolígrafo, que antes o después se convertirá en un plástico inútil, vacío, que te dejará en la estacada. El bolígrafo no admite el amor del sacapuntas. Nada consigue reanimarlo. Cuando muere, murió. Naturalmente, supera al lápiz en fuerza. Habla más alto. La tinta deja una marca invencible, que soporta mejor el paso del tiempo. Se ve a lo lejos. Contamina el papel. Es tosca. No conoce los caminos de vuelta. En cambio, la mina del lápiz acaricia, consiente los errores, puedes borrar su rastro, retroceder al principio, fracasar bien, empezar de nuevo, triunfar. "Por diez centavos lo compré en la esquina/ y vendiómelo un ángel desgarbado;/ cuando a sacarle punta lo ponía/ lo vi como un cañón pequeño y fuerte", escribió Alfonsina Storni al comienzo de un antisoneto en verso blanco dedicado al lápiz.
El bolígrafo mancha, grita, ahoga; el lápiz susurra y nunca dice adiós. Es un milagro de la naturaleza, que cuando se cansa se redime en el sacapuntas.
Hay algo en el lápiz, aunque solo se use para subrayar un libro, que desprende buenos modales. Quizás por ello se lleva bien con dibujantes, escritores, carpinteros, albañiles… No deja enemistades. No estropea una página ni una camisa.


dilluns, 20 de febrer de 2017

principi de presumpció de consentiment


Els francesos es converteixen per llei en donants d’òrgans
Lara Bonilla
Ara
10|1|2017

Tots els ciutadans francesos són des d’aquest mes de gener donants d’òrgans per llei, si no és que expressen el contrari inscrivint-se en un registre específic en què han de deixar per escrit la seva negativa a donar els òrgans després de morts. La nova llei té per objectiu augmentar la donació d’òrgans i teixits, així com facilitar-ne el procés.
Fins ara la donació d’òrgans era un acte voluntari i la persona havia d’haver expressat prèviament el seu desig de donar i, si no, es consultava als familiars, que s’hi podien negar. La decisió, segons l’Agència Francesa de Biomedicina, s’ha pres “en nom de la solidaritat nacional”. “La llei diu que tots som donants d’òrgans i teixits si no és que s’ha expressat la negativa”, afegeix. És el que s’anomena “principi de presumpció de consentiment” o “ consentiment per defecte”. Abans de procedir al trasplantament, els metges hauran de consultar el Registre Nacional de Rebuig per comprovar que la persona morta no hi consta i que, per tant, no s’oposa al fet que els seus òrgans i teixits es facin servir en trasplantaments. En aquest registre, els francesos també poden especificar si s’oposen a donar tots o només alguns dels seus òrgans.
Itziar de Lecuona, investigadora de l’Observatori de Bioètica i Dret de la UB, considera que la nova legislació francesa articula “amb garanties” la tensió “entre l’autonomia del pacient i el principi de solidaritat” perquè dona diverses fórmules per ser donant: “És interessant perquè pots triar en sentit negatiu: pots negar-te a ser donant per a fins terapèutics o per a fins científics o per a un òrgan en concret”. Segons De Lecuona, si el sistema “imposa” la càrrega de ser donant, també ha de permetre “ser egoista”. “Tu ets titular del teu cos. No estàs obligat a donar un òrgan i s’ha de poder dir que no”, afegeix. De Lecuona també destaca la importància que el registre de rebuig compleixi totes les garanties de confidencialitat i protecció de la intimitat “perquè el ciutadà que s’hi nega no estigui estigmatitzat”. L’experta valora positivament aquests canvis legislatius per augmentar la donació i veu amb bons ulls la possibilitat que aquí també s’implanti un registre de rebuig. “El que em sembla malament és que es fomentin altres pràctiques com la figura del bon samarità o la donació entre coneguts”, diu.
El sistema de donació d’òrgans català i espanyol també funciona mitjançant el principi de presumpció de consentiment, tot i que a la pràctica no s’aplica, ja que són els familiars qui, en última instància, donen el seu consentiment. “Tot i que la persona tingui el carnet de donant, si la família diu que no és que no perquè a part del seu consentiment necessitem validar mèdicament el donant i la família ens ha de donar informació sobre els hàbits i pràctiques sexuals de risc”, explica Ángel Ruiz, del servei de donació i coordinació de trasplantaments de l’Hospital Clínic.
La família, clau
A Catalunya no hi ha cap registre on els ciutadans es puguin inscriure per ser donant o per no ser-ho. Sí que existeixen uns carnets de donant que es poden fer a través del document de voluntats anticipades, però “no tenen validesa legal”, indica Ruiz. El que es recomana en cas de voler ser donant és fer-ho saber a la família i l’entorn més proper. Ruiz està en contra d’importar el registre francès, ja que, al marge de possibles canvis d’opinió, creu que el sistema actual, “amb un 85% de consentiments”, ja funciona.
El motiu més important de rebuig a la donació és la negativa de la família sense motiu aparent, un dels punts clau a millorar. No obstant, “Espanya té la taxa de donació més alta del món amb més de 40 donants per milió d’habitants. França en té 20 i escaig”, explica Ruiz. Malgrat les bones xifres, a Catalunya hi ha prop de 1.300 persones en espera de rebre un òrgan.


diumenge, 19 de febrer de 2017

grans dames de la biblioteconomia: bud spencer


Segons conta la Viquipèdia, Carlo Pedersoli, que era el nom real de Bud Spencer, va fer de bibliotecari a Buenos Aires i a Montevideo a final de la dècada dels quaranta del segle passat. M'hi he fet tant com he pogut per treure l'entrellat i mirar d'esbrinar en quines biblioteques i en qualitat de què. No me n'he sortit. Hauria de consultar la seva biografia, Altrimenti mi arrabbio (1a part) i In Eighty years around the world (2a part), però ara no em vaga, que tinc molta lectura endarrerida. Sia bibliotecària, doncs. No se'n parli més.




dissabte, 18 de febrer de 2017

frases canines


Hi ha frases canines. Preparades per obeir l'amo, el lector.
Estar a disposició del lector: frase canina.
Substituir frases canines per frases-llop o frases-tigre. El lector que provi de ficar-hi el cap.
Versos que atemoreixin el lector. Però també, alhora, versos que facin despertar la precaució en el lector. Davant del perill, uns fugen (mètode de precaució I), mentre que altres investiguen estratègies d'aproximació (mètode de precaució 2). Aquests, els bons lectors. El altres: els bons covards.

Gonçalo M. Tavares. Breus notes sobre literatura-Bloom. Manifest: diccionari tecnicoliterari dels Bloom Books. Una de les moltes maneres (definitives) de fer literatura. Traducció de Pere Comellas. Periscopi, 2016. P. 37.


divendres, 17 de febrer de 2017

lluís solà, poeta i pensador


Xavier Graset entrevista Lluís Solà.
Més 324. 15|2|2017.
PLAY.


dijous, 16 de febrer de 2017

l'hospital de la bne


Cirujanos de las letras
FERNANDO GARCÍA
La Vanguardia
12|2|2017
“¡Es que me encanta este trabajo!”. Ángel Gómez Pinto lleva 30 años bregando en el departamento de Preservación y Conservación de Fondos de la Biblioteca Nacional: el quirófano de los libros que habitan la institución cultural más antigua de España. El veterano artesano ha sido dos veces ganador del Premio Nacional de Encuadernación, y por sus manos han pasado –entre otros miles de obras- los dos códices de Leonardo da Vinci que la Biblioteca atesora en su cámara acorazada y que hace cinco años, en su cuarto centenario, restauró y exhibió para admiración del mundo. Pese a la relevancia de su labor y aun cuando acumula diez trienios, el salario de Gómez Pinto no alcanza los 1.200 euros al mes, cantidad que complementa dando clases. “¡Es que este trabajo me encanta!”, insiste.
Hay amor al arte, y a las letras, en los laboratorios donde los dieciséis miembros de los equipos de restauración y conservación de la BNE (Biblioteca Nacional de España es el nombre completo) se afanan en restañar las heridas que el tiempo y los agentes ambientales, así como algunas meteduras de pata humanas en tiempos de menor cuidado, han infligido a una parte de los alrededor de 33 millones de textos, mapas, fotos, archivos sonoros y demás documentos depositados en los dos grandes emplazamientos de la entidad: el enorme edificio neoclásico que ocupa la manzana entre el paseo de Recoletos y la calle Serrano junto a la plaza de Colón de Madrid, y la sede de Alcalá de Henares.
La visita al hospital de la Biblioteca, en Recoletos, empieza en los dominios de Luis Crespo, restaurador con 29 años de experiencia que en este momento se ocupa de limpiar unos mapas de Catalunya de 1936 y unos carteles de los 50 y 60, entre ellos uno de Calisay, otro de Terry y otro que anuncia a Manolo Caracol.
Crespo ha llevado a la BNE las técnicas que aprendió de los maestros japoneses durante un curso formativo en Fukuoka. Sus innovaciones incluyen el uso de geles naturales y algas como el agar-agar y el funori, empleado para limpiar kimonos. También se vale de tablas de secado ligerísimas como las que los nipones utilizan en los biombos; de brochas variadísimas desarrolladas a lo largo de 600 años, unas para batir papel, otras para encolar, otras para aplicar agua... Pero en lo que más incide este restaurador es en “recuperar la figura del artesano/científico”. En su caso, esto se traduce en aprender a observar el color, el olor y la textura de cada mezcla, sin depender de una balanza para todo, a la hora de elaborar sus gomas y líquidos limpiadores.
La combinación de técnicas tradicionales y modernas, incluidas algunas tan punteras como la nanotecnología o las basadas en el uso de enzimas, busca eliminar la suciedad de los documentos envejecidos sin dañarlos lo más mínimo: primero con las gomas especiales y después mediante una delicada maniobra de humedecimiento y absorción por capas. Es quizá la fase más visible y agradecida de la restauración.
Otra experta del departamento, Victoria Bescansa (casi 31 años en la BNE), está resucitando, más que restaurando, unos sublimes pero castigados mapas murales de África, Asia, América y el Mundo. Los cuatro se incluirán en la exposición Cartografía de lo desconocido, programada para octubre. Los planos, firmados por Clouet, son de 1776 y se completan con didácticos textos y dibujos en las viñetas que sirven de contorno. La Biblioteca compró las piezas –procedentes de una casa particular­– ejerciendo el derecho estatal de tanteo en una subasta pública: una práctica habitual.
De esta colección de mapas faltaba el de Europa, del que sin embargo enseguida se hallaron restos adheridos al de África en chapuceros pegotes con los que algún incauto trató de parchear trozos perdidos. El cometido de la restauradora pasa por quitar los parches y recubrir las cavidades con un papel lo más parecido al original para luego entonarlo, es decir, igualar su color al de la zona dañada. Para ello recurre a una depurada técnica de injerto que, sobre una base de papel muy fino que se une al reverso para proteger el mapa y facilitar su manejo, ya va logrando disimular las fracturas en todo lo que es posible.
Victoria Bescansa fue una de las artífices de la restauración y puesta a punto para la digitalización del Mapa de Catalunya y los condados de Rosellón y Cerdaña, importante obra a gran escala que representa el área geográfica del Principado más antigua que se conoce. La conservación y reproducción del Borsano, fechado en 1687 y dedicado al rey Carlos II, implicó a un equipo de 20 personas –con participación de una empresa externa- y es una de las últimas operaciones de prestigio a cargo de la brigada de la BNE que dirige Fuensanta Salvador.
No lejos de Bescansa, el especialista en incunables Arsenio Sánchez estudia el manuscrito Descripción de las costas de Sicilia, volumen del siglo XVIII procedente de la colección de Felipe V, fundador de la Biblioteca en 1712. El texto acaba de llegar a su mesa y presenta varios problemas típicos de estas obras: “Las tintas son de óxido de hierro mezclado con ácidos vegetales, goma arábiga, agua, vino... Cuando hay demasiado hierro, el óxido oscurece la tinta y deteriora el papel, mientras que si hay un exceso de ácido la tinta palidece”. Pese a intensas investigaciones en los últimos decenios, no hay cura para estos males. “Lo que hacemos es estabilizar las hojas adhiriéndolas a un determinado tipo de papel (muchas veces japonés) pero sin añadir humedad que reavive las reacciones”, explica. Y luego nos muestra un manuscrito carcomido por algún bicho de los que se alimentan de papel (bibliófagos), entre los cuales los anobios –vulgarmente carcomas, según la RAE– son los más temibles.
La clave para que los documentos infectados no recaigan está en unas buenas condiciones de almacenamiento. La BNE cuenta con medio centenar de plantas de depósito, de las que la General –con unos cuatro millones de obras de los siglos XVI al XXI dispuesta en 12 pisos– es el principal origen de los libros a operar. Humedad, temperatura y luz se vigilan y regulan con cuidado en cada depósito, donde también se colocan trampas a base de feromonas para detectar y prevenir la visita de algún insecto, aunque antes de almacenar ningún documento procedente de compras o donaciones se comprueba que no alberga ninguno de estos indeseables seres.
La finalidad primordial de toda restauración consiste en estabilizar y recuperar obras en mal estado de conservación y permitir su consulta y exhibición pública; eso sin perjuicio de lo que cualquiera pueda ver y leer en las versiones digitalizadas, ya cuantiosas tras un decenio de desarrollo del programa correspondiente, creado en el 2008: el mismo año de construcción de la cámara acorazada que, en dos metros cuadrados, guarda joyas como los códices de Leonardo, el Cantar de Mío Cid o la Biblia de los Pobres, más algunos dibujos de Velázquez.
La restauración y encuadernación, que cada año salva unas 4.000 obras de la BNE, es también investigación. Porque el papel, y no sólo su contenido, habla y enseña Historia. Luz Díaz, especialista en identificación de obras deterioradas y únicas, puede pasar horas explicando cómo el tránsito del papel de lino o algodón al de pasta de madera, paralelo a la sustitución de los procesos artesanales por los industriales en el siglo XIX, no sólo revolucionó la producción editorial al abaratarla y masificarla; también dio lugar a una enorme variedad de calidades, unas longevas y otras enfermizas.

Menos mal que alguien cuida de nuestros libros: nuestra historia.




dimecres, 15 de febrer de 2017

la biblioteca del traductor: jordi martín lloret


Jordi Martín Lloret (Barcelona, 1972) és traductor literari de l’anglès i del francès al català i a l’espanyol. Ha estat distingit amb el Premi Ciutat de Barcelona 2013 i amb el VI Premi Mots Passants de traducció literària de la UAB, tots dos per la versió catalana de L’écume des jours, de Boris Vian.
És llicenciat en traducció i interpretació per la Universitat Autònoma de Barcelona (1997) i té el diploma de postgrau en edició per l’Institut de Formació Contínua de la Universitat Pompeu Fabra (2001). Des del 1999 es dedica professionalment a la traducció de narrativa i d’assaig. Convençut que la literatura traduïda també és literatura del país, considera que els autors estrangers que s’afegeixen als nacionals són com aquells oncles llunyans que arriben de fora i que insuflen aire fresc i renovador a la família.
Ha traduït del francès obres de Philippe Claudel, Antoine Compagnon, David Foenkinos, Romain Gary, Laurent Gaudé, Eugène Ionesco, Michel de Montaigne, Laurent Seksik, Joann Sfar i Boris Vian.
L’any 2007 la versió al català del volum Contes, de John Cheever, va suposar un tomb important en la seva trajectòria. També són seves les traduccions de les novel·les Falconer (2008) i Això sembla el paradís! (2009). Entre els altres escriptors que ha traduït de l’anglès, destaquen Martin Amis, Gilbert Keith Chesterton, Richard Ford, Paul Harding, Siri Hustvedt, Norton Juster, Carson McCullers, Jeffrey Moore, R. K. Narayan, Harold Pinter, William Saroyan, David Sedaris, Budd Schulberg i Richard Yates.

Visat. La revista digital de literatura i traducció. Núm. 17. Abril 2014. 




dimarts, 14 de febrer de 2017

paraula de traductor


Hi ha novel·les que entretenen i novel·les que trasbalsen. Hi ha lectures d’estiu i lectures de tot l’any. Hi ha llibres gruixuts i novel·les potents de poques pàgines. Hi ha novel·les que fan sagnar i novel·les que fan sagnar però també cicatritzen. Hi ha novel·les que es deixen llegir sense esforç i novel·les que exigeixen concentració i intel·ligència. Hi ha novel·les que «t’atrapen des de la primera pàgina» i novel·les que, en la primera pàgina, sembla que et vulguin dissuadir de llegir-les si no estàs disposat a lliurar-t’hi de debò: «Alerta!», avisen, «no serà fàcil i, a més, et farà una mica de mal». Reparar els vius pertany a totes aquestes segones categories, és a dir, a les de les novel·les que se solen considerar menys comercials, i, malgrat tot, acaba de guanyar el Premi Llibreter 2015 a Altres literatures i en català ja va per la tercera edició.
Quan l’editora d’Angle, la Rosa Rey, a qui agraeixo l’encert i la confiança, em va trucar per proposar-me la traducció al català de Réparer les vivants, de Maylis de Kerangal, el primer que em va dir va ser que era una novel·la boníssima que a França havia guanyat molts premis i que s’havia instal·lat còmodament des de feia setmanes en la llista dels llibres més venuts. El segon que em va dir va ser una pregunta: «Vols que et digui de què va? Però no t’espantis, eh?» «No, i ara, si estic curat d’espants: digues.» «El tema són els trasplantaments, concretament un trasplantament de cor.» «Ah, molt bé.» «I a més a més tota la novel·la transcorre en vint-i-quatre hores.» No tan sols no em vaig espantar, sinó que ja em va semblar que la cosa prometia. Vaig demanar a l’editora que m’enviés l’original i, com que en aquell moment encara estava acabant d’enllestir una altra traducció, vaig tardar uns quants dies a posar-m’hi. O, més ben dit, a capbussar-m’hi.
I la capbussada va ser una picada de cap contra una onada dura i aspra, hostil i abrupta. Vaig llegir perplex aquell primer monòlit de text tres o quatre vegades abans de posar-me a traduir, desconcertat per tanta condensació en un paràgraf únic i baptismal, que vaig interpretar com una mena d’oda al cor d’en Simon Limbres. «Ah, ja», vaig pensar. «És un llibre amb pretensions, d’aquells que aspiren a canviar-te la vida; i jo aquí traduint a pèl, sense neoprè ni planxa de surf.» Però aquell impuls inicial ja no em va permetre de fer-me enrere i, quan me’n vaig poder adonar, ja lliscava i em deixava emportar per l’onada Kerangal, poderosa, envoltant, fascinant, violenta i reconfortant alhora. En més d’una ocasió, durant la travessia vaig trobar que el ritme que em marcava aquell batec universal em costava de seguir, que em faltava l’aire. Llavors feia una pausa i retrocedia. Llegia a poc a poc, respirant sense pressa, les últimes línies traduïdes, i procurava reprendre la cursa imparable cap a l’altra riba.
En la roda de premsa que va oferir al febrer a l’Institut Français de Barcelona per presentar la novel·la, Maylis de Kerangal va explicar que, durant el procés d’escriptura, s’havia imaginat una mena d’antena total, col·locada en una posició privilegiada, que captés simultàniament tots els diàlegs, totes les sensacions, tots els pensaments i els records dels personatges que encerclaven com un cor grec el cor d’en Simon Limbres, el protagonista veritable d’aquesta epopeia moderna, des de la mort cerebral fins a la vida bategant en un altre cos, el de la Claire, una traductora de cinquanta anys. Formar part del seguici per acomboiar l’òrgan majestuós en el trajecte de mort a vida és el que proposa indefugiblement Reparar els vius.
Una bomba de dispersió amb un clúster d’històries, impressions i psicologies, escrita amb un fi mecanisme de precisió que fa detonar cada paraula just quan cal, just quan ha de ferir, just quan ha de trasbalsar. La paraula com a projectil mil·limètric. Quan ens van presentar, l’autora em va preguntar si la traducció m’havia costat. Li vaig respondre que havia estat difícil però fàcil. Difícil perquè el text està teixit amb una minuciositat quirúrgica i això fa que l’original estigui ben blindat i no admeti alteracions o desviacions d’un traductor amb un excés de zel creatiu; però fàcil perquè ella escriu tan bé, amb una tria lèxica tan inequívoca, amb tan poc marge per a l’error d’interpretació, que al cap de cinquanta pàgines traduïdes no pots fer sinó rendir-te al seu talent i agrair-li que hagi escrit una peça tan miraculosament perfecta de forma.
Aquest mes Maylis de Kerangal ha tornat a Barcelona per recollir el Premi Llibreter 2015 a Altres literatures. El dia del lliurament, mentre dinàvem amb els editors, va sortir en la conversa el tema del títol, que prové d’una citació de l’obra de teatre Platònov, d’Anton Txèkhov, d’una pàgina fotocopiada que el coordinador del servei de trasplantaments té penjada a la porta del seu despatx com un mantra revivificador: «Que faire Nicolas?» «Enterrer les morts et réparer les vivants.» («Què hem de fer, Nicolas?» «Enterrar els morts i reparar els vius.») Aquesta versió (Entérrer les morts, réparer les vivants) és de Françoise Morvan i André Markowicz, que van traduir l’obra l’any 2000 per a la companyia Utopia. L’autora va explicar que de Platònov n’hi havia una altra traducció francesa. L’havia signada el 2003 el pintor, compositor, novel·lista i dramaturg d’origen iranià Serge Rezvani (Teheran, 1928), per encàrrec de Jacques Lassalle per a la Comédie Française. Si busquem el fragment en qüestió en la traducció de Rezvani, publicada per Actes Sud, llegirem això: «Il ne reste plus qu’à mettre les morts en terre… et autant que possible rafistoler les vivants!» («Ja només ens queda soterrar els morts… i, en la mesura que sigui possible, apedaçar els vius!») Per descomptat la tria lèxica és estètica i condiciona, i no puc evitar d’imaginar-me que si, en comptes de trobar la versió de Morvan i Markowicz, a Kerangal li hagués caigut a les mans la de Rezvani i ja no hagués buscat més, potser «Rafistoler les vivants» no hauria estat una opció de títol digna de consideració, perquè potser ni tan sols el fragment li hauria agradat prou per incloure’l en un punt estratègic de la novel·la. I llavors ara Reparar els vius no es titularia Reparar els vius, sinó «Desprivatització d’un cor», «Vint-i-quatre hores en la vida d’un cor de trasllat» o vés a saber com. En la roda de premsa al Born Centre Cultural, i també al vespre, en el discurs que va fer durant el lliurament del premi, l’escriptora va voler reconèixer, amb un èmfasi que l’honora, la feina dels seus traductors. Jo a ella també li vull agrair dues coses: 1) que hagi escrit aquesta meravella de novel·la, tant crua com delicada; i 2) que m’hagi ofert l’onada perfecta per surfejar sense neoprè ni planxa, només amb la ment i amb el teclat.

Jordi Martín Lloret. L'onada Kerengal. Núvol. 23|7|2015.

dilluns, 13 de febrer de 2017

una de txékhov


Font: Matilde Martínez ‏@matilmartinez.

...cal pensar en els vius, diu ell sovint, rosegant la punta d'un petit llumí, cal pensar en els que es queden —al seu despatx, darrere la porta, té enganxada amb cel·lo la fotocòpia d'una pàgina de Platònov, una obra que mai no ha vist ni llegit, però aquest fragment de diàleg entre Voïnitzev i Triletzki, trobat en un diari que rondava per la bugaderia d'autoservei, l'havia fet estremir com s'estremeix un nano quan descobreix la fortuna, un Charizard dins d'un paquet de cartes de Pokemon, un bitllet daurat dins del paquet d'una rajola de xocolata. «Què hem de fer, Nicolas?» «Enterrar els morts i reparar els vius.»

Maylis de Kerangal. Reparar els vius. Traducció de Jordi Martín Lloret. 3a ed. Angle, 2015. P. 118.