divendres, 22 de març de 2013

abecé


Alphabet with Tools, 1977. Mervyn Kurlansky

Hooks Alphabet, 2008. Jeffrey Tribe.
El hallazgo de una forma o silueta en las cosas cotidianas que a veces resulta en el agrupamiento temático de objetos con aspecto de letras puede dar lugar a uno de esos momentos de epifanía que les llegan a los diseñadores con buena vista (y con una paciencia extraordinaria). Mientras que algunas letras resultan felizmente obvias, como el marco en forma de a de un tejado puntiagudo, la h de una portería de rugby o la o de una rosquilla, otras resultan un poco más retorcidas; la y de un parquímetro doble o la j de un tubo de desagüe y el canalón anexo.
Uno de los ejemplos de este fenómeno fue el alfabeto de Abraham de Balmes para su Grammatica Hebraea (1529), en la que objetos comunes, como una herradura, un cuchillo, una hoz y varias herramientas y utensílios, tomaron la forma de caracteres individuales. Éstos eran dibujos; otras tipografías encontradas más recientemente son, por lo general, fotografias.
Steven Heller i Véronique Vienne. 100 ideas que cambiaron el diseño gráfico. Blume, 2012. P. 82.

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