dimarts, 22 de gener de 2013

tolstoi i txèhov


Chéjov tenía nueve años cuando se publicó Guerra y paz. Su admiración por Tolstói era inmensa y ardía en deseos de conocerlo; al mismo tiempo, la posibilidad de este encuentro lo invadía con tal inquietud que una vez salió corriendo de una casa de baños de Moscú al enterarse de que Tolstói también estaba allí. Chéjov no quería conocer a Tolstói en un baño, aunque aquél era, por lo visto, su destino ineludible. Cuando al final se atrevió a ir a Yásnaia Poliana, Chéjov llegó justo en el momento en el que Tolstói era conducido al río para sus abluciones diarias. Tolstói insistió en que Chéjov se bañara también; Chéjov recordaría más tarde que, mientras Tolstói y él estaban sentados desnudos en el agua que les llegaba hasta la barbilla, la barba de Tolstói flotaba ante él de modo majestuoso.

A pesar de la hostilidad que profesó durante toda su vida por la profesión de los médicos, Tolstói sintió una simpatía inmediata hacia Chéjov. «Rezuma talento y, no cabe duda, tiene un gran corazón. Sin embargo -dijo- no parece tener una actitud muy concreta ante la vida.»

[...] Chéjov, nieto de un siervo, nunca hizo suya la esencia del tolstoísmo. ¿Por qué gente instruida tenía que rebajarse al nivel del campesinado? ¡Son los campesinos los que deberían alcanzar el nivel de la gente instruida! No obstante, Chéjov se sintió deslumbrado por Tolstói hasta el fin de sus días. «Es un hombre que roza la perfección», comentó Chéjov en cierta ocasión. Y otra vez llegó a decir: «Temo que muera Tolstói. Dejará un vacío inmenso en mi vida.» En realidad fue Tolstói quien sobrevivió a Chéjov seis años.

Elif Batuman. Los poseídos. Traducció de Marta Rebón. Seix Barral, 2011. P. 148-149.


2 comentaris:

  1. Per les esfilagarsades barbes del Lev!
    Ja és que avui a l'Extramurs també parli de banys públics i privats, urbans i fluvials.

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    1. Perfecta sintonia, en diria jo d'aquest fenomen paranormal nostre, Girb!

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