dijous, 21 de març de 2013

lliure albir


Mientras andaba de noche por un camino solitario, Nasreddin Hoca, según cuenta la historia, se percató de que un grupo de jinetes se aproximaba a él. Preso del pánico, suponiendo que iban a robarle o bien a reclutarlo para el ejército, saltó por encima de un muro cercano y fue a parar a un cementerio. Los jinetes, que en realidad eran viajeros corrientes, se sintieron atraídos por su conducta, así que se acercaron sobre sus cabalgaduras al muro para mirar por encima de él y vieron a Hoca, sin mover un músculo, tendido en el suelo.
-¿Podemos ayudarle? -le preguntaron los viajeros-. ¿Qué hace ahí?
-Veamos -respondió Nasreddin Hoca-. Es más complicado de lo que se imaginan. Resulta que yo estoy aquí por ustedes, y ustedes están aquí por mí.
Elif Batuman. Los poseídos. Traducció de Marta Rebón. Seix Barral, 2011. P. 97.


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