dimecres, 1 de maig de 2013

de bon principi


El primer párrafo, la primera frase de una novela, es una promesa. Es un compromiso adquirido con el lector del que el autor no debe apartarse. Nos dice quién será el narrador, qué ritmo tendrá el relato, cuál será su tono y su estilo. Es un patrón al que debe adecuarse el texto que le sigue, lo que explica que sea escrito —o reescrito— al final.
[...] Porque el inicio de una novela, además de ser la parte que mejor representa al todo y la pista más fiable sobre su calidad, es —o debería ser— el más eficaz de todos los cebos. Qué motivo más poderoso para enfrascarse en una lectura puede haber que un párrafo inaugural o una primera frase brillantes, inesperados, desconcertantes. 
[...] Qué inicios de novela considere yo mejores es irrelevante, pero cuáles ha destacado la mayoría es algo que no queda otro remedio que aceptar, estemos más o menos de acuerdo. Cosas de la democracia… He aquí algunos de los más célebres:

Lolita, Vladimir Nabokov
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.
El extranjero, Albert Camus
Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: ‘Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias’. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.
En busca del tiempo perdido, Marcel Proust
Durante mucho tiempo, me acosté temprano.
Cien años de soledad, Gabriel García Márquez
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo.
El rodaballo, Günter Grass
Ilsebill volvió a salar.
Orgullo y prejuicio, Jane Austen
Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
La metamorfosis, Franz Kafka
Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.
Scaramouche, Rafael Sabatini
Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio.
Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
Moby-Dick, Herman Melville
Llamadme Ismael.
El túnel, Ernesto Sabato
Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne.
El guardián entre el centeno, J.D. Salinger
Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no me apetece contarles nada de eso.
Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez
El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.
Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino
Estás a punto de empezar a leer la nueva novela de Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero.
Historia de dos ciudades, Charles Dickens
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.
El hombre invisible, Ralph Ellison
Soy un hombre invisible.
Ana Karenina, Lev Tolstói
Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada.
1984, George Orwell
Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece.
Conversación en La Catedral, Mario Vargas Llosa
Desde la puerta de La Crónica, Santiago mira la avenida Tacna sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú?.
El camino, Miguel Delibes
Las cosas podían haber acaecido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.
Pedro Páramo, Juan Rulfo
Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.

Manuel de Lorenzo. Vine a Comala y otras veinte promesas: los mejores inicios de novelas. A Jot Down Cultural Magazine.



2 comentaris:

  1. Ehem, amb permís...

    «Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.»

    Shirley Jackson, "Siempre hemos vivido en el castillo". Barcelona: Minúscula, 2012.

    És que vaig començar a llegir la novel·la el mateix 1 de maig...

    Fins molt aviat!
    SU

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  2. «Desde los comienzos de la civilización el hombre ha creído que la posición de los cuerpos celestes en el momento de su nacimiento ejercía cierta influencia sobre su destino»
    Arthur Koestler. Memorias. Lumen, 2011.

    És un XXL: 937 p. El vaig llegint a estones. En tinc per a dies.

    Fins dijous, Su!

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