divendres, 15 de maig de 2015

de bernhard a unseld


[20]
Ohlsdorf
22 de enero de 1966
Estimado Dr. Unseld:
Hay períodos en que de repente se está colgado en el aire sobre un horrible abismo y se tienen infinitos espectadores que aplauden sin cesar y lo ven centellear a uno, ensordeciéndolo con su (pérfida) admiración casi por completo, pero no hay ni uno que, en definitiva, le tienda una sólida red sobre la que pueda dejarse caer, literalmente en el último segundo, sin convertirse entre esos hombres en un cadáver cómico y, aunque lamentable, también ridículo. Con los 3.000 que le pedí y que, de la noche a la mañana, me transfirió, usted me tendió una red. ¡Le agradezco esa nueva y salvadora demostración (que no es la primera) de su gran fuerza! No quiero, cuando está llegando a su fin, precipitar ahora mi trabajo, pero con toda seguridad estaré listo cuando llegue el momento, porque es necesario para el programa de otoño. He relegado todas las distracciones a un trasfondo sin importancia ahora.
Aparte de la novela (tampoco por las noches encuentro un título) he hecho a la Sra. Botond dos propuestas en lo que se refiere a la prosa breve. En los últimos tiempos he recibido varias ofertas para "publicaciones" en revistas, pero responderé, si lo hago, que se dirijan a su editorial. No tengo ganas de dar nada a los periódicos, no sirve para nada; ya se sabe lo que es una pocilga y lo que significa un cerdo entre otros cerdos. También me horrorizan las antologías, y he observado que, cuando me veo en alguna, me irrita, y cuando no estoy me alegro. Creo que cuanto menos participe en la tómbola literaria tanto mejor será.
Mi idea es que escribo para mi propio placer y para mi propio egoísmo, perversidad, etc., lo mismo que otros se entregan a un deporte extenuante, y cuando esté listo lo recibirá usted y podrá hacer con él lo que quiera, siempre que no sea algo repulsivo. Pero esto no lo creo. El que, aparte de escribir, me interesen pocas cosas, llevará sin duda a algo útil. A ese respecto, quisiera decirle otra vez lo importante que es para mí la Sra. Anneliese Botond.
No creo que sea sensato llevar a sus últimas consecuencias, es decir escenificar este mismo año, la obra de teatro (naturalmente con otro título), por muy revisada que esté e incluso aunque se convierta en algo "magistral". Se lo escribiré así también al Sr. Braun, porque las fuerzas críticas (fuerzas auxiliares) deben concentrarse en la novela. Sin embargo, si de repente zarpan de un puerto al mismo tiempo varios barcos...Además, además, además, etc., nunca se acabaría.
A San Ernesto (como a San Luis) solo hay que buscarlo, en el mejor de los casos, en la comedia.
Pienso en usted mientras abandono mi trabajo y me preparo para hacer una excursión bastante larga; estos son los días más hermosos.
Cordialmente
Thomas Bernhard




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