dimarts, 13 de setembre de 2016

lino, microllibreria mutant




Lino, la microlibrería mutante
LETICIA BLANCO
El Mundo
21/07/2016
Hace tiempo que los hoteles aspiran a ser mucho más que un sitio en el que dormir y desayunar. Los hay con tiendas de vinilos en el lobby (el Goodland, en San Diego), con boutiques de lo más trendy (el Ace de Broadway Street en Nueva York, con un mini Opening Ceremony al lado de recepción) y hasta con pista de hielo para amenizar los días de invierno (el Standard de Chelsea, con vistas al Hudson River). Pero, ¿un hotel con una librería? ¿En Barcelona?
La idea surgió de Inés Miró-Sans, que en muy poco tiempo ha conseguido que Casa Bonay se convierta en algo más que un hotel y que muchos barceloneses hayan adoptado el Libertine como un bar más al que incluir en su ruta habitual de coctelerías. Casa Bonay, en Gran Via con Bailén, alberga además la primera tienda física de Batabasta, la firma de camisas con estampados de ensueño de Clara Arnús y Leti Cano, que también se han encargado de los uniformes del personal del hotel (y del precioso papel pintado que decora sus paredes). Hace unos días abrió en la entrada del hotel Lino, una «microlibrería mutante» gestionada por la editorial Blackie Books. Pero, ¿qué es exactamente una librería «mutante»? ¿Y por qué aparece un encantador caniche con rizos de color albaricoque en sus fotos promocionales, detrás del mostrador, como dispuesto a mantener una conversación sobre lo último de Nick Hornby?
Jan Martí, editor de Blackie Books, explica la génesis del proyecto. «La creación del nombre y el concepto fue un proceso muy divertido. Primero, se nos ocurrió ponerle el nombre de nuestro perro, Lino, del que solemos decir que es el jefe de la editorial: la idea era que Lino ya no estuviera celoso porque sólo se hablara de Blackie, la perrita que da nombre al sello. Luego, queríamos definir desde el primer momento que no era una librería al uso: primero, el espacio es muy pequeño, así que le pusimos micro para dejarlo claro desde el principio. Y luego mutante, porque la idea clave de la librería es que las estanterías siempre estén cambiando, la selección sea siempre diferente, la rotación altísima, y que cada vez que alguien vaya se encuentre con una librería diferente... porque han cambiado todos los libros».
En efecto, lo reducido del espacio y lo aleatorio de la clientela (locales y turistas de distintas nacionalidades, muchos con niños) hace que los libros de Lino no encajen en lo que uno podría etiquetar como novedades. En las estanterías hay desde clásicos en inglés como Animal Farm de Orwell (una reimpresión de la primera edición) a joyas como la primera edición en catalán de Vol de nit, de Randall Jarrell, con ilustraciones de Sendak. «Hay muchísimos libros que sólo estarán una vez en la librería, por la sencilla razón de que son únicos, insustituibles. Hoy hemos vendido una edición argentina, preciosa, de Pelo de zanahoria, de Jules Renard. Será complicado volverlo a tener. En nuestro Facebook ponemos cada día el libro que más pena nos ha dado vender, justamente porque sabemos que quizás sea el único, el último. Guardaremos un registro de todos los libros que hayan pasado por Lino, pero muchos no los tendremos más que una sola vez. Por todo eso es una librería mutante», explica Jan.
Queda claro que Lino no es una librería al uso, sino más bien un lugar donde se recomiendan libros especiales, uno podría decir incluso que allí se reúnen los libros favoritos de la editorial barcelonesa o, como dice Jan, «nuestra biblioteca personal». «No es un escaparate de novedades, porque justamente novedades es lo que no tenemos y aquello a lo que damos menos importancia. A nuestra librería no se va a buscar un libro porque probablemente no esté, sino a descubrir uno que probablemente no conocías». Y eso pasa por ejemplares excepcionales, que pueden ser ediciones de segunda mano que se han convertido en tesoros o hallazgos sin traducir.
Aquí es donde entra en escena ese proceso de rastreo que ha convertido el equipo de Blackie en una especie de escuadrón entregado a la búsqueda y captura de pequeñas joyas literarias a la espera, en ocasiones, de una nueva oportunidad. «Llevamos semanas convertidos en buscatesoros de segunda mano: hemos descubierto libros increíbles por el camino... y luego no los queremos vender! Nos gusta mucho la idea de crear un gran archivo de todo lo que ha pasado por la librería, una colección siempre mutante de libros conectados extrañamente entre sí». La oferta de Lino es, por así decirlo, una mezcla de libros de Blackie con «algunos infantiles, nuevos y antiguos, clásicos ilustrados, algunas recuperaciones de los 70 en ediciones preciosas, algunos libros de importación con ediciones de lujo, algunos libros de no ficción con temas curiosos, libros que nos hubiera gustado publicar, libros que están en la órbita de algunos de Blackie, etc...». Jan lo resume así: «Estaríamos contentísimos de tener esta misma selección en el salón de nuestra casa».
La cosa no termina ahí, además. «La idea más bonita es que en esas tres grandes estanterías pasen siempre un montón de cosas a partir de los libros: escritores que recomiendan libros, libreros invitados, estanterías temáticas y muchos juegos más. Ah, y una idea muy bonita, inspirada en el También te gustará..., las constelaciones de libros alrededor de nuestras obras favoritas. No hay nada más bonito que las conexiones entre libros. Por último, tendremos siempre a libreros ilusionados por recomendar o explicar alguno de sus libros favoritos. Esa parte también nos parecía muy importante». 
Lino funciona desde principios de semana con un horario laxo y más bien vespertino (por la noche cierra a las diez) y supone un nuevo giro dentro del sector. «La verdad es que nosotros tampoco hemos encontrado ninguna librería dentro de un hotel, pero eso no nos inquietaba demasiado», confiesa Jan, «lo que nos interesa es que venga gente de la ciudad, del barrio, gente que se encariñe con nuestra selección o que quiera descubrir nuestro espacio».

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