dijous, 18 de maig de 2017

correspondència entre john kennedy toole i robert gottlieb (I)


El intento de Toole por publicar La conjura está documentado en la correspondencia que sostuvo entre 1964 y 1966 con Robert Gottlieb, editor de la casa neoyorquina Simon & Schuster: diez cartas son el triste testimonio de un proceso que culminó, a pesar del interés de las dos partes, con la decisión de Toole de abandonar el proyecto. A partir de entonces cayó en una pendiente de paranoia y melancolía que acabarían con su vida en 1969.
Esta dilatada comunicación epistolar es la historia de un fracaso. En ella el protagonista es derrotado por fuerzas que están más allá de su bienintencionado benefactor. Las cartas revelan la humanidad conjunta de Gottlieb y Toole en un esfuerzo infecundo por publicar la obra. Son la huella del génesis y desarrollo del libro, y de la íntima relación entre el autor, el editor y La conjura de los necios.
Santiago Gallego Franco. «Cartas cruzadas. Correspondencia entre John Kennedy Toole y Robert Gottlieb».  Trama & Texturas, núm.16, desembre 2011, p. 87-105.
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Diciembre 14, 1964
Querido Sr. Toole:
Me he tomado un largo tiempo antes de escribirle nuevamente, pero no porque lo haya olvidado. Y aún no sé qué decirle, después de haber pensado y consultado a una persona en la ciudad cuya opinión me urgía.
Pienso que, en varios sentidos, usted ha hecho un excelente trabajo: pulió la trama de la obra, dio sentido a eventos que antes no lo tenían, profundizando en algunos personajes, eliminó otros. El libro está mucho mejor, pero todavía no está bien del todo.
Permítame hacer una digresión para decirle que la opinión consultada fue la de Candida Donadio, una joven mujer que es, probablemente, la mejor agente literaria de la ciudad y una de mis mejores amigas. En sus manos están escritores como Joe Heller, Bruce Friedman, John Cheever, Nelson Algren, Thomas Pynchon, Harvey Swados, Philip Roth, y así ad infinitum. Quería conocer la opinión de Candida por varias razones: porque es su agente; porque en lo que usted es bueno ella encuentra especial interés; porque su juicio es preciso; porque, francamente, si ella y yo no sabemos qué hacer exactamente con usted, es poco probable que alguien más lo sepa. En cualquier caso, y después de habérsela presentado, déjeme decirle lo siguiente: ella y yo hablamos durante más de una hora la noche del domingo anterior y, como ocurre con frecuencia, compartimos idéntica opinión: nos gustaron las mismas partes de su obra, tenemos el mismo entusiasmo y también las mismas dudas.
Lo que pensamos es lo siguiente. Que, con frecuencia, usted es increíblemente gracioso, más gracioso que cualquiera por estos días, y que además tiene el humor que nos gusta. Que muchos de sus personajes son maravillosos: Burma, Santa, Irene, Mancuso, Lana Lee y otros (también la señorita Trixie). Que algunas cosas no funcionan: Myrna, especialmente. Que Ignatius está en problemas: no es tan bueno como usted supone y hay demasiado sobre él en el libro. Que la pareja Levy no es tan brillante. Que el libro es demasiado largo. Que algunas escenas —particularmente mi favorita, la manifestación por los derechos civiles en la fábrica— son gloriosas. Que otras son descoloridas. Pero que, dejando todo esto de lado, aún hay otro problema: con toda su grandeza, el libro, a pesar de su buena trama, no tiene una razón de ser. Es un ejercicio brillante de invención, pero a diferencia de Catch-22, Besos de madre, V y otros, no es realmente acerca de algo. Y eso es un punto sobre el que nadie puede hacer nada. Ciertamente, un editor no puede decir: «Póngale un significado».
Eso está claro, ¿pero qué hacer? El libro podría mejorarse y publicarse. Pero no tendría éxito; no podríamos decir que es algo. Por otra parte, no podemos abandonarlo a él ni a usted (nunca podría abandonar al señor Micawber*). No lo haremos. Pero sabemos por experiencia que cuando Candida y yo coincidimos en algo, es difícil que otras personas en el negocio disientan.
Así que no sé qué decirle.
Lo que realmente me gustaría hacer es conversar, pero usted está allá, no aquí, y es poco probable que yo vaya por esos lados en el corto plazo. ¿Hay alguna posibilidad de que venga? En caso contrario, y si no está molesto conmigo, quizás Candida y yo pensemos en el paso a seguir. O quizás usted lo haga.
De todos modos escríbame sin nerviosismo porque estoy aquí, y cuenta conmigo cualquiera que sea el desenlace de toda esta historia. Déjeme saber qué piensa; mi sospecha es que siente que no puede hacer nada más en el libro sin una sugerencia editorial específica. Realmente no lo culparía; si es así, trataré con mayor ímpetu de pensar en algo. O, si se da por vencido, dígamelo y le enviaré el manuscrito de vuelta. Pero no quiero hacer eso y no creo que sea una gran idea.
O, simplemente, piénselo con cuidado.
No desespere.
Saludos,
Bob Gottlieb

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* Gottlieb hace referencia a Wilkins Micawber, personaje de David Copperfield, de Dickens, quien a pesar de sus múltiples infortunios y problemas con los acreedores escucha repetidamente la decisión de su esposa Emma de permanecer a su lado: I will never desert Mr. Micawber.

1 comentari:

  1. Quin parell d'imbècils el Gottlieb i la Donadio.

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