divendres, 17 de juliol de 2020

el justificant perfecte


E.L. Doctorow explica que un día su hija le pidió un justificante para su profesor porque no iba a asistir a clase; se puso manos a la obra, pero al poco pensó: «No, esto no me convence», y empezó de nuevo. La segunda versión tampoco expresaba bien lo que quería decir. Los borradores se fueron sucediendo uno tras otro hasta que el pánico se apoderó de su hija y en el suelo se formó una montaña de papeles arrugados. Por fin entró su esposa, quien, con expresión de incredulidad, escribió apresuradamente aquel breve escrito. Doctorow concluyó: «He intentado escribir el justificante perfecto. Ha sido una experiencia muy reveladora. Escribir es increíblemente difícil. Especialmente las comunicaciones breves».

Richard Cohen. Cómo piensan los escritores. Técnicas, manías y miedos de los grandes autores. Traducció de Laura Ibáñez. Blackie Books, 2018. P. 18.

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