dilluns, 30 de desembre de 2019

els més populars


Los libros populares que se prestan con frecuencia a menudo empiezan a estropearse al cabo de un año, así que muchos de los que están inscritos en el Departamento de Catalogación son nuevos ejemplares de libros ya catalogados. Un libro como El código Da Vinci, que sale en préstamo docenas de veces en un mes, con suerte dura un año entero. Algunos libros son reemplazados antes de estar maltrechos. Por ejemplo, los libros de nombres para bebés circulan con regularidad. «Las mujeres embarazadas no quieren leer libros sucios, así que los tenemos nuevecitos», me dijo Murphy.
Otros libros muestran cierta tendencia a desaparecer después de ser prestados. La biblioteca ha comprado infinidad de ejemplares de las obras de Carlos Castaneda porque muchos de ellos jamás regresan. Otro autor, David Icke, que escribe sobre teorías de la conspiración y sobre una raza de extraterrestres reptilianos que acabaran dominando la Tierra, se encuentra —anecdòticamente, como mínimo— entre los autores cuyos libros suelen desaparecer con mayor frecuencia. Icke tiene unos lectores muy codiciosos; por este motivo, durante un tiempo la biblioteca simplemente dejó de comprar ejemplares de repuesto de sus títulos; resultaba demasiado costoso. El día que murió Elvis Presley, alguien pidió prestados todos sus discos y nunca los devolvió. Los archivos sobre la família Manson y el asesinato de Dalia Negra, que incluyen recortes de periódico y recuerdos, desaparecieron hace décadas; y lo cierto es que son irremplazables. En 1981, la policía descubrió que una mujer vendía libros en la suite de un hotel de Beverly Hills. Ganaba unos cuarenta mil dólares al año con su negocio de libros usados. Todos los ejemplares habían sido robados de la Biblioteca Pública de Los Ángeles. En 1982, diez mil libros que habían desaparecido de la biblioteca fueron encontrados en la casa que tenía en Los Ángeles uno de los empleados, llamado Glenn Swartz, quien declaró sufrir un trastorno de almacenamiento compulsivo. (Dejó su trabajo.) Se ha pillado a más de uno intentando llevarse libros metidos en carritos de bebé, a veces incluso con niños dentro...

Susan Orlean. La Biblioteca en llamas: historia de un millón de libros quemados y del hombre que encendió la cerilla. Traducció de Juan Trejo. Temas de hoy, 2019. P. 114-115.

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