dijous, 13 de gener de 2022

el brunzit d'una mosca

 

Dostoievski no teatralizó asesinatos de la historia o de la leyenda. Extrajo su material, hasta los menores detalles, de crímenes contemporáneos, de la clase de fait divers en que Stendhal basó Rojo y negro. Dostoievski era un devorador de periódicos; la dificultad de obtener periódicos rusos en el extranjero es un tema recurrente en sus cartas. Lo que el arte del historiador era para Tolstói, lo era el periodismo para Dostoievski. Encontraba en la prensa una confirmación de su propia visión hostil de la realidad. En una carta a Strájov, en 1869, observaba:


En todo periódico uno recoge, uno tropieza con relatos de hechos enteramente auténticos que, no obstante, le iropresionan [sic] como extraordinarios. Nuestros escritores los consideran fantásticos y no los tienen en cuenta; y sin embargo, son la verdad, pues son hechos. Pero ¿quién se molesta en observarlos, registrarlos, describirlos?

 

El vínculo entre Crimen y castigo y el hecho real es paradójico y más bien aterrador. El tema general de la novela parece haberse desarrollado en la mente de Dostoievski durante el periodo de su cautiverio en Siberia. La primera entrega fue publicada en El mensajero ruso de enero de 1866.  Inmediatamente después, el 14 de enero, un estudiante de Moscú asesinó a un usurero y a su criada en circunstancias innegablemente similares a las que Dostoievski había imaginado. La naturaleza raramente imita al arte con tan rápida precisión.

El asesinato del joyero Kalmykov cometido por un joven llamado Mazurin en marzo de 1867 proporcionó el material para el asesinato de Nastasia Filíppovna por Rogozhin en El idiota. Varios de los famosos detalles —la tela encerada, el desinfectante, la mosca zumbando sobre el cadaver de Nastasia— tienen paralelos exactos en los relatos periodísticos del crimen. Sin embargo, esto no quiere decir que el esclarecedor análisis de Allen Tate sobre sus funciones simbólicas sea infundado, puesto que, repetimos, la relación entre la materia prima de la realidad y la obra de arte es compleja y curiosamente bilateral. Una mosca que zumba aparece en la imagen-sueño de Raskólnikov de la habitación del asesino en Crimen y castigo; cuando Raskólnikov despierta, una gran mosca está realmente zumbando contra los cristales de la ventana. En otras palabras, las circunstancias auténticas del caso Kalmykov concuerdan con las imaginaciones previas de Dostoievski; como en el sueño de Raskólnikov, la mosca zumbaba simultáneamente en la «realidad exterior» y en el complejo simbólico de la novela. Puskin encomió este tipo de coincidencia en El profeta (poema al que Dostoievski se refería con frecuencia), y Dostoievski especulaba sobre tales paralelismos en su búsqueda de vínculos entre la epilepsia y la clarividencia. Piénsese también en la mosca que zumba y revolotea sobre el príncipe Andréi en el libro XI de Guerra y paz y que devuelve al moribundo a un sentido de la realidad...


George Steiner. Tolstói o Dovstoievski. Traducció d'Agustí Bartra. Siruela, 2002. P. 150-151.



2 comentaris:

  1. Estic enganxadissima, em sorprenc a mi mateixa, normalmente els rusos es fan feixucs. Pero en "Raskolnikow" el trobo fantástic I enmerdat en el seu propi enginy.

    ResponElimina