dijous, 30 de desembre de 2010

robert walser i els editors




"Una vez me comunicaron: "Sus piezas en prosa se han extraviado en medio del tumulto y la confusión. No nos lo tome a mal y envíenos algo nuevo. Nosotros volveremos a perderlo para que usted pueda volver a remitirnos algo nuevo. Sea muy laborioso. Reprima cualquier descontento innecesario. Al menos usted nos da pena" (La última composición en prosa, 1919).


"Zsolnay precisamente no es más que un infame editor de novelas que huye como un conejo de la eventualidad de tener que publicar, es decir editar, poesía. De todos modos estoy muy emocionado, o lo que es lo mismo de acuerdo, si usted quiere ocasionalmente recomendarme a ese pilluelo que, como cualquier otro mocoso aprendiz de editor, tiembla ante la poesía, hecho comprensible. Si escribe al inútil ese, por favor que sea una misiva muy breve, seria, magnánima, arrogante antes que suplicante. Los escritores, que a los ojos de los editores son una banda de desharrapados, deberían tratar a éstos como a cerdos roñosos. En lo que a mí respecta muéstrese orgulloso, delicado, indiferente, grandilocuente con ese agente cultural vienés. Por de pronto yo no le presentaría ningún material a esa garrapata, pues se hundiría en una vanidad apestosa. En mi opinión la forma de tratarlos es muy importante. Además la edición de un libro me parece buena e interesante cuando todavía no ha tenido lugar, pues todo libro impreso es una tumba para el poeta, ¿o no? (Carta a Max Brod, 1927)


"Estimado señor,
Me escribe unas cartas muy raras y su contenido suena a mofa y escarnio. Usted no puede exigirme que le confirme la recepción de una suma de dinero que no ha llegado a mis manos. No sé qué pensar. En cualquier caso me veo obligado a llamar su atención sobre el hecho de que hasta la fecha no me ha llegado un solo céntimo de usted." (Carta a la editorial Ernst Rowohlt-Kurt Wolff, 1912)


"Seguramente tendré que ceder apesadumbrado, pues sus razones se alzan cual reyes de los Alpes y enemigos de la nación de su carta convincentemente escrita ante mi alma de enviador de novelas cortas hambriento de honorarios. Yo porfiaría con cualquier otro antes que con usted. Admiro su valor para arruinar mis esperanzas, y teniendo a bien decir que sí, ya sea disgustado o alegre, a sus rebajas y pagos mínimos, le añado: "¡Estoy hundido!", y sigo a la espera de la suma reducida, muy rebajada, privada de su buena mitad, todavía por suerte con mucho gusto, saludándole cortésmente como

Robert Otto Walser

pues éste es de hecho mi nombre completo. (A Max Rychner, 1924)

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Jürg Amann. Robert Walser: una biografía literaria. Siruela, 2010. (aquí en parlen, per exemple).



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