dilluns, 21 de febrer de 2011

la tomba de tusitala




















También el Monte Vaea, la montaña en la que está enterrado Robert Louis Stevenson, era sagrado para los pobladores de Samoa. Los más viejos de la aldea abrieron expresamente para este muerto un sendero en la selva virgen; arrastraron el féretro monte arriba en medio del titilante calor. Cien años después fui yo, solo. La selva que me rodeaba estaba llena de murmullos y siseos, parecía que la escalada no iba a acabar nunca, era como si estuviese yo mismo caminando hacia el reino de los muertos. Si alguna vez he de ir a él, espero que sea como lo que vi aquel día. A mis pies, la selva verde, entre nubes de vapor, y fuera, como un abrazo infinito, el tranquilo océano. No había nadie. No había ruido de máquinas ni de gente. Arriba, en la cima, estaba la tumba, que recordaba un poco una barca estrecha, y en ella los versos que él mismo había escrito [...]:

Aquí yace, donde anhelaba estar;
en su hogar está el marinero de vuelta de la mar,
y en su hogar el cazador de vuelta de las montañas.

Aún permanecí allí un rato, tratando de imaginar aquel día de 1894, la gente, los colores, las quedas lenguas polinesias, y cómo, cuando todo hubo terminado, bajaron de nuevo lentamente y dejaron al muerto en la cima. Había allí algo más, que me preocupaba, algo sorprendente, y no descubrí de inmediato por qué y de qué me sorprendía. Había algo diferente. Veía barcas en el agua, allá abajo; veía grandes aves de presa volando en círculo por encima de la selva virgen, y de pronto lo supe: me encontraba en un cementerio sin muertos. Estaba él solo, sin compañía. Cuando yo me fui, volvió quizás a reinar el mismo silencio de la primera noche de su muerte. 

Cees Nooteboom. Tumbas de poetas y pensadores. Siruela, 2007. P. 21.


5 comentaris:

  1. Fa tot l'efecte que aquí fins i tot mort s'hi deu estar molt bé. És possible que s'estigui millor mort a Vaea que viu a Marina d'or (per dir un lloc qualsevol).

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  2. Saps, a mida que em faig gran (vella, de fet) se m'agreuja la sociopatia. Aquest seria un lloc ideal per passar l'eternitat, que es veu que dura molt: un cementiri sense d'altres morts.
    De fet, tant és, que ets mort. Però la idea és maca.

    A Marina d'Or, ni morta!

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  3. En això de les tombes sempre se'm barregen Stevenson, Gauguin i Jacques Brel. Com a cementiris, tots tres ideals de la mort!

    Per a Marina d'Or, hi veig més aviat el panteó de la família Aznar.

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  4. Ostres, no sabia que Brel està enterrat molt a la vora de Gauguin. Me l'imaginava a Montparnasse, o una cosa així.
    També li he imaginat sempre un epitafi:

    Je vis, je vais bien, ça suffit.

    Clar que "visc", en cas de ser mort, sona refotudament estrany.
    He anat a mirar la tomba, i no hi ha cap inscripció, tret de la data de naixement i de la mort, i la seva cara i la de la seva darrera companya esculpides.

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  5. Fora bo actualitzar el mite samoà: ara, el país més obès del món; on el rei i el govern subvencionen les dietes vistos els estralls de la diabetis i altres derivades.

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