divendres, 27 de maig de 2011

carta a john

Una de les darreres cartes que va dictar McCullers anava dirigida a John Huston, el director que li havia proporcionat els darrers moments feliços de la seva vida convidant-la a casa seva, ves a saber si Carson McCullers va tenir quelcom a veure amb el testament final del director...

Durante esta última semana, he estado releyendo Dublineses. El modo en que tal espasmo poético pudo haber surgido de las calles siniestras de Dublín de aquella época es un milagro para mí [...]. Creo que podría decirse algo parecido de otro escritor, ciertamente menor, pero que también estimo: Scott Fitzgerald, siempre endeudado con su agente, a rastras con una mujer loca e internada en un manicomio. Scott el extravagante, el adorable, el gracioso, el imposible. Su talento prosperaba a pesar de todo, y consiguió escribir Suave es la noche sumido en la más espantosa condición moral.
También he leído a “Papá Hemingway”. Voy pasando de un libro a otro [...] No soy una gran admiradora de Hemingway pero, por vez primera, le percibo como un hombre, un ser vivo y sufriente. Hemingway fue, fundamentalmente, feliz, amante de divertirse, generoso e inestimable en la amistad. Voy a releerlo. También fue un desbrozador en materia de estilo. Su frase corta, concisa es un precioso legado para los prosistas estadounidenses. Pero sigo deplorando su sensiblería y su fuerza trucada. [...] Leo de todo, libros de decoración, catálogos de flores, libros de cocina –que me gustan especialmente-, en resumen, como dice The New York Times, “everithing that’s fit to print” [tot el que sigui susceptible de ser imprès]

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