dilluns, 6 de febrer de 2012

don pío-pío


A don Pío Baroja -"siempre quiere uno decir don Pío-Pío", escribió Gómez de la Serna- su locura por las zapatillas le perturbaba. "En zapatillas, a zapatillas, de zapatillas", y no daba con la sencilla fórmula de "con zapatillas", como se dice "con botas" del que se presenta con ese calzado, aunque el que se presente sea tan sólo el gato. Nunca a don Pío-Pío le preocuparon demasiado los problemas del léxico. Él escribía imperturbable a todo, hasta que un día tropezó con el problema grave de las zapatillas. Algo, por otra parte normal, si tenemos en cuenta que don Pío-Pío bajó siempre las escaleras de la vida con zapatillas.
Ni siquiera en la elegante ciudad de París, en la que se exilió, se olvidaba del problema. Bajaba a los cafés de su quartier con zapatillas. Era un hombre serio, sobrio, poco artístico y entusiasta de la ciencia, aunque también podría decirse de él todo lo contrario, pues, por ejemplo, aunque no tenía fama de reírse mucho -su seriedad tal vez procediera, paradójicamente, del día del año en que había nacido, nada menos que el día de los Santos Inocentes del año de 1872-, hay quien le vió reírse muchísimo. En París, concretamente. Aunque Baroja representaba la burlonería española, generalmente iba muy serio. Pero ese día en París rió como no había reído en su vida. Se le contajió la carcajada de un amigo suyo, el pintor Darío de Regoyos, un día en que en el café del Quai d'Orsay preguntaron a un camarero quién era un señor que se daba mucha importancia y que aparecía condecorado. El mozo, muy solemnemente, les dijo: "C'est un fonctionnaire".
Y Regoyos comenzó a reír a carcajadas, envolviendo en su risa a Baroja mientras los dos repetían "C'est un fonctionnaire", y se fueron Sena abajo repitiendo la importante y divertida frase. También para esta ocasión Baroja vestía su habitual traje negro e iba con zapatillas. Don Pío-Pío era serio, pero sabía reírse. Todo en él -menos su pasión por las zapatillas, que no tenía reverso, es decir, ignoraba los zapatos- era contradictorio. Medio reñido con el arte y la literatura -creía, sobre todo, en la ciencia-, fue tramando, sin embargo, una obra literaria que es de las mejores de este siglo en lengua española.
Le gustaba la ciencia, pero quería ser literato. Gómez de la Serna vio en ese "querer serlo y no quererlo ser" la paradoja de ese hombre contradictorio y sereno, que bajó siempre las escaleras de la vida con zapatillas.
[Diario 16]. Domingo, 31 de diciembre de 1995.
Enrique Vila-Matas. "Don Pío-Pío" A: Para acabar con los números redondos, A: Una vida absolutamente maravillosa. Debolsillo, 2011. P. 409-410.

2 comentaris:

  1. En Pío té una vida realment interessant, que permet pensar sobre unes quantes coses. El darrer paràgraf m'ha semblat brillant, i deu resumir molt bé qui era Pío Baroja.

    ResponElimina
  2. Hi ha qui diu que Baroja personatge és infinitament més bo que l'escriptor i que, al final, don Pío va acabar per assumir ja no el seu propi personatge, sinó la caricatura, i amb caràcter retroactiu. Mirarem de parlar-ne.

    ResponElimina