dimecres, 20 de març de 2013

hotel hilbert


Sisplau, ¿em podries dir quin camí he d’agafar des d’aquí?
Això depèn molt d’on vulguis arribar, va dir ell.
M’és força igual..., va replicar l’Alícia. 



Las Calles de Arena comienza con una cita de Lewis Carroll. ¿Es una declaración de principios acerca del camino que va a seguir la historia?
Sí. Creo que la frase encajaba bastante bien con lo que quería contar. Todos estamos perdidos; ninguno sabemos bien el camino que hay que tomar. Muchas veces sabemos que no vamos por el camino correcto, pero desconocemos qué otra ruta tomar. Las Calles de Arena tiene también una deuda con Alicia en el País de las Maravillas en el sentido de que el personaje se adentra en un mundo imaginario que funciona como metáfora del mundo real, algo que casi se ha transformado en un subgénero literario.
El título es también un homenaje a un relato de Borges, ¿no?
Sí. Es un homenaje a El libro de arena. Borges me gusta mucho. Sus historias son muy sugerentes, como el relato en el que un personaje camina por París, se encuentra con él mismo de anciano y comienzan a hablar. Este es mi relato favorito, junto al titulado Funes el memorioso. El libro que cada vez que lo abres cambia es un concepto muy bonito que se emparenta también con Las Calles de Arena, en el sentido de que las calles son distintas para cada uno, como dunas que el viento va cambiando.
Kafka, Borges, Cortázar, Melville, Carroll...¿es un libro referencial?
Creo que no hay que confundir el guiño de que compartan un mismo subgénero literario con la circunstancia de que beba explícitamente de ellos, que no es en absoluto cierto. [...] En El Faro había una voluntad consciente de homenajear unas obras concretas, pero en Las Calles de Arena la historia funciona por sí misma sin necesidad de citar a ninguno de esos autores, por mucho que me gusten y los admire.
El constructor del hotel La Torre es Hilbert. Háblanos del porqué de ese homenaje.
David Hilbert fue un matemático. Había leído un texto de este autor en el que especulaba sobre el infinito: entre los ejemplos que ponía para explicar su tesis, hablaba de un hotel infinito con infinitas habitaciones, de cómo coger a un nuevo inquilino y meterlo allí. El autor decía algo así como que cada inquilino se debía cambiar a la habitación siguiente y así siempre habría sitio para uno más. Yo que nunca he sido bueno con las matemáticas, me quedé fascinado con esa forma de explicarlas y, sobre todo, con el concepto de infinito.
Quise usar esa idea en La Torre, aunque realmente al final de la historia descubrimos que no es infinita.

Koldo Azpitarte. Senderos. Una retrospectiva de la obra de Paco Roca. Laukatu, 2009. P. 221-224.



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