dissabte, 21 de juny de 2014

fantasies sexuals de ayer y hoy


Las bibliotecarias son las trabajadoras del mundo que más pinta tienen de estar haciendo lo que hacen como podrían estar haciendo cualquier otra cosa. Yo siempre me quedo mirando a las bibliotecarias y pensando qué otra cosa podrían estar haciendo. Manosear libros es algo para lo que evidentemente no ha nacido nadie. La de bibliotecaria no es una vocación, sino una renuncia.
Por otro lado, perversiono a menudo con la idea de ser violado por una banda de bibliotecarias, sobre una mesa de biblioteca y con todas las novelas de William Faulkner encima, abiertas a coro por la página 33.
Alberto Olmos: Trenes hacia Tokio. Lengua de trapo, 2006.

[Font: Anacos con biblioteca]



2 comentaris:

  1. Un dia m'hauràs d'explicar com es viu aquesta dicotomia entre la imatge anafrodítica hereva de les velles bibliotecàries i aquest objecte de desig, que probablement té el mateix origen: quan la bibliotecària es desfà el monyo es desferma tota la tensió que la ficció novel·lesca concentra en els prestatges de la biblioteca.

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    1. Es viu amb absoluta naturalitat, Enrich, ja t'ho dic ara. I tens raó, el monyo és el tot!

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