dimarts, 2 de juny de 2015

l'època decisiva


RUDOLF BAYR: señor Bernhard, para empezar realmente por el principio: su libro lleva el título El origen. ¿El origen de qué?
THOMAS BERNHARD: El origen de lo que hoy siento por o contra Salzburgo, mi ciudad natal, el origen de mis preferencias o crispaciones por o contra esa ciudad, a la que, temporalmente, voy un par de veces al año.
RUDOLF BAYR: El subtítulo es Una indicación. ¿A qué se refiere esa indicación? ¿En qué sentido es una indicación?
THOMAS BERNHARD: Es una indicación porque es solo un fragmento muy pequeño, casi me gustaría decir modesto, de esta vida mía. A esa escala solo se puede indicar. Sin embargo, no soy un hombre que escriba unas memorias o que, en general, narre durante mucho tiempo. Solo puede ser un fragmento muy breve. Y ese fragmento es también a su vez una indicación muy determinada, muy subjetiva, muy limitada a los hechos, recuerdos, sentimientos y sensaciones del muchacho que yo era entonces. El período es de los trece a los quinze años, desde un año antes de terminar la guerra hasta un año después de la guerra, una época para mí muy decisiva, la época decisiva, creo, creo yo, de mi juventud. La niñez había terminado y mi juventud empieza con ese libro.
RUDOLF BAYR: Sin embargo, muchos lectores podrían suponer que la indicación es algo muy delicado, muy casual. No obstante, la realidad, cuando se lee el libro, es que la indicación relativa a los distintos pasajes no es ya una indicación sino formulaciones muy precisas, declaraciones muy precisas relativas a un tema, relativas a ese punto de vista. Me parece también importante que haya escrito en el libro que él, es decir, el narrador, escribe lo que entonces sentía y no lo que piensa hoy.
THOMAS BERNHARD: Eso tengo que rectificarlo: se dice, bastante al principio, lo que sentía entonces y lo que piensa hoy. Solo que un joven tiene sentimientos y el pensar comienza relativamente tarde, creo que antes de los treinta no se piensa mucho. También ese joven de entonces tenía sentimientos y pensaba poco, por consiguiente solo puede absorber; luego, a partir de los treinta, elaborar. Mi tarea era escribir, como se me ocurría mientras escribía, lo que entonces viví, sentí, me impresionó, vi, no lo que pensaba, porque lo que hace un joven no es pensar.
[...]
RUDOLF BAYR: Cuando dice que se le han caído muchas cosas, se refiere sin duda al contenido de este libro, es decir, a los años que se describen en él.
THOMAS BERNHARD: Sobre todo porque estamos hablando de ese libro, de ese fragmento. Y es la historia de un joven al que en realidad solo han pisoteado: la ciudad, sus habitantes, sus parientes, da igual. Pero no quiero decir que solo yo estuviera en ese estado y situación. Sino que eso les pasa en el fondo a todos los jóvenes que crecen en ciudades parecidas de ese tamaño y esas condiciones. De lo que, sin embargo, no habla nadie en realidad, sea porque la gente no quiere, tiene otra profesión o no puede o no tiene ganas. Yo he sentido de pronto no solo las ganas sino el deber de escribir eso de lo que nadie habla. Y en realidad la única motivación para mí es de todos modos decir lo que nadie dice o escribir lo que nadie escribe. Lo que todos escriben, que la ciudad es hermosa, eso lo sabe todo el mundo. Pero detrás de la hermosura hay precisamente otra cosa, y dejarlo en claro era mi tarea y también mi placer, escribirlo, tengo que decir, y fue un gran placer librarme del libro escribiéndolo. Tenía que ocurrir alguna vez. Además, mis cosas o libros, que son ya diecisiete, veinte libros, no hago más que escribir, están en el aire. Desde hace veinte años no he dado ninguna indicación biográfica, no he dejado saber nada de mí. Y leo las cosas más imposibles...sobre quién es ese o qué es eso. Todo falso. Ahora tengo que dar algún pequeño asidero...biográfico, del que, como dice la gente, cuelgue toda la obra, fijar un punto de referencia. Eso, creo, es lo que ha ocurrido con ese librito...sobre todo para mí mismo. Y quien presta atención lo ve también, no solo yo...

«De la nata batida no sale nada». 12|9|1975.  A: Thomas Bernhard. En busca de la verdad: discursos, cartas de lector, entrevistas, artículos. Editat per Wolfram Bayer, Raimund Fellinger i Martin Huber. Traducció de Miguel Sáenz. Alianza, 2014. P. 123-136.



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