dilluns, 16 de novembre de 2015

parelles de fet


Tras diversos intentos de varios escritores de reafirmar el género [negro] en la literatura gallega, ha sido Domingo Villar, décadas después, el autor que ha revolucionado el panorama de la novela policíaca tras el sorprendente éxito de sus obras, que han sido traducidas a diversas lenguas.
[...] Esta buena aceptación de los lectores y la crítica se debe en gran medida a la combinación de la intriga propia de una novela policíaca con otros elementos como la descripción del ambiente y el paisaje gallegos y el hilarante humor. De hecho, el propio Villar afirma que «la investigación policial no es más que una excusa para contar lo que sucede alrededor. También se puede conocer una sociedad a través de sus crímenes». En efecto, Villar profundiza en las costumbres y tradiciones de Galicia y en los personajes y las relaciones que estos mantienen entre ellos y con el entorno. La intriga policíaca es, en ocasiones, una excusa para explorar el comportamiento de las personas.
Es precisamente la construcción de la pareja investigadora lo que ha despertado un mayor interés entre los lectores por el contraste que en ella se produce. Esta está compuesta por el inspector Leo Caldas, el protagonista, y su compañero, el agente Rafael Estévez. Caldas es un policía de Vigo, lacónico y solitario, que vuelca todo su esfuerzo en realizar eficientemente su trabajo.
[...] Rafael Estévez, en oposición a Caldas, es un conflictivo agente aragonés que es trasladado a la comisaría de Vigo por los problemas que tuvo en su anterior destino. Aunque al principio no consigue adaptarse a un ambiente y a unas costumbres que le son del todo ajenas, paulatinamente, y un tanto forzado por las circunstancias, va comprendiendo la forma de ser del gallego. Sin embargo, el recurrente uso de la violencia se convierte en una fuente de conflictos en la que se ve inmerso también el inspector Caldas, que debe responder de su compañero.
[...] Es Estévez un recurso que inteligentemente utiliza Villar para mostrar Galicia como algo nuevo a los ojos del lector. Por medio del agente aragonés se presenta la belleza del paisaje gallego, pues Estévez visita por primera vez esos lugares.
[...] Estévez es el que se enfrenta con la forma de ser gallega, recreada tópicamente, y a la que no consigue acostumbrarse. Su temperamento agresivo y su cabezonería son características que le dificultan enormente su trabajo [...]. Estos conflictos vienen ocasionados mayoritariamente por el choque que generan las diferentes costumbres y maneras de actuar propias de cada pueblo.
[...] De esta manera, Villar esboza unos rasgos sociológicos de los gallegos muy cercanos a los tópicos que se mantienen en toda España: la indecisión, la ambigüedad, la costumbre de responder a cualquier pregunta con otra. Aunque a priori pueda parecer que el empleo de estos estereotipos produce una simplificación de la realidad y, por tanto, resta valor a las obras, lo cierto es que debemos recalcar que esta estrategia se emplea, fundamentalmente, de forma humorística, y no en todos los personajes, ya que, por ejemplo, Caldas no suele ser ambiguo con su compañero. De hecho, a través de las novelas de Villar se entiende que, si el tópico se cumple, es solo en parte, por lo que no es posible generalizar. Por otro lado, los personajes no responden a esquemas estereotipados, sino que estan construidos de manera compleja, y a medida que transcurren las novelas, y es de esperar que siga así en las próximas entregas protagonizadas por Caldas y Estévez, el lector va conociendo más de ellos, por lo que aparecen más completos, con sus debilidades y sus pasiones.
Rafael Estévez está construido, salvando las largas distancias y con las diferencias necesarias para cumplir con la función para la que lo utiliza Villar, a semejanza del modelo del criado gracioso del teatro de la Edad de Oro, e incluso, de Sancho Panza. Estévez es el acompañante del protagonista no solo debido al cumplimiento de un requisito de verosimilitud, ya que la policía trabaja generalmente en parejas, sino también como recurso narrativo para establecer el diálogo con Caldas, a la manera cervantina, o, citando a los clásicos policíacos, como Sherlock Holmes y Watson o Hercule Poirot y Arthur Hastings. Sin embargo, el humor que aporta a las obras el personaje de Estévez no se debe, como ocurría frecuentemente en la Edad de Oro, a la ignorancia o a la picaresca del personaje, sino que se trata más bien de las diferentes personalidades basadas en la procedencia de los individuos...

JAVIER RIVERO GRANDOSO. «Crímenes y humor en las novelas de Domingo Villar». Madrygal. Revista de estudios gallegos. Núm 14, 2011. P. 109-116.




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