dimarts, 5 de gener de 2016

la primera frase


No tengo demasiados recuerdos (...) de un comienzo tan poco prometedor como el de La señora Dalloway: «La señora Dalloway dijo que ella misma se encargaría de comprar las flores». Afortunadamente, solo unas pocas líneas después, la narradora consigue que se te retuerza el culo en la silla, cuando escribe que Clarissa Dalloway, asomada al balcón, tuvo la sensación «de que algo horroroso estaba a punto de ocurrir». Este es el tipo de frase que siempre te pone tieso. No importa las veces que la oigas. Es inquietante en cualquier circunstancia. Aunque la dijese Torrebruno. No ocurrirá sino mucho más adelante, pero tú ya no puedes estar tranquilo, entretanto. Todo, porque a la vista de la primera frase, concedes descanso a tus defensas, y la autora hace brotar de una frase anodina el nerviosismo crónico. Eso no está al alcance de muchos. La buena literatura pasa por desasosegar al que estaba tranquilo y apaciguar a los lectores torturados...

Juan Tallón. Libros peligrosos. Larousse, 2014. P. 72.





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