dimarts, 12 d’abril de 2016

save the carnegie



PRESUPUESTO BAJO MÍNIMOS

Ocupa la biblioteca: libros sí, pesas no
Doscientos escritores ingleses firman una carta de apoyo a bibliotecarios, vecinos y profesores encerrados en el centro, que los recortes en gasto público convertirán en gimnasio. 
Sobre una colina del barrio de Herne Hill, al sur de Londres, se alza poderoso un elegante edificio con más de un siglo de historia hoy tapizado de carteles de colores escritos a mano: “Salvemos nuestras bibliotecas”. “El conocimiento es poder, no tiene precio”. “Protege lo público”. Entre los carteles puede leerse esta frase del legendario empresario del acero y filántropo Andrew Carnegie: “Financiar una biblioteca es una de las cosas más productivas que puede hacerse por el bien común. Al margen de las instituciones que surjan o mueran, está claro que una biblioteca pública está destinada a permanecer y a convertirse en un lugar que favorece el bienestar de todos sus habitantes”.
La filantropía cultural sobrevive mal al paso del tiempo. Si hoy Carnegie levantara la cabeza se revolvería en su tumba al ver que esta biblioteca que lleva su nombre (abierta en 1906 con su dinero) va camino de convertirse en ese nuevo lugar de culto tan de moda en el siglo XXI: un gimnasio. Para evitar esta metamorfosis que espanta al vecindario y que la junta de distrito local justifica por ajustes presupuestarios -el gimnasio será de pago-, hace una semana varias docenas de vecinos ocuparon la biblioteca Carnegie.
[...]  Al igual que en muchos otros países, las bibliotecas británicas atraviesan la peor crisis de su historia: según un estudio de la BBC, de las 4.612 bibliotecas públicas que había en 2010 en Reino Unido se han clausurado 343 en los últimos seis años y en 2016 otras 111 echarán el cierre. Además, otras 174 han pasado a manos de organizaciones vecinales que las mantienen, gracias al trabajo de voluntarios y al menos 50 están gestionadas por empresas externas.
[...]   El plan es reconvertir este antiguo edificio que ha funcionado durante un siglo como centro neurálgico de esta comunidad en un híbrido inclasificable: un gimnasio de pago en el que seguirá habiendo estanterías con libros pero sin bibliotecarios. Más de 8.000 han perdido su empleo desde que comenzaron los recortes en 2010...

BARBARA CELIS. El español. 9|4|206.




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