dilluns, 5 de juny de 2017

primers auxilis

Las sobredosis de heroína y opiáceos de laboratorio legales e ilegales, mezclados en cócteles de una potencia aniquiladora, son una epidemia en Estados Unidos. Con un saldo de muertes masivo que no deja de aumentar (33.091 en 2015 frente a 28.647 en 2014) están en la agenda de los principales retos nacionales. El presidente Trump lo instrumentaliza culpando a los inmigrantes mexicanos del problema por ser paisanos de los narcos que la producen en México y la llevan a Estados Unidos. Y en los medios, el cauce de noticias sobre el tema es incesante y se renueva cada día con historias más insospechadas y truculentas. 
Esta semana se supo del caso de unas empleadas de una biblioteca pública de Filadelfia que han tomado un curso de atención de sobredosis, han sido equipadas con naxolona (un antídoto que se insufla por la nariz) y han añadido a su labor de libreras la de enfermeras. Chera Kowalski explicó a The Washington Post que en los dos últimos meses había atendido seis sobredosis dentro de la biblioteca o en su entorno, conocido como el Parque de las Jeringuillas, en una zona de Filadelfia llamada Badlands (Malas tierras o Baldíos) a donde llegan consumidores de otros Estados por la fama de su heroína.
Desde que se desató la crisis de los opiáceos, es común que la bibliotecas públicas -espacios de puertas abiertas en una sociedad de cotos privados- lidien con el problema de los drogadictos que se refugian en ellas buscando rincones sin vigilar para drogarse y quedar a cubierto mientras no salen del colocón. Otras bibliotecas valoran la opción de capacitar a su empleados contra las sobredosis, como se ha hecho en Filadelfia...

Pablo de Llano. La epidemia de sobredosis inunda los medios de EE UU. El País. 5|6|2017.

Llegiu també ----> ‘Drug tourists’ keep overdosing at this library. Here’s how employees are saving their lives. The Washington Post. 2|6|2017.


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