diumenge, 31 de març de 2019

instints bàsics


Al final de la jornada las estanterías lucían muy desordenadas, consecuencia inevitable de la afluencia de muchos niños.  A algunos padres les parece bien que su descendencia campe alocadamente por la tienda, molestando al resto de los clientes y dejando atrás un reguero de devastación. De todos modos, la mayoría no da problemas y sus hijos se comportan con educación. Todos los niños de cuatro años responden idéntica e instintivamente cuando se hallan delante de una estantería donde los lomos de los libros se alinean de manera meticulosa al borde de la repisa. Se diría que son incapaces de resistir la tentación de empujarlos lo más al fondo posible. La visión de una fila ordenada de libros es superior a sus fuerzas. Su deseo de ponerla patas arriba es tan irrefrenable como el de estirarle de la cola a un gato o el de saltar sobre un charco.

Shaun Bythell. Diario de un librero. Traducció de Antonio Lozano. Malpaso, 2018. P. 180.


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