dimarts, 7 de maig de 2019

hi ha més pynchons que llonganisses


Me lancé a recordar una historia relacionada con Peter Messent, profesor de literatura norteamericana en la Universidad de Nottingham. Hizo su tesis sobre Pynchon y, como cabía esperar, se obsesionó por conocer al escritor que tanto había estudiado. Tras no pocos contratiempos, consiguió una breve entrevista en Nueva York con el autor de La subasta del lote 49, es decir, Pynchon, y estuvo hablando con él a lo largo de un par de horas que él siempre recordó como muy intensas. Pasaron después los años, y cuando Messent se había convertido ya en el prestigioso profesor Messent, fue invitado en Los Ángeles a una reunión de amigos entre los que estaba el propio Pynchon. Para su gran sorpresa, el Pynchon de Los Ángeles no era en absoluto la misma persona con la que él se había entrevistado años antes en Nueva York, pero, al igual que aquél, conocía perfectamente incluso los detalles más insignificantes de su obra. Fue raro. Y, al terminar la reunión, Messent se atrevió a exponer su problema o dilema ante la existencia de dos Pynchon. Y Pynchon, o quien fuera que estaba ante él, sin turbarse lo más mínimo, dijo: «Entonces usted tendrá que decidir cuál es el verdadero».

Enrique Vila-Matas. Esta bruma insensata. Seix Barral, 2019. P. 156-157.

Llegiu també----> Cazar a Pynchon. Laura Fernández. El País. 18|1|2019.


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