dimarts, 21 de gener de 2020

literatura comparada


La crítica literaria académica de Middlemarch de George Eliot es ilustre (véase F.R. Leavis); sin embargo, nuestra cultura imaginaria puede pasar sin ella. Lo importante será su capacidad para reconocer la crítica primaria de Middlemarch en Retrato de una dama. Lo que nos hará participar en un acto crítico de primer orden será la aprehensión sentida de cómo la segunda nació de la primera, de los modos en que la organización narrativa y la psicología dramatizada de James son un volver a pensar, una relectura global de la imperfecta obra maestra de George Eliot; un atisbo del modo en que la coda de Retrato de una dama no logra resolver las inverosimilitudes de motivo y conducta que James había registrado en el desenlace de Middlemarch. Una novela nace en la otra y contra ella. Como en la ocurrencia de Borges*, la cronología se hace reversible. Aprendemos a leer Middlemarch bajo la penetrante luz del tratamiento que de ella hace James; luego, volvemos a Retrato de una dama y reconocemos las inflexiones transformadas de su fuente. Estas inflexiones no son parasitarias, como en el caso del comentario y el veredicto puramente crítico y pedagógico. Las dos elaboraciones de la imaginación entran en fértil «contra-dicción. 

George Steiner. Presencias reales. ¿Hay algo en lo que decimos?. Traducció de Juan Gabriel López Guix. Siruela, 2017. P. 33.

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* La lectura es reinvención perpetua. Para el lector de finales del siglo xx, afirma Borges, Joyce precede a Homero, y la Odisea es un comentario tardío del Ulises

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