dimecres, 23 de setembre de 2020

hi ha dues menes d'autors: els vius i els morts


[...] Y me encantó la manera en que tiene ordenada su biblioteca Marcos Giralt Torrente. La divide en autores vivos y muertos. Los primeros, acogidos en una habitación soleada cubierta de estanterías que apenas salvan el hueco de la puerta, y los segundos, en un salón iba a decir umbrío, en una enorme librería que cubre por completo una de las paredes.
Me contó que, igual que la parte de los escritores muertos suele estar bastante consolidada, los vivos no hacen más que morirse creando todo el tiempo la necesidad de inoportunos traslados. Tantos y tan frecuentes que decidió agrupar a los muertos más recientes, siquiera provisionalmente, en un rincón en la habitación de los vivos. Una suerte de purgatorio o limbo, nunca me enteré mucho de la diferencia, en el que a veces los escritores muertos prolongan su estancia entre los vivos durante años o décadas antes del traslado definitivo al salón, cuyas baldas son incapaces ya, como los cementerios, de acoger más libros y más muertos.
Le propuse que, para aligerarlas, abriera una nueva sección de autores inmortales, donde irían aquellos que, tras la muerte y su paso por el limbo, consiguieran alcanzar la gloria póstuma, pero a ambos nos pareció que añadiría más zozobra a sus estantes y, sobre todo, a él.

Jesús Marchamalo. Tocar los libros. Cátedra, 2020. P. 51-52.

Llegiu també ---> La biblioteca de Marcos Giralt Torrente. Revista Librújula. 

3 comentaris:

  1. El vius, ja se sap, tenen la mania de morir-se.

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    1. En canvi, els morts estan "bastant consolidats".

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    2. No es belluguen gaire, no.

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