dimecres, 16 de febrer de 2022

l'idioma analític de john wilkins


EMPORIO CELESTIAL DE CONOCIMIENTOS BENÉVOLOS
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Jorge Luis Borges
1942

Jorge Luis Borges escribió en 1942 El idioma analítico de John Wilkins, un ensayo en torno a las dificultades implícitas en la obsesiva tendencia del hombre por clasificar todo lo que existe. Las elucubraciones del autor argentino tomaban como punto de partida el idioma universal inventado por John Wilkins en el siglo XVII. El filósofo dividía el contenido del universo en cuarenta géneros, cada uno de los cuales daba a un objeto sus dos primeras letras. Esas categorías se dividían entonces en doscientas cuarenta y una diferencias que daban otra letra, y esas diferencias se dividían a su vez en dos mil treinta especies que añadían la cuarta y última letra. Por ejemplo, salmón se convierte en zana; za identifica «pez» [el género], zan identifica «pez escamoso, fluvial» [la diferencia] y zana identifica «la clase de carne rojiza» [la especie]. A Borges no le impresionó demasiado el sistema de Wilkins, y de hecho lo ridiculizó comparando sus «ambigüedades, redundancias y deficiencias» con las de una fascinante —aunque hoy en día considerada infame— taxonomía del reino animal incluida en el Emporio celestial de conocimientos benévolos. Sin embargo, esta antigua enciclopedia china, que causó un gran impacto e influenció a muchos intelectuales, en realidad no existía salvo en la imaginación de Borges.

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en 

Pertenecientes al Emperador

Embalsamados

Lechones

Sirenas

Fabulosos

Perros sueltos

Incluidos en esta clasificación

Que se agitan como locos

Innumerables

Dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello

Etcétera

Que acaban de romper el jarrón

Que de lejos parecen moscas


Shaun Usher. Listas memorables: sucintas o detalladas, personales o públicas: más de ciento veinte listas confeccionadas por gente anónima y personajes célebres de la historia. Salamandra, 2015.


4 comentaris:

  1. ¿Una catalogación eficaz es posible? ¿Existe realmente el buen orden? Borges decía que no, pero un matemático diría que sí. Sin dudarlo.

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    1. Conozco a un matemático. Voy a preguntarle...

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  2. yo he reordenat la meva exigua biblioteca un munt de vegdes i encara no trobat l'ordre adequat; això si, finalment sempre trobo el llibre que busco i aprofito per sorpendre'm d'aquell que tinc i no recordava.

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    1. Jo, per imperatiu laboral, soc partidària de classificar i ordenar, amb la finalitat de trobar les coses, tot i que, la veritat, aquest afany (va) de classificar l'univers, amb permís de Borges, té un no sé què d'entranyable.
      A casa, soc partidària de l'acumulació aleatòria i el desordre alfabètic. A cal ferrer, ganivet de fusta.

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