dijous, 19 de març de 2015

qui diu què cal llegir?


El crític literari competeix actualment amb nous prescriptors: booktubers, bloguers, personatges mediàtics, escriptors i, sobretot, els lectors. Les pàgines web i blogs que recullen comentaris, recomanacions i ressenyes sobre llibres tenen més seguidors cada dia, prescriuen lectures i conversen a la xarxa. Els lectors s’han apoderat d’espais tradicionalment destinats a periodistes i crítics. De quina manera aquests nous influencers contribueixen a la dinamització del mercat del llibre i en qui recau avui la credibilitat de la prescripció de lectures? Les noves formes d’apoderament, col·lectives i plurals, plantegen un altre interrogant: els lectors i bloguers estan desplaçant l’elitització en el sector del llibre?
AMB: Javier del Puerto / Jenn Díaz / Bernat Ruiz Domènech / Carles A. Foguet. 
MODERA: Mariana Eguaras. 
Kosmopolis. Dijous 19 març, 16:30 - 18:00. CCCB. Pati Dones. Espai 2.

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«Estamos ante el secular duelo entre la potestas, el poder coercitivo de unos pocos, y la auctoritas, la autoridad que otorga una comunidad cuando reconoce en alguien cierta capacidad. Si la antigua crítica podía, la nueva crítica está autorizada. Muchos editores no están comprendiendo lo que implica. Ya ha pasado suficiente tiempo como para saber que la forma de dirigirse al público debe cambiar por completo si cualquier editorial pretende sobrevivir. Hoy es imprescindible definir y conocer un público.
Cuando la crítica literaria profesional era la única legitimada para impartir doctrina editar era un poco más fácil. No era necesario conocer los gustos del público porque estos estaban bastante acorde con los gustos de la crítica. Uno podía editar a rueda del Canon Occidental, de la Alta Cultura y de la crítica establecida y no tenía por qué estrellarse contra la primera esquina. Es más, los editores podían vivir en la ilusión que eran ellos quienes armaban su plan editorial anual basándose en su criterio profesional. El éxito estaba más cerca del chamanismo que de la gestión racional del mercado porque, efectivamente, había chamanes que decían a la tribu qué debía leer.
Un buen día la tribu empezó a hacerse mayor y descubrió un nuevo juguete con el que saber qué decía el vecino, miles de vecinos, millones de vecinos literarios, acerca de sus mismos gustos. Y se dieron cuenta que hacer caso a esa colosal escalera de vecinos era igual o mejor que leer al crítico del periódico pero con una sutil e importante diferencia: si el crítico sentaba cátedra sin perder ocasión de dejar bien claro cuán culto era él y cuán lerdo era el resto, en el patio de vecinos contaba la opinión de todos. Era habitual que las obras que recibían mejores críticas en el patio de vecinos fueran merecedoras de atención. Empezaron a surgir vecinos que se lo montaban en su casa, a ciertas horas, con otros vecinos; literatura de nicho, para entendernos. Algunos sólo salían al patio de noche. La cuestión es que todos tenían su lugar en el nuevo patio. Todos, excepto los críticos de siempre, para los cuales siempre habrá un lugar: aquél al que van todos los lectores incapaces de formarse un criterio propio, incapaces de escuchar el criterio de sus semejantes y de aquellos que, reconocidos por sus iguales, están revestidos de autoridad.»

BERNAT RUIZ DOMÈNECH. Prescripción, sabiduría de las multitudes o cómo 100.000 moscas no suelen equivocarse. Verba volant, scripta manent. 17 març 2015.
[Font: Patrulla de salvación]

Latrola.net. Arte creativo con moscas.



5 comentaris:

  1. Apunt relacionat de lectura recomanable: https://fastic.wordpress.com/2015/03/21/lesmaperdua/
    I jo també vaig anar al Kosmopolis. Si no fos tan mandrosa...
    Tonet,
    SU

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    1. Si no fossis tan mandrosa ens en faries cinc cèntims, vols dir, Su?

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    2. Deixeu-vos d'històries. Gran prescriptora donde las haya: aquesta.

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  2. Si no fos tan mandrosa hagués acabat la frase, Mati.
    Sí, vaig anar a Kosmopolis, però no a la xerrada dels nous prescriptors sinó a la dels llibreters (i tera) "supervivents". El "Doctor" Josep Cots de la Documenta, des del públic, va ser el més lúcid de tots.
    I potser sí, que la Esteban pot ser una gran prescriptora, però tenim les proves que passés de la pàgina 30? Potser tampoc no feia falta...
    Salut i bones prescripcions, encara que siguin mèdiques!
    SU

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    1. Això, que no ens falti mai l'ibuprofèn, Su!

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