dilluns, 24 d’abril de 2017

el marit pròdig, l'impostor et al.


En cuanto a la presencia (y eco) en la historia de Martin Guerre de los grandes motivos literarios, baste recordar que el del marido «pródigo» que regresa mucho más tarde al hogar (debiendo someterse a ciertas pruebas de identidad ante los suyos, incluida su mujer), preside la parte final de la historia de Odiseo y Penélope, a su vez matriz argumental de muchas novelas de aventuras; o la de Wakefield, el personaje del extraordinario relato del mismo título de Nathaniel Hawthorne, que vuelve a casa después de veinte años viviendo de incógnito en el mismo barrio que su mujer. De igual modo, el personaje del impostor, del que toma la identidad otro, también ha estimulado la imaginación de los autores, desde Cervantes a Borges, por sólo citar a dos de los más conspicuos; y quién sabe si impostores como Arnaud du Tilh, el fingido Martin Guerre, o los borgianos Pierre Menard o Tom Castro no están en el origen de la compleja identidad impostora de Don Drapper, héroe de la popular serie de la HBO Mad Men, diseñada por Matthew Weiner, que regresa de la guerra de Corea habiendo usurpado, como condición para enterrar su pasado, la identidad del teniente al que había matado accidentalmente.

Manuel Rodríguez Rivero. Pròleg a: Janet Lewis. La mujer de Martin Guerre. Traducció de Antonio Iriarte. Reino de Redonda,  2016.

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