dijous, 27 d’abril de 2017

el perill dels clubs de lectura


Leer en la intimidad y reunirse para criticar, aprender y obligarse a descubrir libros en los que nunca se hubieran fijado sin la obligación tácita que impone un club de lectura. Cada vez más librerías, institutos, grupos de amigos y bibliotecas de Lleida agendan estas pequeñas concentraciones de amantes de los libros, una tendencia al alza que ha calado hondo en Ponent.
La Biblioteca Pública de Lleida tiene ocho clubs de lectura, dos más que el año pasado y el coordinador del Aula de literatura y profesor asociado de la UdL, Ramon Rubinat, que coordina cinco, comenzará con uno más en Mollerussa. Ahora lleva uno en el Colegio de Abogados, en otro en la UdL y otro más en Balaguer –en este caso de cuentos–, además de los dos que tiene en la librería Caselles.
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Peligros
Ramon Rubinat advierte, sin embargo, que los clubs tienen un peligro recurrente: convertir la literatura en un pretexto para hablar de cualquier cosa, en ocasiones de política, algo que a su juicio no debe tener cabida. “Se ha de trabajar el texto, alguna novela me la leo hasta tres veces, cuando hay peligro de derivas ofrezco fragmentos muy poderosos, con conflictos de ideas que hay que poner sobre la mesa”, señala. “No somos abogados de los libros, somos fiscales: los leemos con actitud crítica y pasamos dos horas de combate dialéctico”, apunta...

Rosa Matas. El auge de los clubs de lectura apuntala la pasión por los libros en Lleida. La Vanguardia. 22|4|2017.

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