divendres, 4 de setembre de 2020

un regalet per a en catul


El joven poeta Catulo —siempre fue joven, pues murió a los treinta años— cuenta una reveladora anécdota de amistad y librerías ambientada a mediados del siglo I a. C. Como precedente de nuestras inocentadas navideñas, a finales de un frío mes de diciembre, durante las fiestas saturnales, recibió un regalo en son de broma de parte de su amigo Licinio Calvo: una antología poética de los autores que ambos consideraban los más nefastos del momento. «Grandes dioses, qué horrible y condenado librito has enviado a tu Catulo para que se muriera de una vez», refunfuña Catulo. Y a continuación trama su venganza: «Esta fechoría no te saldrá barata, gracioso, porque en cuanto amanezca correré a los arcones de los libreros y compraré los peores venenos literarios para devolverte estos suplicios. Mientras tanto, volved allí de donde en mala hora salisteis, calamidad de nuestros tiempos, pésimos poetas»...

Irene Vallejo. El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo. 8a ed. Siruela, 2020. P. 295.

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