dissabte, 3 d’octubre de 2020

el secret del bon bibliotecari


En 1930, Robert Musil imaginó a un bibliotecario abnegado que trabaja en la Biblioteca Imperial de Viena y que conoce uno por uno todos los títulos de sus gigantescos fondos. «¿Quiere saber cómo he podido familiarizarme con cada uno de estos libros?» —pregunta a un atónito visitante—.
«Nada me impide decírselo: no he leído ninguno.» Y añade: «El secreto de todo buen bibliotecario consiste en no leer los libros que tiene a su cargo, exceptuando el título y el índice. ¡El que mete las narices en un libro está perdido! [...] Nunca llegará a tener una perspectiva del conjunto». Al oír estas palabras, nos dice Musil, el visitante desea hacer una de estas dos cosas: o echarse a llorar o encender un cigarrillo, pero sabe que entre las paredes de la biblioteca las dos opciones le están prohibidas.

Alberto Manguel. La biblioteca de noche. Traducció de Carmen Criado. Alianza, 2006. P.334.


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