dilluns, 4 de maig del 2026

l'emily dickinson del bronx


NÚRIA BARRIOS
La Emily Dickinson del Bronx
El País
10|11|2015

 

Una lengua contiene el mundo que se ve y el que no se ve. Cuando desaparece, se lleva consigo mucho más que un modo de vida. De esto último habla en sus relatos Cynthia Ozick, también conocida como la Emily Dickinson del Bronx y a quien un ilustre muerto, que sigue muy vivo sin necesidad de su cuerpo, David Foster Wallace, definió como uno de los grandes escritores de Estados Unidos. Ozick es heredera del Holocausto, heredera de la tradición europea judía, admiradora de Henry James, apasionada de la literatura.  

En sus cuentos habitan viejos supervivientes del Holocausto que luchan por adaptarse a la sociedad norteamericana sin sacrificar una visión de la existencia, la suya, que sobrevive en el yidis. Ese mundo, a punto de desaparecer, aún late débilmente en sus bocas. Solo el yidis, que se hablaba en las comunidades judías del centro y del este europeo, es capaz de mantener la vida de lo que agoniza. Esta lengua milenaria pasó de tener 13 millones de hablantes en 1930 a 3 millones en 2005. Si también desapareciera, qué sentido tendrían entonces tantas muertes, tanto sufrimiento...Ozick plantea estas y otras cuestiones en obras de ficción hermosamente escritas. Lumen acaba de publicar sus Cuentos reunidos. Recomiendo a quien no la haya leído que antes abra un breve volumen, El chal, dos relatos relacionados que permanecerán en su memoria como el resplandor del relámpago tras los párpados del aterrorizado y fascinado espectador.







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