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ISABEL NÚÑEZ
La maestría literaria
Culturas | la Vanguardia
7|4|2010
Este libro magnífico, auténtica joya que yo quise traducir, se compone de dos relatos, El xal y Rosa. El primero, breve, arranca con la frase "Stella frío, frío, el frío del infierno" y muestra a Rosa, joven polaca esquelética en un campo de concentración, con una criatura hambrienta buscando sus pechos secos, oculta bajo un chal protector, y una niña, su sobrina Stella, celosa de la pequeña y que en la fantasía de Rosa se convierte en caníbal y la devora. y las voces fantasmas junto a las rejas electrificadas. Cuando Stella le quita el chal a la pequeña, esta escapa del barracón y llora perdida, y un soldado llega antes que su aterrada madre.
El tono de esta escritura ardiente y despiadada, con un ritmo musical y onírico, tiene resonancias del Quanta, quanta guerra, no sólo por la traducción, excelente, de Dolors Udina, sino porque compone un paisaje delirante del horro con los ojos de la adolescencia, en una poética llena de gracia y una feroz sensualidad que no se olvida.
El segundo cuento, con distinta fiereza y humor negro enterrado, muestra a Rosa en Florida, treinta años después, con su loca lucidez, la mirada acusadora contra el mundo, que sólo quiere soñar sola: maldice la desmemoria de su sobrina Stella y recupera el chal que le permite, por transposición traumática, resucitar a su hija perdida, hacerla volar y brillar con sus vestidos y escribirle cartas en polaco, restituir ante ella la magnífica Varsovia, el padre que se sabía la Eneida de memoria, la madre delicada ante la que todos se inclinaban, "la vida de antes". Dice Rosa que ellos tienen tres vidas, "la de antes" era su vida de verdad, allí donde nacieron, "la de después" es ahora, en un país que no recuerda ni comprende, donde no tienen identidad y el acento polaco surge como humo cuando hablan, "la de durante" es Hitler. "Antes es un sueño. Después es una broma. Sólo queda el durante. Y decir vida es mentir."
Cynthia Ozick (Nueva York, 1928), autora prolífica y sólida, en la tradición literaria judío-americana, con novelas como Los últimos testigos y cuentos como los de Levitación, superó a Carver, Updike y Cheever ganando tres veces el O'Henry. Es una suerte que se haya publicado y que Viena haya elegido a una traductora experta y sensible para la versión catalana.
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