dimecres, 15 de febrer de 2012

l'obra que baroja no va arribar a escriure mai


RECUERDO QUE una vez Gabriel Ferrater, que acostumbraba a "venderme autores", como él llamaba a la operación de explicarlos a altas horas de la noche en la barra de un bar o en la terraza, si era verano, intentó explicar la importancia de Baroja considerado como un paisajista. Evidentemente, a Ferrater no le gustaba Baroja y, en definitiva, su respeto por este escritor se basaba únicamente en el hecho de que a través de su lectura había llegado a formarse una imagen muy clara y muy concreta del país vasco sin haber viajado nunca a esta parte de España. Aunque yo podría decir lo mismo pienso que no es más que una forma sutil de mostrar un gran desinterés hacia el autor de La lucha por la vida. En el fondo los hispanistas extranjeros con su entusiasmo folklórico por Las inquietudes de Shanti Andía o Zalacaín el aventurero, no nos dan una imagen mucho más atractiva. Existen otros puntos de vista, quizá más justos, que quieren ver en Baroja ya un precursor de la novela social, ya un romántico rezagado que se inventa la novela española del siglo XX, ya un anarquista y un revolucionario en potencia. A mí estas clasificaciones me interesan poco y lo que sobre todo he intentado entrever a través de esta reconsideración de las opiniones de Baroja, de su autodefensa como escritor, es el interés que puede encerrar todavía para nosotros, la posibilidad de una auténtica relectura.

Baroja, autor proteico, como él quería que fuera la literatura, tan egocéntrico como autobiográfico, capaz de una gran lucidez y una enorme miopía, con intuiciones geniales e injustificables incomprensiones, no llegó a escribir la obra que ahora nos gustaría leer, la que él probablemente entrevió, la que todos los barojianos, arrepentidos o no, le hemos atribuido a base de extraer los elementos mejores, las ideas más geniales del ingente conjunto de sus novelas escritas a chorro, mediocres unas, buenas otras, malas algunas y ninguna realmente excepcional. Creo que Baroja fue mejor que su obra. Le faltó rebeldía, convicción, quizá esa capacidad de esquizofrenia que él atribuia a los grandes novelistas, para realizar la obra importante que le hubiera colocado entre los grandes creadores literarios de este siglo. A lo largo de sus opiniones sobre literatura, en las que el azar y la intuición le depararon felices aciertos y lamentables caídas, esa incapacidad se manifiesta de un modo patente. Sus ideas no llegan a adquirir un desarrollo importante, mueren como si les faltara aire o agua. No haber escrito La recherche du temps perdu, ni el Ulises, ni La montaña mágica es algo que se paga.

Con todo, fue el mejor novelista de su época en España, bastante por encima de lo que cabría esperar de un país no lanzado a causa generosa alguna, hundido en su mediocridad y vulgaridad, a la deriva, ignominioso. Así la impotencia de Baroja fue, no me cabe duda, reflejo de otra impotencia mayor, más general. No supo ser un rebelde ni un genio diabólico, pero fue un hombre sereno y escéptico que se marginó voluntariamente para expresar su falta de convicciones, su pequeña filosofía. Como dice Caro Baroja: "Vivió mal muchos años. Vio hundirse casi todo lo que estaba en su derredor y tuvo serenidad. La serenidad del que ha perdido todo y piensa que al final no hay más que una misma meta, morir: de la muerte no hablaba. Sin duda, le parecía una cosa vil de la que tampoco vale la pena ocuparse demasiado".(1)

Salvador Clotas. "El azar y la intuición: Baroja reconsiderado a través de sus opiniones sobre literatura". A: Barojiana. Taurus, 1972. P. 141-142.

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(1) Julio Caro Baroja. Los Baroja. Taurus, 1972. P. 85.


2 comentaris:

  1. Només he llegit tres llibres de Baroja, però trobo l'opinió de Salvador Clotas una mica severa. I no sé a què ve això de no haver escrit tal o qual obra. Si ens posem així, a jutjar a base d'"idees no desenvolupades" o que no se n'ha escrit cap d'"excepcional", ja podem plegar, que pràcticament només compleixen aquests requisits mitja dotzena d'escriptors al llarg de tota la història de la literatura. Està bé ser exigent,però entre poc i massa.
    Dr. Vilardekyll

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    1. Només he llegit cap llibre de Pío Baroja, així que val més que calli.

      Per cert, em sembla que superaré el meu trauma amb en Pío, en Lázaro-Carreter i les sores! Com que tu vas dir que el trobaves tan bo i ahir, al taulell, en Mitchum i l'Onte la feien petar, entusiasmats, que si això que si allò...doncs res, que ja l'he obert, i em sembla que me'l podré cruspir sense haver de lamentar cap dany col·lateral. Em va fer riure i tot, don Pío-Pío. Ostres, no sóc tenaç ni en els meus prejudicis!

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