dimarts, 21 de maig de 2013

fora del laberint


¿En qué momento de su vida renoció su compromiso como escritora?
Muy pronto, a los nueve años, a causa de un diagnóstico equivocado de los médicos según el cual no podría volver a andar. Inmediatamente me dediqué a escribir y después empecé mi diario a los once años.

¿Leía mucho cuando era niña?

Sí, vorazmente.

En sus diarios habla con frecuencia de Marcel Proust. ¿Ha influído la obra de este escritor en la suya?

Proust fue muy importante para mí; fue el primero en enseñarme como vencer la cronología, que nunca me gustó, y seguir los dictados e intuiciones de la memoria, de la memoria sensitiva. Proust únicamente escribía las cosas cuando las sentía, sin importarle cuándo habían ocurrido. Naturalmente este elemento llegó a ser muy importante en mi obra. Pero también hubo otras influencias. Yo quería escribir una novela poética y por eso escogí modelos como Giraudoux, Pierre-Jean Jouve y Djuna Barnes, una escritora norteamericana autora de Night-wood. Más tarde descubrí a D.H. Lawrence. El me enseñó el camino para encontrar un lenguaje que expresase la emoción, el instinto, la ambivalencia y la intuición.

¿Se identifica ahora como una escritora norteamericana?

En realidad escribo en inglés y para Norteamérica, pero me gustaría ir más lejos. No puedo decir que soy una escritora norteamericana aunque me identifico con «la nueva conciencia». Prefiero pensar en mí en términos más universales o internacionales, especialmente porque en mí han influido dos culturas. Por otra parte, muchos escritores nacidos en el extranjero han sido incorporados a la corriente principal de la literatura norteamericana y, a pesar de todo, los norteamericanos todavía dicen: «Nabokov, nacido en el extranjero», y en mi caso dicen: «Anaïs, nacida en París».

¿Es posible que la mezcla de culturas a la que se refiere sea el origen de la densidad y fluidez interna de su obra?

Siempre pensé que la cualidad íntima de mi obra resultaba del trauma de desarraigo que me produjo la pérdida de mi padre, pues fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que construir un mundo interior resistente a la destrucción. El niño desarraigado reconoce que lo que construye dentro de sí mismo es lo que durará, lo que resistirá las experiencias demoledoras.

A menudo sus obras evocan una forma sinfónica. ¿Cree que la música ha influido sobre su trabajo?

Muy intensamente. Incluso lo he escrito directamente en mi diario, que mi ideal sería una página de escritura que fuese como una página de música. Debe de existir un lenguaje, un modo de expresar las cosas que evite el contacto con el intelecto y vaya directamente a las emociones. Yo quería que mi escritura evocase la misma reacción que la música produce en mí.

Me interesa el proceso creador en sí, cómo pasa de su visión interna a su exteriorización en la literatura.

Me preocupa la realidad exterior como algo que contiene el secreto de una metáfora. Nunca describiría una ciudad, unos traperos o una persona sin buscar su significado interior. Cuando estás interesado en el significado metafísico, todo se vuelve transparente. Nunca describí una ciudad por describirla sino que inmediatamente tenía que encontrar cuáles eran sus cualidades espirituales. Su valor simbólico es lo que la hacía parecer transparente, la gente incluso diría semejante a un sueño, pero no es así como era.

¿Qué lugar asignaría al sueño en sus obras y qué transcendencia al constante movimiento de comunicación entre el consciente y el inconsciente?

Por desgracia tendemos a separarlo todo. Separamos el cuerpo y el alma. Separamos el sueño de nuestra vida diaria. Con la ayuda de la psicología descubrí su interrelación y quise conservar abiertos esos pasillos para ser capaz de trasladarme de una dimensión a otra, llegando incluso a no separarlas de modo que en realidad fueran una sola. El paso siguiente fue llevar esto a la novela, comenzándola siempre con un sueño, de forma que este sueño fuera el tema a desarrollar en la novela, comprendiéndolo y finalmente realizándolo en lo posible, para poder continuar con la siguiente experiencia.

[...]

¿Hay entre sus obras alguna que sea la mejor escrita, desde su punto de vista?

Nunca he podido volver a escribir los cuentos. Por ejemplo, no he podido cambiar ni una sola palabra en los cuentos de Under a Glass Bell. Lo mismo me ha ocurrido con Collages.

¿Emplea una norma o regla artística distinta en sus diarios?

Al escribir mi diario procuré olvidar y pasar por alto cualquier procedimiento literario. No quería exigirme una escritura perfecta. Quería deshacerme de todo eso, y tuve éxito porque creía que nunca iba a leerlos nadie.

En un principio, estos diarios no fueron escritos con la intención de ser publicados.

No

¿Cómo llegaron a publicarse?

Algunas veces sentía el deseo de compartir una parte de mi diario, y otras veces me sentía orgullosa de lo que había escrito. A algunas personas les dejé leer trozos de aquí y de allá; por ejemplo, a Henry Miller le dejé leer su retrato. De esta manera compartía algo con los demás. Pero no creí que podría resolver los problemas técnicos de preparar un diario para su edición hasta mucho más tarde cuando, como novelista experta, me di cuenta de que podía hacerlo. Además también tuve que enfrentarme con el problema psicológico que suponía abrirme al público, el miedo de exponerme frente a los demás. Tuve un sueño aterrador en el que abría mi puerta y me sentía agredida por una radiación mortal. Pero después ocurrió todo lo contrario.  Lo superé todo, vencí los problemas de edición y por último mi diario se publicó y fui descubierta por el público.

¿Utiliza el diario como fuente de materiales para escribir luego las novelas y los cuentos?

Sí, en realidad es un libro de apuntes. Algunas veces si sigo escribiendo sobre una persona que me interesa, poco después obtengo un retrato acumulativo. Normalmente la imagen que tenemos de nuestros amigos es distinta; los vemos un poquito aquí y un poquito allá. En cambio, de esta forma, de pronto, veo a una persona completa y en ese momento escribo la historia.

[...]

¿Qué siente al haber logrado que se la reconozca como una figura literaria?

Nunca lo hubiera imaginado. Es una hermosa sensación. Se pierde el sentido del aislamiento y puedes vivir exteriorizando tu vida universal. Estás en contacto con el mundo entero, que es probablemente el deseo de todo escritor. Tengo la sensación de estar en estrecho contacto con el mundo.

Anaïs Nin entrevistada per Jody Hoy; East west Journal, agost de 1974. A: Ser mujer (In favor of the sensitive man and other essays). Traducció de Teresa Fernández Muro. 4a ed. Debate, 1983.


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