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dissabte, 15 de març del 2025

a l'aventura


Harold Brodkey era un novelista que, cuando escribía, siempre iba de aventura, con lo que llevase encima, sin un plan inicial. No soportaba trabajar con demasiadas certezas. Esa vocación quiso trasladarla en cierta ocasión a una novela policial. Después de diez meses llegó a la página 600, y aún no había muerto nadie. Terrible. La mayoría de relatos policiales comienzan con una queja sobre el vacío de la vida, el detective arruinado y esperando a que ocurra algo. «Eso es lo que debería haber hecho. En vez de eso lo hice a mi manera, que no funcionó». Pero siguió escribiendo siempre de esa manera. Porque un día había resuelto que sería esa clase de escritor...


Juan Tallón. «Cuándo será lunes». A: Mientras haya bares. Círculo de tiza, 2016. P. 261.

 

diumenge, 23 de febrer del 2025

deliciosa

 

Acabo de leer una de esas novelas que no pocos calificarían de deliciosa. Como si las novelas fueran un pastelillo o un rollito de sushi. Deliciosa. Una mezcla de delicia y de delicadeza que complica la aplicación del calificativo a platos tan contundentes como el lacón con grelos o La montaña mágica. Lo delicioso en la literatura se dice de las nouvelles. O de los haikus. O de esas construcciones que ayudan a los lectores a descubrir, entre la lágrima y la sonrisa, la felicidad que se esconde detrás de las cosas simples. De lo que está al alcance de la mano. Lo delicioso nos conecta con nuestro lado bueno...


Marta Sanz. «El amor en la guerra no es lo mismo que la guerra en el amor». A: Enciclopedia secreta. Lecturas en el espejo feminista. Contraseña, 2022. P. 554.


dilluns, 4 de novembre del 2024

llegir novel·les


LEER NOVELAS

No todos los libros se leen de la misma manera. Las novelas, por ejemplo, están para ser devoradas. Leerlas es el placer de la ingestión. No es compenetración. El lector no se pone en el lugar del héroe sino que asimila lo que le sucede. Pero el informe expresivo de ello es la apetitosa guarnición en la que un plato suculento viene a la mesa. Ahora bien, hay una dieta cruda de la experiencia —lo mismo que hay una dieta cruda del estómago—, a saber: experiencias propias. Pero el arte de la novela, como el arte culinario, empieza más allá del producto crudo. ¡Y cuántas sustancias nutritivas hay que son indigestas si están crudas! ¡Cuántas experiencias es aconsejable leerlas, pero no vivirlas! Les sienta muy bien a muchos que se irían a pique si se toparan con ellas al natural. En resumen, si hay una musa de la novela —la décima—, esta lleva el emblema de la cocinera. Saca al mundo de su estado crudo para elaborar algo comestible, para extraerle todo su sabor. Que se lea el periódico durante la comida: vale, si es preciso. Pero nunca una novela. Son actividades que se repelen.

 

Walter Benjamin. Imágenes que piensan.

 

Font: Adrià Pujol Cruells @AdriPujol

 

diumenge, 12 de novembre del 2023

l'altre ull


«Les novel·les haurien d'estar al mateix prestatge que l'antropologia, diu un amic meu, un antropòleg. Els escriptors reflexionem sobre la condició humana, en parlem contínuament. És la matèria que ens ocupa. La literatura és un dels mitjans més útils que tenim d'assolir aquest «altre ull», aquesta mirada objectiva respecte a nosaltres mateixos; la història n'és un altre. I, tanmateix, la gent jove cada vegada hi pensa menys d'aquesta manera, en la literatura i la història, com a eines indispensables per viure...»

 

 Doris Lessing. Les presons on triem viure. Traducció d'Alba Dedeu. Edicions 62. P. 19-20.

 

dimecres, 8 de novembre del 2023

la importància de la novel·la


El poeta Rainer Maria Rilke escribió en una ocasión que la música podía elevarlo —lo que en sí no tiene nada de especial—, antes de añadir: «Y bajarme en otro lugar». Me encanta esta cita. Me gusta porque la reconozco muy bien. No solo en lo que se refiere a la música, sino también a la literatura. De hecho, sobre todo en lo que se refiere a la literatura. Esa extraña sensación que te invade tras acabar de leer, cuando te quedas sentado con el libro en el regazo, todavía inmerso en su mundo durante unos minutos más. La última vez que tuve esa experiencia fue el invierno pasado, cuando leí la novela Cosas pequeñas como esas, de Claire Keegan. No había oído hablar de Keegan, y cogí el libro por casualidad. Es una novela breve, de solo 96 páginas, y la leí en un par de horas. Al acabarla me quedé sentado unos minutos en mi sillón, con el libro sobre las rodillas, henchido de las sensaciones y la atmósfera del libro, que sentía de un modo muy intenso. Al rato me levanté para sumirme en los quehaceres diarios, y las impresiones de la novela fueron desapareciendo poco a poco, hasta que apenas quedó una sensación que surgía cuando pensaba en ella. Y así ocurre con todas las novelas buenas: pueden llenarme por completo, pero solo en el momento; al acabar la lectura, la vivencia se desvanece.

¿Acaso esa vivencia significa algo? ¿Es de alguna manera importante? ¿O leer novelas no es más que una forma atractiva de pasar el tiempo? Por regla general pensamos que lo importante es lo que cambia o influye en algo, es decir, un fenómeno, acto o comentario que, de una u otra manera, tiene consecuencias más allá de sí mismo. Cuanto mayores y más trascendentales sean las consecuencias, más importante es. Si os preguntara qué es importante en este momento, algunos tal vez contestaríais «La guerra de Ucrania»; otros, «La crisis climática», y otros, «La inflación y la pobreza creciente» o, tal vez, «El auge del populismo de derechas» o «El racismo estructural». Para algunos, tal vez sería un conflicto agotador en el trabajo, una madre enferma a punto de morir o un flamante enamoramiento. O podría ser algo más cotidiano: un dolor de muelas, un cosquilleo en la garganta que hace que no puedas evitar toser aquí, en esta sala, y la incomodidad que sientes por molestar a otros miembros del público. Dudo de que a la pregunta «Qué es importante» muchos de vosotros hubierais contestado «La novela». Que la novela es importante.

Pero ¿es importante la novela? ¿Por qué y para quién?

Antes de proseguir, tal vez deba informaros de que no soy imparcial a la hora de tratar este tema. He leído novelas durante toda mi vida, e incluso he escrito unas cuantas, así que, si contesto que no a esa pregunta, estaré diciendo al mismo tiempo que he echado a perder toda mi vida adulta en algo insignificante y que, en el fondo, no tiene ningún sentido. Si contesto que sí, que la novela importa, podría entenderse como una autodefensa desesperada. Pero eso no cambia la pregunta. Ni siquiera tiene nada que ver con ella. Porque allí estaba yo, sentado en mi sillón, con la novela Cosas pequeñas como esas en las rodillas, henchido de sus intensas sensaciones y atmósfera...


Karl Ove Knausgård. La importancia de la novela. Traducció de Kirsti Baggethun i Asunción Lorenzo. Anagrama, 2023. P. 7-11.


diumenge, 26 de febrer del 2023

analgèsics o antídots


ENRIC IBORRA
Novel·les: analgèsics o antídots
La serp blanca
15|1|2023

En un pas d’Una cambra pròpia, comentant una novel·la d’una Mary Carmichael, Virginia Woolf escrivia que «sovint les novel·les són més analgèsics que no pas antídots, et fan lliscar per un ensopiment que t’espesseeix en comptes d’animar-te i encendre’t». Unes pàgines més endavant atribuïa a Carmichael peresa intel·lectual i un convencionalisme un pèl excessiu, cosa que explicava la somnolència que produïen els seus escrits. Les novel·les analgèsiques abunden. Són la majoria. Virginia Woolf esmentava com a exemples de novel·les antídot Emma o À la recherche du temps perdu. La lectura d’aquests llibres, deia, «és un curiós entrenament dels sentits; després ho veus tot amb més intensitat; el món sembla haver-se desempallegat de la crosta i s’ha amarat d’una vida més intensa». Josep Pla ho va dir d’una altra manera: les novel·les, per a ser bones, han de ser molt bones. Per tant, com que la majoria de les novel·les no són molt bones, són dolentes, encara que siguen bones. El sil·logisme és impecable. Això no vol dir, però, que siga veritat. Fins i tot, per a eixir del pas, podem sospitar que es tracta d’una insídia, una més, de Pla. I hi ha una altra qüestió, i ara tornem a Woolf. Per a la majoria de la població, un analgèsic sempre serà més agradable que no un antídot. Dormir, i dormir bé, com un soc, és molt bo per a la salut. Novel·listes i lectors poden continuar escrivint i llegint novel·les amb la consciència tranquil·la —adormida.


dijous, 16 de desembre del 2021

per una novel·la amb defectes

 

«Al capdavall obrir una novel·la és com entrar per primera vegada a casa d'un desconegut que et vol oferir primer la seva amistat (el concepte que ell en té) i després les imatges i els insomnis de les seves parets, la seva manera de parlar, la companyia dels seus fills, la seva música, els seus records, la seva olor, la seva taula, el seu llit i àdhuc la seva femella. Series capaç de rebutjar aquesta invitació, bo i dient que la truita que t'ha posat a taula no té sal o bé que el cul de la dona és massa caigut? El que interessa és que aquest paner no sigui de cautxú i que sàpiga moure's com cal, que la truita sigui de dos ous i que tu tinguis la traça d'agafar el saler i assaonar-la al teu gust.»

Joaquim Soler. «Per una novel·la amb defectes». Avui, 18 de febrer de 1979.

Llegit a: Joan Todó. La verda és porta. Vida i opinions de Joaquim Soler i Ferret. Godall, 2021. P. 334.

 

dimecres, 15 de desembre del 2021

novel·les de bla-bla-bla

 

Desde dentro, Martin Amis. Font: Juan Tallón @xoantallon


dijous, 30 de setembre del 2021

contra la interpretació



GONZALO TORNÉ
Contra la interpretación
ctxt
Contexto y acción
4|9|2021


Tengo serias dudas de que las novelas se puedan interpretar en el sentido en que la academia emplea el término: como si una lectura atenta o especializada fuese capaz de extraer los principios básicos de los que deducir todo su funcionamiento. Que la agote de manera parecida a como las leyes ópticas suprimen los comportamientos sorpresa en una región de la naturaleza. Las novelas ofrecen conocimiento (a veces incluso sabiduría) pero no entendimiento. Son un pedazo de “mundo” arrojado allí, chorreando de confusión, complejidad y ambigüedades. Conocemos la novela porque la hemos atravesado (y nos palpita en el cerebro) pero no por eso la entendemos. También conocemos algo más de un país cuando pasamos una semana allí, pero, ¿lo entendemos? ¿Qué supondría entender un país? ¿No sería un propósito tan absurdo como entender la vida, contenerla en un discurso o en unas leyes?...

 

Aquí, la resta de l'article.


dimarts, 9 de juny del 2020

què, se la tira o no?


Joan Ferraté. Provocacions. Empúries, 1989.


divendres, 1 de maig del 2020

si no sos proust, no me cuentes tu merienda




[Font: un tuit de ]

Si no sos Proust, no me cuentes tu merienda. Entrevista a Ricardo Strafacce. Efecto Kuleshov. Revista de cultura, arte y comunicación.

dilluns, 22 d’abril del 2019

la novel·la és cosa de dones


En líneas generales (por lo menos lo que veo en mi tienda), la ficción sigue siendo consumida mayoritariamente por mujeres, al tiempo que los hombres raras veces compran nada que no sea no ficción, una tendencia confirmada mediante un experimento con nula base científica que llevó a cabo Ian McEwan en Londres hace unos años. El escritor decidió regalar ejemplares de uno de sus libros durante una pausa para el almuerzo en un lugar muy concurrido. Casi todos los que apreciaron su ofrecimiento fueron mujeres, mientras que casi todos los que se mostraron recelosos fueron hombres. Estó llevó a McEwan a concluir en un artículo para el Guardian: «El día en que las mujeres dejen de leer, la novela habrá muerto».

Shaun Bythell. Diario de un librero. Traducció de Antonio Lozano. Malpaso, 2018. P. 112.

*

Hello, would you like a free book? Ian McEwan. The Guardian. 20|9|2005.

dimecres, 12 de desembre del 2018

he llegit una novel·la (el subratllat no és meu)


ENRIC IBORRA
He llegit una novel·la
La serp blanca
9|12|2018

He llegit una novel·la… Una novel·la publicada recentment, en català, ambientada en la nostra realitat actual. Ho he fet una mica a repèl dels meus hàbits com a lector, però tenia ganes d’estar una mica al dia de la narrativa d’ara, de confirmar o corregir les meues sospites al respecte. Després d’acabar el llibre, he de reconèixer que la novel·la està ben escrita, amb un català natural i àgil, que té ritme i es llegeix bé. A l’hora de valorar un llibre, però, això és el mateix que no dir res. Que un llibre estiga ben escrit no és un mèrit, sinó un requisit previ. Acabada la lectura, constate també que me l’hauria pogut estalviar perfectament. Confirmar les nostres sospites respecte del que siga sempre resulta decebedor. 
D’entrada, un narrador o una veu molt pesada, intrusiva, redundant, que en cap moment fa un comentari que tinga un mínim interès i, si ho fa, l’efecte és de grandiloqüència o de sensibleria. Aquesta veu incorpora molt sovint el que seria el sentit comú més pedrestre, en forma de dites, refranys, frases fetes… Es tracta d’una veu que diu o repeteix el que tot el món sap o diu. Els diàlegs, inversemblants. El personatges, tenint en compte qui són, parlen massa bé, com si recitassen, o són massa emfàtics. Pel que fa a la trama, una preferència clara pel relat fulletinesc, de serial televisiu, inversemblant, recercat i morbós. Una forma d’imaginació gratuïta. 
Això sí. Hi apareix tot: l’especulació immobiliària, els desnonaments, les estafes bancàries, la depredació econòmica, traumes familiars truculents, i hi ha sexe! Tota una sèrie de temes que responen a les expectatives o a la fotografia que ens fem habitualment de la realitat actual, tal com la veiem reflectida en els mitjans de comunicació. Els personatges responen al mateix enfocament costumista. Són caricatures. No estan individualitzats. Hi fa acte de presència l’inevitable personatge que inevitablement és homosexual de manera amagada. El final de la novel·la transmet un missatge tranquil·litzadorament moralista. 
Aquest tipus de novel·la té èxit perquè respon a les expectatives d’un lector mitjà. Per això mateix, són de lectura fàcil. La novel·la que he llegit es pot incloure en el que és potser el corrent predominant de la narrativa actual: el realisme costumista —més costumista que realista. Des del punt de vista de la història literària, es tracta d’una regressió. Els novel·listes repeteixen el que diuen els diaris. Als lectors que els agrada que els repetesquen el que ja saben.

______________ 
P.S.: Ahà, rotllo el pecat es pot dir, però pecador, no. De fet el que importa és la categoria, el concepte fonamental, no l'anècdota que ens hi ha portat, és clar, és clar. Oi tant que sí. Hi estic absolutament d'acord, passa que és inevitable que jo no provi d'endevinar quina novel·la acaba de llegir l'Iborra. El vostre tafanera és el meu curiosa.
El subratllat és d'en Joan Todó. El subscric. 

dijous, 29 de desembre del 2016

patrons narratius


Un algoritmo demuestra que las novelas se ajustan sólo a seis modelos
Un proyecto de minería de datos reduce a media docena la cantidad de patrones narrativos distintos que se ha seguido en toda la historia de la literatura occidental
JOSEP LLUÍS MICÓ
La Vanguardia
21|12|2016

La minería o exploración de datos —data mining, en inglés— ha permitido reducir a seis la cantidad de patrones narrativos distintos que se ha seguido en la literatura occidental. Los intentos para llegar a una conclusión sólida en este aspecto se han repetido a lo largo de la historia. El escritor francés Georges Polti, entre otros, afirmaba que había 36 tipos diferentes de historias. Pero, ahora, un equipo de investigadores de la universidades de Vermont (Estados Unidos) y Adelaida (Australia) ha reducido esta cantidad hasta la media docena de patrones narrativos gracias a un algoritmo.
Los impulsores de esta aportación científica han trabajado a partir de unos 1.700 libros del Proyecto Guternberg, un completo compendio de clásicos. Empezaron por eliminar algunas obras, como los diccionarios y las que no habían llegado a las 150 descargas, y analizaron el contenido de las novelas tomando muestras de texto, a las que denominaron “ventanas”. Utilizando un sistema desarrollado por el Computational Story Lab y el servicio Mechanical Turk de Amazon reunieron estas compilaciones de más de mil palabras para calificarlas en un espectro cuyos valores iban de lo claramente positivo a lo absolutamente negativo.
De este modo se generaron gráficos sobre la trayectoria de los personajes, con sus altibajos, que mostraban arcos muy claros en la evolución de los relatos. Tras simplificar estos esquemas se llegó a seis casos.
1. De los harapos a la riqueza. La fortuna de los protagonistas mejora con el tiempo.
2. En el agujero. La suerte inicialmente es equiva, no obstante, la remontada es posible.
3. Cenicienta. De lo favorable se pasa a lo oscuro por culpa de un revés; el final, sin embargo, es feliz.
4. Tragedia. El destino de los principales individuos empeora sin remedio.
5. Edipo. Figura en quinta posición: la promesa posterior a un mal arranque no se materializa y todo termina con la caída final.
6. Ícaro. A pesar de los buenos augurios, los protagonistas están condenados al fracaso.
Por supuesto, los autores reconocen que hay libros que no encajan en estos arquetipos, por ejemplo, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, de J. K. Rowling. Aun así, añaden, la inmensa mayoría sí lo hace, en especial, como demuestran los datos, las obras tienden a ajustarse a los modelos 1 y 2. Los científicos no se detuvieron en la construcción de las frases o los párrafos. Les bastó con estudiar la “valencia emocional” a gran escala.
El método no está exento de carencias. El algoritmo en el que se basa agrupa a los personajes para captar el tono de las novelas. Por esta razón, se pierden numerosas particularidades. Además, no se presta atención a la literatura de otros cánones o culturas que no sean los occidentales. Sea como fuere, los expertos en inteligencia artificial que han publicado este artículo, Andrew J. Reagan, Lewis Mitchell, Dilan Kiley, Christopher M. Danforth y Peter Sheridan, concluyen que si queremos enseñar a los ordenadores a pensar como nosotros, tendrán que entender cómo vemos el mundo, y esta investigación resulta muy útil para ello.

Llegiu també - - -> Simplificació i ximpleria. The Daily Avalanche. 


dimarts, 10 de setembre del 2013

una generació sense novel·la


El públic català està demanant amb la boca oberta i amb uns crits desesperats que li donguin novel·les... Aquest gran públic no és que sigui molt mirat, no és que sia molt exigent, només demana que no l’ensopeixin; és un públic de bona fe que estima les coses del país, i que, si llegeix novel·les o històries forasteres, és perquè aquí no en fem, que si en féssim, se les empassaria com bresques... S’ha de vèncer la por d’escriure novel·les; jo demano persones de bona voluntat que vulguin començar a escriure novel·les; fem la prova i no ens en empenedirem.
Josep M. de Sagarra. «La por a la novel·la». La Publicitat. 26 d’abril de 1925.
*
Ara bé: suposem la utilitat que tindria per a nosaltres el que aquí es produís amb tota normalitat i amb tota la ufana corresponent un vast moviment novel·lístic. Totes les nostres classes socials estan com qui diu per definir encara: ni la vella aristocràcia, ni l’aristocràcia sobrevinguda, ni la burgesia, ni la menestralia, ni els obrers, ni els pagesos, ni els mariners viuen d’una manera sòlida i poliforme dintre de les novel·les catalanes, com viuen dintre les novel·les de qualsevol país amb tres dits de cultura i de preocupació.
Josep M. de Sagarra. «La utilitat de la novel·la». La Publicitat. 10 de maig de 1925.
*
 Ara darrerament, Josep M. de Sagarra s’ha planyut de la misèria de la novel·la catalana; desimbolt i cellaarrufat Tirteu, ha preludiat un fogós embatèrion per fer seguir la nostra gent de lletres a la conquista de l’imponent gènere literari. [...] Que la por hi és, ens sembla evident; però més aviat la celebraríem, àdhuc la propugnaríem, com un indici d’un benvingut sentit de la responsabilitat en els literats catalans. Si aquesta bona por hagués existit per a refredar càndids entusiasmes poètics −o no menys ingenus accessos de criticisme− l’alta lírica d’un Josep Carner, per exemple, o d’un López-Picó, o del mateix Sagarra, avui no fóra compresa, o almenys no podria semblar que ho és, sota tantes condemnacions malhumorades i equívocament generals, [...].
Més aviat ens inclinaríem a creure que en la nostra literatura ha predominat, en aquest quart de segle, la lírica, per una ordenació pregona de l’esperit català, tot ell adreçat cap a la seva total reafirmació. [...]  Hom veu  que cal reconstruir molta cosa, amb modèstia i paciència, damunt fonaments pregons i amb material resistent: en primer lloc, la llengua literària. Tots aquests vint o vint-i-cinc anys bé valen la constatació, formulada o no, però excitadora de clares energies, que una llengua, per secular i per parlada que sigui, és tanmateix corruptible fins a la mort, [...] únicament els poetes haurien pogut crear el català literari.
[...]
Així, no es pot dir que la novel·la catalana no ha començat, sinó que ha finit un període preparatori d’ella, el dels narradors −alguns de qualitat genial com Ruyra−, el període dels que  només al·ludeixen, com ve a definir Ortega i Gasset, i s’ha d’obrir el de la veritable novel·la moderna, el dels creadors i presentadors de realitats psicològiques imaginàries.
Carles Riba. «Una generació sense novel·la». Conferència llegida a l'Ateneu Barcelonès el 5 de juny de 1925.
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Quan s’acabava el primer quart d’aquest segle, la novel·la  del país va començar a rebrotar. S’hi van tornar a posar uns quants novel·listes que no n’escrivien feia temps, i d’altres que procedien de camps literaris diversos, i en van anar apareixent, més o menys afortunats, una pila de nous. Tots, però, i fins quan no se n’adonaven, s’anaven trobant amb el mateix problema: no disposaven d’un llenguatge literari que els permetés de prendre l’actitud que correspon a qualsevol mena de narració novel·lística. Sovint, no veien prou clar en què consistia la dificultat, i quan es posaven a escriure, feien servir els camins literaris que havien estat poc o molt fressats en les novel·les del començament del segle –i, sobretot, en les de mena rural-, més o menys adobats, segons la traça i els escrúpols de cadascun, amb l’aplicació de la normalització gramatical definitivament admesa. També feien servir, encara que no fossin ben bé novel·lístics, els guanys que havien estat aconseguits en les bones narracions breus aparegudes en aquells vint anys. Fos com fos, no disposaven d’un llenguatge, up to date, que els portés a prendre fàcilment una veritable actitud novel·lística, la que fos, quan es posaven a escriure. Ho tinc molt present, perquè m’hi vaig trobar jo mateix. No era pas un problema de bon resoldre. I era indispensable que algú el resolgués.
He parlat de les bones narracions d’aquella etapa, i vull aclarir que em referia sobretot a les de Ruyra, plenes d’admirables encerts narratius, però també a d’altres; per exemple, a les de Bertrana i a les primeres d’Ernest Martínez Ferrando. Aleshores van aparèixer les de Josep Pla, l’entrada de les quals en el món literari va ésser brillantíssima; els escriptors més allunyats de la manera com eren escrites –com ara Carner i Riba-, les van rebre amb tots els honors, i Carner fins va parlar de disparar les vint-i-una canonades de la salutació reial. Però, tot i que Pla va ésser –amb Ruyra- un dels creadors de la prosa actual, el que escrivia aleshores no resolia encara el problema, en part perquè no era directament novel·lístic i en part perquè era inimitable. Ens calia un model, per dir-ho així, més fàcil, o més obvi.
Maurici Serrahima. «Vida privada de Josep Maria de Sagarra». A: Guia de literatura catalana contemporània. A cura de Jordi Castellanos. Edicions 62, 1973. P. 239- 245.



dissabte, 7 de juliol del 2012

llegir novel·les


LAS NOVELAS proporcionan a los lectores algo que leer. En el mejor de los casos, los escritores cambian la manera en que los lectores leen. Considero que esa es la única expectativa realista. También me parece del todo suficiente. Leer novelas es un placer profundo y singular, una actividad humana apasionante y misteriosa que no requiere más justificación moral o política que el sexo.
Philip Roth entrevistat per Hermione Lee per a The Paris Review, núm. 93, tardor de 1984. Inclosa a: Philip Roth. Lecturas de mí mismo. Traducció de Jordi Fibla. Mondadori, 2008. P. 157.