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divendres, 8 de gener del 2021

dos robots

 

Dos asistentes robot de una biblioteca discuten a viva voz: "¡Estoy intentando solucionarlo, pero mira tu carácter!"
20 minutos
7|1|2021

 

Si hay algo universal, además de la música, esa es la norma de que en las bibliotecas hay que guardar silencio. Sin embargo, hay reacciones en las que es prácticamente imposible hablar en voz baja, como una discusión, y parece que esto no solo forma parte de la personalidad de los humanos, sino también de los robots.

Así se puede ver en un vídeo que compartieron diversos medios chinos, pues en la grabación aparecen dos asistentes robot de la biblioteca de Nanchang (Jiangxi, China) teniendo un pequeño duelo verbal sin bajar la voz.

Al parecer, el suceso tuvo lugar el 30 de diciembre cuando uno de los lectores escaneó el código QR de Tutu, uno de los robots que ayudan e informan a los visitantes de la biblioteca. En ese momento, la otra máquina idéntica, de nombre Wangbao, se acercó a su compañero y empezaron los intercambios de indirectas.

"Tutu, estaba equivocado. Dejemos de pelear, ¿vale?", le pidió, parece que en son de paz. "¿Por qué has cambiado de idea de repente? Eres muy molesto", le espetó el otro. "¡Estoy intentando solucionarlo, pero mira tu carácter!", le reprochó Wangbao.

Entonces, Tutu dio su brazo a torcer, más o menos, y le dijo: "Está bien, te perdono... pero de mala gana". La discusión terminó con ambos alzando más la voz y alejándose el uno del otro.

Aun así, parece que todo terminó solucionándose, pues los robots hablaron con los medios locales y aseguraron que se habían reconciliado. "Fue algo del pasado... ¿No es normal pelearse entre amigos?", dijo Wangbao.

Zhong Xiatong, uno de los trabajadores de la Biblioteca Provincial de Jiangxi, contó que estos asistentes que tienen repartidos por sus diferentes instalaciones sirven para orientar a los lectores, pero también tienen pueden cantar o bailar. Sin duda, Tutu y Wangbao no han discutido porque sí, sino que están programados para parecerse a los humanos, desgraciadamente.




dijous, 8 d’octubre del 2020

ordenació caòtica


Tuve la fortuna, hace unos meses, de visitar las naves que la Biblioteca Nacional de España tiene en Alcalá de Henares: 6 torres que albergan más de 250 kilómetros de estantes —llegarían, puestos en línea, desde Madrid hasta Zamora— en los que se almacenan más de treinta millones de documentos, folletos, mapas, carteles y, por supuesto, libros. En uno de los silos, automatizado, un robot se encarga de gestionar algo más de dos millones y medio de títulos, colocados en más de 17.000 enormes bandejas, que localiza en virtud de un inquietante sistema conocido como 'ordenación caótica': cada libro ocupa un lugar en una de las bandejas en la que, al ser solicitado, se coloca otro libro del mismo o parecido tamaño. Los libros nunca vuelven a la bandeja donde originariamente estaban, sino a cualquier otra donde haya un hueco de su tamaño, o parecido. El robot graba la signatura del libro y lo vincula al código de la bandeja en la que lo ha colocado, y así lo localiza la siguiente vez que es solicitado. Y resulta prodigioso ver cómo se mueve con esa eficiencia precisa y decidida de la tecnología, recogiendo y depositando bandejas en ese escenario futurista —un poco a lo Blade Runner— de estanterías tan altas como un edificio de seis plantas.

Jesús Marchamalo. Tocar los libros. Cátedra, 2020.P. 55.

      


dimarts, 4 de desembre del 2018

benvolguts mags d'orient: vull un robot d'aquests. gràcies.


Robots e impresoras 3D en la nueva biblioteca ultramoderna de Finlandia
El País | Retina
3|12|2018
Para conmemorar su centenario, Finlandia, el país más alfabetizado del mundo, se ha dotado de una biblioteca central ultramoderna, con robots, impresoras 3D y donde también estará autorizado hacer ruido.
Ideada desde hace veinte años, la biblioteca abrirá sus puertas oficialmente el 5 de diciembre, poniendo punto final a un año de festejos para celebrar el centenario de la nación nórdica.
Esta enorme estructura ondulante de madera y vidrio, en pleno centro de Helsinki, la capital, contrasta con el austero edificio del Parlamento. Diseñada por el despacho finlandés ALA Architects, está recubierta por 160 kilómetros de pícea finlandesa.
Llamada Oodi ("oda" en finés), la nueva biblioteca está destinada a promover el conocimiento, el aprendizaje y la igualdad en un país considerado el más alfabetizado del mundo, según un estudio universitario estadounidense de 2016, basado en estadísticas oficiales.
En los últimos días antes de la inauguración, los obreros trabajaban con gran empeño para terminar el exterior del edificio porque en el clima glacial de Helsinki, la instalación de los paneles de madera resultó ser mucho más difícil y larga de lo previsto.
Dentro, el público podrá disfrutar de hasta 100.000 volúmenes.
Pero el lugar está también pensado para los aficionados a la cultura y la tecnología, y cuenta con estudios de música, salas de montaje de películas, cine e impresoras 3D y cortadoras láser, de acceso totalmente gratuito.
"Oodi da una idea moderna de lo que significa ser una biblioteca", explica Tommi Laitio, responsable de Cultura y Tiempo Libre en el ayuntamiento de Helsinki.
"Es una casa de la literatura pero también una casa de la tecnología, de la música, del cine, y una casa de la Unión Europea. Creo que todo eso combinado se asocia a la idea de esperanza y progreso", comenta.
Otra señal del progreso: el ejército de robots a quién se confió el traslado de los libros dentro del edificio. Parecidos a pequeños carritos de color gris, se van moviendo entre los ascensores, esquivando a personas y muebles, para llevar a los libros a la sección adecuada, donde el personal les toma el relevo.
Según los creadores de Oodi, se trata de la primera vez que se utiliza la tecnología de conducción autónoma en una biblioteca pública.
Los robots se convertirán en un espectáculo familiar para los 10.000 usuarios que se espera que visiten la biblioteca cada día.
"Ni siquiera sé si deberíamos decir 'eso' al referirnos a ellos, porque estoy segura de que la gente encontrará un nombre para esta cosa que va explorando el edificio", dice, riendo, Katri Vanttinen, responsable de las bibliotecas de Helsinki.
Oodi tendrá zonas dedicadas para estudiar, pero el silencio no será obligatorio en todas partes.
Existe un loft especial destinado a reunirse y crear en el que incluso se anima al ruido y al desorden. Los usuarios podrán construir objetos, tomar prestados instrumentos de música o jugar a la videoconsola.
"Estamos dispuestos a hablar constantemente con los usuarios y el personal para saber qué comportamiento es el más idóneo en la biblioteca, pero es, a buen seguro, un lugar de ruido y de actividades improvisadas de todo tipo", explica Vanttinen.
La responsable se muestra particularmente orgullosa de la decisión de la biblioteca de no separar las secciones de niños y adultos. Todos estarán en el último piso del edificio: un amplio espacio de 50 metros de largo, con paredes de cristal a cada lado, bajo un techo en forma de nube.
"Creemos que el ruido que hacen los niños en este piso es un ruido positivo, escuchamos el futuro", explica. "La acústica está bien planificada, así que aunque haya gente chillando en algún sitio, a penas se les escuchará desde otro lado".
Mientras en otras partes del mundo las bibliotecas están cerrando, Finlandia decidió apoyar este proyecto, que costó 98 millones de euros, una suma considerable para un país sometido a severos recortes en los últimos años.
En Finlandia, el país más feliz del mundo según la clasificación de la ONU de 2018, viven 5,5 millones de personas y se prestan cada año 68 millones de libros.



divendres, 10 de juny del 2016

en plantilla



Investigadores del Instituto de A * STAR para la Investigación Infocomm han diseñado unos robots que pueden auto-navegar por la biblioteca de noche escaneando los estantes y generando un informe sobre aquellos libros desaparecidos o fuera de lugar. Esta plataforma robótica llamada Autonomous Robotic Shelf Scanning (AuRoSS) escanea las etiquetas RFID en los libros y produce un informe. Por la mañana, los bibliotecarios “humanos” pueden comprobar los resultados y se pueden ver fácilmente qué libros están en el lugar equivocado y el lugar al que pertenecen. Todavía hay una necesidad de mano de obra humana, pero se invierte mucho tiempo menos y es más eficaz que en la búsqueda manual por todos y cada uno de los estantes en busca de los títulos que están fuera de lugar...

AuRoSS : robót autónomo bibliotecario para localizar los libros fuera de lugar. Universo Abierto. 6|6|2016.


divendres, 18 de gener del 2013

robert, el robot


To Mitchum. 
Oh, Bro, Where Art Thou?


El passat dos de gener es va inaugurar la biblioteca The James B. Hunt Jr. Library, de la North Carolina State University, dissenyada per Snøhetta.
Gran com un camp de futbol, conté un milió i mig de volums, custodiats per quatre bibliotecaris biònics de cognom BookBot. Només un té nom propi: l'han batejat Robert, en homenatge a un ginecòleg. Robert BookBot, doncs.
Amb el vostre permís, vaig a posar-me les piles.

  [+]
· The James B. Hunt Library. NCSU Libraries.
· Is This the Most Amazing Library of the World? Flavorwire.
· Robert the Robot. UNC School of Medicine.
· Un robot en la biblioteca. Tecnologia obsoleta.