dimarts, 27 d’octubre del 2026

희랍어 시간


MARC PEIG
Han Kang: La clase de griego
Al blog: Un libro al día
20|11|2023


Hay ocasiones en los que la trayectoria literaria de un autor tiene recovecos y meandros que dificultan seguirle la pista, pues la obra publicada no guarda un estricto orden en la que fue escrita sino que las editoriales, por uno u otro motivo, traducen sus obras de manera desordenada. Este es el caso que nos ocupa pues el primer título traducido de Han Kang «La vegetariana» (2007), con el que obtuvo su máxima repercusión, vino seguido por «Actos Humanos» (2014) y después por «Blanco» (2017), pero sorprendentemente justo ahora se recupera esta obra, muy anterior, publicada originariamente en 2011. Y, en este caso, la cronología en la traducción guarda relación con la evolución de la autora, pues, paradójicamente, esta obra se encuentra mucho más próxima a «Blanco» a nivel conceptual y estilístico que si la ubicáramos temporalmente entre «La vegetariana» y «Actos Humanos» que es donde le pertenecería. Veamos el porqué.

Podríamos intentar simplificar la obra de Han Kang, según lo publicado hasta la fecha, en dos grandes bloques: la búsqueda del impacto y la dureza narrativa por un lado, y la mirada apreciativa y cálida en el otro. En apariencia, dos bloques antagonistas, casi enfrentados, pero solo en apariencia porque mientras el dolor y el atrevimiento mostrado en sus primeras novelas traducidas ocultaban una prosa poética y emotiva, de la misma manera la mirada tierna y delicada de «Blanco» y del libro que nos ocupa apenas deja entrever el dolor y la dureza que la soledad y la tristeza desprenden. Pero todos estos elementos se mezclan y conviven en todas sus obras, de manera que el estilo de Han Kang se encuentra y se conserva intacto en su profundidad, cambiando únicamente el punto desde donde lanza su mirada, el origen desde el cuál emerge la emoción que hábilmente plasma en sus textos.

La novela empieza con la protagonista sentada en una clase donde enseñan griego; en ella, se le pide leer en voz alta. Pero cuando lo intenta ve que no puede, que es incapaz de articular palabra ante la sorpresa de los demás. Este hecho la lleva a recordar años atrás en las que esta incómoda e involuntaria situación le ocurrió por primera vez, en su infancia, con su madre enferma de cáncer y ella volcada con la lectura, aprendiendo la lengua y los signos ortográficos con pocos años. Con una personalidad solitaria, encontraba siempre la compañía en las letras mucho más que en los amigos, sin mostrar ningún interés por arreglarse ni por tener relaciones románticas llegando así a los dieciséis años cuando el primero de esos episodios de mudez apareció, siendo incapaz de articular ninguna de esas palabras que con tanta admiración y avidez aprendía de los libros. La narración, siempre pausada y bien hilvanada, nos devuelve al cabo de pocas páginas al presente, y conocemos que ya en la edad madura vive sola, sin un marido del que se divorció y sin la custodia de su único hijo pues la consideraron incapaz de cuidarle y velar por él debido a su precaria situación económica y a su hipersensibilidad.

En este relato a dos voces, la autora alterna la narración de la protagonista con la del profesor de griego, víctima de una ceguera que avanza de manera inexorable ya desde su adolescencia y nos habla también de un amor que tuvo a esa edad en la que los sentimientos inundan nuestra existencia y todo se descubre con la magia de las primeras ocasiones mientras nos detalla cómo su tránsito vital era acompañado por una emigración desde Corea a Alemania en su adolescencia y su regreso a su tierra natal años después. De esta manera, el texto alterna la narración con breves episodios de la clase de griego, en la que profesor y alumna de encuentran, con grandes extensiones del pasado de ambos protagonistas que copan la mayoría de las páginas del libro. De manera análoga a la clase de griego y el estudio del griego antiguo de la mano de Sócrates y Platón, el texto de envuelve se constantes reflexiones sobre la amistad, la vida, la muerte y el paso del tiempo, imbuyendo a sus protagonistas de los razonamientos filosóficos de los grandes pensadores antiguos.

Como en sus anteriores novelas, el estilo de Han Kang es orgánico, desborda el cuerpo y se interrelaciona con él, imbricando pensamiento y cuerpo como elementos que interactúan de manera casi indistinguible; en este caso, el dolor que inunda la vida de la protagonista se encierra tan dentro de sí que ni las palabras surgen de su propia boca, envueltas en un manto de oscuridad que impide que salgan a la luz como si, encerrando el dolor, este fuera a desaparecer engullido por su propio ser. Pero el dolor no desparece si no lo sueltas, no se absorbe aunque lo intentes, y ella lo intenta, no a través de su propia lengua, una lengua vinculada por siempre a su vida, sino a través de una lengua extranjera, quien sabe si pensando que al abrirse a una nueva lengua se le abrirá a su vez un nuevo mundo, esta vez más luminoso, menos oscuro porque «entonces, cuando disponía del lenguaje, las emociones eran más claras y fuertes. Pero ahora ya no hay palabras dentro de ella. Las palabras y las frases se han separado de su cuerpo». El ritmo lento y pausado, muy habitual en la literatura oriental, encaja a la perfección con la historia narrada, en la que ambos personajes se aproximan, con tiento y delicadeza, como si su fragilidad emocional fuera tan quebradiza que no pudiera soportar un ritmo más acelerado, como si la ceguera de él y la mudez de ella les obligaran a ralentizar sus movimientos, quizá esperando a encontrar algo que les permitiera avanzar con más determinación.

Con este texto, la autora demuestra nuevamente una gran sensibilidad y nos acerca a unos sentimientos envueltos de soledad a través de unos personajes que, aunque no de manera explícita o buscada, reclaman a grandes gritos, a veces ensordecidos por un gran silencio, la compañía de un ser amable que comparta con ellos su situación trágica. Una compañía que siempre necesitamos aunque a veces no seamos conscientes de ello y que a veces encontramos en otras almas tan perdidas y solas como nosotros mismos.


dilluns, 26 d’octubre del 2026

han kang al més 324

 

L'escriptora i poeta sud-coreana Han Kang, Premi Nobel de Literatura 2024, presenta al "Més 324" la seva novel·la "La classe de grec". Amb una prosa poètica intensa, en tota la seva obra parla de la vulnerabilitat humana i de traumes històrics que acompanyen totes les generacions.

10|10|2024


diumenge, 25 d’octubre del 2026

dissabte, 24 d’octubre del 2026

muts i a la gàbia


NO ESCOLTIN MAI UN AUTOR PARLAR DEL QUE HA ESCRIT

No hem d'escoltar mai un autor parlar del que ha escrit, perquè l'últim que necessitem és un autor explicant-nos la seva obra, explicant-nos el que creu haver escrit, explicant-nos com l'hem de llegir, com l'hem d'interpretar. No, l'autor ja l'ha escrita, ja ha tingut la gosadia de publicar-la, ja ha fet tot el que havia de fer. A partir d'ara, muts i a la gàbia, que l'obra ja no li pertany, i escoltar l'autor només serviria per acabar de fixar l'obra, per retallar-la, per emmotllar-la dins les estretors del seu pensament. O per tornar a dir, mal dit, el que ja ha deixat escrit.

 

Josep Girós. Teoria de gèneres. Una aproximació pràctica. La Segona Perifèria, 2026. P. 55-56.

 

divendres, 23 d’octubre del 2026

l'entrevista


NÚRIA JUANICO
L'entrevista
Han Kang

Escriptora. Publica 'La clase de grec'
14|10|2023


Per què li fa tanta il·lusió l'edició en català de La classe de grec?

Per a mi és una gran alegria i un gran honor. A Corea hi ha una illa al sud de la península, anomenada Jeju, on es parla una llengua pròpia que també està en perill d'extinció. Estan fent molts esforços per mantenir i conservar l'idioma, i el canal públic de l'illa fa programes específics per evitar la seva desaparició. Tots els idiomes minoritaris són importantíssims. Mantenir el català és molt important, i per això estic molt contenta que la novel·la s'hagi traduït a aquesta llengua. No vull que el català acabi desapareixent com el grec clàssic de la novel·la, vull que visqui eternament.

A través de l'aprenentatge del grec antic, la protagonista intenta recuperar la parla. Per què va escollir una llengua morta?

El professor de grec coneix el seu destí. Sap que perdrà la vista. Quan arriba a Alemanya, amb 16 anys, topa amb el grec clàssic i decideix estudiar-lo. Com deia Borges sobre la pèrdua de visió, "sent com la nit de l'estiu va arribant des de lluny". Aquesta frase expressa a la perfecció la situació del protagonista. La progressiva pèrdua de visió no és només la seva història, és també la història de tota la humanitat. Amb el pas del temps, progressivament, avancem cap a l'extinció. Per això ell troba l'atractiu en una llengua morta. La complexitat i la precisió del grec clàssic coincideixen amb les sensacions complexes i tenses que ell experimenta.

És un llibre sobre el silenci en el qual la forma té un pes molt important. Deixa espais entre paraules i paràgrafs, hi ha algunes frases a mitges i d'altres que s'encadenen aparentment sense un fil concret que les lligui. Què ha estat el més difícil d'aquesta estructura narrativa?

Aquesta és la part que més em va agradar quan vaig escriure La classe de grec: la transcripció de les paraules del silenci. La parla surt del silenci, i quan més gaudim i sentim la música és quan una peça ha acabat. Crec que hi ha una forma d'expressar el silenci en paraules, i l'he buscat a través d'aquest llibre. Els dos protagonistes viuen dins del silenci i la seva trobada també té lloc dins del silenci. M'interessava perquè dins del silenci és on els nostres sentits es fan més evidents, més clars, més forts. Potser perquè vaig començar fent poemes, escrivint reflexiono molt sobre el silenci.

La protagonista perd la capacitat de parlar i això la fa estar sola i aïllada del món. ¿Ha experimentat alguna situació similar en primera persona, a l'hora de crear?

Entre La vegetariana i La classe de grec hi ha la meva quarta novel·la, que es titula Tinta i sang i no està traduïda ni al català ni al castellà. Quan l'estava escrivint i havia arribat al setè capítol, de sobte vaig ser incapaç de continuar. Vaig perdre la capacitat d'escriure i de llegir novel·les durant tot un any. Més tard me'n vaig poder sortir, i els sentiments que vaig experimentar en aquella època els he traslladat a La classe de grec, però portant-los a la màxima exageració.

Què la va ajudar a tornar a escriure?

Quan vaig patir aquell bloqueig vaig abandonar l'escriptura i vaig intentar estar a prop de la naturalesa. Agafava molt la bici, caminava, passejava pel bosc. Un dia, enmig d'una clariana, vaig aturar-me a contemplar l'entorn i, de sobte, del no-res, em va tornar tota l'obra al cap. Em vaig omplir de confiança i de seguretat en mi mateixa i vaig poder seguir i acabar la novel·la.

 Li fa por que li torni a passar?

No, perquè no vaig viure-ho amb patiment. Fins i tot podria dir que en vaig gaudir. Tenia tot el temps del món sense cap necessitat de transcriure en paraules allò que em passava pel cap. Passar temps dins d'aquell silenci em va satisfer. Només em preocupava el fet que per a mi, com a escriptora, el llenguatge és l'única eina d'expressió. Em preguntava: ¿d'on surt tot aquest rebuig cap al llenguatge? Va ser una època de moltes reflexions. 

La novel·la es va publicar originàriament a Corea del Sud el 2011. ¿Com s'hi relaciona ara, 12 anys després?

La vaig escriure fa 12 anys, però encara la veig molt nova, molt fresca. La història transcorre en un silenci enorme, però també hi ha tensió i violència. La protagonista no es reconcilia, no està en pau amb el seu entorn, ni amb el món, ni amb la societat. Intento enfocar aquest moment concret amb un microscopi i ampliar-lo al màxim expressant les seves sensacions. Tot i que no l'ubico en cap lloc concret ni en cap moment concret, nosaltres vivim en una societat on sempre hi ha tensió, violència i problemes.


dijous, 22 d’octubre del 2026

com és que no llegeixes?


JORDI NADAL
Com és que no llegeixes?
La Vanguardia
1|10|2026


Fa mesos que llegim, amb tristesa, reflexions alarmades per les conclusions de l'informe PISA. Ens inquieta que els joves comprenguin més malament el que llegeixen, però parlem menys d'allò que hi podria posa remei: llegir de debò.

Sovint trobem algú que ens pregunta: "Com és que no fas ioga, si és tan bo per a la salut?". D'altres diuen: "Com és que no vas al gimnàs?", "Com és que no menges més bé?". En canvi, gairebé ningú no pregunta: "Com és que no llegeixes, si és tan bo per a la salut física i mental, per al benestar emocional, intel·lectual i ciutadà?".

Llegir està unit intrínsecament a arribar a ser més que un mateix. Ens permet conèixer més bé els altres; escoltar, sense ser sacerdots que han de respectar el secret de confessió, pensaments molt íntims; comprendre, gràcies als matisos, com n'és de difícil emetre una opinió taxativa. Llegir eixampla la mirada, l'abast, la profunditat i la intensitat de la vida. I desperta més ganes de viure. Llegir és sortir del sí i del no, del blanc i negre, del "jo tinc la raó i tu no". És escapar del "nosaltres" contra "els altres". Llegir és viure més. És progressar.

Estic rellegint Els promesos, d'Alessandro Manzoni, la novel·la predilecta del papa Francesc. La vaig llegir fa molts anys i, diverses dècades després, vaig començar a llegir-la en veu alta amb la meva filla. L'entrada de l'smartphone en la seva vida —i la de l'adolescència en la seva biologia— va interrompre les lectures conjuntes quan anàvem per la meitat. Una pèrdua immensa per a mi.

L'he reprès tot sol i torno a ser tan feliç com fa trenta anys. O molt més. En aquesta novel·la hi ha un passatge d'unes quaranta pàgines d'una intensitat extraordinària. No necessito explicar què hi passa: n'hi ha prou amb dir que la seva lectura produeix una gratitud inexplicable, però molt precisa, per pertànyer a la comunitat poc visible que formen els lectors. Qui llegeix no viu mai una sola vida. Habita altres èpoques, escolta veus que ja no hi són, entra en consciències que no són la seva i torna a si mateix amb menys certeses, però amb més comprensió. Potser per això la lectura no és únicament un plaer ni una eina escolar. És també una forma de salut, una educació sentimental i un aprenentatge de ciutadania.

Estimo tant la lectura que ara la celebro setmanalment, en un pòdcast on comparteixo allò que sosté la meva vida. Celebrem el que ens fa bé, oi? Llavors, com és que no llegim? Perquè una societat que no llegeix perd paraules, imaginació, criteri, empatia i, en definitiva, llibertat, autenticitat i sentit.


dimecres, 21 d’octubre del 2026

màrqueting de safareig


IGNACIO ECHEVARRÍA
Despellejando a Natalie Portman
El Cultural
30|9|2026


A finales del pasado mes de agosto, la práctica totalidad de las secciones de cultura de la prensa española, tanto impresa como digital, informó de manera muy destacada de que la última novela de la novelista canadiense Rachel Cusk viene a ser un cruel retrato de la actriz estadounidense Natalie Portman.

Al parecer, Natalie Portman es una lectora empedernida (¡hasta tiene un club de lectura en Instagram!). Tiempo atrás, declaró su entusiasmo por los libros de Cusk, y por ahí prendió una cordial relación entre ambas que la novela de esta, Life of M (La vida de M), vendría a liquidar de la forma más desagradable (la prensa inglesa ha descrito el libro como un “asesinato literario”).

La M del título es, conforme a todos los indicios, una contrafigura de la actriz perfectamente reconocible, por mucho que Cusk –como tampoco la misma Portman– no se haya manifestado al respecto. Que así sea no es raro en el proceder de Cusk, escritora que se ha caracterizado por hacer de sus libros escaparates de sus propias vivencias y relaciones personales. Ya se trate de una ruptura matrimonial, de la experiencia de la maternidad o de sus amistades, a Cusk no le tiembla el pulso a la hora de exhibirlas crudamente.

Son bien conocidas sus declaraciones a propósito de que en literatura ya no existen “personajes”, al menos en el sentido convencional que se suele dar a este término en el ámbito de la ficción. No en vano Cusk es una autora-enseña de la poderosa tendencia a mezclar y confundir literatura y autobiografía. O, como en este último libro, a mezclar y confundir novela y biografía.

El lanzamiento en lengua inglesa de Life of M tuvo lugar el 25 de agosto. La noticia de que la novela despellejaba viva a Natalie Portman fue, en toda la prensa española –y en la extranjera, por supuesto–, simultánea al lanzamiento. De lo que es fácil colegir que el chivatazo de la más que presunta identificación entre M y la Portman forma parte de una bien calculada campaña de promoción que ha conseguido que, ya antes de su publicación, todo el mundo hable del libro, y se alimente el morbo de leerlo.

Lo que parece claro es que la mayor parte de quienes han dado publicidad al libro no lo han leído. Las primeras reseñas aparecidas en Inglaterra y Estados Unidos (entre ellas una muy extensa y aguda en el New Yorker, así como un inteligente reportaje en Vanity Fair) no transmiten un gran entusiasmo. ¡Ya sabemos cómo se las gasta Cusk!

Pero el juicio que merezca la novela es accesorio. La noticia no es que Cusk ha publicado una buena novela. Ni siquiera que Cusk ha publicado una novela. La noticia que ha recorrido como un reguero de pólvora las redacciones de cultura de toda la prensa internacional es que Cusk (“¿Y quién demonios es Cusk?”, se preguntará una mayoría de lectores), o quien demonios sea, ha publicado un libro en que despelleja viva a Natalie Portman. Si encima resulta que la autora del libro y la actriz eran amigas, miel sobre hojuelas.

Los editores de Libros del Asteroide deben de estar frotándose las manos. Imagino que Catalina Martínez Muñoz, su traductora habitual, estará trabajando a destajo. Es de prever que el libro se venderá como churros, y que, llegado el momento de su publicación en español, todo el periodismo cultural volverá a desplegar con renovada fruición su cada vez más acusada afición al amarillismo, al cotilleo.

No se trata solo del dudoso estatuto de la “autoficción” o de la “ficción documental”. Me pregunto en qué momento comenzaron a prosperar los malentendidos que vienen haciendo del periodismo cultural una facción más de la prensa rosa y de los departamentos de promoción de las editoriales.


dimarts, 20 d’octubre del 2026

escriure i altres coses


JUAN TALLÓN
Escriure i altres coses
Abril
26|9|2026


Els escriptors rarament es poden limitar a escriure, ja que això els conduiria a la desaparició, a la qual cadascun aniria arribant per un camí propi, tot i que tots bruts, com acabats de sortir d'una cort de porcs. Han de fer alguna cosa més, i ben poques vegades també per gust. Aquest «alguna altra cosa» a què s'han de dedicar de mala gana es concreta en maniobres feixugues de supervivència que, si prescindim dels ornaments, consisteixen —ai— a guanyar diners. L'escriptor i els diners, vet aquí el senzill resum que redueix els que es dediquen a la literatura a la categoria de persones absolutament normals, amb l'excepció que, després de guanyar els diners fent el que sigui, encara s'han de posar a escriure, de vegades sense forces, sense esperança, i ja veurem quants diners més en treuen. Tot i això, els servirà per demostrar al món, o a ells mateixos, que efectivament són escriptors. Si a un d'ells li pregunten en què consisteix la seva feina i quant de temps hi dedica no podrà sinó reconèixer que ser escriptor consisteix a no escriure durant la major part de la vida, encara que li agradaria.  

¿Quants centenars d'euros necessites cada mes per quedar-te assegut a la taula i escriure sense pensar en res més que en la novel·la, l'assaig, el poemari o qualsevol altre gènere a què et dediquis? Establerta la quantitat, i sempre abans de seure a escriure, surts a buscar-la. Aquesta és una de les coses que més han canviat en la literatura, ves a saber si més que la literatura mateixa, que no deixa mai de transformar-se, perquè si no ja hauria desaparegut: això que fas per reivindicar-te com a escriptor, i que hauria de mantenir un peu, o almenys la punteta d'un peu, un cert vincle, diguem-ne, amb la literatura o, a la desesperada, amb el món literari. (¿Què és el món literari, quines són les seves fronteres, o degeneracions? Potser ho abordo un altre any).

A mesura que el mercat literari va créixer, i per tant també el nombre d'autors, es van haver de crear nous escenaris per a la supervivència. Així arribem a dos dels papers més fascinants avui dia: un és el dels tallers literaris. Desenes d'escriptors s'ofereixen a mostrar com s'escriu un llibre a milers de persones encuriosides per la seva feina, o directament amb vocació de posar-se també a escriure, i que aspiren a manejar les eines i habilitats necessàries d'una manera més ràpida i autoconscient que la tradicional, que passa per llegir molt i amb atenció, aprenent dels llibres dels altres, i no tant de les seves lliçons.

I després hi ha això que els autors anomenen genèricament «bolos», categoria en què hi cap de tot: xerrades, col·loquis, presentacions, conferències, festivals, ¡retirs!, residències, lectures, signatures que et fan anar per pobles, ciutats, de vegades altres països, o altres continents. Com bonament pots, arribes a aquests llocs i tens ocasió de parlar de llibres, o de l'ofici d'escriptor, o dels reptes de viure en aquest present. Tot plegat permet recordar a la gent que, en el pitjor dels casos, vas ser escriptor. Sense bolos, sense tallers, sense col·laboracions, només uns quants privilegiats poden viure. A vegades necessites fer-ho tot: bolos, tallers i col·laboracions. Només llavors, amb el temps que et queda, seus i escrius, i així es compleix allò que sostenia Fernando Mansilla: sovint un es guanya la vida amb la segona cosa que sap fer millor.


dilluns, 19 d’octubre del 2026

mafalda, han kang i el dolor del món


ANNA GUITART
Mafalda, Han Kang i el dolor del món
Arallegim
21|10|2023


Mentre llegia l'última novel·la que s'ha publicat aquí de la sud-coreana Han Kang, La classe de grec, hi va haver un moment en què em va semblar que no l'estava entenent. La protagonista és una dona que acaba de viure la mort de la seva mare, que ha perdut la custòdia del seu fill, i que un dia perd també la capacitat de parlar. Amb l'esperança de recuperar-la, s'apunta a classes de grec clàssic, on es trobarà amb un professor que, ell, està perdent la vista. L'argument no és complicat; llavors, què és el que jo no estava entenent? Vaig parar de llegir, vaig deixar reposar el llibre. Aviat ho vaig comprendre: el que em passava era que Kang m'estava parlant de les limitacions del llenguatge, m'estava dient que hi ha vegades en què no serveix, en què no pot ajudar de cap manera perquè ni tan sols hi ha espai per a ell, i jo no estava preparada per a això. M'havien dit que era una novel·la que parlava de les possibilitats il·limitades del llenguatge: no us ho creieu. Kang demostra que a vegades es revela absolutament inútil. Llegiu-la. És un llibre d'una gran bellesa, amb un punt d'esperança reconfortant, tot i que també hi trobem temes recurrents de l'autora, com el silenci, la violència i un intens dolor intern. Com explicava Kang en una entrevista, "la protagonista sent el dolor de la vida, el dolor del món".

"El dolor del món". Fa dies que hi penso. No se m'acut una manera millor de definir el que em sembla que molts sentim amb cada nova notícia al voltant de la guerra entre Israel i Palestina. Una altra evidència que el llenguatge no ho pot tot. Kang fa temps que el sent, aquest dolor: quan tenia dotze anys, va descobrir a casa seva un àlbum amb fotografies de les protestes de Gwangju del 1980, una autèntica massacre. Ella hi havia viscut, a Gwangju, fins quatre mesos abans. Aquest és l'origen del seu llibre Actes humans, que en parla, però l'autora explica que la troballa d'aquelles imatges la va marcar per sempre.
"Vaig sentir la por i el xoc molt profundament dintre meu. Em va fer pensar fins on pot arribar la humanitat, que continua sent humana. És una cosa que conservo, i que sempre necessito reproduir".
Vaig poder conèixer la Han Kang al setembre, quan va ser a la Setmana del Llibre en Català. Em va causar una impressió forta. Em va semblar una dona serena, que ha reflexionat molt sobre la vida i el món, però que porta una ferida de la qual està molt disposada a parlar. Escriure, per a ella, és un impuls que l'ajuda a treure el que té a dins, i en aquest impuls sempre hi ha aquest dolor. Un dolor del món que comparteix amb una nena de sis anys, que també em ve constantment al cap aquests dies. Quino va deixar de dibuixar la Mafalda ara fa 50 anys, el 1973, però pràcticament fins que va morir, el 2020, explicava que la gent li preguntava què opinaria ella de tal o tal altra situació. Ell responia que el mateix que en altres esdeveniments similars. També deia que als anys 60, quan va néixer la Mafalda, hi havia l'esperança que el món canviaria, i va canviar, però no com estava previst: "No digo que para peor, pero para seguir como siempre". Potser per això segueix fent tanta companyia, aquesta nena que estirava el món malalt al seu llit i l'omplia de benes per curar-lo.


diumenge, 18 d’octubre del 2026

presentacions

 

dissabte, 17 d’octubre del 2026

a la pissarra

 


divendres, 16 d’octubre del 2026

poca peripècia i molta poesia


DANIEL GONZÁLEZ IRALA
La clase de griego, de Han Kang
Culturamas
16|2|2025

A través tal vez de un perro que ladra y muerde, atributos que no le son dados ni a la protagonista de esta genial novela, ni a su amante, el críptico y casi ciego profesor de griego con dos alumnos más que estudian la lengua muerta desde un sentido filosófico, y no solo lingüístico como pretende hacer ella, alguien que perdió como si un dislate de realismo mágico se tratase, toda capacidad con el lenguaje, y que debe empezar por traducir en signos complejos para quién no conozca el griego antiguo, y menos el surcoreano —al primer respecto, la novelista Premio Nobel asiática, agradece desde un final crediticio que huye del múltiple personalismo, a su traductora de griego clásico, gracias a la que supo no solo esa primera palabra: bosque, que se representa como una pagoda en miniatura visualmente— al menos desde la caligrafía.

Poca peripecia y mucha poesía tiene, por otra parte esta aclamada novela, que encuentra en su tristeza no un hombro en el que apoyarse, sino más bien en que superarse, habida cuenta de que para que el profesor les hable de Platón y sus diálogos socráticos, y así es como la cotidianidad del esfuerzo por comprender que también hace el lector, choca con un punto de inflexión a través del que conocemos otra de las verdades, que el docente es alemán y por más que se esfuerce en aprender surcoreano jamás podrá comunicarse como quisiera con este ser de calma debido a que el lenguaje de signos que lo permitiría no es igual en Alemania, país del que es oriundo, que en Corea.

Pero ¿cómo y ante la ociosidad lingüística tanto del estudiante de Filosofía con acné y del otro posgraduado con problemas familiares que abandona su periplo antes de tiempo, ella consigue avanzar? La razón se encuentra no solo en tanto su capacidad caligráfica en que se empeña con tesón, sino como un arma donde el resto de los sentidos actúa por igual, convirtiendo este periplo en especialmente apto para lectores hipersensibles y a la vez poco dados a lo cursi, por lo que exigentes igualmente.

De aliento y duración corta, todo empieza con una admiración por Jorge Luis Borges desde uno de sus libros sobre budismo, que no sabemos bien si custodiaba en lo que imaginamos lo que la alumna piensa que es su obra o solo desde su biblioteca, un lugar aventajado, o también y quizás por ello especialmente solitario.

Se nos cuenta igualmente con una ambigüedad digna de encomio como «el psicoterapeuta de  pelo canoso al que iba a ver semanalmente por el insomnio que sufría desde que había tenido que enviar a su hijo con su exmarido pensaba que ella se negaba a reconocer las causas más que evidentes de su problema» y que «hay inevitablemente algo dudoso e insatisfactorio en toda argumentación lógica, ya que son como una red de la verdad y la mentira a través de la cual escapan los sufrimientos, arrepentimientos, obsesiones, tristezas y debilidades del ser humano». Todo ello hace acordarnos de un filme como «Poesía» más narrativo y de personajes, y que estira menos ese músculo a trabajar de la imaginación. En el filme de Lee-Chang-dong, siendo ambas propuestas tan aparentemente antitéticas, al estar concebida desde la imagen esta, y desde la palabra la que nos ocupa, se nos habla de cómo se puede ser poeta a pesar de todos los obstáculos habidos y por haber, o en ambos igualmente, resultar poesía, lo que acaba por no ser poco, dado lo poco que tiene ver su origen etimológico —me refiero al de poesía— con toda posible explicación racional, o no solo.


dijous, 15 d’octubre del 2026

subratllar balzac


SÍLVIA SOLER
Subratllar Balzac
Arallegim
26|9|2026


Com ja és sabut, hi ha dues menes de lectors, els que encara estem ancorats en el paper i els que s'han deixat seduir per les noves tecnologies. A final d'estiu sentia algú que lloava la comoditat de l'e-book per anar a la platja perquè no pesa, no es mulla, no es fa malbé. Em vaig escandalitzar, teatralitzant una mica la meva reacció: no hi ha res que m'agradi més que aquell novel·lot que he llegit davant del mar i que queda rebregat, les pàgines fent onades i, quan el vas a guardar al prestatge, encara cauen a terra uns granets de sorra.

En el grup dels lectors de llibres tradicionals hi ha una subdivisió: els que tracten el llibre com un objecte sagrat i per tant no el guixen ni dobleguen les pàgines i els que el manipulem amb afecte però sense respecte. No hi ha res que m'agradi més que recuperar un llibre heretat de la meva mare i trobar-hi paràgrafs subratllats o anotacions fetes als marges. El llibre creix i agafa una altra dimensió.

Fa poc vaig agafar La dona abandonada, de Balzac, en l'edició que n'ha fet recentment la col·lecció Petits Plaers, de Viena. Vaig encetar-lo, com faig gairebé sempre, amb un llapis a la mà i, només a l'arrencada de la novel·la vaig subratllar aquesta frase: "L'any 1822, en els primers dies de la primavera, els metges de París van enviar a la Baixa Normandia un jove que patia aleshores una malaltia inflamatòria causada per algun excés d'estudi, o potser de vida". Comencem bé, vaig pensar.

Poc, molt poc després, em vaig topar amb la frase: "Llevat d'alguns detalls, totes les ciutats petites s'assemblen". També la vaig subratllar i, mentre ho feia, recordava el conegudíssim inici d'Anna Karènina: "Totes les famílies felices són iguals, cada família infeliç és infeliç a la seva manera". Qui havia llegit a qui? Vaig buscar-ho i vaig confirmar que Balzac havia escrit la frase abans que Tolstoi publiqués la seva Anna Karènina.

A partir d'aquí, Balzac anava desembolicant una història d'amor, seducció i convencions socials amb el seu inabastable talent narratiu. Vaig tornar a subratllar: "Només som despietats amb les coses, els sentiments i les aventures vulgars. Quan atraiem mirades, semblem grans".

Crec que aquí ja vaig deixar anar el llapis groc i negre, admetent que el meu subratllat abusiu no tenia cap sentit. Vaig seguir delectant-me amb la història d'amor de la Claire i el Gaston i només vaig tornar a buscar el llapis cap a la part final del llibre, quan ella, en una carta adreçada al seu amant, li escriu: "Fes-me patir, però no m'enganyis".


dimecres, 14 d’octubre del 2026

la pantalla


GEMMA BUSQUETS ROS
La pantalla
El PuntAvui
13|9|2026


M’he negat sempre a llegir en un d’aquests dispositius electrònics que emmagatzemen biblioteques senceres. Serà perquè habita dins meu una ànima, entre ludita i estètica, la qual atorga al llibre la categoria d’objecte poderós que es mereix respecte però sense fanatismes ni adoració. Perquè el llibre s’envellirà, com jo. Esgrogueït a la prestatgeria, arrugades les meves mans, el fullejaran buscant aquell fragment que vaig subratllar compulsivament i retrobat, l’olor d’usat que se’n desprendrà, obert com un ventall, em catapultarà en un moment concret del passat que el bitllet de tren que encara hi ha a la pàgina 78 il·luminarà. És una evocació nostàlgica, un pessic al cor, uns ulls humitejats, una espurna que recorre tot el cos, d’acord, però no m’ho dona la lectura en una pantalla tan fina i moderna, tan jove i tan freda, i sí aquells contes de Pere Calders que llegia el 17 de juny del 1995 en un trajecte en tren entre Girona i Passeig de Gràcia. La pantalla, que acumula tant de coneixement, el facilita amb una immediatesa que no enriqueix el caldo que necessita hores per ser gustós i nutritiu, sinó que el malbarata; menjar ràpid i nociu. Perquè la pantalla anticipa la descoberta i, amb aquesta facilitat, es perden pessics al cor, ulls humitejats, espurnes al cos; la dopamina de dir eureka. La pantalla alleugereix la motxilla que amb els anys pesa cada cop més. Però de què serveix una motxilla buida.