![]() |
| El País. 19|4|2026 |
GONZALO TORNÉ
Mentira biográfica, verdad novelesca
Ctxt
24|10|2025
Familiaridades. Escudriñar la biografía de un autor apenas nos da pistas sobre su obra: mil vidas corrientes como las de Jane Austen o belicosas como las de Cervantes, sedentarias como las de Flaubert o aisladas como las de Emily Brontë no nos darán otro Mansfield Park, otro Quijote, otra Educación sentimental ni otras Cumbres borrascosas. Pero la lectura frecuente de un autor nos familiariza con aspectos más esquivos de un poeta o un novelista: aprendemos a reconocer el clima de su mente y las manías, entusiasmos e impaciencias de su temperamento. La relectura de algunos autores se parece a comprender esa mirada familiar con la que se nos informa de una situación, o las palabras amistosas que anticipan el tono de una conversación. Y así comprendemos cómo le costó despedirse a Cervantes de las conversaciones de sus protagonistas, la efervescencia con la que Flaubert daba cuenta de la estupidez de sus burgueses y hasta qué punto a la socarrona y elegante Jane Austen, a la siempre divertida y locuaz Jane Austen, la reina de las escenas de rechazo matrimonial, le cargaba el bueno de Darcy, “¡qué pelma eres, Darcy, que ideal, pero qué pelma!”.
Claves equívocas. ¡La tentación de la explicación biográfica! ¿Hay algo que le guste más al crítico medio, al lector común, al avispado académico que encontrar un trasunto? La lectura como una suerte de simulacro enigmático para encontrar qué realidad “se esconde detrás”. La interpretación como trastienda. Por qué empobrecidos caminos nos lleva. Un ejemplo: leyendo las angustias de Jane Eyre me dio paz la escena donde la protagonista se pone a leer con sus dos primas. ¿Cómo no imaginar a la propia Charlotte leyendo con sus hermanas, Emily y Anne, las formidables Brontë, en un juego de serenidad y desafío? Para reforzar la sensación de trasunto la acción (de apenas tres páginas) transcurre en el páramo y entre los brezos que asociamos ya para siempre al paisaje donde las tres hermanas pasaron su juventud. Pero si seguimos por el camino de los trasuntos, ¿no deberíamos identificar al primo de la ficción, St. John, como una visión idealizada del hermano calavera de Charlotte, Branwell? Y aquí es donde la “lectura biográfica” empobrece la lectura, pues si nos contentamos con la identificación del trasunto nos perderemos la función que St. John tiene en la novela. St. John es el espejo donde Eyre se ve reflejada si se hubiese dejado arrastrar por la tentación de un rigor sin pasión, y actúa como aliciente para valorar mejor a Rochester, su antiguo pretendiente, que quizás fuese un poco bígamo, pero por lo menos le corría sangre en las venas. La fascinación por reconocer una equivalencia más o menos lírica entre el mundo de ficción y la realidad, a partir de la información fragmentaria sobre la vida de los escritores nos aparta aquí, como tantas otras veces, de la estructura y la comprensión de la novela.
Las cosas como son. Pasan los años y se sigue sin escribir un poema más certero sobre las complejas relaciones de la imaginación con el “mundo real”, y las expectativas de muchos lectores al empezar un texto de ficción, como “El hombre de la guitarra azul” de W. Stevens. Stevens nos habla de un artista corriente que coge su guitarra y empieza a tocar. Un coro de hombres (el público) le acusa de no tocar las cosas como son, y le reclaman que toque de manera que las cosas se reflejen exactamente como son. El guitarrista se defiende asegurando que las “cosas como son” pueden cambiar al pasar por su guitarra, pues la guitarra es azul: el ángulo particular de su imaginación. El guitarrista reconoce remendar (además de guitarrista es sastre) el mundo como puede: que el suyo es un mundo al lado del mundo, y que si el público no se reconoce e insiste en quejarse está dispuesto a decir que la suya es la serenata de un hombre solo, antes que renunciar al clima particular de su melodía. Pero el público, obstinado y literal, reconoce que en el sonido de la melodía azul se propaga algo importante, que de manera enigmática el zumbido informe de la experiencia se estructura en un sentido que les concierne. Que las cosas como son encuentran un rumbo en la guitarra azul, que las modifica. Lo que perturba a los espectadores del guitarrista es la imposibilidad de desentrañar el código de la guitarra azul, la alquimia transformadora de la imaginación.
Caminos embarrados. En una de sus novelas más divertidas Julian Barnes se burla de la obsesión de un erudito que trata de localizar el trasunto real de un loro que aletea en una página de Flaubert. A la pregunta: “¿De dónde salió ese loro?”, el libro responde entre carcajadas: “¡Qué más dará!”. El erudito se queda solo en su callejón sin salida, y Barnes levanta acta de la angustia que le sobreviene a algunos lectores ante las transformaciones de la imaginación, cuando perdemos el hilo de sus ancestros reales. En varios de sus ensayos Kundera incide en una idea familiar para cualquier escritor y perturbadora para el cazador de trasuntos: el carácter anárquico de la imaginación. Kundera constata que un chiste que escuchamos se introduce en el libro como un aroma o una atmósfera, que la palabra que no dijimos es la semilla de una conversación torrencial o que la luz de ese atardecer, hace ya tanto tiempo, se convierte en una narración sobre el dinero. El camino está embarrado. El código está perdido. El proceso de la imaginación no puede desandarse ni reconstruirse.
Tribunal o espejo. ¿Qué hay detrás de la crítica biográfica? ¿Del lector que busca el sentido en el trasunto real? Quizás sea el respeto a quedarse a solas con el libro. Si consideramos una novela o un poema como indicios de las opiniones o la conducta del autor (como si toda la estructura de ficción fuese un enigma cuya clave es el propio temperamento de quien escribe) podemos reducirlo moralmente, juzgarlo, afirmar si nos convence o si no, instituirnos como tribunal de su fibra moral. Pero lo cierto es que cuando alguien lee una novela no siempre escucha la voz del autor, no siempre le conoce, no tiene acceso a sus experiencias. El lector recibe las expresiones (y las expansiones) de una imaginación y las traslada a los recuerdos de su vida, a sus expectativas y a su comprensión, donde podrá contrastarlas o rechazarlas. ¿Pero qué contrasta o qué rechaza? Perdido el código que permite comprender las transformaciones de la imaginación, borradas las indicaciones que permitirían remontar el camino en sentido contrario, abandonado en los reinos o los páramos de la imaginación ajena el libro se parece más a un espejo que refleja nuestra biografía, que indaga en nuestra moral, que apela a nuestra biografía. Al menos sucede algo parecido en los libros que nos sientan en la vertiginosa mesa de los adultos.
BERNAT DEDÉU
Aena, influencer literària
The New Barcelona Post
10|4|2026
La Viquipèdia catalana —i la saviesa del comú— diuen que Aena “és una empresa pública espanyola, constituïda en societat anònima, que gestiona els aeroports d’interès general a Espanya”. Les definicions i els wikidiccionaris són una arma diabòlica, car fins i tot les frases més anodines amaguen intencions; en aquest cas l’expressió “interès general”, eufemisme suau per recordar que els castellans acostumen a interessar-se per l’aeroport Barajas-Adolfo Suárez i no pas per la resta d’infraestructures perifèriques (ho sabem els barcelonins, que patim l’endarreriment d’una ampliació a El Prat-Tarradellas ideada per embotir-hi molts més turistes, no pas perquè puguem arribar connectar-nos amb les ciutats més desvetllades del món). Significats a banda, els amics viquipedistes haurien d’afegir a la pàgina en qüestió que, a patir d’ara, Aena també exercirà d’influencer llibresca.
Com sabran els fidels lectors del nostre Post, l’empresa aeroportuària (presidida per un català d’aquests plurinacionals i socialistes que s’enriqueix a Madrit, Maurici Lucena) sorprengué tot Déu anunciant la creació d’un premi literari, l’únic interès del qual és que s’atorga a obra publicada, amb una dotació d’un milió d’euros (igualant així el premi Planeta però no superant-lo, no fos cas que els cacics literaris de Barcelona se’ns enfadessin!). Per tal que la cosa quedi un pèl menys castellanocèntrica, els seus organitzadors digueren que també podien concórrer-hi llibres en català, gallec o euskera… sempre que estiguessin traduïts a l’espanyol, la “lengua que nos une” i, of course, la premiada. Finalment, se l’ha endut una senyora argentina que no llegirem (ja fotem prou sofrint els coctelers porteños) i que no tindrà cap mena d’impacte cultural durador a la nostra desvetlladíssima ciutat.
A pesar de tenir finalistes con el nobelable Vila-Matas (un home massa nostre, que fins i tot parla català!), és lògic que el jurat de literats socialistes d’Aena hagin volgut omplir de calers una autora sud-americana, atès el gust del nostre Ajuntament per relligar Barcelona al món antigament colonitzat pels espanyols. Ja ho va certificar aquella invenció dita Narrar Barcelona, que sacsejà els ciments de la passada Fira del Llibre de Guadalajara, una beca de 80.000 pavos ordida perquè un autor llatinoamericà passi uns mesets inspirant-se a la nostra capital, per si se li acudeix fer una novel·la o un conte sobre les patates braves del bar Delicias. Tot plegat, té certa conya, puix que si l’interès del PSC capitalí és que la ciutat acabi esdevenint una espècie de colònia xarona amb problemes d’enveja del quilòmetre zero o una rèplica cultural de Miami amb aires caribenys, aquesta política cultural és la més idònia.
Entenc que la majoria dels meus companys literats en llengua catalana s’indignin per tota aquesta mostra de provincianisme castellanitzador. De fet, resulta difícilment digerible que una empresa amb un 51% de participació pública —que, com deia abans, hauria de vetllar per la salut aeroportuària— es gasti els nostres calers organitzant fastos sense cap mena d’interès que acosten Barcelona al paradigma de província. També comprenc la majoria de soferts novel·listes de la tribu, que han de dissimular els litres de saliva que empassen davant de guardons amb unes xifres impossibles d’assolir en català. Però els recomano que no s’esverin; si el socialisme necessita d’aquestes madangues per imposar-nos l’espanyolisme i ha d’afluixar la mosca per muntar festes sense cap impacte cultural (una mica com la boina d’aquest pobre ruc que embruta la Rodoreda, en David Uclés) és que encara estem vius.
Així doncs, tot i que la broma ens costa molts bitllets, celebrem aquesta nova condició d’influencer literària d’Aena, perquè sempre fa molta gràcia veure com l’enemic es dedica a fer el ridícul i a fracassar en l’intent de tornar-nos més xavacans. No se’n sortiran, per molt que ens emboteixin d’argentinisme i ens vulguin preparar un aeroport per dur-nos tota la terregada d’Europa a casa. Resistirem, faltaria més, perquè potser no tenim tanta pasta, però la literatura i la ciutat encara són nostres.
GEMMA BUSQUETS ROS
Clubs de lectura: on els homes són minoria
El PuntAvui
20|4|2023
És un espai de trobada on les dones són majoria. Les xifres així ho constaten. De les 477 persones inscrites en els 22 clubs de lectura d’adults que ofereixen les cinc biblioteques de Girona, 92 són homes, segons dades facilitades pel Servei Municipal de Biblioteques de l’Ajuntament de Girona . En percentatges significa que els homes són minoria i no arriben al 20% (19,29), enfront del 80,71% de dones. La xifra mitjana d’inscrits en un club de lectura se situa en la vintena. Així, al club de lectura de la biblioteca Ernest Lluch hi ha vint dones i només dos homes. El dinamitzador és un home.
Els temes que s’ofereixen en els clubs de les biblioteques gironines són diversos i inclouen no només la lectura de narrativa sinó també teatre, òpera, en anglès i francès, literatura i cinema, manga o filosofia. En aquest últim cas, el club de lectura de filosofia organitzat a la Biblioteca Carles Rahola en col·laboració amb l’Associació Filosofia, Ara és on hi ha un percentatge més equilibrat, més paritari, entre homes i dones inscrits: vint homes i vint-i-vuit dones. Als clubs de lectura infantil i juvenil el desequilibri és menor tot i que també hi ha una majoria lectora femenina: dels 138 menors inscrits, 87 són nenes (63%) i 51 són nens (37%). Al club infantil en anglès de la biblioteca Casero, dels 12 inscrits hi ha set nenes i cinc nens; al club de juvenil de la biblioteca Antònia Adroher, dels deu inscrits, hi ha set noies; al club de juvenil de la biblioteca Rahola, de catorze inscrits, deu són noies, i a la biblioteca Salvador Allende, al club de lectura juvenil, hi ha onze inscrits, sis noies i cinc nois.
El cap del Servei Municipal de Biblioteques, Artur Iscla, destaca l’augment de participants en una activitat pública i gratuïta “que cada vegada té més requesta” i que tant abans com després de la pandèmia ha tingut sempre molta demanda. Iscla recalca el fet que els clubs de lectura, un punt de trobada amb la lectura com a punt en comú, depassen les biblioteques amb una oferta a la ciutat de Girona que els últims anys s’ha ampliat amb les propostes que fan llibreries i diferents associacions i entitats. “És un espai de socialització que no és un patrimoni de les biblioteques, i això és bo.”
NAJAT EL HACHMI
Sant Jordi: el dia que sortia de l'armari lector
Ara
23|4|2026
Vaig néixer com a lectora a segon d'EGB quan, un any després d'arribar a Catalunya, vam fer una excursió per visitar la Biblioteca Jaume Balmes de Vic. Ho he explicat moltes vegades, però ho repetiré fins que em mori perquè no vull oblidar que existeixen llocs on no hi ha biblioteques, així com cases sense llibres, i nenes, com la que jo vaig ser, que no en poden comprar mai cap. Ni avui ni cap altre dia de l'any. Permetre l'accés a la lectura als pobres és l'acte més revolucionari, veritable vector per enrobustir la consciència ciutadana. Nodreix de paraules per pensar, obre portes a realitats allunyades, connecta amb altres consciències i posa a l'abast la immensa diversitat humana, amb mirades tan diferents sobre les coses, amb mentalitats tan radicalment oposades, amb sensibilitats variades i històries (individuals i col·lectives) a les quals no podríem tenir accés a la vida real. Dec la meva vocació lectora (i després la dèria d'escriure) a aquests dos "equipaments públics": l'escola i la biblioteca. I en les visites que hi faig ara com a escriptora torno a descobrir que molts nens i nenes viuen la mateixa realitat que vaig viure jo: cases sense llibres ni espai propi per pensar-se, per adquirir el llenguatge necessari per entendre's i entendre el món que els envolta.
Cada any per Sant Jordi em torna el record de les primeres vegades que vaig viure plenament aquesta diada. M'arriba al cos en forma d'una escalfor tèbia i un sentiment d'exaltació primaveral. Esclar, devia tenir...tretze, catorze anys? Sí, és el temps de l'exaltació primaveral permanent, fins i tot amb temperatures sota zero que hi ha sovint a l'hivern comarcal. (A tocar de les muralles, roig intens sobre fons gris de pedra antiga.)
Sant Jordi també era l'únic dia de l'any que podia sortir del meu armari lector. Jo tenia aquesta dèria de passar hores i hores amb el nas ficat en els llibres, i això era el més estrany que s'havia vist a la meva família, al meu barri i a la meva escola. No coneixia ningú que llegís. Que llegís per gust i per afició. Només les mestres entenien el que feia. Esclar que per llegir no necessites companyia, però sempre penso que és una llàstima no haver tingut amb qui compartir l'experiència, amics que gaudissin de la lectura i amb qui poguéssim intercanviar opinions, recomanacions, dèries, fílies i fòbies lectores. Al meu barri era tan poc habitual, això de ser lectora empedreïda, que jo ho vivia en secret, com una mena d'addicció, un vici estrany que no tenia ningú més. I de sobte, el dia de Sant Jordi sortien persones com jo de sota les pedres. Quanta gent comprant llibres, com cargols després de la pluja! ¿O sigui que no era l'única amb aquesta identitat minoritària i marginal? (ara veig que en el meu entorn d'infància llegir era un tret diferencial que em marcava molt més que el de ser mora).
Aquesta era la mirada infantil, esclar, creure que tots els que adquirien un exemplar eren lectors apassionats com jo. Sant Jordi és una festa comercial en què es compren molts llibres (cosa que hem de celebrar, seria pitjor un dia per comprar armes, per exemple) que conté, com una matrioixca, el dia que sentim nostre els lectors que ho som tot l'any i els escriptors que ho som tota la vida: el dia de la literatura. De vegades no em sento part de la festa, la veritat; sovint em sembla que els que estimem de debò la literatura quedem engolits pel gran monstre del mercat. Per sort també és el dia en què cada lector buscarà el seu autor i, encara que sigui per un instant molt breu, ens reconeixerem com a part d'una societat secreta formada per persones que al final del dia es ficaran al llit i deixaran que les frases d'algú desconegut i llunyà, algú que potser ja és mort, penetrin en les regions més profundes del propi subconscient.
«L’augment de l’edat dels protagonistes és una característica de gran part de la ficció actual (de la literatura, però també del cinema: recordem Nebraska, Red i August: Osage County). Els subtemes no són només la decrepitud, sinó sobretot les conseqüències: la soledat, la dependència, l’aïllament, el perill o el retorn del passat.
Fiona McFarlane es va inspirar en les seves àvies –totes dues van patir demència senil-, per construir aquesta novel·la, que sembla viscuda i que inevitablement ens fa pensar en el nostre futur, incert per definició, precari en tot cas. L’autora hi explora amb vigor les possibilitats de la demència: la construcció de realitats paral·leles, l’alternança entre la lucidesa i l’obscuritat, la capacitat de sostenir alhora una creença i la contrària, els dubtes sobre un mateix. Una de les escenes, centrada en l’esfondrament de la memòria -que és com dir de la persona- recorda l’angoixa amb què el protagonista de Memento s’escrivia notes a si mateix per llegir-les quan tingués dubtes. Com en aquella pel·lícula, Ruth no és conscient que el seu estat quan les escriu tampoc és fiable.
El convidat nocturn és el primer llibre d’aquesta escriptora nascuda a Austràlia, que en l’última dècada ha obtingut un Master in Fine Arts a la Universitat de Texas i s’ha doctorat a Cambridge. Resulta difícil enquadrar-la en una tradició literària, i no només per raons de mobilitat. Sabem per les entrevistes que ha concedit que se sent deutora l’obra de Cormac McCarthy i que, al contrari que tants escriptors que utilitzen l’anglès com a llengua de creació, li interessen autors europeus com ara Robert Walser i Ismael Kadare. El perfil es completa amb els seus autors americans favorits, William Faulkner i Herman Melville. El convidat nocturn ens pot fer pensar en els capítols que Faulkner va escriure segons el punt de vista de persones mentalment discapacitades a El brogit i la fúria i El llogaret. Sigui com sigui, el tractament que fa McFarlane de la vellesa no és estereotipat, sinó innovador, completat amb enormes dots d’observació i de pietat. Quan es refereix a la trobada amb l’home que va estimar dècades enrere, llegim, en la versió del nostre traductor de capçalera, Ferran Ràfols Gesa: “Havien sigut joves plegats, i ara eren vells; com que al mig no hi havia res, aquell estrany replec del temps li sotragava el cor com un vertigen”».
Vicenç Pagès Jordà. «L'assistenta». A: L'Avenç, Núm. 408 (Gener 2015).
«L’estil preferit de Kafka i del seu admirat Flaubert és l’anomenat “lliure indirecte”: en comptes d’utilitzar un narrador equidistant o de fer narrar la història a un personatge, aquest estil permet accedir a la ment del protagonista mantenint a la vegada la narració presumptament objectiva en tercera persona. D’aquesta manera, percebem la realitat amb una mirada parcial i alhora amb les paraules d’un narrador extern, que ens sembla fiable encara que no ho sigui. És així com ens identifiquem de manera inconscient amb Madame Bovary o amb Josef K, és així com assumim efectivament el seu punt de vista sense que ells l’hagin de verbalitzar. L’encert de Fiona McFarlane (Sydney, 1978) a El convidat nocturn és haver utilitzat aquest estil: “La Frida era fascinant. Per començar, sempre tenia els cabells diferents: amb una trena, enrinxolats, lacats, raspallats. Cada matí, just abans de les nou, la Ruth obria la porta de la sala d’estar que tant s’havia preocupat de tancar la nit anterior i anava a la finestra a veure com la Frida sortia del taxi. Potser duria els cabells recollits sobre el cap o allisats sobre els omòplats. Potser els tindria d’un color nou.”
És l’estil indirecte lliure el que construeix un mur d’ambigüitat entre les dues dones, ja que cada vegada més sovint Ruth es contradiu i se li obren llacunes mentals, de manera que el lector es va adonant que no pot confiar en el seu punt de vista, ni quan sospita de les males intencions de Frida ni quan li agraeix les bones atencions. De fet, l’única seguretat que tenim sobre Ruth és que no ens podem creure tot el que pensa. Quan Frida resol problemes de forma expeditiva, ¿ho fa a favor o en contra de Ruth? Fiona McFarlane excel·leix a l’hora de crear una atmosfera sospitosa que pot recordar el dilema que té el lector d’Un altre pas de rosca de Henry James (les figures que veuen els nens, ¿són fantasies o tenen una presència real?), o la invasió subtil que es produeix a Casa tomada, de Julio Cortázar (¿de debò que hi ha algun foraster a la casa?).
Fiona McFarlane instaura un tempo magistral. D’una banda, les referències de Frida al seu germà, que és clarament un aprofitat, i que al capdavall potser ni tan sols és el seu germà. De l’altra, les trucades dels fills de Ruth, la visita d’un amic de la infantesa que revifa un caliu que cinquanta anys enrere no es va apagar del tot, les vinculacions de Ruth amb antics coneguts del poble, les ambigües relacions entre Frida i aquests personatges menys ambigus. Tot plegat fa que les sospites que va formant el lector es vagin tornant més sòlides, malgrat que fins al final no podrà comprovar si eren prou fonamentades.
Més que una novel·la policíaca (de fet, no apareix cap policia en tot el llibre), El convidat nocturn s’acosta al thriller psicològic: no resulten tan importants els fets com el que succeeix dins la ment. No costaria gaire convertir la història en una obra de teatre, ja que els personatges són dos, i l’escenari de la major part del llibre, on tenen lloc les escenes més rellevants, es redueix a la casa i el jardí. Aquests límits, tant de personatges com d’espai, afavoreixen la creació d’un clima intens, concentrat, mòrbid. Una de les escenes, amb Ruth enterrada a la sorra, limitada de ment i de moviments, fa pensar en l’escenografia d’Oh, els bons dies, de Samuel Beckett. Pel que fa a la relació de poder entre amo i ajudant, i sobretot en com evoluciona, el llibre recorda la pel·lícula The servant (1963), de Joseph Losey, igualment claustrofòbica i inquietant. Tothom qui l’hagi vista deu recordar com de mica en mica el presumpte servent es va convertint en amo de la casa, sense que el propietari hi pugui oposar més que indolència.»
Vicenç Pagès Jordà. «L'assistenta». A: L'Avenç, Núm. 408 (Gener 2015).
LLUCIA RAMIS
Les biblioteques i TikTok
La Vanguardia
12|4|2026
La frase de Gabriel Rufián "prefereixo omplir TikTok que biblioteques" ha despertat crítiques i justificacions. Aquell comentari durant l'acte que va fer amb Irene Montero a la Universitat Pompeu Fabra no tan sols va ser maldestre i desafortunat, també porta implícit un dels grans problemes actuals dels polítics d'esquerres.
Rufián és conscient de la capacitat de seducció que TikTok té entre els joves. Per això anima a conquerir els espais ara copats per la ultradreta, en comptes de posar en valor aquells altres que brinden coneixement i pensament crític. És a dir, vol guanyar la guerra cultural a la ultradreta. Però en fer-ho amb les mateixes armes i en el seu territori, fins i tot amb el mateix llenguatge, sembla comprar el relat que confon cultura amb esnobisme.
Varen ser els antifeixistes els qui fundaren escoles i biblioteques públiques, varen formar els mestres, els sindicats combatius. Les biblioteques són les primeres amenaçades allà on guanya la dreta. Donen accés a llibres, música i pel·lícules, però a més són espais de socialització, en els quals coincidir amb gent procedent de realitats diferents. Quan desnonen famílies amb menors, és a les biblioteques on aquests menors troben refugi. És on poden estudiar els xavals que no tenen espai als seus pisos minúsculs. S'hi fan presentacions i clubs de lectura que permeten debatre sobre temes complexos, reflexionar i anar més enllà de l'estímul-resposta.
Que TikTok ajuda a guanyar unes eleccions? Vet aquí l'error dels líders d'esquerres: en comptes de combatre el monstre, deixen que els fagociti. Accepten que les escurabutxaques han guanyat la partida i continuen ficant-hi fitxa, a veure si hi ha sort. En comptes de reivindicar les humanitats, els moviments socials, el tu a tu, tot allò que ens forma com a persones i ens permet entendre el món i els altres, pretenen atreure mitjançant l'atomització i l'individualisme; és a dir, la deshumanització. Just al contrari del que proposa la cultura.
Si l'esquerra omple biblioteques o auditoris com el de la Pompeu Fabra, és que continua viva, a l'espera que qualcú hi torni a creure i que el contingut s'anteposi a les formes. Si això funciona, el seu èxit arribarà a les xarxes i es viralitzarà. Però quan ja no ompli biblioteques ni auditoris, aleshores serà tard.
DAVID GUZMANThrillers trepidants i altres fòssils publicitaris per Sant Jordi
Quadern | El País
10|4|2026
Poques setmanes abans de Sant Jordi ja fa dies que les editorials fan sonar la batucada promocional amb la intensitat d’una final de Champions. I per publicitar qualsevol llibre, amb independència del gènere, la categoria gramatical preferida és l’adjectiu. En realitat no hi ha estratègia de màrqueting que no tiri d’adjectius encomiàstics quan vol lloar les virtuts d’un producte, tant se val si es tracta d’un sabó, de l’últim híbrid endollable o d’un festival de música. El món del llibre no n’és cap excepció i en conseqüència no hi ha text de premsa o anunci d’un nou títol que no vingui acompanyat de superlatius de tota mena. El problema és que de tan gastats, de tan ditiràmbics, han abandonat la condició d’adjectius per esdevenir fòssils, llocs comuns més a prop de la caricatura que de la versemblança.
L’altre dia vaig rebre un correu que enumerava les virtuts d’una novel·la amb una promesa en negreta: “T’atraparà”. Com que no parlava de Spiderman ni del temps que corre inexorable per encalçar-nos, vaig entendre que es tractava d’una de les metàfores fòssil per excel·lència, sovint arrodonida amb la sentència “T’atrapa des de la primera pàgina”. Tendeixo a no refiar-me d’un llibre que es publicita amb aquesta presumpta virtut, perquè l’experiència ens ensenya que alguns dels millors textos de la història de la literatura requereixen més de 50 pàgines de paciència. Però no és ni de llarg la xacra més greu en la metallengua promocional de la cosa llibresca.
Hauríem de bandejar per sempre les històries i els thrillers “trepidants”: en molts d’aquests llibres no hi trepida res (no som “sacsejats per moviments curts, ràpids i repetits”), i en canvi l’adjectiu és una plaga tan ominpresent que costa d’entendre que algú el faci servir de manera no irònica. Anàlogament, les novel·les “impactants” i les intrigues “absorbents” haurien d’anar al contenidor blau a menys que parlin de col·lisions i de bolquers. Els “relats colpidors” sovint són colpidors només si fem servir el llibre com a arma, extrem poc aconsellable amb exemplars de menys de 800 pàgines. L’expressió “gir inesperat” és una de les més tramposes, perquè allò que és inesperat per als uns, per als altres es veu venir d’una hora lluny. Passa el mateix amb el “final sorprenent” i la “història apassionant”: la sorpresa i la passió, mon cher, són categories subjectivíssimes. Parlem del “ritme vertiginós”? Vertigen és que et pengin de cap per avall de les Torres Petrones, no que l’assassí sigui el personatge que menys t’esperaves. El “suspens magistral” l’hauríem de reservar per citar només Hitchcock, que és literalment el magister del suspens, no per a segons quins epígons d’escola d’escriptura. En la mateixa línia, abandonem per caritat la “trama addictiva”, perquè hi ha tortures medievals que generen més addicció que algunes de les trames que es publiquen. I sobretot, mantinguem-nos ben lluny de la clàssica novel·la que “no et deixarà indiferent”: un cop de puny a l’estómac tampoc et deixa indiferent i això no el fa atractiu.