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dilluns, 6 de gener del 2025

no compris mai cap llibre a ca l'ikea

 


No ho sé del cert, però aquí diuen que la vinyeta és d'en ZAK, pseudònim de Jacques Moeraert (Gant, 1948), un dibuixant belga que col·labora regularment a De Morgen,  De Groene Amsterdammer i De Volkskrant, per exemple.
No ho sé del cert, però en té tota la pinta.

 

diumenge, 31 de desembre del 2023

bons propòsits: llegir menys i millor

 

ALBA CORREA
Seis consejos de expertos si tu propósito es leer más en 2024
El País
29|12|2023

 

Hacer más deporte, ser más ahorrativos o comer mejor. Entre los bienintencionados propósitos que para muchas personas acompañan la llegada del Año Nuevo suelen estar presentes todos estos, además de otra resolución clásica: la de leer más. Nunca parecen ser pocas las razones para hacerlo, pues la lectura es un hábito que se relaciona con muchos valores positivos. Pero quienes más saben de libros, es decir, aquellas personas que trabajan con libros, conviven con ellos y hacen de los libros, en definitiva, su vida, lo advierten: convertir la lectura en una carrera contra uno mismo no sirve de gran cosa. Si las listas de objetivos no funcionaron el año pasado ni el anterior, tal vez sea una señal para cambiar de estrategia a una en la que toda esa iniciativa no se desinfle bajo la presión de sentir que no se está leyendo lo suficiente.

En el contexto de una cultura que valora la hiperproductividad como una virtud, incluso en el tiempo de ocio, no es extraño que también estos objetivos de nuevo curso se traduzcan en el deseo de métricas al alza. Pero esto tiene poco o nada que ver con las razones por las que los libros atraen hasta sí a sus lectores. Bajo esa meta cuantitativa de leer más libros tal vez subyace el deseo de volver a sentir la lectura con el goce y la diversión de la infancia. Algunos grandes lectores ceden a en este artículo sus claves para recuperar esa relación con la lectura y, tal vez, aunque eso importa menos, cumplir con esa voluntad de leer más en 2024.

 Hacer del rato de lectura un momento de gozo

Coger un libro como un momento de gozo camina de la mano con la idea de deshacerse de las imposiciones de productividad. Ponerse un objetivo cuantitativo concreto puede ayudar a algunos lectores, pero ser contraproducente para otros. Replantear la relación con la lectura, los momentos para leer, puede ser una alternativa. “La lectura es ocio, disfrute, yo no me lo impongo, me relaja y me ayuda a desconectar de las redes sociales, a las que dedico mucho tiempo por trabajo”, cuenta Guillermo Granado, librero en Letras Corsarias, en Salamanca, quien lee entre 130 y 150 títulos al año (“algo que no le aconsejo a nadie”). Granado identifica leer como un acto de resistencia, algo por definición no productivo desde la óptica capitalista. “Leer parte del conocimiento absoluto de que estás haciendo algo contra el sistema. Nos han inoculado que todo lo que hagamos en nuestra vida tiene que tener un rédito, y la lectura tiene que romper con eso”.

Paula Vázquez es cofundadora y librera en Lata Peinada, una librería en Barcelona dedicada exclusivamente a la literatura latinoamericana que aloja a toda una comunidad lectora, todavía más amplia en redes sociales. También es escritora y autora de un libro de carácter autobiográfico que acaba de ver la luz, La librería y la diosa (Lumen, 2023). Para Vázquez, leer también es “una actividad que hace que el tiempo transcurra de un modo particular, por fuera de la lógica de la productividad”. La librera destaca el vínculo sensorial que se produce entre el lector y el libro, un vínculo que describe como profundo, especialmente con el tradicional libro en papel, del que es firme defensora, aunque sin desmerecer otras opciones. Ella confirma la receta: “Obligarse a leer no sirve. La lectura tiene que ser por placer, para el placer. Para obligaciones está el resto de la vida, el resto del mundo. La lectura es para arrancarle belleza a la vida, no puede estar emparentada con récords o mandatos”.

En términos de placer también se expresa Paloma Abad, editora en el sello de ensayo Debate, y eso que su relación con la lectura tiene un ineludible tono profesional. “Aunque a veces me he obsesionado con la productividad lectora, hace tiempo que frené esa ambición en favor del placer”, confiesa. “Mi mayor placer literario lo practico poco, porque está reñidísimo con la sostenibilidad. Me gusta darme un baño de agua muy caliente mientras paso las páginas del libro que esté devorando. Si existe el paraíso, no debe andar muy lejos de esa imagen a remojo. He sido testigo de grandes historias sin salir de mi bañera”.

Fuera cargos de conciencia

Por lo tanto, fuera las culpas. Lo afirman quienes se dedican al sector del libro, y eso sirve de consuelo para el resto. Pero precisamente abrazar que la lectura es un acto de placer requiere desprenderse de la culpa en aquellas temporadas en las que no se encuentra el tiempo para ello. “No siempre acompañan las circunstancias”, reconoce Abad. “A veces estoy cansada porque mi bebé ha pasado mala noche, o porque he tenido un día con mucho trabajo, y esos días simplemente me tiro en la cama y me rindo ante el scroll infinito de TikTok. Tengo cero cargo de conciencia por ser improductiva. Eso es importante. En mi casa, no leer no penaliza”.

Sara Jiménez es librera y prescriptora literaria, y desde su bitácora en Instagram (donde acumula 15.600 seguidores) ofrece una perspectiva jugosa de los títulos que la rodean, que van de novedades editoriales a clásicos. Ella contextualiza un poco de dónde proceden esas dificultades de ponerse ante el libro. “Es algo muy complicado por la falta de tiempo, y por la falta de dinero para poder tener tiempo”, matiza. Para Jiménez, es fundamental contar con la figura de un bibliotecario o librero que ayude a navegar la inmensidad de libros disponibles y a atinar con lo que a cada lector le gusta: “Quizás se puedan ver saturados por un exceso de títulos, y porque el mercado literario sea algo tan efímero, rápido y atropellado. Eso no ayuda a explorar más vías”.

Guillermo Granado, quien dedica varias horas al día a leer, asegura odiar la idea de que la lectura hace mejores personas. “Constantino Bértolo tiene un texto muy interesante en el que dice que hay que desacralizar la lectura”, recomienda el librero, que advierte sobre todas esas virtudes que asociamos al medir la cantidad de libros que alguien lee, “y eso que la lectura es muy importante en mi vida”.

Ser un ‘abandonador’ de libros no es algo malo

“Si un libro no nos gusta, no nos convence, no hay nada para nosotros en una historia, hay que abandonarlo. Sin culpa. Digo más: abandonarlo es un ejercicio de responsabilidad”, sentencia la escritora y librera Paula Vázquez, que subraya la necesidad de cuidar el espacio de goce que debe proveer la lectura. “Yo abandono libros todo el tiempo”, reconoce la mujer tras la librería Lata Peinada. “Los sigo hasta el final si me dan ganas de volver al libro, si, a pesar del trabajo y el día que nos fuerza a otras cosas, hay una pequeña astilla de la historia o del lenguaje o el tono que me queda prendida en algún lado, que me empujan a volver al texto”.

Paloma Abad coincide con la perspectiva de Vázquez: existe la necesidad de superar el viejo prejuicio lector sobre dejar los libros a medias. “Si leo algo es porque me gusta. Si no me gusta, lo abandono rápidamente”, asegura la editora. “Esto es importante porque en ese resquicio de frustración (la de sentir que tienes que terminar lo que has empezado, aunque no te guste) se pierden muchos buenos lectores”. Que no hay nada malo en los libros que a uno le parecen malos podría ser una sentencia que firmase también Sara Jiménez. “Los libros presentan una escala de grises. Te puede parecer malo y aun así sacar un montón de cosas de él, o bibliografía. De hecho, pensar que un libro es malo está genial, porque fomenta otra conversación que sigue siendo pertinente”, reflexiona.

En lugar de una lista de objetivos, comenzar un diario de libros

Para aquellos a los que les funciona llevar un registro público de libros leídos que vaya completando un objetivo de una cifra total, o mínima, no hay mejor receta. Pero si la estrategia lleva un par de años siendo fuente de frustración o estrés, y además no se alcanza ese ansiado objetivo, tal vez sea el momento de reconsiderarla. Lo malo de hacerse una lista de objetivos, incluso aquellos que son más sencillos como leer 20 páginas al día o terminar un libro al mes, es que estos se pueden volver en contra del lector.

Ante la imposibilidad de seguir el ritmo pautado, o lograr el objetivo establecido, hay quien optará por abandonarlo por completo. Y rodear de una sensación de fracaso el acercamiento a la lectura mina la buena intención de disfrutar de un tiempo de placer o desconexión con un libro entre las manos. La librera y prescriptora literaria Sara Jiménez ha dado con algo mucho mejor que las listas y la redacción de reseñas en plataformas digitales, “a las que les hacemos trabajo gratis”. Todo mejoró el día que se compró un cuaderno: “Es una cosa que me ha ayudado muchísimo. Iba de un libro a otro pero no profundizaba en las lecturas”. Explica que ahora se sienta a escribir en el cuaderno: “Apunto cosas, bibliografía, me hago listas de otros libros que me apetece leer o listas de libros sobre un tema”. Este hábito, cuenta, ha mejorado su capacidad retentiva y de reflexión en torno a la lectura.

Probar las bondades de leer en compañía

El éxito de los clubes de lectura se explica por sus numerosos beneficios: ayudan al lector a acercarse a títulos a los que de otra manera no se adentrará, sus dinámicas temporales y el compromiso con otras personas incentivan el seguimiento de la lectura y, puede que por encima de todo lo anterior, extraer impresiones para compartirlas con el grupo, así como estar abierto a escuchar las de los demás, permite profundizar en el contenido. Tal vez incluso dar con lecturas nuevas que sin este intercambio no estarían al alcance.

Los clubes de lectura abundan últimamente, no solo en sus encuentros físicos, sino también en su formato online. Los hay para todos los gustos lectores y no son difíciles de encontrar, casi todas las bibliotecas públicas y las librerías cuentan con alguno. Victoria Borrás se confiesa contenta con su club de lectura. Ella es la editora del sello independiente Amor de Madre, que acaba de publicar la primera novela de la autora de ensayo Elisa Coll, Nosotras vinimos tarde, y editorial responsable de dar al mundo Carcoma, el exitoso libro de la escritora madrileña Layla Martínez. Para Borrás, la clave que mantiene su club de lectura es que no es demasiado numeroso. “El último domingo de cada mes nos juntamos tres o cuatro amigas para comentar un libro que decidimos entre todas, ya sea ensayo o novela”, explica. “Nos preparamos las ideas antes y el encuentro nos permite profundizar en la lectura”.

La también editora Paloma Abad coincide con Borrás; ella mantiene un club de lectura mensual con sus amigas que le ha permitido conocer autores a los que de otra manera no habría prestado atención. “Compartir las impresiones con otras personas siempre es bueno. Lleva el momento íntimo de la lectura al entorno social, a validar o refutar emociones y a fantasear sobre las verdaderas intenciones del autor al escribir tal o cual trama. A entender el texto de manera colectiva, en definitiva. Es de lo más enriquecedor. No es posible no aprender y no disfrutar en un club de lectura”, asegura la editora.

Sara Jiménez dice que contar al menos con un amigo o amiga que acompañe en las lecturas es “lo más importante para ese gustito lector”. “Las conversaciones más ricas son con mis amigos hablando de libros, ya sea porque nos mandamos audios o porque quedamos para tomar un café. Esas conversaciones me generan ganas de leer”, admite la librera y prescriptora literaria “Los clubes de lectura, las presentaciones de libros… A veces todo lo que hay alrededor del libro es lo que consigue que te enganches a él”.

Buscar en nuevos lugares: de los audiolibros a salirse del calendario de novedades

El audiolibro es un formato que no deja de crecer y ganar adeptos. Aunque suscita una cierta división y controversia, Victoria Borrás se sitúa como firme defensora de las posibilidades que brindan y recomienda acudir al servicio público virtual de bibliotecas Ebiblio para encontrar una buena colección accediendo con el carné de biblioteca. “No estoy de acuerdo con quienes dicen que escuchar audiolibros no cuenta como leer”, defiende. “Leer es que se forme en tu cabeza una historia, y el audiolibro es una herramienta igual de digna que el libro en papel. Hace más accesible la lectura para quienes no tienen tiempo para leer pero sí tres cuartos de hora de metro o de conducción al día”.

En japonés existe un término para definir la acumulación de nuevo material de lectura sin leer: tsundoku. La editora Victoria Borrás lo pone sobre la mesa: leer fuera del ajetreadísimo calendario de novedades, que a veces genera en los lectores esa imprecisa sensación de que se llega tarde a un libro o a su conversación, es muy necesario. Borrás recomienda girar la vista a la librería, a la mesita de noche, a los libros que ya están en casa, y darles la oportunidad que esperan antes de salir a por uno nuevo. Es lo que hacen en su club de lectura.

La editora Paloma Abad brinda otra idea para encontrar libros apasionantes: acudir a los escritores favoritos. “Gracias a mi trabajo como editora en Debate, hablo a menudo con muchos autores, que me comparten sus últimos descubrimientos literarios”, cuenta. “No hay nada en este mundo que genere más vocación lectora que un lector (más si es escritor) apasionado”.


dijous, 14 de desembre del 2023

no siguis imbècil

Hi ha tres coses importants a la vida: la primera
és ser amable, la segona és ser amable
i la tercera és ser amable.

Henry James

 

Ser escriptor no té res a veure amb la cocaïna ni amb la taverna White Horse ni amb un tripi d'àcid ni amb el Crazy Horse Saloon ni amb un flascó de làudanum ni amb les fanfarroneries nocturnes d'una borratxera de cervesa. No té res a veure amb les ressaques. Ni amb les festes en una nau industrial. Ni amb la foto de la solapa del llibre. Ni amb els comentaris al Facebook. Ni amb les piulades o collonades o com en vulguis dir. No té res a veure amb la samarreta que portis ni amb el barret ni la bufanda ni el vestit blanc ni amb cap altre artifici ridícul, mea culpa. No té res a veure amb els focus. Ni amb fer-se el xulo. Ni amb donar-se copets a la pròpia esquena.

Al capdavall, a ningú li importa una merda la vida de l'escriptor, si no n'han llegit l'obra. Això és l'únic que compta. Aquest és l'objectiu. El que apareix a la pàgina és el que fa que la teva vida sigui interessant.

Massa joves escriptors es consideren escriptors sense pensar en el que han escrit. Que això et quedi molt clar: ha de ser la pàgina. O sigui que no vagis amunt i avall creient-te escriptor. No hi ha res pitjor que un autor contínuament obsessionat amb ell mateix. 

[...] No m'entenguis malament: no demano un historial d'antecedents penals impecable ni un moble bar buit ni un comportament tocat i posat. No cal que facis una vida respectable. No cal que siguis abstemi. No has de ser servil. No cal que t'arrosseguis davant de ningú. Tampoc cal que escoltis els escriptors vells quan escupen la seva porqueria. De fet, oblida aquesta carta —ves, perde't, escriu. Estripa-la. Escriu tu sol. Comprova tu mateix què fa falta. Un escriptor escriu.

Però primer permet-me quatre paraules del consell més savi que conec: No siguis imbècil. No ho siguis a les festes. Ni a les llibreries. Ni a la pàgina. Ni dins del teu cap. No insultis la gent. No malparlis dels col·legues. No diguis a la gent com ets de bo. No et beguis tot el vi. No et queixis que ningú t'escolta. No ignoris els teus amics. No facis somriures de suficiència. No et creguis millor que els altres. No releguis la humilitat ni la deixis convertir en arrogància. No fumis quan et demanen que no fumis. No tiris els coberts pel balcó. No xafardegis. No vomitis a l'estora. No insultis l'amfitrió. No tractis els altres amb superioritat. No plantis la teva parella. No parlis del contracte. No esbombis què t'han pagat d'avançament. No sospiris. No badallis. No et gratis la picor pública. No engeguis ningú. No escodrinyis l'habitació. No menteixis. No ensabonis. No deixis caure, com si res, el nom del teu editor. No et converteixis en un espectacle. No donis lliçons. No humiliïs ningú. No ho facis. No. No. No siguis imbècil.


Colum McCann. Cartes a un jove escriptor. Uns quants consells pràctics i filosòfics. Traducció de Marta Pera Cucurell. L'Altra, 2023. P. 77-79.


dissabte, 11 de novembre del 2023

l'argument


L'argument, diria, és l'últim recurs del bon escriptor
i la primera opció de l'ignorant.
Stephen King

Els professors, els editors, els agents, els lectors, sovint caiem en l'error de concentrar-nos massa en l'argument: no ho és pas tot en una obra literària. L'argument té importància, i tant que en té, però sempre està subordinat al llenguatge. L'argument seu al seient de darrere, en una bona història, perquè el que passa no és mai tant important com com passa. I com passa depèn de la manera com ho captura el llenguatge i de la manera com la nostra imaginació transfereix aquest llenguatge a l'acció. Qualsevol home gras pot baixar una escala, però només Joyce pot fer que el rabassut Boc Mulligan davalli solemnement l'escala amb un bol d'escuma i un mirall i una navalla plans a sobre.

[...] La més gran novel·la que s'ha escrit mai té molt poc argument, aparentment. Un banyut camina per Dublín durant vint-i-quatre hores. No hi ha cap tiroteig, ni cops baixos, ni accidents de cotxe (tot i que tiren una llauna de galetes enlaire). Però és un vast compendi d'experiències humanes. Així i tot, això no vol dir que totes les històries que s'expliquen no tinguin alguna mena de trama (especialment Ulisses, que potser en té més que cap altra).


Colum McCann. Cartes a un jove escriptor. Uns quants consells pràctics i filosòfics. Traducció de Marta Pera Cucurell. L'Altra, 2023. P. 60-61.

 

dissabte, 7 d’octubre del 2023

un tango és cosa de dos


«Una història és una col·laboració entre el narrador i el públic, l'escriptor i el lector. La ficció no és només il·lusió, sinó confabulació.

Sense un lector no hi ha història. Per molt ben escrita que estigui, si no es llegeix, no existeix com a història. El lector fa que existeixi tant com l'escriptor. És probable que els escriptors ignorin aquest fet, potser perquè els molesta.

La relació entre l'escriptor i el lector es considera popularment una qüestió de control i consentiment. L'escriptor és «el mestre», que atreu, controla i manipula l'interès i l'emoció del lector. A molts escriptors els encanta aquesta idea. 

I els lectors mandrosos volen escriptors dominants. Volen que l'escriptor faci tota la feina mentre ells es limiten a veure-ho passar, com a la televisió.

La majoria dels supervendes estan escrits per a lectors que estan disposats a ser consumidors passius. Els comentaris que apareixen a les cobertes sovint destaquen el poder coercitiu i agressiu del text: passaràs les pàgines compulsivament, un llibre punyent, que et remourà per dins, que t'obrirà la ment, que et farà aturar el cor...Què és això, una tortura amb electroxoc?

De l'escriptura comercial d'aquest tipus, i del periodisme, provenen els clixés sobre com escriure: «Atrapa els lectors des del primer paràgraf», «Impacta'ls amb escenes increïbles», «No els deixis temps ni per respirar», etc.

Ara bé, molts escriptors, sobretot els que estan immersos en programes acadèmics de ficció, tenen l'intel·lecte i l'ego tan immersos en el que diuen i en com ho diuen que s'obliden que ho estan dient a algú. Si el consell d'«agafa'ls i remou-los per dins» té alguna utilitat, és que almenys recorda a l'escriptor que hi ha un lector al qual cal agafar i remoure per dins.

Però només perquè t'adonis que la teva feina pot ser vista per algú que no sigui el professor d'escriptura creativa, no cal que entris en mode atac i deixis anar els rottweilers. Hi ha una altra opció. Pots considerar el lector no una víctima indefensa o un consumidor passiu, sinó un col·laborador actiu, intel·ligent i digne. Un còmplice, un coil·lusionista.

Els escriptor que opten per intentar establir una confiança mútua pensen que és possible atreure l'atenció dels lectors sense necessitat d'agredir-los verbalment. En lloc d'agafar, espantar, coaccionar o manipular un consumidor, els escriptors col·laboratius miren d'interessar un lector. Es tracta d'induir o seduir la gent perquè avanci amb la història, perquè hi participi, perquè hi uneixi la seva imaginació.

No es tracta d'una violació: es tracta d'un ball.

Penseu en la història com un ball, i el lector i l'escriptor com a parella de ball. L'escriptor mana, d'acord, però manar no és pressionar; és establir un camp de reciprocitat en què dues persones es poden moure de manera col·laborativa i amb gràcia. Un tango és cosa de dos.

Els lectors als quals només se'ls ha agafat, colpejat, esbudellat i electrocutat poden necessitar una mica de pràctica per interessar-s'hi. Pot ser que necessitin aprendre a ballar el tango. Un cop l'hagin provat, no tornaran a estar entre els pitbulls.»

 

Ursula K. Le Guin. «Una qüestió de confiança». A: L'onada a la ment. Xerrades i assaigs sobre l'escriptura, la lectura i la imaginació. Traducció d'Elena Ordeig. Raig Verd, 2022. P. 287-288.

 

dissabte, 2 de setembre del 2023

consells per a escriptors joves actuals


«Molts escriptors joves actuals sembla que comencin amb el mantra «Escriu del que coneixes» enganxat a la paret darrere l'escriptori i, per tant, com pot testimoniar tothom que hagi assistit a classes d'escriptura creativa, hi ha molta teca sobre angoixa suburbana adolescent. El meu consell seria una mica diferent. Escriu només del que coneixes si el que coneixes és realment interessant. Si vius en un barri com els de Harper Lee o William Faulkner, evidentment no et tallis i explica les històries apassionants del teu Yoknapatawpha personal, i probablement trobaràs que no cal que marxis mai de casa. Però si el que coneixes no és realment interessant, no escriguis sobre això. Escriu sobre el que no coneixes. Això es pot fer de dues maneres. Una és marxar de casa i anar a buscar una bona història a qualsevol altre lloc. Melville i Conrad van trobar les seves històries al mar i en terres llunyanes, i Hemingway i Fitzgerald també se'n van haver d'anar de casa per trobar la seva veu a Espanya o a la Riviera, o a l'East Egg i el West Egg. L'altra solució és recordar que la ficció és fictícia i intentar inventar-se coses. Tots som criatures somiadores. Somia sobre el paper. I si et surt una cosa com Crepuscle o Els jocs de la fam, estripa-la i intenta tenir un somni millor.

Tant Madame Bovary com la catifa voladora són ficticis, i més encara, són ficticis de la mateixa manera. Algú se'ls va inventar. Jo estic a favor de continuar inventant coses. Només alliberant la ficcionalitat respecte de la ficció, la imaginativitat de la imaginació, les cançons somiades dels nostres somnis, podem tenir l'esperança d'apropar-nos al que és nou i crear ficció que pugui, novament, ser més interessant que els fets.»

 

Salman Rushdie. Els llenguatges de la veritat. Assaigs 2003-2020. Traducció de Marc Barrobés. Empúries, 2023. P. 34-35.


diumenge, 13 de novembre del 2022

apreneu llengües


«Apreneu llengües. Això té dos grans avantatges. L'un és que podreu traduir i l'altre que, en essent conversants en llengües alienes, deixareu córrer de llegir traduccions.»

Josep Carner. «De l'art de traduir», 1944.

Llegit a: L'Art de traduir: reflexions sobre la traducció al llarg de la història. Eumo, 2000.


dijous, 20 d’octubre del 2022

el germen d'una idea


«La primera persona a qui hauries d'intentar complaure, en escriure un llibre, és a tu mateix. Si et pots divertir durant tot el temps que cal per escriure un llibre, ja hi haurà temps, després, perquè vinguin els editors i els lectors.

Tota història amb un plantejament, un nus i un desenllaç té suspens; se suposa que una història de suspens en té més. En aquest volum faré servir les paraules suspens i intriga tal com es fan servir en el gremi editorial per referir-me a històries amb una amenaça d'acció física violenta i de perill, o al perill i l'acció en si mateixos. Una altra característica de la història de suspens és que proporciona entreteniment d'una manera dinàmica i normalment superficial. No esperes trobar-hi pensament profund, ni parts llargues sense acció. Però la bellesa d'aquest gènere és que l'autor pot escriure pensaments profunds i deixar algunes parts sense acció física, si li ve de gust, perquè el marc és una història essencialment dinàmica. Crim i càstig és un exemple perfecte d'això. De fet, em sembla que la majoria dels llibres de Dostoievski es considerarien llibres de suspens, si es publiquessin avui per primera vegada. Arran dels costos de producció, però, li demanarien que els retallés.»


Patricia Highsmith. Suspens: construcció de la trama i escriptura. Traducció d'Alba Dedeu. L'Altra Editorial, 2021. P. 21.

 

dilluns, 28 de febrer del 2022

les regles de thurber

 


Las reglas de Thurber
James Thurber
1949
_
Escritor, ilustrador y humorista gráfico publicado con éxito y muy querido, James Thurber —cuyo trabajo encontró cobijo regularmente en las páginas de The New Yorker— recibía a menudo manuscritos no solicitados de aspirantes a escritor. Hasta tal punto que en su libro Thurber Country, de 1949, incluyó la siguiente lista con una introducción que decía: «He fijado unas pocas reglas imprescindibles sobre el humor después de recibir decenas de ensayos y relatos humorísticos de desconocidos a lo largo de un período de veinte años.»

1. El lector debería poder descubrir de qué va la historia.
2. Se debería intuir el tema general en las primeras quinientas palabras.
3. Si el escritor ha decidido cambiar  el nombre de su protagonista de Ketcham a McTavish, Ketcham no debería seguir asomando la cabeza en las últimas cinco páginas. Una buena forma de eliminar esta confusión es leer la obra otra vez antes de mandarla y eliminar Ketcham por completo. Ketcham es un incordio.
4. Las palabras más significativas no deben partirse al final de línea. Después de un corte silábico, la atención del lector no puede volver a captarse.
5. Tampoco hay forma de recuperarse de nombres como Ann S. Thetic, Maud Lynn, Sally Forth, Bertha Twins y similares.
6. Evitar historias cómicas sobre fontaneros que son confundidos con cirujanos, sheriffs aterrorizados por las armas de fuego, psiquiatras que se vuelven locos por sus pacientes, médicos que se desmayan nada más ver sangre, chicas asolescentes que saben más de sexo que sus madres y enanos que resultan ser padres de luchadores de ciento setenta kilos.

Le tengo una manía especial a la gente que escribe la primera frase sin nada en mente y luego trata de crear una historia en torno a ella. Estas frases, normalmente fáciles de detectar, son como las siguientes: «El señor Ponsonby nunca había puesto el perro en el horno antes»; «—Tengo un árbol de vino, ¿quieres verlo?—dijo el señor Dillingworth» o «Jackson decidió de repente, y en realidad sin razón alguna, comprarle un triciclo a su mujer». Nunca he seguido la suerte de tales personajes en los cuentos que he recibido más allá de la frase inicial, pero, como tú, me hago una ligera idea de lo que puede o no ocurrir en El horno que ladra, El árbol de Borgoña y Un triciclo para mamá.

Shaun Usher. Listas memorables: sucintas o detalladas, personales o públicas: más de ciento veinte listas confeccionadas por gente anónima y personajes célebres de la historia. Salamandra, 2015.


diumenge, 5 de desembre del 2021

consells d'altri


Si mientras contempla la puesta de sol desde un local de venta de coches usados de Los Ángeles, se ve sobrecogido por los paralelismos que descubre entre esta imagen y el inevitable sino de la humanidad, no lo escriba por nada del mundo.

 

Fran Lebowitz. Un día cualquiera en Nueva York. Traducció d' Alberto Cardín i José Luis Guarner. Tusquets, 2021. P. 183.


diumenge, 9 de maig del 2021

dites i frases fetes


Cal mirar els llibres per damunt de l'espatlla de l'autor.

Paul Valéry. Tal qual. Traducció d'Antoni Clapés. Adesiara, 2020. P. 249.


divendres, 2 d’abril del 2021

la part citada


 Emmanuel Carrère. Ioga. Traducció de Ferran Ràfols. Anagrama, 2021.


diumenge, 21 de març del 2021

no compris mai cap llibre a ca l'ikea




No ho sé del cert, però aquí diuen que la vinyeta és d'en ZAK, pseudònim de Jacques Moeraert (Gant, 1948), un dibuixant belga que col·labora regularment a De Morgen,  De Groene Amsterdammer i De Volkskrant, per exemple.
No ho sé del cert, però en té tota la pinta.


diumenge, 3 de gener del 2021

els llibres d'en Jim

 

Llistes, llistes, llistes,... aquí teniu els llibres preferits de Jim Jarmusch amb un consell  per a joves creadors

 

Red Harvest de Dashiell Hammett

The Gangs of New York: An Informal History of the Underworld de Herbert Asbury

A Season in Hell de Arthur Rimbaud

The Life and Opinions of Tristram Shandy, Gentleman de Laurence Sterne

Madame Bovary de Gustave Flaubert

Sentimental Education de Gustave Flaubert

Lost Illusions de Honoré de Balzac

In Search of Lost Time de Marcel Proust

Orlando Furioso de Ludovico Ariosto

Infern de Dante Alighieri

Impressions of Africa de Raymond Roussel

The Woman Chaser de Charles Willeford

Three by Cain: Serenade, Love’s Lovely Counterfeit, The Butterfly Book de James M. Cain

Lunch Poems de Frank O’Hara

The Diaries of Adam and Eve de Mark Twain

Coming Through Slaughter de Michael Ondaatje

The Factory of Facts de Luc Sante

Collected Poems de John Ashbery

  


El consell:  

«NADA ES ORIGINAL. DEBES ROBAR DE CUALQUIER COSA QUE TE RESUENE CON INSPIRACIÓN O QUE ENCIENDA TU IMAGINACIÓN.

DEVORA FILMS VIEJOS Y NUEVOS, MÚSICA, LIBROS, PINTURAS, FOTOGRAFÍAS, POEMAS, SUEÑOS, CONVERSACIONES, ARQUITECTURA, PUENTES, CARTELES DE LA CALLE, ÁRBOLES, NUBES, CUERPOS DE AGUA, LUZ Y SOMBRAS.

SELECCIONA PARA ROBAR AQUELLAS COSAS QUE SIENTES QUE LE HABLAN A TU ALMA. SI HACES ESO, TU OBRA (Y TUS ROBOS) SERÁN AUTÉNTICOS».


dissabte, 21 de novembre del 2020

pixar dins de text


Hesíode. Els treballs i els dies.
 

JULIÀ GUILLAMON
Merrie melodies al Pirineu
Cultura|s. La Vanguardia
25|5|2019


Solà barreja la història, la llegenda, la realitat i la literatura (hi ha molts jocs intertextuals) i de tot en fa carn. La vaig entrevistar l'estiu del 2018, per celebrar la llum progressiva que enviava Els dics. Li vaig comentar una cosa que m'havia sorprès, en la segona lectura que vaig fer per preparar l'entrevista: les vegades i la naturalitat amb la qual la gent anava a pixar. Una parella en un cotxe, al mig del bosc. La noia obria la porta, sortia i feia un pipí. A Canto jo i la muntanya balla tornem a trobar aquest fonament fisiològic de la narració, amb un detall formidable. Les bruixes ronden aquestes muntanyes. Són dones de pagès, dones lliures, que viuen en una compenetració orgànica, també fisiològica, amb les plantes, amb les bèsties, amb les molses i amb les pedres, amb els boscos i amb els plecs sinclinals (que en un altre dels fragments parlen). Quan les han mort i en volen fer fugir l'esperit, els homes planten creus. Les bruixes s'hi acosten de nit i hi fan pipí. En l'episodi que relata la festa de l'os de Prats de Molló, que és una filigrana que combina llegenda, història i relacions familiars, les ganes de pixar també hi tenen importància...


dissabte, 10 d’octubre del 2020

saber el que sap tothom


«Saber el que sap tothom —que Virgili, per exemple, va escriure l'Eneida, o que la suma dels angles d'un triangle és igual a dos angles rectes— és més aviat avorrit i poc distingit. Si voleu adquirir per poc preu la reputació de tenir una cultura, és millor ignorar els coneixements feixucs i estúpids que són del patrimoni comú i concentrar-vos en alguna cosa extraordinària i fora del corrent. En lloc de citar Virgili, citeu Sidoni Apol·linar, i expresseu en veu alta el vostre menyspreu envers aquells que prefereixen el poeta cortesà d'August al panegirista d'Avit, Majorià i Antemi. Quan la conversa vagi a parar a Jane Eyre o a Cims borrascosos (els quals, naturalment, no heu llegit), digueu que preferiu infinitament La llogatera de Wildfell Hall. Quan hom lloï Donne, feu escarafalls i digueu al que en fa elogi que hauria de llegir Góngora. Al sol esment de Rafael, féu com si anéssiu a vomitar (encara que no hàgiu estat mai al Vaticà); els Raphael Mengs que hi ha a Sant Petesburg, direu, són les úniques pintures tolerables. D'aquesta manera aconseguireu la reputació d'una persona de profunda instrucció i del gust més exquisit. Mentre que, si doneu proves de conèixer Dickens, o d'haver llegit la Bíblia, els clàssics anglesos, Euclides i Horaci, ningú no pensarà res de bo de vosaltres. Sereu ben bé com tothom.»

Aldous Huxley. «Conxolus». A: Carretera enllà. Traducció de Rafael Tasis. Adesiara, 2014.

dissabte, 29 de febrer del 2020

dilluns, 17 de desembre del 2018

per a què serveixen els llibres?


QUIM MONZÓ
Per a què serveixen els llibres?
La Vanguardia
14|12|2018

Fa prop de dues setmanes, la primera manifestació de les armilles grogues a París va agafar desprevinguts els comerços. Però les imatges de taules, cadires i carpes cremades, i les dels aparadors de les botigues trencats a cops de pedra, els van fer entendre de seguida que la cosa va de debò, i que quan van arribar als Camps Elisis no sols no els va acollonir la importància i la majestuositat del lloc sinó que els va esperonar encara més. En un escenari grandiós com aquell no es podien limitar a aplicar els mètodes que havien practicat fins aleshores a les rotondes de les carreteres de tot França.
Per això, abans que arribés el cap de setmana passat, les televisions ens van mostrar que havien après la lliçó: vídeos de treballadors cobrint, a base de taulons aglomerats (hidròfugs), tots els aparadors susceptibles de ser apedregats. Les imatges de les parades improvisades a les voreres, amb bancs de fuster on tallaven les fustes a mida per després collar-les damunt dels aparadors amb trepants i car- gols Fisher, recordaven les que acostumem a veure quan, a la costa nord-americana (a Florida, sobretot), s’anuncia l’arribada d’un huracà. Però a París no es tractava d’un fenomen meteorològic sinó d’una indignació que creix.
Dissabte, l’escriptor Serge Joncour (nascut el 1961, autor de novel·les i relats, i a qui l’any passat van distingir com a Cavaller de la Legió d’Honor i Cavaller de les Arts i les Lletres) va penjar a les xarxes socials la foto d’una llibreria que, a diferència de les botigues del costat, no tenia les persianes abaixades ni els aparadors protegits amb taulons aglomerats. Amb tots els vidres a la vista, i la porta i els elements que els subjecten pintats d’un blau preciós, un d’aquests fascinants blaus (o verds, o ocres...) que trobes a qualsevol poble o ciutat de França i que aquí alguna gent creu que són una invenció de la revista Marie Claire. La llibreria es diu La Belle Lurette i és a la Rue Saint-Antoine de París, a tocar del carreró Guéménée i a prop de la Bastilla. A la foto, Serge Joncour hi va adjuntar un text: “Els únics aparadors que no s’han pas protegit: els de les llibreries. Llegir és viure lliure!”.
Immediatament vaig pensar en un consell que fa dècades em van donar a Itàlia: el millor mètode de protecció, si entren a casa teva per robar-te, és tenir les parets plenes de prestatgeries amb llibres. Deixa’t de sistemes d’alarma o de caixes de cabals. Si aconsegueixen entrar a casa teva (i si volen entrar-hi hi entraran, amb alarmes o sense) i veuen que milers i milers de volums ocupen les parets, potser remenaran una mica els calaixos, però faran mitja volta de seguida perquè al llarg dels anys han après que qui gasta tants diners en llibres és un pertorbat mental que no se’ls gasta en joies o en els altres objectes que a ells els interessa realment revendre.


diumenge, 25 de novembre del 2018

escriure és esborrar


«Hay que escribir miles y miles de palabras durante años antes de articular realmente lo que quieres. Y hay que atreverse a tirar lo que se escribe. Ningún músico o bailarín consideraría sus horas de práctica como una presentación. Con la escritura se cree que porque es algo tangible, es importante. Pero no porque lo hayas escrito significa que es bueno. Tíralo si ves que no lo es.»
Nell Leyshon

ISABEL CUESTA. Del color de la leche, mejor Novela según los libreros de Madrid. ElPaís. 28|12|2014.


dimecres, 14 de novembre del 2018

estimada senyora szymborska


Wisława Szymborska, tan reacia a hablar de su poesía, llevó durante años en la revista Vida Literaria lo que podríamos denominar un «consultorio de escritores», en el que entre líneas y con esa fina ironía presente en toda su obra, podemos entrever su particular concepto de la literatura.
Este libro recoge las mejores respuestas de la premio Nobel polaca a aquellos escritores que pretendían debutar.


Wisława Szymborska. Correo literario. Traducció de Abel Murcia i Katarzyna Moloniewicz. Nørdicalibros, 2018.


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Łubin. ¿Cómo llegar a ser escritor? La pregunta que nos hace usted es muy delicada. Es como cuando un niño le pregunta a su madre cómo se hacen los niños y la madre le dice que se lo explicará más tarde, que está muy ocupada, y el niño empieza a insistir: «Entonces explícame, aunque solo sea cómo se hace la cabeza...». A ver, intentemos también nosotros explicar, al menos, la cabeza: pues bien, hay que tener algo de talento.
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C.Z. B., Łódź. Querido Czesław, estábamos en ascuas por saber quién era el asesino  y nos tuviste con el corazón en un puño hasta el final. ¡Y de repente, el propio difunto sale del ataúd y señala al culpable! ¡No lo vamos a negar, eso sí que es una sorpresa! Nos mandes lo que nos mandes, lo leeremos con gran placer. Pero con la valoración tendrás que esperar aún algunos años; todo parece indicar que no llevas mucho tiempo en este mundo. Pronto te darás cuenta de que no solo doña Agatha escribe historias que hielan la sangre en las venas, sino también el sñor Homero, el señor Shakespeare, el señor Dostoievski y algunos señores más. Recibe un cariñoso saludo.
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HI, Bochnia. Hemos conseguido conservar la sangre fría a pesar de que uno de los jugadores de bridge fuera desenmascarado en la página siete y resultara ser el espíritu del ahorcado. Cosas más terribles hemos leído y hemos visto (por no mencionar ya las cosas que se suelen oír). El motivo de haber descartado brutalmente su relato es que ni el espíritu del ahorcado ni los otros tres jugadores conocen las reglas más elementales del bridge. Le aconsejamos que, de momento, sustituya las cartas por el dominó.

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MALINA Z., Krynica. «¡Cambien lo que quieran, pero publíquenlos!». Los hemos cambiado a fondo y nos han salido los Poemas de Lausana de Mickiewicz. Desgraciadamente, ya publicados.
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G.O. Es verdad que Nerón tenía un carácter nauseabundo, que se entregaba al libertinaje y a la grafomanía, pero que comiera patatas fritas es algo de lo que no se le puede acusar. A pesar de que patata rima muy bien con fogata.

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BAŚKA. «Mi novio dice que soy demasiado guapa para escribir buena poesía. ¿Qué piensan de los poemas que adjunto?». Creemos que es usted, efectivamente, una chica muy guapa.