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dimarts, 24 de novembre del 2015

dilluns, 16 de novembre del 2015

parelles de fet


Tras diversos intentos de varios escritores de reafirmar el género [negro] en la literatura gallega, ha sido Domingo Villar, décadas después, el autor que ha revolucionado el panorama de la novela policíaca tras el sorprendente éxito de sus obras, que han sido traducidas a diversas lenguas.
[...] Esta buena aceptación de los lectores y la crítica se debe en gran medida a la combinación de la intriga propia de una novela policíaca con otros elementos como la descripción del ambiente y el paisaje gallegos y el hilarante humor. De hecho, el propio Villar afirma que «la investigación policial no es más que una excusa para contar lo que sucede alrededor. También se puede conocer una sociedad a través de sus crímenes». En efecto, Villar profundiza en las costumbres y tradiciones de Galicia y en los personajes y las relaciones que estos mantienen entre ellos y con el entorno. La intriga policíaca es, en ocasiones, una excusa para explorar el comportamiento de las personas.
Es precisamente la construcción de la pareja investigadora lo que ha despertado un mayor interés entre los lectores por el contraste que en ella se produce. Esta está compuesta por el inspector Leo Caldas, el protagonista, y su compañero, el agente Rafael Estévez. Caldas es un policía de Vigo, lacónico y solitario, que vuelca todo su esfuerzo en realizar eficientemente su trabajo.
[...] Rafael Estévez, en oposición a Caldas, es un conflictivo agente aragonés que es trasladado a la comisaría de Vigo por los problemas que tuvo en su anterior destino. Aunque al principio no consigue adaptarse a un ambiente y a unas costumbres que le son del todo ajenas, paulatinamente, y un tanto forzado por las circunstancias, va comprendiendo la forma de ser del gallego. Sin embargo, el recurrente uso de la violencia se convierte en una fuente de conflictos en la que se ve inmerso también el inspector Caldas, que debe responder de su compañero.
[...] Es Estévez un recurso que inteligentemente utiliza Villar para mostrar Galicia como algo nuevo a los ojos del lector. Por medio del agente aragonés se presenta la belleza del paisaje gallego, pues Estévez visita por primera vez esos lugares.
[...] Estévez es el que se enfrenta con la forma de ser gallega, recreada tópicamente, y a la que no consigue acostumbrarse. Su temperamento agresivo y su cabezonería son características que le dificultan enormente su trabajo [...]. Estos conflictos vienen ocasionados mayoritariamente por el choque que generan las diferentes costumbres y maneras de actuar propias de cada pueblo.
[...] De esta manera, Villar esboza unos rasgos sociológicos de los gallegos muy cercanos a los tópicos que se mantienen en toda España: la indecisión, la ambigüedad, la costumbre de responder a cualquier pregunta con otra. Aunque a priori pueda parecer que el empleo de estos estereotipos produce una simplificación de la realidad y, por tanto, resta valor a las obras, lo cierto es que debemos recalcar que esta estrategia se emplea, fundamentalmente, de forma humorística, y no en todos los personajes, ya que, por ejemplo, Caldas no suele ser ambiguo con su compañero. De hecho, a través de las novelas de Villar se entiende que, si el tópico se cumple, es solo en parte, por lo que no es posible generalizar. Por otro lado, los personajes no responden a esquemas estereotipados, sino que estan construidos de manera compleja, y a medida que transcurren las novelas, y es de esperar que siga así en las próximas entregas protagonizadas por Caldas y Estévez, el lector va conociendo más de ellos, por lo que aparecen más completos, con sus debilidades y sus pasiones.
Rafael Estévez está construido, salvando las largas distancias y con las diferencias necesarias para cumplir con la función para la que lo utiliza Villar, a semejanza del modelo del criado gracioso del teatro de la Edad de Oro, e incluso, de Sancho Panza. Estévez es el acompañante del protagonista no solo debido al cumplimiento de un requisito de verosimilitud, ya que la policía trabaja generalmente en parejas, sino también como recurso narrativo para establecer el diálogo con Caldas, a la manera cervantina, o, citando a los clásicos policíacos, como Sherlock Holmes y Watson o Hercule Poirot y Arthur Hastings. Sin embargo, el humor que aporta a las obras el personaje de Estévez no se debe, como ocurría frecuentemente en la Edad de Oro, a la ignorancia o a la picaresca del personaje, sino que se trata más bien de las diferentes personalidades basadas en la procedencia de los individuos...

JAVIER RIVERO GRANDOSO. «Crímenes y humor en las novelas de Domingo Villar». Madrygal. Revista de estudios gallegos. Núm 14, 2011. P. 109-116.




dimecres, 11 de novembre del 2015

l'inspector caldas


Inspector de policía en la comisaría de Vigo, Leo Caldas es el protagonista de las novelas de Domingo Villar. Su importancia no solo reside en su condición de responsable de las investigaciones que sustentan la trama, sino también en el hecho de que es el único personaje de cuya vida personal da cuenta el narrador heterodiegético de las novelas. De ese modo, el lector conoce tanto su habilidad para resolver los casos y su forma de relacionarse con sus colegas profesionales como su carácter y algunos episodios de su vida personal. De hecho, aunque cada una de las entregas de la serie tiene un carácter clausurado que permite leerlas de forma independiente, la evolución de Caldas, así como la presencia recurrente de una serie de elementos —espacios, personajes, rutinas, etc.— dota al proyecto narrativo de una continuidad que aconseja leer las novelas que lo conforman siguiendo el orden cronológico de publicación y, en consecuencia, interpretándolas como una continua indagación en la personalidad del protagonista. Así, el lector va conociendo de forma progresiva el carácter del personaje —taciturno, melancólico, tímido y solitario—, algunas de sus aficiones —entre las que destacan su gusto por el vino, la buena mesa y el tabaco— y fobias —no le gustan los medios de transporte, ya que se marea con facilidad—, etc. También se mencionan algunos episodios de su vida pasada, entre los que tienen especial relevancia el hecho de que su madre muriera cuando él era niño y, sobre todo, su relación sentimental con Alba, un personaje que, a pesar de aparecer solo en La playa de los ahogados a través de una conversación telefónica, está presente de forma latente en toda la serie. Aunque apenas hay menciones explícitas, por la forma en la que Caldas recuerda el tiempo pasado a su lado se intuye que continúa enamorado de ella.
[…] Además de Alba y de sus compañeros de trabajo, en las dos novelas aparece su contexto familiar y de amistades, formado básicamente por su padre —con quien le une una singular relación caracterizada por la contención con la que ambos se expresan, y por su gusto compartido por el vino— y por los camareros y el grupo de parroquianos con los que diariamente se encuentra en el bar «Eligio».
[...] «El Eligio», que aparece recurrentemente en todas las novelas, cumple la función de «espacio estable» que sirve para que el lector pueda sentir la gratificación de volverse a encontrar con lo ya conocido en otras entregas de la serie. En la literatura serial detectivesca, el «espacio estable» tiene además la función de convertirse en un centro de operaciones en el que el detective pensador recopila los hechos, extrae conclusiones y explora salidas de futuro. Así ocurre en el Eligio, donde Caldas, además de beber y comer, acostumbra a charlar con Carlos, el camarero, y con el grupo de fieles clientes a quienes apodan los catedráticos, sobre los casos en los que está trabajando. Esas conversaciones permiten al investigador reflexionar sobre aquello que ha de resolver, ordenar las pistas obtenidas hasta el momento e incluso, en ocasiones, tal y como ocurre en Ojos de agua, vislumbrar la solución al misterio…

JAVIER SÁNCHEZ ZAPATERO. «Domingo Villar: novela negra con sabor gallego». Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. Núm. 23, 2014. P. 805-826.



dilluns, 2 de novembre del 2015

lladres i serenos á galega


Hace ya más de 25 años desde que Carlos G. Reigosa ganó la primera edición del Premio Xerais de Novela con Crime en Compostela, no sin polémica, pues una parte de la crítica consideraba que se trataba de una mimetización ingenua de un esquema narrativo extranjero (Vilavedra 2007: 7,14). No obstante, otros estudiosos percibieron este premio como un estímulo, ya que
as múltiples polémicas producidas pola concesión do primeiro premio Xerais a esta obra confirmaban que o discurso literario galego comezaba a enfontrarse a novos desafíos, derivados dunha nova dinámica socioeconómica na que o mundo editorial xogaba un papel destacado (González Millán 1994: 163)
Y es que la novela de Reigosa fue la responsable de la adaptación a la realidad gallega de un género foráneo como era el género negro, que entraba por primera vez a una literatura que se enfrentaba, con la llegada de la democracia, a nuevos e importantes retos como la normalización y el asentamiento del ámbito editorial.
Tras diversos intentos de varios escritores de reafirmar el género en la literatura gallega, ha sido Domingo Villar, décadas después, el autor que ha revolucionado el panorama de la novela policíaca tras el sorprendente éxito de sus obras, que han sido traducidas a diversas lenguas. Con Ollos de auga, su debut en 2006, situó su nombre entre el de los escritores más vendidos. La novela, bien valorada tanto por la crítica como el público, cuenta con nueve ediciones en gallego y dieciséis en castellano, además de varios premios. A praia dos afogados, publicada en 2009, fue la confirmación del interés que despierta en España la obra de Villar, pues también cuenta con múltiples reediciones...

Javier Rivero Grandoso. «Crímenes y humor en las novelas de Domingo Villar». Madrygal. Revista de estudios gallegos. Vol. 14, 2011. P. 109-116. 

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GONZÁLEZ MILLÁN, Xoán (1994): Literatura e sociedade en Galicia (1975-1990). Vigo: Xerais.
VILAVEDRA, Dolores (2007): «Para una cartografía de la narrativa gallega actual», en Letras Hispanas: Revista de Literatura y Cultura, Volume 4, Issue 1, pp. 7-15.

*  *  *

Amb quatre clics he pogut constatar que el gènere de lladres i serenos en versió galàica gaudeix de molt bona salut i no m'ha costat gaire d'identificar uns quants detectius literaris á galega (i en actiu) que protagonitzen serials equivalents als de Wallander, Montalbano, Brunetti, Ricciardi, Héctor Salgado, Amaia Salazar, Petra Delicado i cetera.

· Trinta anos de novela negra galega. Héctor J. Porto. La voz de Galicia. 6|2|2014.
· Unha idade dourada do «noire». La voz de Galicia. 6|2|2014.


Aquí podeu ampliar (i consultar) aquest mapa de detectius literaris elaborat per Javier Benito.



divendres, 25 de març del 2011

salvo montalbano i la intertextualitat


















No sé si cal la prèvia, però, per si de cas, diré que el comissari Salvo Montalbano és el protagonista d'una sèrie de novel·les i narracions curtes publicades per l'escriptor Andrea Camilleri. Montalbano treballa a Vigata (ciutat inventada que correspon a Porto Empedocle, diuen), Sicília. A estones resulta una estranya barreja entre Maigret i Carvalho. Viu sol, li agradar halar, llegir i el mar. Ah, i es diu Montalbano en homenatge a Manolo Vázquez Montalbán. Jo en sóc fan, d'entrada, perquè en matèria lectora no em puc (ni em vull) alimentar únicament i exclusiva de l'home sense atributs, per dir alguna cosa, em cal lectura de desengreix que deia l'altre dia la Valèria, i el meu KH-7 és la novel·la policíaca, i de sortida, perquè li he agafat carinyo, ves. A ell i a tota la colla. De vegades tanco el llibre i no us sabria dir si han mort algú o què carai ha passat. El cas és el de menys.
Per això, perquè li tinc flaca, és lògic que si remenant el lot de llibres mensual trobo un que es titula Sobre Wallander y Montalbano: la novela policíaca de Henning Mankell (aquest també m'agrada molt) y Andrea Camilleri, d'un tal Alejandro Casadesús Bordoy, piqui l'ham i el fullegi.
I el que trobo és un estudi seriós - un producte derivat de la tesi doctoral de l'autor- on s'analitza, des d'una perspectiva literària, aquestes dues figures de la narrativa policíaca actual. Els personatges, l'espai, la temàtica, la creació del suspens, les influències...i la intertextualitat, que és com dir les referències literàries a d'altres obres i que en el cas de la sèrie Montalbano són una constant que Camilleri utilitza amb tres finalitats ben diferenciades:  per a construir el personatge, per a contribuir en el desenvolupament de la trama i per fer una picadeta d'ull al lector. Aquí teniu uns quants exemples:

Va pensar, tal com sempre feia abans d'adormir-se, en la Lívia al seu llit de Boccadasse, a Gènova: era una presència que propiciava els viatges, tant si eren llargs com breus, cap a "the country sleep", tal com deia un poema de Dylan Thomas que li havia agradat força.
(El lladre de pastissets, ed. 62, 2000. P. 5)

Els senyors Bonsignore van donar per fet que es tractava d'un segrest i per tant van enquadrar cada cosa que veien sota l'òptica del segrest. Però les coses es poden i s'han de mirar des d'un altre punt de vista.
Bravo per en Gerlando Mongiardino! La seva explicació quadrava a la perfecció.
-Vostè ha llegit mai Borges? -li va preguntar en Montalbano.
-Què és, un llibre? -va replicar al seu torn, disgustat, en Mongiardino.
Hi ha persones així, que a la pregunta de si han llegit un llibre s'ofenen més que si els haguessis demanat si són amics íntims d'en Jack l'Esbudellador. 
(El primer cas d'en Montalbano. Ed. 62, 2006. P. 248.)

-¿Habéis mirado en el espejo?
-¡El espejo está atornillado a la pared!
-No digo si habéis mirado detrás del espejo, sino en el espejo. Se hace de la siguiente manera: se abre la puerta de la casa y se contempla reflejada en el espejo.
-¿Te has vuelto loco?
-O se hace lo que hacía Alícia: imaginar que el cristal es una especie de gasa.
-En serio, Salvo, ¿encuentras bien?. ¿Quién es esa Alicia?
-¿Tu has leído alguna vez a Carroll?
-¿Quién es?
Dejémoslo, Mimí.
(La nochevieja de Montalbano. Salamandra, 2004. P. 228)

¿Se puede ser policía de nacimiento, llevar en la sangre el instinto de la caza, como lo llama Dashiell Hammett, y al mismo tiempo cultivar buenas y hasta refinadas lecturas? Salvo Montalbano lo era, y cuando alguien le hacía la pregunta, sorprendido, él no contestaba. Una sola vez, que estaba de un humor negro, replicó de malos modos a su interlocutor [...]
Y ya puestos, le confesaré una íntima convicción. Si Leonardo Sciascia, en lugar de ser maestro de escuela, hubiera hecho oposiciones a la policía, habría sido mejor que Maigret y Pepe Carvalho juntos.
(Un mes con Montalbano. Salamandra, 1999. P. 139)

I si en volguessiu més, aquí trobareu un llistat detallat de les al·lusions a autors i obres literàries en l'obra de Camilleri.