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dimarts, 7 d’abril del 2026

sempre que estic a punt de publicar un llibre


Siempre que estoy a punto de publicar un libro me siento impaciente por saber qué clase de libro es. Por supuesto, no lo averiguaré hasta que los críticos no hayan sacado sus reseñas. Pero sí sé de antemano cuál será el veredicto del público porque tengo un método infalible y sencillo para descubrirlo. Es el siguiente —por si les interesa saberlo—:
Siempre leo el manuscrito en privado a un grupo de amigos formado por:

 

· Un hombre y una mujer sin sentido del humor.

· Un hombre y una mujer con un sentido del humor normal.

· Un hombre y una mujer con un sentido del humor extraordinario.

· Alguien con agudo sentido práctico.

· Alguien sentimental.

· Alguien que necesita que haya moraleja y un propósito.

· Alguien con un talento natural para encontrar fallos y errores.

· Un entusiasta, alguien que disfruta con -casi- cualquier cosa.

· Alguien que se guía por los demás y que aplaude o condena conforme lo haga la mayoría.

· Media docena de chicas y chicos inteligentes, sin clasificar.

· Alguien que disfruta con la jerga y con un tono ligero, informal y familiar.

· Alguien que detesta eso mismo.

· Alguien de mentalidad ecuánime y judicial.

· Un hombre que siempre se duerme.

Estas personas representan de forma fehaciente al público en general. Su veredicto predice con acierto el veredicto del público. No hay entre ellos ninguno cuya opinión no me resulte valiosa, pero el hombre del que más me fío —aquel a quien observo con la mayor preocupación—, el que más influye en mi decisión sobre si publicar el libro o quemarlo, es el hombre que siempre se duerme. Si a los quince minutos se ha dormido, quemo el libro; si se mantiene despierto durante tres cuartos de hora, publico —y publico con la mayor seguridad y confianza. Porque la intención de mis obras es entretener; y sentando a este hombre cómodamente en un sofá y cronometrándole, puedo predecir con muy poco margen de error el grado de éxito que voy a alcanzar. Su veredicto ya me ha hecho quemar varios libros: cinco para ser exactos.

Mark Twain. Who is Mark Twain?, Harper Collins, 2009. Traducció de Mercedes García Lenberg.
Llegit a: Trama y Texturas, núm. 9, octubre 2009.

dissabte, 6 de febrer del 2021

dilluns, 29 de febrer del 2016

si et pica, rasca't


A medida que fue creciendo el número de libros publicados en los Estados Unidos durante el siglo XIX y principios del XX, los bibliotecarios se enfrentaron a un reto persistente que nunca desaparecía: fluía firme por la sociedad una corriente que quería prohibir los libros controvertidos.
Las acusaciones habituales eran amplias y subjetivas: obscenidad, indecencia o amenazas contra la moral pública. La lista es larga y diversa, yendo desde Fanny Hill de John Cleland (1748) —una novel·la sobre una «mujer de placer» inglesa que fue prohibida en 1821— a Una tragedia norteamericana, de Theodore Dreiser (1925) —la historia de un apóstata religioso en Misuri—.
Entremedias, Huckleberry Finn de Mark Twain (1884) fue prohibido en la biblioteca pública de Concord (Massachusetts) por lo que un crítico denunció como «tosco lenguaje». El uso de Twain del argot fue considerado como degradante y dañino, «una verdadera escoria [...] más adecuado para los barrios bajos que para la gente inteligente y respetable».
Estas campañas estaban por lo general encabezadas por organizaciones religiosas o personajes en posiciones de poder, y no tanto por los bibliotecarios, a quienes se había inculcado ese «espíritu bibliotecario» estadounidense que honraba la libertad intelectual (con límites, por supuesto).
No obstante, en 1905 la Biblioteca Pública de Brooklyn vetó tanto Las aventuras de Huckleberry Finn como Las aventuras de Tom Sawyer de su departamento infantil cuando la joven encargada de la sección mostró sus objeciones a las «ordinarieces, embustes y travesuras» de sus personajes. Por si esto fuera poco, «a Huck no solo le picaba, sino que se rascaba» y decía «sudor» en vez de «transpiración».
Contrario a esta decisión, Asa Don Dickinson (1876-1960), bibliotecario jefe del Brooklyn College, escribió a Samuel Clemens (1835-1910), creador de Tom y Huck, para que defendiera su obra ante la Biblioteca de Brooklyn. Clemens le respondió a Dickinson:
Me encuentro grandemente turbado por lo que me dice. Escribí Tom Sawyer y Huck Finn para adultos exclusivamente, y siempre me causa aflicción saber que a chicos y a chicas se les ha permitido tener acceso a ellos. La mente que se ensucia durante la juventud nunca puede limpiarse. Esto lo sé por mi propia experiencia, y hasta el día de hoy siempre he conservado una implacable amargura contra los desleales guardianes de mi juventud, quienes no solo me permitieron, sino que me obligaron a leer una Biblia sin expurgar antes de tener los quince años cumplidos. Nadie puede hacer eso y volver a tener un aliento fresco a este lado de la tumba. Pregúntele a esa jovencita, y se lo confirmará.
Con la mayor honradez me gustaría decir una palabra o dos en defensa del carácter de Huck, dado que así Ud. lo desea, pero la verdad es que en mi opinión no es mejor que el de Dios (en el Ajab y los otros 97) y el resto de la hermandad sagrada.
Si hay una [Biblia] sin expurgar en el Departamento Infantil, ¿sería Ud. tan amable de ayudar a esa joven a alejar a Tom y Huck de esa cuestionable compañía?
Tras leer la carta de Clemens —y con mucho rencor entre los bibliotecarios— la biblioteca llegó al arreglo de colocar los títulos en estanterías accesibles tanto a adultos como a niños. No obstante se corrió la voz de la controversia y la «gazmoñería literaria» de Brooklyn fue ampliamente criticada en editoriales y periódicos de toda la nación...

Stuart A.P. Murray. Bibliotecas. Una historia ilustrada. Traducció de José Miguel Parra. La esfera de los libros, 2014. P. 242-243.



dijous, 29 d’octubre del 2015

qüestió de finals


—¿Què en pensa del final de Huckleberry Finn, professor? És un desastre absolut, ¿no troba? Per a mi espatlla l'obra sencera. Quan en Tom fa la seva última aparició, l'autor llença la tovallola i surt amb el truc més murri per embolicar la troca, s'inventa aquella gran cosa de fer baixar en Huck i en Jim junts pel riu, i res per aquí, res per allà. Jo en sé força coses de la crueltat de la vida i li dic que aquest final és una veritable llàstima. Twain demostra que tenia pressa per acabar la història fos com fos i així es va carregar la que hauria sigut una de les grans obres de tots els temps.
—¿Sap que abans d'escriure'n el final va deixar estar la novel·la durant set anys sencers?
—Sí, ja ho sabia; precisament a això em referia...No va saber com resoldre-ho i va acabar dient «A la porra tot plegat, vull treure'm aquests paperots del davant d'una vegada!». ¿Vol més cafè?...

 E.L. Doctorow. El cervell de l'Andrew. Traducció de Maria Iniesta i Agulló. Edicions de 1984, 2014. P. 84.


dimecres, 11 de desembre del 2013

retallables



Tim Foley. Literary Greats Paper Dolls. Dover, 2011.



Dickens i Artful Dodger (Oliver Twist).

La Dickinson, de jardinera.





divendres, 28 d’octubre del 2011

sempre que estic a punt de publicar un llibre


"Siempre que estoy a punto de publicar un libro me siento impaciente por saber qué clase de libro es. Por supuesto, no lo averiguaré hasta que los críticos no hayan sacado sus reseñas. Pero sí sé de antemano cuál será el veredicto del público porque tengo un método infalible y sencillo para descubrirlo. Es el siguiente -por si les interesa saberlo-:
Siempre leo el manuscrito en privado a un grupo de amigos formado por:
·Un hombre y una mujer sin sentido del humor.
·Un hombre y una mujer con un sentido del humor normal.
·Un hombre y una mujer con un sentido del humor extraordinario.
·Alguien con agudo sentido práctico.
·Alguien sentimental.
·Alguien que necesita que haya moraleja y un propósito.
·Alguien con un talento natural para encontrar fallos y errores.
·Un entusiasta, alguien que disfruta con -casi- cualquier cosa.
·Alguien que se guía por los demás y que aplaude o condena conforme lo haga la mayoría.
·Media docena de chicas y chicos inteligentes, sin clasificar.
·Alguien que disfruta con la jerga y con un tono ligero, informal y familiar.
·Alguien que detesta eso mismo.
·Alguien de mentalidad ecuánime y judicial.
·Un hombre que siempre se duerme.
Estas personas representan de forma fehaciente al público en general. Su veredicto predice con acierto el veredicto del público. No hay entre ellos ninguno cuya opinión no me resulte valiosa, pero el hombre del que más me fío -aquel a quien observo con la mayor preocupación-, el que más influye en mi decisión sobre si publicar el libro o quemarlo, es el hombre que siempre se duerme. Si a los quince minutos se ha dormido, quemo el libro; si se mantiene despierto durante tres cuartos de hora, publico -y publico con la mayor seguridad y confianza. Porque la intención de mis obras es entretener; y sentando a este hombre cómodamente en un sofá y cronometrándole, puedo predecir con muy poco margen de error el grado de éxito que voy a alcanzar. Su veredicto ya me ha hecho quemar varios libros: cinco para ser exactos.

Sí, como he dicho antes, siempre sé de antemano cuál será el veredicto del público, pero nunca cuál será el del crítico profesional hasta que tengo noticias de él. Parece que estoy haciendo distinciones, que separo al crítico profesional del resto de la familia humana, que estoy sugiriendo que no pertenece al público en general sino que conforma una clase distinta. Pero no es esa mi idea de él. Es, de hecho, parte del público general, representa a una parte del mismo y lo hace con legitimidad; pero es su parte más pequeña, la más fina -la parte superior, el puñado de los escogidos y críticos. La guinda del pastel, por así decirlo. O para cambiar el símil, es el Brillat-Savarin, el Delmonico del banquete. Los quinientos comensales creen saber si es un banquete bueno o malo, pero no lo saben con absoluta certeza hasta que Delmonico aporta sus pruebas de experto. Entonces es cuando lo saben. Esto es, lo saben hasta que se levanta Brillat-Savarin y se carga el veredicto de Delmonico. Después de esto, en general ya no saben lo que saben.

Pues bien, en mi pequeño tribunal particular no tengo a ningún representante de la capa superior, del grupo selecto, de la minoría crítica del mundo; por consiguiente, aunque soy capaz de saber de antemano si mi libro le parecerá bueno o malo al público en general, nunca sé si de verdad es bueno o malo hasta que alguno de los críticos profesionales, de los expertos, ha hablado.

Así que, como he dicho, siempre espero, preocupado, sus noticias. Y por fin los expertos han pronunciado su opinión sobre mi último libro. Como es natural, ustedes supondrán que con ello me he quedado más tranquilo. Pues no: se equivocan. Estoy tan preocupado como antes. ¿Les sorprende? ¿Creen que divago? Esperen a leer las pruebas y podrán comprobar, ustedes mismos, que su naturaleza es inquietante. Seré justo: no usaré ninguna cita que no sea auténtica, ni alteraré ni corregiré el texto en absoluto."


Mark Twain. Who is Mark Twain?, Harper Collins, 2009. Traducció de Mercedes García Lenberg.
LLegit a Trama y Texturas, núm. 9, octubre 2009.


dilluns, 3 d’octubre del 2011

ensenyar les dents (o quasi)


Y se rió. Y de no ser porque ya había muerto, se habría muerto allí mismo de risa. 
Enrique Vila-Matas. Suicidios ejemplares

Carson McCullers

Mark Twain

George Bernard Shaw

G.K. Chesterton

Jorge Luis Borges

Franz Kafka

Ernest Hemingway

Montserrat Roig

Mercè Rodoreda

H.P. Lovecraft

Roberto Bolaño

George Orwell

Samuel Beckett

divendres, 24 de desembre del 2010

la carta de santa claus escrita per mark twain.



post publicat per gentilesa de Cristina P.

Mark Twain pseudònim de Samuel Langhorne Clemens va escriure una carta a la seva filla gran responent a les peticions que havia fet ella i les seva germana per Nadal. Fent-se passar per Santa Claus els dóna totes les explicacions necessàries en una carta que desprèn una gran tendresa, però també el bon humor característic d’aquest gran autor americà i que ha esdevingut un clàssic d’aquestes dates. Potser així ens encomanarem del famós esperit nadalenc...

Carta de Santa Claus
Palau de St. Nicolau
A la lluna
Matí de Nadal
Estimada Susie Clemens:
He rebut i m’he llegit les cartes que la teva germaneta i tu heu escrit a través de la vostra mare. També he llegit les que tu, petita, m’has escrit amb les teves manetes – i que, encara que no has fet servir cap de les lletres de l’alfabet dels adults, si que has utilitzat les que qualsevol nen de la terra o de les estrelles sol fer servir: les manetes.
Com que també em cuido dels nens de la lluna – que tampoc utilitzen lletres- veuràs que puc llegir sense problemes les fantàstiques taques que tu i la teva germaneta m’heu enviat. Tot i això, si que he tingut problemes amb les cartes que vas dictar a la teva mare; com que sóc estranger, no acabo d’entendre bé l’anglès. Hauràs vist que no he comès cap error amb les coses que tu i la teva germaneta m’heu demanat a les vostres cartes, - vaig baixar per la xemeneia a mitjanit mentre dormíeu i les vaig deixar jo mateix. I després us vaig fer un petó a totes dues, perquè sou bones nenes, ben educades, amb els vostres modals i les més obedients que hagi vist mai-. Tot i això, a la carta que vau dictar a la vostra mare hi ha algunes paraules que no estic segur d’haver entès bé i un parell de peticions que no vaig poder complir per que estaven esgotades. L’últim lot de mobles de la cuineta de les nines es va enviar a una nena molt pobre a l’Estrella del Nord, un país molt fred. Demana-li a la mare que t’ensenyi l’Estrella del Nord i digues: Floquet de neu (aquest és el nom de la nena) “estic molt contenta que tinguis tu els mobles, perquè els necessites més que jo”. Has d’escriure-ho amb les teves manetes; i ja veuràs com Floquet de neu t’enviarà la resposta. Si li parlessis no et sentiria. Intenta que la teva carta sigui molt lleugera i primeta perquè hi ha molta distància i sinó el correu es fa molt pesat.
Hi havia una paraula o dues a la carta de la teva mare de les que no estic segur. A veure: “un gran bagul de vestidets de nina.” És això? Avui, al voltant de les nou trucaré a la porta de la cuina per assegurar-me’n… Però no he de veure ni parlar amb ningú excepte amb tu. Quan soni el timbre, en George obrirà la porta amb els ulls tancats. Després tornarà al menjador amb el sopar. Has de dir-li que camini de puntetes i que no digui res o morirà. Llavors tu aniràs a l’habitació dels nens, agafaràs una cadira i t’hi enfilaràs per arribar al tub comunicador que arriba fins a la cuina i quan em sentis xiular a través d’ell, hauràs de dir: “Benvingut, Santa Claus”. Jo et demanaré si era un bagul el que em vas demanar o no. Si dius que si, et preguntaré de quin color el vols. Demana-li a la mare que t’ensenyi el nom d’un color bonic i després m’hauràs d’explicar què vols que hi hagi dins del bagul exactament. Després quan et digui: “Bona nit i bon Nadal, Susie Clemens”, m’hauràs de contestar: “Bona nit, Santa Claus, moltes gràcies i, per favor, diga-li a Floquet de neu que aquesta nit miraré la seva estrella i que ella miri cap aquí, que estaré a la finestra orientada a l’oest i que cada nit miraré cap a la seva estrella i diré: “conec a algú allà dalt que em cau bé”. Després aniràs a la biblioteca i faràs que en George tanqui totes les portes obertes del passadís, i que tots s’esperin un moment. Aniré a la lluna, aconseguiré el que em vas demanar i en uns minuts intentaré fer baixar el bagul per la xemeneia que hi ha al passadís –si és un bagul el que vols…- ja que no aconseguiria fer baixar un bagul tan gran per la petita xemeneia que teniu a l’habitació dels nens… oi?
Digues que poden parlar si volen fins que sentis els meus passos pel passadís. Llavors digues que facin silenci un moment fins que jo torni a pujar per la xemeneia. Potser ni em sentiràs arribar –pots anar a la reixa de la porta del menjador fins que em sentis. Deixaré el bagul a l’estudi, sota el piano. Si deixo rastres de neu pel passadís diga-li a en George que els escombri cap a la xemeneia, que jo no tindré temps de fer-ho. Però no pot fer servir l’escombra sinó un drap o morirà. Vigila’l perquè no es posi en perill. I si per casualitat les meves botes deixessin taques al marbre que en George no les tregui. Que les deixi allà com a record de la meva visita, perquè sempre que les vegis o a les ensenyis a algú et recordin que has de ser una bona nena. Així, si alguna vegada ets trapella i algú assenyala aquestes marques que Santa Claus va fer al marbre, ja sabràs el que has de fer, no petita?
Fins d’aquí una estona, quan baixi al món i truqui al timbre de la cuina.
T’estima, Santa Claus
A qui a vegades anomenen “l’home de la lluna”

dissabte, 27 de novembre del 2010

restes d'un naufragi


Pot ser sí que Huckleberry Finn és més bo, però a mi m'agradaria haver escrit Les aventures de Tom Sawyer. I té mèrit, si considerem que mai no he volgut ser escriptora; ni en la intimitat. Aquesta afirmació no és, per tant, el deliri d'una escriventa d'estar per casa, sinó l'homenatge d' una lectora que estima un llibre d'una manera natural, sense reflexionar-hi, sense la més mínima intenció de fer-ho. Estimo aquest refotut llibre i ja està.
I com que aquest any es commemora el centenari de la mort del seu autor -i el 178è aniversari del naixement, ja posats- doncs, re, que quan s'estima, qualselvol excusa és bona.

****
[La prèvia. Tom Sawyer, víctima d'un càstig, ha de pintar la tanca de casa de la tia Polly]

"-Agradar-me? Bé, no sé per què no m'hauria d'agradar. És que un hom té la sort d'emblanquinar una tanca cada dia?
Això posà l'afer sota una nova llum. Ben va parar de rosegar la seva poma. Tom passà la brotxa exquisidament d'ací d'allà, reculà per veure l'efecte, afegí un toc en aquest indret i aquell altre, i sospesà de bell nou l'efecte, mentre Ben li reparava cada moviment, i esdevenia més i més interessant, més i més absort.
Al cap de poc digué:
-Escolteu, Tom: deixeu-me emblanquinar una mica.
Tom reflexionà: estava a punt de consentir, però canvià de determini.
-No, no; la tia Polly és molt mastegatatxes pel que fa a aquest clos (el de la banda del carrer, sabeu?); però, si fos el clos de la banda del darrera, a mi tant me fóra i a ella també. Sí, és molt mastegatatxes, pel que fa a aquest clos: hom ha d'anar amb molt de compte: crec que no hi hauria un noi entre mil, i potser entre dos mil, que ho pogués fer de la manera que cal.
-Sí? De bo de bo? Oh! Vaja, deixeu-m'ho provar només una mica. Jo bé us ho deixaria fer, si vós fóssiu jo, Tom.
-Bé, a mi em plauria, indi honrat; però la tia Polly...Mireu, Jim volia fer-ho, però ella no li ho ha volgut consentir. Sid també volia fer-ho, però ella no li ho ha volgut consentir. No veieu, ara, que estic lligat, en aquest punt? Si vós us emprenguéssiu el clos, i passés qualsevol cosa...
-Oh! Romanços! Tindré tant d'esment com vós mateix. Deixeu-m'ho provar. Escolteu...us daré el dintre de la poma.
-Bé, veureu...No, Ben: traieu-vos-ho del cap: tinc por...
-Us la daré tota!
Tom féu remissió de la brotxa amb repugnància en el rostre, però amb deler en el cor. I mentre l'ex-vapor "Big Missouri" treballava i suava al sol, l'artista retirat seia damunt un barril, a l'ombra, a curta distància; deixava penjar les cames, mossegava la poma amb la boca plena, i planejava el carnatge de més innocents. No mancava material: més nois s'esqueien per allí, a cada estona: venien per fer mofes, però romanien per emblanquinar. Poc abans que Ben estigués atuït, Tom havia baratat la nova avinentesa d'emblanquinar, a Billy Fisher, per un estel, sòlidament adobat; i quan aquest ja en tingué prou, Johny Miller comprà de ser-hi, mitjançant una rata morta i un cordill per a fer-la giravoltar; i així successivament, hora darrera hora. I, quan hom arribà a mitja tarda, el pobre minyó miserable del matí estava literalment saturat de riqueses. Tenia, a més de les coses abans esmentades, dotze bales, part d'una mandolina, un tros d'ampolla blava per a mirars'hi a través, un canó de rodet, una clau que no seria per a obrir res, un bocí de guix, un tap de vidre d'una garrafa, un soldat de plom, un parell de capgrossos, sis coets, un gatet borni, un pom de porta, de llautó, un collar de gos (sense gos), el mànec d'un ganivet, quatre peces de pela de taronja i un vell marc de finestra fet malbé. Havia tingut, mentrestant, una bona, bella estona ociosa, i qui-sap-la companyia...i el clos lluïa de tres capes de blanc! Si el blanc no li hagués arribat a mancar, hauria causat la fallida de tots els nois del poblet.
Tom es digué que aquest món, al capdavall, no era tan buit com això. Havia descobert una gran llei d'activitat humana, sense saber-ho: és a dir, que per fer que un home o un noi desitgin una cosa, només cal convertir la cosa en difícil d'atènyer. Si hagués estat un gran filòsof ple de saviesa, com l'autor d'aquest llibre, hauria capit aleshores que la feina consisteix en qualsevol cosa que un hom estigui obligat a fer, i que el joc consisteix en qualsevol cosa que un hom no estigui obligat a fer."


P.S.: I el traductor és....(Ho hauríeu de saber, ara ja sí).




dimecres, 28 de juliol del 2010

obert per vacances

The things about me and before me made me feel like a boy again--convinced me that I was a boy again, and that I had simply been dreaming an unusually long dream...

Life on the Mississippi
. Mark Twain.





Cap estiu, per anys que visqui, tornarà a ser com el que vaig passar amb en Tom Sawyer i en Huck Finn. Cap. Ni els préssecs seran, mai més, tan grossos com aquell any. Ni tan dolços. Ni les fonts rajaran, com ho feren llavors, llet fresqueta amb cola-cao sense grumolls, i, de vegades, coca-cola, que era bona, no perquè ho fos, sinó perquè no te'n deixaven prendre, que és molt diferent.

No diríeu mai quin psicotròpic és el culpable d'aquesta regressió. Res d'aigua del Carme, que va. Clor. He estat esnifant clor. La idea no és meva, són coses de la comtessa d'Angeville que, no fa gaire, va destapar una ampolla de clor a casa seva i amb la primera bafarada es va plantar a la piscina del seu poble, un juliol de quan era petita. M'ha faltat temps per amorrar-m'hi, que fins ara només havia sentit a parlar d'un mètode d'aquests per a viatjar a la infantesa, un de francès, que consisteix en sucar una magdalena (que, pel que sé, no respon, exactament, a la idea que nosaltres tenim d'allò que s'espera que sigui una magdalena) en una tassa de til·la o de te. Total, massa complicat i un pèl nyicris, pel meu gust. Molt més fàcil (i contundent), el sistema de la comtessa, on vas a parar, que el clor és clor aquí i a Noruega. L'única cosa que em feia enrere era el dubte sobre el destí, vull dir si el bitllet de clor portava, únicament i exclusiva, a una piscina municipal de la infància o bé es podia triar el lloc. No volia tornar a cap piscina, jo, que las bicicletas son para el verano i les piscines per a pixar-s'hi, i, en això de remullar-se, si no pot ser mar, que sigui riu, que al menys la cosa circula.

Ara ja ho sé: amb el clor vas on vols. Passa que la comtessa, insultantment jove i amb un camí molt més planer a recórrer, considerant que anava de clor a clor, en va tenir prou amb ensumar una mica, i jo, que havia d'esquivar la piscina i fa més dies que volto pel món (el doble, per a ser exactes), he hagut afegir-hi fe, molta fe, i augmentar-ne la dosi (de clor, s'entén).

Per això, perquè se me n'ha anat la mà amb el clor mentre estic fent la maleta, una maleta d'aquelles polivalent que et permet afrontar totes les adversitats climatològiques que sigueu capaços d'imaginar, una maleta que tant pot viatjar al Carib com a l'Antàrtida, una senyora maleta (el vostre DESCOMUNAL és el meu versàtil, consti), en arribar el moment de triar els llibres que me'n duré, i marejadeta perduda per culpa del clor, he corregut a buscar Les aventures de Tom Sawyer. Haig d'agafar, també, Les grans esperances de Dickens; un que em va caure l'altre dia del cel, La tragèdia de cal Pere Llarg de l'Eduard Girbal Jaume, i alguna de pol·licíaca, que per mi no és estiu si no hi corre una mica de sang. Qui sap si no m'enfitaré de Carner, perquè ara que m'hi fixo, és l'autor de les traduccions de Twain i de Dickens. De res, massa. Ja us diré què.
De moment, tot a punt per anar a munyir la vaca Ances.
I com que n'aquesta casa, afortunadament, hi vivim dos, no em cal rumiar a qui encolomaré el canari mentre jo sigui fora. En Mitchum regarà les plantes i se'n cuidarà de treure el gos. Estigueu bonets.





P.S.: Si l'haguéssim tingut a la biblioteca, també m'enduria aquest còmic. No ha pogut ser. Ja ho deia aquella: tenim pocs llibres bons. Ji.